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Publicado el Dagoberto Páramo Morales

Más sobre las encuestas electorales

En la pasada entrada de este blog señalé las principales deficiencias que la encuesta, como método de investigación, tiene para pronosticar el comportamiento futuro de los investigados. Varios de mis argumentos se basaron en la subjetividad tanto de los diseñadores de las preguntas como de quienes responden a respuestas preestablecidas en alternativas ya dadas, coartando la libertad de expresión de quienes hacen parte de la muestra cuyo tamaño, a su vez, está condicionado por el presupuesto disponible.

Ahora me concentraré en reflexionar sobre los procesos de interpretación que hacen los encuestadores.

Todo parte del procedimiento utilizado para determinar el tamaño de la muestra. Más allá de la aplicación de algunos parámetros -nivel de confianza y error permitido- que casi siempre arrojan un número mágico de encuestas -400-, las encuestadoras colombianas han utilizado un mismo tamaño de muestra durante años. Con este número que parece haberse endiosado investigan a una población sin tener en cuenta su tamaño. Surge la pregunta cuya respuesta da un indicio de lo que pasa: ¿No se supone que la muestra debe representar cuantitativamente a la población en estudio?

Y este asunto se hace más complejo aún cuando se analiza lo que sucede a nivel colombiano. Sin incluir a Bucaramanga, la mayoría de las firmas encuestadoras se han acostumbrado a aplicar mil cuestionarios en las 4 principales ciudades del país: 400 en Bogotá y 200 en cada una de las tres ciudades principales: Medellín, Cali, Barranquilla. Aquí surgen nuevos cuestionamientos: ¿Acaso Bogotá -solo por citar un ejemplo- representa el 40% de la población de estas ciudades? No. Entonces: ¿Por qué ese número? Nadie da respuestas convincentes para entender esta “triquiñuela estadística”. Los investigadores se enredan en terminologías rebuscadas con las cuales nos quieren descrestar.

El otro problema es la forma en como se seleccionan los encuestados. Muchas de estas empresas aplican los cuestionarios a quienes tienen teléfono fijo. ¿Cuánto porcentaje de la población sigue teniendo una línea telefónica de este tipo? Los datos muestran que es cada vez menos. Otras firmas escogen también -combinándolas- a personas con teléfonos celulares, o lo que es peor, algunas mezclan encuestas personales -algunas escogidas en centros comerciales- con las respuestas dadas por los encuestados telefónicamente. Peras con manzanas.

Y cuando se trata de analizar los resultados el asunto se hace más interesante. Cuando en la muestra se incluyen múltiples zonas dentro de una misma ciudad o en diferentes regiones del país recurriendo a diferentes grados de error permitido, se dan el lujo de analizar los resultados de forma directa sin considerar tales grados de error. ¿Será que no quieren que se sepa que el error permitido es la distancia que existe entre los resultados de la muestra y la inferencia que de ella se hace a la población que representa y que en cierto momento justifica el denominado “empate técnico”?

Ante estos “desaciertos” de la práctica de la investigación por encuestas, surge un interrogante: ¿por qué se siguen utilizando?

Existen muchas razones. Unas de ellas están asociadas al “confort psicológico” que producen los números (“los números no mienten”), y otras a la clara intención de influir en el estado de ánimo de los votantes. En buena parte de América Latina, a la gente le fascina “subirse al vehículo de la victoria” y en consecuencia no quiere que su voto sea “inútil”. Por ello  muchos votantes cambian su intencionalidad electoral. Esto lo saben los partidos y los movimientos políticos, los medios de comunicación interesados en conservar el statu quo que los favorece, y algunos empresarios que se dan el lujo hasta de financiar contrincantes con tal de asegurar su propio futuro. Esto ha influido en que los elegidos no hayan sido  los mejores, sino los más conocidos. Al menos, eso es lo que señalan los indicadores sociales.

¿Hasta cuándo seguiremos siendo manipulados por los  principales auspiciadores de las encuestas electorales?

 

 

https://dagobertoparamo.com

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