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El enorme problema para delimitar el páramo de Santurbán

  • La delimitación del páramo de Santurbán era necesaria para garantizar el abastecimiento de agua a más de 2 millones de personas. Líderes ambientales critican que el gobierno colombiano le haya quitado cerca de 30 000 hectáreas al páramo.

(Mongabay Latam / Antonio José Paz Cardona)

Si hay un tema complejo en Colombia, por la división que causa entre sectores ambientales, productivos y comunidades, es la delimitación del páramo de Santurbán. Este páramo fue el primero que se delimitó en el país y sirvió de referencia para hacer lo mismo con los otros 35 páramos nacionales, —aún faltan seis— . De hecho, cumplir con esta tarea técnica ha sido una de las metas que se trazó el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Las comunidades de varios pueblos mineros en Santander aseguran que el gobierno no los tuvo en cuenta en la delimitación del páramo y que esta decisión dejó sin empleo a miles de personas. Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.
Las comunidades de varios pueblos mineros en Santander aseguran que el gobierno no los tuvo en cuenta en la delimitación del páramo y que esta decisión dejó sin empleo a miles de personas.
Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.

El asunto ha estado muy presente en el discurso presidencial. La mención más reciente ocurrió el 21 de abril de este año en el departamento de Cesar cuando el primer mandatario colombiano anunció la declaración del Complejo Cenagoso de Zapatosa como sitio Ramsar. Ese día Santos dijo que “queremos proteger las regiones donde están concentradas la mayor cantidad de nuestras especies. Empezamos con los páramos, que son ecosistemas riquísimos y no nos habíamos dado cuenta. El  50% de ellos están en Colombia, los estábamos acabando y teníamos un ritmo de destrucción que crecía año a año. Nos propusimos delimitarlos todos y ya llevamos 30. Estamos trabajando duro, es una labor dispendiosa y técnica pero esperamos cumplir” dijo. Y añadió una frase contundente: “el 70% de nuestros ríos nacen ahí, son verdaderas fábricas de agua y si nos quedamos sin agua nos quedamos sin vida. Así de sencillo, pero así de importante”.

En el país todavía falta conciencia sobre la importancia del páramo y aún son muchos los colombianos que desconocen datos como que “es el ecosistema natural de mayor altitud en el mundo, el de mayor irradiación solar del planeta, tiene una flora más rica que toda la flora de los ecosistemas de montaña en el mundo. Tiene una diferencia entre día y noche de a veces más de 20 grados, pero a la vez la diferencia entre “invierno” y “verano” prácticamente no existe. Seis de cada diez especies de plantas no crecen en ningún otro bioma, lo que es un valor muy alto para ecosistemas continentales”, indica el Proyecto Atlas Mundial de los Páramos 2003 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Global Peatland Initiative y Ecociencia.

Sin embargo, uno de los principales problemas de estos ecosistemas en Colombia es que existen un gran número de asentamientos humanos que llevan siglos viviendo allí y basan todo su sustento económico en el desarrollo de actividades agrícolas, pecuarias y de minería. 30 municipios de los departamentos de Santander y Norte de Santander tienen por lo menos una parte de su territorio dentro del páramo (Ábrego , Arboledas, Bochalema, Bucarasica, Cáchira, Cácota, Chinacota, Chitagá, Cucutilla, Gramalote, La Esperanza, Labateca, Lourdes, Mutiscua, Pamplona, Pamplonita, Salazar, Silos, Toledo,Villa Caro en el departamento de Norte de Santander y California, Charta, El Playón, Guaca, Matanza, Piedecuesta,Santa Bárbara, Suratá, Tona y Vetas en el departamento de Santander). Y aquí es donde se ha creado el gran nudo para el gobierno, pues en la justificada necesidad de delimitar los páramos para protegerlos y darles la importancia ambiental que merecen, no ha podido ni ha sabido responderle a estas comunidades que, entienden la importancia de la conservación, pero necesitan alternativas para sobrevivir; más cuando una orden estatal de repente les prohibió dedicarse a lo que han hecho toda su vida.

