¿Sirve tener un grado de educación de este tipo, que, se supone, está destinada al ejercicio académico e investigativo de alta calidad, si el porcentaje del PIB en gasto en investigación y desarrollo para Colombia en 2017 fue sólo de 0.244% ?

Por: Óscar Andrés Martínez

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Según lo establecido por el Ministerio de Educación Nacional a través del Decreto N.° 1001 de 2006, un estudio de doctorado corresponde a un “programa académico de posgrado que otorga el título de más alto grado educativo, el cual acredita la formación y la competencia para el ejercicio académico e investigativo de alta calidad”. Pero ese “ejercicio académico e investigativo de alta calidad” que afirma el decreto, ¿hasta qué punto es cierto? Porque la inversión en investigación y desarrollo en Colombia representa una proporción mínima del Producto Interno Bruto. La remuneración por tener un PhD en Colombia está por debajo de la de un político y, lo más incomprensible, es que a cualquier curso de cuatro semanas en el exterior ya le dicen doctorado. Con las anteriores premisas el interrogante es: ¿sirve tener un PhD en Colombia?

Para nadie es un secreto que el subdesarrollo de un país se corresponde en gran medida con la inversión en investigación y desarrollo que realice según el PIB. Para destacar, el porcentaje del PIB en gasto en investigación y desarrollo para Colombia en 2017 fue de 0.244% de acuerdo con el Banco Mundial[1]. Este porcentaje está por debajo y muy distante de países como España (1.18%), Canadá (1.57%), Alemania (2.93%), Estados Unidos (2.77%), nuestros vecinos Chile (0.32%) y Brasil (1.26%). Estos dos últimos resultados son bajos en comparación con los países desarrollados, pero aun así son superiores a los de Colombia, lo cual es preocupante.

Otro aspecto de análisis sobre el porcentaje de inversión del PIB en investigación y desarrollo está en la clasificación de las universidades a nivel mundial, esto con relación a las calificaciones de las mejores universidades de Latinoamérica. Aquí solo alcanzamos a estar entre los veinte primeros puestos, porque el primer puesto lo tiene la Pontificia Universidad Católica de Chile y el segundo la Universidad de São Paulo. Lo anterior evidencia que aún estamos lejos de esos altos estándares de calidad.

Dicho esto, podemos darle una mirada al anteproyecto de Presupuesto General de la Nación para el año 2020 presentado por el Ministerio de Hacienda[2], el cual indica que el valor destinado para Ciencia, tecnología e innovación será de $ 227.153.923.999 millones de pesos, mientras que para el Ministerio de Defensa en estas épocas de postconflicto correspondería a $14.987.894.655.084 millones de pesos. Finalmente, el presupuesto para educación será de $40.634.315.795.227. Es notable el desequilibrio entre un presupuesto y otro, razón por la cual continuamos en la categoría de país subdesarrollado.

En un análisis rápido, la inversión en Ciencia, tecnología e innovación corresponde a un 2% del presupuesto para Defensa y un 1% del presupuesto para educación. Con las cifras anteriores, se demuestra que no existe presupuesto para cumplir con un objetivo que conlleva el realizar un doctorado, que según Colciencias sería “la capacidad de proponer y ejecutar estrategias encaminadas a resolver preguntas de investigación, desarrollando proyectos que conlleven a la generación, transferencia y uso de nuevo conocimiento, los cuales se pueden desarrollar en diferentes sectores como la academia, empresas, centros de investigación y desarrollo tecnológico, y entidades públicas, entre otros ámbitos[3]”.

Esa poca inversión genera la situación denominada cerebros fugados, donde los profesionales que desarrollan estudios de alto nivel académico (como un doctorado) prefieren irse o quedarse fuera del país y desarrollar allí sus habilidades en investigación, encontrando mejores oportunidades con mayor remuneración laboral, sin dejar de lado la academia. Esto se da porque el Estado no proporciona las condiciones óptimas para mantener en el país a los profesionales con este tipo de estudios académicos.

