El Mal Economista

Publicado el EME

Titanes

Por: Harry Ramos

 El pasado domingo en el Canal Caracol se emitió la ceremonia en que se premiaba a los ganadores de los premios Titanes. Reconocimiento del Canal Caracol a líderes de todo el país que con pequeños actos transforman la vida de sus comunidades. En tal evento tuve el honor de ser la “personalidad” que dio el premio en la categoría de educación. Les cuento, para cada categoría una personalidad nacional daría el premio al líder escogido por los televidentes. Entre las personalidades estaban: Paola Turbay, Sandra Besudo, Chocquibtown y yo, la personalidad que nadie conocía.  No obstante, no escribiré sobre mis 2 minutos en televisión nacional (fuera de un discurso pequeño y un peinado muy clásico no hay mucho más que contar) sino que hablaré de un par de lecciones y reflexiones a las cuales llegue luego de asistir a la ceremonia.

 En la premiación, Súper H uno de los ganadores mencionó que el evento parecía una entrega de los premios Oscar pero en una versión criolla. El Titán ganador no se equivocaba toda la ceremonia parecía un evento de esos que salen por la Tv de cable. Les intentaré describir un poco la escena: en el lugar estaban las familias de los asistentes sentados esperando con ansias los resultados, mientras tanto los finalistas esperaban con cara de estrés el resultado de la votación nacional. Fuera de ellos, el resto era todo glamour en donde decenas de personalidades de la farándula criolla esperaban por el coctel luego de la ceremonia. Fuera de los actores también estaban presentes algunos políticos que esperaban que se terminara el evento, entre ellos el señor mal carado quien no sonrió ni un segundo en todo el evento: el vicepresidente Lleras. Es decir para todos la ceremonia era una eterna espera.

 Lo anterior no era  para nada interesante excepto por el motivo de la celebración y en donde quiero centrar el punto de mi escrito. Estábamos ahí para apoyar a cada unos de los candidatos escogidos, quienes eran titanes sin importar quien recibiera el premio. Estas personas con las uñas en casi todos los casos ayudaban a los demás de forma desinteresada, calmando pequeñas preocupaciones a las personas pero que luego se convertían en un cambio real en sus comunidades. Cada uno de ellos había dejado de ser egoísta y había decidido ser feliz ayudando a los demás. Las historias de estos personajes eran de película y estremecían el corazón de hasta el más frio de los asistentes (Lleras no cuenta). Por otra parte, cada uno de los premios eran entregadas por el presidente de una empresa privada quien apadrinaba la causa del ganador. El cuadro no podía ser más hermoso:  al mencionar el ganador este sin importar su condición económica o social se fundía en un profundo abrazo con el presidente de una compañía de primer nivel en el ámbito empresarial. Esta imagen me conmovió en  consecuencia a que era la empresa privada quien estaba detrás de todo esto.

 Luego de que salió el programa al aire, una persona menciono en sus redes sociales que yo no merecía estar en ese lugar dado que lo único que hacia era escribir comentarios light sobre la coyuntura nacional. Esta persona puede que este en lo correcto. No obstante, mi pregunta de hoy es: ¿Qué pasaría si cada uno de nosotros hiciéramos comentarios y acciones light en nuestro diario vivir sobre la realidad que nos rodea?. Acciones como la de los Titanes de este evento, tal vez luego de esto podría existir alguna diferencia en el país que conocemos. ¿Qué pasaría si todos hiciéramos comentarios sobre lo que nos rodea y nos motiváramos los unos a los otros a cambiar nuestro entorno?. Por otra parte, como economista la invitación no puede ser otra a todos los que sueñan con trabajar en la empresa privada a que vean que desde ese ámbito también se puede hacer patria y a los que sueñan con el sector público a no olvidar a los Titanes.  Mi conclusión de la noche fue: ojalá existan más Titanes en Colombia, ojalá se nos pueda algún día ser considerado un Titán semejante a los que ganaron en esa gala.

Pd: Aun con el comentario de mis escritos light seguiré realizándolos porque tengo la esperanza  que así sea a un solo lector le quede la espinita por cambiar el país en el que vivimos.

Foto: Guillermo Villarraga

 

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