Mercadeando

Publicado el Dagoberto Páramo Morales

El precio del amor furtivo

Se encuentran por todos lados y en todos los estratos sociales. Pululan por doquier aquellos lugares donde el amor clandestino ya sea entre parejas de novios, de casados, o de amantes furtivos se profesa sin tapujos y sin mejillas sonrojadas. Se acabaron aquellos tiempos en los que estos “nidos de amor” se hallaban a las afueras de las ciudades para que las parejas pudieran esconderse de las miradas acusadoras.

Ahora se les ve casi en todas partes. En la mitad, incluso de ciertas zonas residenciales, existen algunos de estos sitios camuflados entre sospechosos arbustos, donde pareciera que la “maleza” se tragara a los “desprevenidos” transeúntes al menor descuido. Ni qué decir de aquellos lugares donde abiertamente se prometen los más inimaginados goces y placeres a través de la oferta de luces de colores, pequeñas “discotecas” con aire acondicionado -o calefacción- y lector de discos compactos, licores nacionales e importados, saunas, baños turcos, aparatos especiales y toda suerte de circunstancias y situaciones donde sus visitantes pueden dar rienda suelta a sus fogosidades “escondidas” por la presión que la sociedad ejerce sobre sus quereres y desamores.

Con los nombres más exóticos, puede encontrarse desde un cuarto de “mala muerte” donde bajo la sombra de lánguidos bombillos las parejas desfogan sus ímpetus, hasta pequeños “palacios” en los que el sonido, el baño de puertas transparentes, los espejos, las camas redondas y las luces tenues incitan al goce y al desenfreno. Los hay también para todos los bolsillos y condiciones sociales. Para quienes pueden ingresar con sus carros propios, para quienes lo hacen en taxi, o para quienes lo hacen a pie.

De esa manera y cada vez con mayor soltura, el marketing ha tomado ventaja de esta tendencia que el entorno nacional le ofrece como una nada despreciable oportunidad para concebir y desarrollar una serie de estrategias y programas para satisfacer a sus visitantes, ocasionales o repetitivos de acuerdo con las características de cada segmento de mercado. Por ejemplo, todo tipo de promociones se ofrecen para aumentar el consumo, ya sea “regalando” horas de estadía por la misma tarifa o haciendo descuentos en ocasiones especiales que la sociedad celebra en días determinados.

Así, se han aplicado algunos de los postulados que tipifican al marketing de servicios fundamentándose principalmente en la discrecionalidad, como uno de sus elementos diferenciadores, dado que a pesar de la apertura que al respecto se ha tenido en Colombia, casi nadie quiere ser visto en estos placenteros lugares.

La información de la oferta diferenciadora del lugar con todos sus atractivos se difunde de múltiples maneras. Ya sea entregando en las esquinas de algunas ciudades y de forma casi encubierta volantes -incluso no muy bien diseñados-, o través del famoso “boca a boca” que se circula casi en secreto entre amigos y conocidos. Esfuerzos de comunicación integral de marketing que se complementan con la prestación del servicio sin relación alguna entre organización y cliente, o, si se llega a presentar, ésta se reduce al máximo posible.

Por ello, su diseño arquitectónico está hecho de tal manera que reduzca al máximo los contactos físicos entre visitantes y empleados. Desde la llegada hasta la salida, la recepción y la despedida, se hace a través de accesos directos a los “cuartos” o mediante pequeñas puertas que “comunican” a unos y otros ya sea para recibir los pedidos o para pagar la cuenta.

A estos empleados se les entrena y se les prepara para que vean pero no observen, atiendan de manera oportuna y ágil pero sin fijarse en el rostro de los visitantes sobre todo el de las mujeres acompañantes, y para que “olviden” facciones y vehículos, cuerpos y vestimentas. Todo un esfuerzo de marketing alrededor del silencio “cómplice”, del “placer clandestino”, que ha proliferado en el país a pesar de los reclamos de algunos sectores de la sociedad que, sembrados en el pasado, se quejan de la pérdida de valores.

Cuánto han cambiado los tiempos, dirían las madres y las abuelas más tradicionales sumidas en el recuerdo de sus relaciones prematrimoniales. Y por supuesto que los cambios han llegado y hasta el amor ahora tiene precio y eso sí que lo saben bien los propietarios de estos lugares donde ahora hasta cuartos múltiples se ofrecen a petición de sus clientes. El límite solo lo marca la imaginación y el arrojo de consumidores y empresarios porque el amor ahora se goza entre paredes llenas de espejos o de luces y sonidos. Estos son los tiempos de hoy.

 

 

Ya está disponible el nuevo video en mi canal de YouTube “Marketing y Sociedad”: “Perifoneo”. Presentamos una caracterización precisa de lo que es el perifoneo, distinguiéndolo de las ventas ambulantes, de las vallas publicitarias y de la oferta de servicios callejeros. El perifoneo significa «voces en la periferia» de acuerdo con su etimología y se desarrolla en las afueras de las grandes ciudades o en los pequeños pueblos latinoamericanos para comunicarse con los mercados potenciales. Sus beneficios son innegables.

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