El Mal Economista

Publicado el El Mal Economista (EME)

Plasticomanía en Paloquemao, cero incentivos para reducir un uso desmedido de plástico.

El uso indiscriminado de bolsas plásticas en la Plaza de Mercado de Paloquemao es una realidad. Según estimaciones propias, el equivalente a 300 kilogramos son vendidos diariamente a los comerciantes para el empaque de sus productos. Una cifra alarmante pero difícil de intervenir debido a la falta de incentivos que tienen los locales para cobrar las bolsas plásticas

Foto tomada de Pixabay.com

En el barrio los Mártires, en medio de oficinas y juzgados, se encuentra la plaza de Paloquemao, una de las mayores plazas de mercado de Bogotá y un lugar emblemático para el abasto de familias y comerciantes en la capital. El gran número de locales de todo tipo y la gran afluencia de gente hacen de la plaza un centro de comercio donde cientos de productos son vendidos diariamente. Un producto que tienen en común todos los locales son las bolsas plásticas, altamente contaminantes, utilizadas para el empaque de las ventas. Lugares para hacer mercado como Carulla y Ara cobran 50 pesos por cada bolsa plástica con el fin de reducir su consumo. Sin embargo, una medida parecida no parece posible por el momento en Paloquemao.

Al sentarse en una cafetería dentro de la Plaza de Paloquemao todos los sentidos se activan: colores, olores y sonidos se perciben en el gran caos del lugar. Durante lo que duró un tinto, una mujer de edad realizó un mercado de verduras en un importante local de la plaza, dos carros de mercado repletos de bolsas plásticas la acompañaban. La cifra de bolsas dentro de los carros era de 41 para un mercado de solo 4 personas.

En la plaza hay 12 puestos que surten bolsas plásticas a los 156 locales de la plaza. Los locales compran bolsas por lo general bimestralmente por lo que las ventas de este producto fluctúan bastante. “Las bolsas se venden a 12.500 pesos el kilo y los rollos que se venden son de 10 kilos, depende del día, pero se venden de a dos a tres rollos” explica Sandra, una vendedora de plasticos en la plaza con 15 años en el sector.

Por lo que, se puede estimar que diariamente en Paloquemao se venden entre 120 kilos y 360 kilos de bolsas plásticas. Una cifra realmente impactante frente a la cual los vendedores no toman medidas para reducirla: “Uno ve que hay gente que le pide que no le den bolsas porque traen las suyas, pero de parte de los vendedores no hay esfuerzo para dar menos bolsas” cuenta la misma Sandra.

En efecto,  no hay ningún local que cobre el uso de bolsas.“Las bolsas ni se cobran ni se descuenta nada, solamente es un medio que se usa para empacar la comida” comenta Laura Gómez, la vendedora de un gran local de fruta. Además, añade que no son medidas que haya considerado puesto que nadie en la plaza lo implementa.

Esto se debe a que los locales de la plaza se encentran en el equilibrio (no cobrar las bolsas) y no tienen lo que se conoce en economía como, incentivos a desviar. En palabras más sencillas, no hay nada que impulse a las tiendas a empezar a cobrar por las bolsas plásticas para reducir su uso ya que, tendrían menores ingresos. En efecto, si algún local cambia su forma de actuar, y empieza a cobrar las bolsas, no es una sorpresa que esto puede desincentivar a los clientes de ir a ese local contando con otras opciones donde no se las cobren.

Este es precisamente el caso de Camila, dueña de un local de embutidos y preocupada por el medio ambiente, ella ha intentado incentivar el uso de bolsas reutilizables y hubo un tiempo en que cobró $100 pesos por bolsa: “hay personas que si no les das las bolsas se molestan […] Es muy difícil porque cuando yo empecé a cobrar las bolsas los clientes se van a otro local”.

Entonces, como dueño de un local en Paloquemao no hay incentivos a vender las bolsas ya que, saldrá perdiendo.

Con la ley 1819 de 2016 en Colombia se estableció el impuesto al consumo de bolsas plásticas y es por esto que grandes cadenas como Carulla y Ara cobran 50 pesos por cada bolsa plástica utilizada.  Esta medida se conoce en economía como un impuesto pigouviano, es decir, un impuesto que cobra una cantidad determinada de dinero a aquellos que consuman algo que hace daño a  otra persona o a otra actividad. El impuesto pigouviano tiene la finalidad de compensar el daño que se está ocasionando. En efecto, las bolsas plásticas duran cientos de años en descomponerse por lo que utilizarlas tiene efectos adversos para el medio ambiente y el consumidor de bolsas debe pagar por ello.

El impuesto a las bolsas plásticas ha sido una medida exitosa; según estimaciones de Acoplásticos, el gremio de productores de plásticos, la implementación de esta medida ha reducido el consumo de bolsas plásticas en cerca de 65% desde 2017 a 2021. Sin embargo, esta política solo aplica a aquellos establecimientos que cobran IVA y es por esto que no acobija a la Plaza de mercado. De esta forma, surge la duda de si es posible tomar medidas desde la administración; Honorio Camelo, el gerente de la plaza de Paloquemao, responde que es “imposible imponer a los locales el cobro de las bolsas plásticas”, puesto que “cada negocio es personalizado y cada quien mira qué servicio ofrece a cada cliente”.  Mario Rojas, el dueño de un local de verdura, explica que una solución sería que “todos los locales deberían ponerse de acuerdo en las reuniones extraordinarias, pero sería extremadamente difícil que todos estén de acuerdo”.

En conclusión, aunque en Colombia se implementó un impuesto a las bolsas plásticas y se ha demostrado que esto reduce el consumo de bolsas en varios establecimientos de cadena del país, esto no se ha visto reflejado en las plazas de mercado de la ciudad. Por su propia naturaleza de funcionamiento, ha sido muy difícil buscar un consenso entre todos los locales para que ninguno se vea perjudicado si toma una decisión por sí solo.

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