El otro aspecto es el salario de un profesor con PhD, el cual en promedio y según datos publicados en el diario La República[4] corresponde a once millones de pesos cuando se es de tiempo completo. Como comparación están nuestros honorables congresistas, quienes este año ya ganan la irrisoria cifra de $32.741.000. Esto nos permite ver que el salario de un PhD está por debajo de la mitad de lo que gana un congresista, sin dejar de lado que para ser un PhD en Colombia hay que estudiar una carrera universitaria de cuatro o cinco años, más un título de maestría que dura dos años, más los cuatro o cinco años que dura el periodo de estudio de un doctorado, es decir, son en promedio doce años de estudios. Mientras que, para ser congresista, a parte de los votos, hay que cumplir con los requisitos de tener título de bachiller y ser mayor de 18 años.

Teniendo en cuenta que los PhD entregan resultados en publicaciones e investigación que aportan al desarrollo del país, y que todos sabemos cuáles son los resultados que entregan los congresistas en cada periodo legislativo, podemos evidenciar que no sirve tener un PhD en Colombia.

Además, están los cursos de cuatro semanas, bien sea en forma presencial o virtual, en universidades prestantes de países desarrollados como Estados Unidos, Francia, entre otros, en donde se presenta la no muy amable situación de que, para enaltecer su currículo, a estos cursos les dicen doctorado. De ahí que el dicho popular que dice que “a cualquiera se le puede decir doctor” tome mucha más seriedad por estos días. Algunos incluso pueden llegar al punto de mentir sobre los títulos académicos obtenidos para hacerse pasar por un personaje preparado y así ganar unas elecciones populares. Tal como sucedió en Bogotá, donde el alcalde afirmó tener título de doctorado de una universidad en París y resultó siendo solo un estudio de menor equivalencia. Este tipo de actuaciones lo que generan es la desacreditación y desvalorización de obtener de un título de PhD.

Finalmente, el hecho de tomar la decisión de realizar un doctorado es una labor netamente personal, pero implica preguntarse si tener un PhD en Colombia es fructífero. Sin lugar a dudas la premisa de que estudiar un doctorado permite obtener una mejor calidad de vida y mejores ingresos puede ser real, pero dadas las cifras de desempleo y que un título de esos conlleva a que se debería tener entre 40 a 45 años de edad (si cuentas con suerte), y que, al parecer, para el mercado laboral colombiano después de los 35 ya eres viejo, al final con lo primero que se debe contar es con realizar un análisis costo beneficio para tomar una decisión tan importante. Es claro que un posgrado de esa índole es bastante costoso, tanto a nivel económico como de tiempo, y teniendo en cuenta aspectos tanto profesionales como personales, se podrá tener la certeza de afirmar que no es claro si sirve tener un PhD en Colombia.


[1]https://datos.bancomundial.org/indicador/GB.XPD.RSDV.GD.ZS?locations=CO

[2]http://www.minhacienda.gov.co/HomeMinhacienda/faces/GestionMisional/PresupuestoPublicoNacional/PresupuestoGralNacion/PGN/AntPGN2020;jsessionid=yp9JmI4hQUx9I4PDERphXkauuAkaY4aGd84yoG2Cgwp3QE1ET0Af!-747036021?_adf.ctrl-state=ud8iv6vy_4&_afrLoop=6145829472789592&_afrWindowMode=0&_afrWindowId=null#!%40%40%3F_afrWindowId%3Dnull%26_afrLoop%3D6145829472789592%26_afrWindowMode%3D0%26_adf.ctrl-state%3D110fujo5zy_4

[3] https://www.colciencias.gov.co/colciencias-dev/pagina/para-que-realizar-un-doctorado

[4]https://www.larepublica.co/alta-gerencia/asi-es-el-salario-de-los-profesores-en-las-mejores-universidades-del-pais-2780195

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