El Mal Economista

Publicado el EME

Supongamos que somos ricos

Por: Sebastián Mayor

@sebastianmayor

 

Hay un chiste ya bastante conocido que dice que hay un físico, un químico y un economista en una isla desierta, con una lata de comida que no tienen cómo abrir. El físico propone abrirla golpeándola con una piedra, el químico propone armar una fogata para calentar la lata y que así sea más fácil abrirla y por último, el economista, inconforme con las anteriores propuestas, dice “supongamos que tenemos un abrelatas”. Últimamente parece que los gobernantes de este país han tomado el rol del economista de la isla al momento de medir los costos de las obras y políticas que van a realizar.

Podemos hablar por ejemplo del tema de moda, el metro de Bogotá. Se supone que cuesta 15 billones de pesos (que probablemente se convertirán en 20 o 25 como ha pasado con otras obras no menos importantes) y que si todo sale según lo planeado, se va a licitar el año entrante. Esto querría decir que en el 2016 estaría comenzando su construcción y según el IDU estaría listo y operando en el 2021, cumpliendo el sueño de miles de bogotanos que añoran esta obra desde hace muchos años, después de haber oído decenas de promesas.

 

Inicialmente se dijo que el Estado debía financiar el 70% y el distrito sólo un 30%, es decir, 10,5 billones y 4,5 respectivamente. Lo paradójico es que el gobierno central se comprometió a dar sólo 6 billones, por lo que surge la pregunta del millón: ¿de dónde van a salir los 4,5 billones adicionales que debe conseguir el distrito? Además, dice el alcalde que junto con el metro se construirá la troncal de la Avenida Boyacá que cuesta otros 2,2 billones (otra vez, suponiendo que no hay sobrecostos).

El alcalde también dice que con peajes dentro de la ciudad, una tarifa de apenas 1.400 pesos para el pasaje de metro, la renovación urbana que se generará alrededor de las estaciones, y la oportunidad de negocio que se creará dentro de las 27 estaciones, conseguirá los recursos que hacen falta. Pero, ¿es posible confiar en que con las ventas de unos locales en las estaciones y los peajes urbanos se pueden generar 4,5 billones para financiar el metro? ¿es posible creer que se pagará una tarifa de 1.400 pesos, inferior incluso a la del SITP o los buses tradicionales? Si suponemos que tenemos recursos ilimitados, sí, pero como sabemos, éste no es el caso.

Otra pregunta que se debe realizar es si las cifras que proyectan acerca del número de usuarios que tendrá el metro tienen sentido y son alcanzables. Se dice que serán cerca de un millón de viajes al día, cifra que va a crecer hasta casi el doble en el 2050. Suena bastante extraño que un sistema con una línea de 27 kilómetros pueda mover la mitad de los pasajeros que mueve TransMilenio en 109 kilómetros de vías. Lo anterior, teniendo en cuenta que esta primera línea dejará por fuera a prácticamente todos los habitantes del occidente de la ciudad y otra parte importante del norte, mientras que TransMilenio tiene una cobertura mucho mayor. Esta cifra también se sitúa por encima de otros metros como el de Lima que cuenta con una sola línea de 34 kilómetros y no alcanza a mover ni siquiera 400.000 pasajeros al día.

La discusión debe seguir y ojalá termine en la construcción del metro, pero que se haga con cifras serias y no suponiendo que va a viajar más gente de la que lo hará, ni presumiendo que con unos ingresos apenas marginales y una tarifa más baja que la de un bus será suficiente para su financiamiento. Está claro que sí necesitamos un metro y sistemas de transporte que complementen los que ya tenemos, pero hay que tener en cuenta las limitaciones en la cantidad de recursos que tenemos en la ciudad. Si no hubiera esta escases de recursos, la línea de metro complementaría lo ya existente, pero se está planteando que la solución a la movilidad es muy fácil de financiar y además que todos los problemas de movilidad de la ciudad se solucionan con una línea de 27 kilómetros, algo que parece muy difícil.

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