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La línea de la discordia

La delimitación de Santurbán, oficializada el 19 de diciembre de 2014 fue un logro que el gobierno nacional celebró por todo lo alto, pero dejó en una incertidumbre total a miles de personas. “Una población que tenía unos derechos adquiridos, unos títulos mineros legales, aparece de la noche a la mañana, con el trazo de la línea de delimitación, siendo ilegal. Más de 3000 personas quedaron sin derecho a desarrollar la actividad en un territorio donde se encontraban hace mucho tiempo. Sin posibilidad de nada, el gobierno no les otorgó ni siquiera etapas de transición. Simplemente les dijeron: ‘desde ahora la minería queda prohibida en el páramo’”, le dijo Fabio Maldonado, ingeniero agrónomo y líder comunitario de la región de Soto Norte en el departamento de Santander a Mongabay Latam. Maldonado también es miembro del Gran Pacto Social (GPS) una iniciativa de las comunidades de algunos municipios mineros para dialogar con las empresas que están interesadas en operar en la zona.

Sin embargo, la resolución con la cual se delimitó el páramo fue demandada y el 30 de mayo de 2017 la Corte Constitucional le ordenó al Ministerio de Ambiente que en el término de un año, siguiente a la notificación del fallo, se emitiera una nueva resolución pues la vigente se expidió sin la participación de las comunidades afectadas.

Erwing Rodríguez-Salah fue uno de los demandantes de la delimitación y lo hizo porque considera que el gobierno nacional quitó más de 30 000 hectáreas del páramo según los trazados iniciales efectuados por el Instituto Alexander von Humboldt de Colombia. Rodríguez ha sido uno de los líderes de la defensa del agua promovida desde el Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana y asegura que “la nueva delimitación fue sustentada en unos nuevos estudios económicos y sociales que aunque se los pedimos al gobierno, nunca nos los quisieron dar a conocer”, le dijo a este portal y añadió que le sorprendió que el área retirada del páramo fuera una cifra bastante similar a lo que se había concesionado en títulos mineros.

Una de las lagunas que se pueden encontrar en el Páramo de Santurbán en el nororiente de Colombia. Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.
Una de las lagunas que se pueden encontrar en el Páramo de Santurbán en el nororiente de Colombia. Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.

La decisión de la Corte de revisar la delimitación causó revuelo nacional y en su momento, en un comunicado oficial, el Ministerio de Ambiente dijo que “la sentencia no descalifica el proceso técnico, sino que exige un ejercicio de participación con las comunidades. El ministerio fue notificado el 17 de noviembre de 2017 de esta decisión, fecha a partir de la cual inició las acciones tendientes a dar cumplimiento a lo señalado en la sentencia”.

Lo complejo de esta decisión es que en el páramo de Santurbán se ubican 30 municipios y realizar las jornadas de información y concertación es un proceso largo y desgastante. Este año el Ministerio ya avanzó en la primera etapa, la de información, y dio a conocer los estudios técnicos, económicos, sociales y ambientales elaborados por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (CORPONOR). Además del sustento técnico entregado por el Instituto de Investigaciones Científicas Alexander von Humboldt, es decir, todos los insumos con los cuales se delimitó el páramo.

Dichas reuniones informativas se hicieron en nueve municipios: Bucaramanga, California, Guaca, Ábrego, Cáchira, Cúcuta, Mutíscua, Salazar y Pamplona. En la mayoría de las ciudades transcurrieron en calma, pero en Bucaramanga —una de las principales ciudades de Colombia— el proceso fue suspendido ya que los asistentes gritaban en contra del ministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo, le impidieron hablar e incluso le arrojaron agua.

El municipio de Vetas, a 3350 msnm, ha hecho minería tradiconal desde su fundación hace 463 años. Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.
El municipio de Vetas, a 3350 msnm, ha hecho minería tradiconal desde su fundación hace 463 años. Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.

