Infraestructura en América Latina|

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Región Amazónica: de los macroajustes espaciales a los correctivos territoriales

Por: Luis Fernando Novoa Garzón,

sociólogo, doctor en Planeación Urbana y Regional,

profesor de la Universidad Federal de Rondônia.

A partir de 2006, los grandes proyectos de infraestructura y los grandes emprendimientos agrícolas y mineros en la Región Amazónica han sido impulsados por medidas gubernamentales y políticas con crédito público preferencial. Desde entonces, el lugar y la función de la Región Amazónica en los programas nacionales y continentales de infraestructura (Programa de Aceleración del Crecimiento – PAC, Programa de Inversiones en Logística y la iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana IIRSA) expresan cuan profundamente encuentra eco en ella el “consenso de las commodities”.

De esta forma la escala y el volumen, se volvieron fundamentales para Brasil y el continente sudamericano destinado o condenado a ser un proveedor global (global supplier) de primer orden, y para lograrlo fue indispensable reposicionar capitales en la Región Amazónica. Sin embargo, ¿cómo se podrían maximizar esas verdaderas zonas especiales de explotación en la región sin procesos mínimos de “pacificación territorial”?

La conducta aparentemente esquizofrénica del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en los últimos diez años, expresaba la asimetría vigente en la gestión del “Brasil para todos”: después de sostener macroajustes espaciales proponía una agenda social y ambiental posible en forma de micro correctivos territoriales en el entorno de los llamados proyectos ancla. En otros términos, después de proporcionar la producción del espacio en amplia escala, puesto a disposición de la expansión de los monopolios privados, el BNDES se compromete a protagonizar reajustes territoriales alrededor de las empresas con mayor poder de despojo y alteración. Con la ascensión de un Gobierno de asalto en 2016, el pillaje se acentúa en nombre de la productividad en las actividades exportadoras.

 

En la Amazonía  brasileña – y en sus orillas ampliadas – es que se forja la forma-patrón de apropiación de los recursos territoriales en amplia escala, la cual se volvió la gran especialización de Brasil en el ámbito del capitalismo global. Por eso se expresan en la región momentos intensificados de desplazamiento de fuerzas y de demostración de superación de las barreras físicas y simbólicas al “crecimiento”. En las crisis sistémicas  sucesivas, los procesos de quema, concentración y expansión de los capitales se dan al mismo tiempo pero siempre en espacios especiales: lugares hechos para el reciclaje y mantenimiento de procesos de sobreacumulación. Ahí están las enormes reservas disponibles de valor: el lastre que se quiere ofrecer para fidelizar inversiones y grupos de inversionistas.

Nuevas fusiones entre capitales se fundamentan en la garantía de los dinamismos adicionales y extraordinarios para la realización del valor. Ofrendas de múltiples territorios en el altar de la máxima rentabilidad de las inversiones . Si la meta que oculta la dinámica del aumento de la tasa de explotación maquillada como reducción del “costo-país”, ¿qué puede significar la reducción del “costo Amazonía” sino la oferta de subsidios y facilidades territoriales para atraer inversiones incondicionales?

Considerando que los principales proyectos financiados y apalancados  por recursos públicos en la Región Amazónica se concentran en infraestructura (principalmente energía eléctrica y de transportes) y en las cadenas minero-metalúrgicas y de pecuaria-frigoríficos, se puede decir que aparatos gubernamentales y conglomerados privados se esmeraran en la creación y expansión de las fronteras de acumulación.1 Fronteras que se sobreponen a otras ya agotadas y fronteras más originales, espacios de renovación de formas de acumulación mediante el despojo. Megaproyectos con tal perfil implican implosiones de otras sociabilidades y modos de vivir. Son sacrificios impuestos a la población de la región amazónica que ni siquiera son dimensionados, mucho menos discutidos públicamente.

Estudios de impacto ambiental, audiencias y consultas públicas, proyectos básicos ambientales y condicionantes de la licencia, con formatos provenientes de prácticas y discursos tecnicistas, han sido operados en conformidad con una lógica de tabla rasa que proscribe alternativas socioculturales. En los “saltos hacia adelante” del capitalismo brasilero, frontera siempre significó un metabolismo de tierra arrasada y de sobreexplotación.

La recompensa anunciada para las corporaciones que ponen en funcionamiento infraestructuras especializadas en la región amazónica, que reestructuran el espacio de forma transescalar, son las oportunidades monopólicas abiertas. Son costos minimizados propios de la frontera, con sus bajos niveles de organización social, que entre otras cosas dan paso al libre reclutamiento de mano de obra. Condición que es propia de una multivariada “situación de frontera”, el lugar de la alteridad tránsfuga, negada y renegada. En un periodo de profunda homogenización del capitalismo financiero-monopólico, la Región Amazónica se inserta en el mundo como un “mercado de frontera”, autorizado y estimulado para reinventar sus propios patrones de eficacia y legitimidad.

Más que nunca en la reinante flexibilidad normativa del actual régimen de concesiones, profundizada por el actual Gobierno interventor de los mercados, son los megaproyectos los que definen lo que puede ser compensable o mitigable ¿Cuál sería el margen de autonomía de los Ministerios del área económica y del BNDES para definir arreglos territoriales después de totalmente liberados y blindados los arreglos financieros que los determinan?

En verdad es necesario averiguar de qué modo el sector de commodities en la Amazonía, contribuyó a la consolidación de un perfil específico de conglomeración y especialización perversa de la economía brasileña y del continente. El desafío de fondo es revelar proyectos económicos y geopolíticos de clase que se ocultan bajo el concepto de desarrollo, en sus distintas versiones compuestas de calificativos. La tarea es exponer el modelo de planeación territorial en vigor, las opciones en juego y cómo se enderezan socialmente los costos y beneficios de esas inversiones.

1   Frontera es cualquier espacio o patrón de sociabilidad pasible de apropiación por las dinámicas de capitalización. Las llamadas formas renovadas de “acumulación primitiva” no se explicitan tan sólo por la expansión del horizonte material y físico de la acumulación de capital sino también por la desintegración de modos de vida aún no íntegramente mercantilizadas.

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