Mercadeando

Publicado el Dagoberto Páramo Morales

Minimalismo comercial

Si bien es cierto no hay certeza alguna sobre lo que puede suceder en el futuro inmediato pasada la crisis del coronavirus -si es que pasa-, podemos aventurarnos a pronosticar unos cambios que modificarán la forma tradicional de hacer marketing y de obtener los beneficios que de su aplicación se derivan.

Al no encontrarse la vacuna o la cura definitiva del Covid19 sus impactos se sentirán con diferentes niveles de profundidad. La más notoria consecuencia se relaciona con el miedo que muy seguramente se instalará en la conciencia colectiva e individual de la población universal. Ello generará una necesaria reducción de los contactos humanos y por supuesto irremediablemente afectará las estrategias y los programas de marketing en diferentes niveles y distintas circunstancias comerciales. Las consecuencias se sentirán de múltiples maneras.

Esta disminución de la interacción social producirá una suerte de “minimalismo comercial” que tendrá sensibles efectos en la planeación e implementación del marketing en los diferentes sectores de la economía.

Al sustentarse en el soporte conceptual de “menos es más”, la primera consecuencia de este nuevo enfoque se relaciona con la disminución de las aglomeraciones incrementando, posiblemente, las ventas de forma paradójica. Puede presentarse una especie de agradecimiento por parte de algunos agentes de la demanda que verán en las organizaciones que lo hagan una genuina preocupación por su salud en detrimento de sus ganancias. Al menos esa puede ser la percepción que prevalezca.

Otro aspecto clave que será impactado es el tamaño de los espacios que como se sabe, han sido grandes pensando en la comodidad de quienes los demandan, como es el caso de los centros comerciales y las grandes superficies de exhibición. Ante ello, tal vez sea necesario disminuir -o al menos ajustar- el tamaño de los lugares de encuentro social sobre todo aquellos en los cuales el factor vital del consumo de determinados productos -o marcas- sea ostentarlos socialmente aprovechando la visibilidad social implicada. Ello obligará a modificar el discurso comunicacional pasándolo de los aspectos simbólicos de carácter masivo conectados con la identidad personal, para llevarlos a la exclusividad de las personas que por amarse a sí mismas consumirán ciertas marcas. La comunicación tendrá otros contenidos más relacionados con la protección personal y el disfrute de la vida y menos con el arribismo social que ha prevalecido en los tiempos más recientes.

De no hacerse este ajuste en la cantidad de personas que se permita reunir en un mismo sitio las aglomeraciones humanas se mantendrán y ello aumentará el temor del contagio con las consecuencias psicológicas que ello trae. Para evitarlo, se tendrá que promover la creación de una nueva disciplina social en la cual consumidores, compradores, clientes, vendedores, e intermediarios, no aprecien las instalaciones como sobredimensionadas. Así se evitará que éstas sean vistas como un despilfarro de recursos que, a lo mejor, los consumidores asocien con un incremento en los precios de los productos que se mercadeen.

Sin duda que las organizaciones empresariales más afectadas son las que requieren la masiva presencia de los interesados en sus productos. Las empresas del sector de espectáculos, de deportes, de conciertos musicales, “culturales”, de bares y discotecas -entre otras- deberán redireccionar sus decisiones si no quieren verse afectadas de forma notoria.

Paradójicamente, esta tendencia de minimalismo comercial favorecerá a las organizaciones de menor tamaño como lo son la inmensa mayoría de empresas en el mundo. Éstas gozarán de mayores ventajas para competir dado que no solo históricamente han estado acostumbradas a relacionarse con grupos pequeños de personas, sino que pueden establecer más fácilmente el distanciamiento que las normas de bioseguridad recomiendan como medida de protección del contagio que no parece detenerse.

Todos aquellos negocios conectados con la economía popular y que en su mayoría son microempresas -menos de 10 empleados- llevan la delantera puesto que al mantener un elevado grado de proximidad -externa- con proveedores, colegas y clientes, se conocen mutuamente y ello les permite tomar medidas más ágiles y de inmediato efecto entre su clientela.

Ojalá -por el bien de todos- se descubra la vacuna que evite la propagación del virus o se descubra su cura para que la vida regrese a “cierto grado de normalidad” en la que el miedo no se imponga como emoción predominante en nuestros espíritus ya cargados de tanto pesimismo y desconsuelo.

PD: Ya está disponible el nuestro programa de esta semana en mi canal de YouTube “Marketing y Sociedad”. Ahora presento mi análisis del verdadero rol que juega la investigación de mercados en el éxito de una organización.

https://www.youtube.com/watch?v=dnsYnnArajo

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