Lo difícil en todo este proceso será llegar a un consenso con las comunidades que insisten en que se puede hacer minería responsable dentro del páramo y otros sectores, como el liderado por Rodríguez-Salah, que consideran que en las zonas circundantes al páramo también deben prohibirse las actividades extractivas pues ponen en peligro la cantidad y calidad del agua que toman varios millones de personas. Uno de los lemas más fuertes de quienes buscan proteger el recurso hídrico es: “el oro es nuestra agua”, una campaña con la que han hecho videos y protestas en contra de la minería.

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¿Cuál es el problema?

El páramo de Santurbán es un ecosistema extremadamente rico tanto en agua como en oro y ese es el principal lío. Se ha generado un enfrentamiento entre quienes defienden el agua y advierten de los riesgos de la minería para la salud y el medio ambiente y quienes se han dedicado a la minería, obtienen sus ingresos de esta actividad y creen que la protección y la conservación pueden coexistir con su forma de vida.

Ivonne González, directora de la Asociación de Municipios del Páramo de Santurbán (Asomusanturban), que incluye a los municipios de Vetas, California, Suratá, Matanza, Charta y Tona, es crítica de los movimientos defensores del agua que se han creado en Bucaramanaga. “No son movimientos ambientales que defiendan el páramo, son organizaciones antimineras pues su objetivo es oponerse a cualquier empresa que desee explotar la zona, sea cual sea”.

Por su parte, Jairo Puentes, profesor de la maestría de Ciencias y Tecnologías Ambientales de la Universidad Santo Tomás y miembro del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana, cree que los proyectos de minería, así no estén dentro del páramo sino en sus alrededores, son igualmente nocivos para el ambientey que un futuro proyecto de megaminería que removería miles de toneladas diarias de rocas usando 35.000 toneladas de explosivos durante su operación, no parece ajustarse a lo que se espera de una zona de amortiguación.

Los ecosistemas de páramo suelen contar con especies únicas de flora que no se encuentran en ningún otro bioma Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.
Los ecosistemas de páramo suelen contar con especies únicas de flora que no se encuentran en ningún otro bioma Foto: Agencia de comunicación CONSTRUYENDO REGIÓN.

A pesar de estas diferencias, hay algo de lo que todos son conscientes: la riqueza natural de Santurbán. Según la CDMB se trata de un ecosistema ubicado entre los 3000 y 4290 metros sobre el nivel del mar que en su conjunto abarcan una superficie aproximada de 80.000 hectáreas y donde los estudios realizados en la zona evidencian su importancia, no sólo en términos de la diversidad biológica, hasta ahora registrada y representada en 457 especies de plantas vasculares y helechos y 293 especies de fauna vertebrada, sino también por su papel en el mantenimiento y regulación de la oferta de agua de la que dependen las actividades productivas que se realizan en la región y el abastecimiento de más de 2 200 000 personas de 24 municipios ( El Zulia, Ábrego, Ocaña, Arboledas, Cáchira, Cácota, Chitagá, Cucutilla, La Esperanza, Labateca, Mutiscua, Pamplona, Pamplonita, Salazar, Silos, Villa Caro, California, Charta, Suratá, Tona, Vetas, Girón, Piedecuesta y Floridablanca) además de Cúcuta y Bucaramanga —dos de las principales ciudades colombianas—.

Es precisamente en Bucaramanga donde se ubican los movimientos cívicos más fuertes que se manifiestan en contra de la minería en el páramo y sus alrededores, pues su acueducto se abastece principalmente de ríos que nacen en Santurbán. “Es importante hablar de Santurbán y los ecosistemas circunvecinos complementarios porque son importantes para el buen funcionamiento del ciclo hídrico. No puede haber proyecto de megaminería ubicado por encima de las bocatomas del acueducto metropolitano de Bucaramanga porque de ser aprobado afectaría nuestra agua en cantidad y calidad”, dice Erwing Rodríguez-Salah.

Una versión ampliada de este reportaje fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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