El Mal Economista

Publicado el El Mal Economista (EME)

Monetizar el Deporte

Por: Fernando Cárdenas (@FerCardenas)

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Durante mis primeros dos años de experiencia laboral tuve una experiencia que muchos deben tener en este momento. Trabajé en el sector de medios (éste en el que hoy escribo) y, tras salir decepcionado de muchas de las realidades que me encontré llegué a la única conclusión de que el problema es el miedo latente que hay en todos los periódicos, noticieros, revistas y programas radiales por la pérdida de tracción de los medios tradicionales y su relación con el ámbito financiero.

Fernando Cárdenas

Fuente: Soccer Issue

Para el que no lo sepa se lo cuento: los medios del país están colgados del techo, presionando sus cajas para rentar como sea porque los medios impresos cada vez pierden más suscriptores y nadie ha descubierto la fórmula mágica para extraerle dinero al internet (una pauta impresa pueda valer hasta cincuenta millones de pesos, por una pauta online la gente incluso duda si pagar).

Por esto mismo tengo un pequeño trauma en la cabeza que me hace ver problemas financieros en todos los productos y servicios que están cambiando de paradigma. Taxis con la llegada de Uber, librerías con la entrada de Amazon y discotiendas con la llegada de Spotify y Apple music. Ese mismo trauma lo llevo a todas partes, y cuando vi la noticia de que todos los equipos grandes del fútbol colombiano (salvo mi Santafesote) querían clavar la liga profesional para mejorar lo que ganan en repartición de derechos televisivos se me activó el sentido arácnido de nuevo.

Para los menos futboleros o los menos enterados el cuento va así: Los equipos del fútbol colombiano están divididos entre equipos clase A (Santa Fe, Nacional, América, Millonarios, DIM, Once Caldas, Tolima, Cali y Junior) y los equipos clase B (el resto). Los derechos televisivos se distribuyen entonces de acuerdo a esta clasificación, los que más logran que sus hinchas sintonicen el partido ganan más y los Fortalezas y Envigados de la liga ganan menos. En principio esto tiene lógica, el que más vende gana más comisión, pero hay un problema fundamental sobre lo mismo: esto le da un incentivo enorme a los equipos Clase A para pedir aún más rentas, porque en esencia les dice que sus equipos son más importantes para la liga que aquellos con menos fanáticos. Esto fue de hecho lo que sucedió, y los equipos del llamado G8 (los Clase A menos Santa Fe) llegaron a la Dimayor a pedirle más plata al banco, y a exigir que sus derechos de votación fueran equivalentes a las rentas que producían, es decir, que el que más gane más derecho tiene a decidir.

Las ventajas que tiene esto son claras pues los equipos que ganan más, y llevan más hinchas, tienen más plata para comprar jugadores mejores (o botarla como parece ser la estrategia de las directivas del cuadro azul). De esta forma esos equipos ganan más y listo, los hinchas son más felices. El problema con esto es que el fútbol no es un mercado como los demás, en el fútbol no pueden ganar todos, en el fútbol gana uno solo. Esto significa que, aunque los nueve equipos grandes ganaran más plata la liga sería igual de competitiva entre ellos, todos mejorarían y eso es igual a que todos se quedaran igual; pero al marcar distancia con la base del campeonato (i.e. Fortaleza, Bucaramanga, Jaguares, Chicó, Patriotas, Pasto, etc…) estos equipos ‘chicos’ perderían la oportunidad de mostrar jugadores que estén en un mismo nivel de competencia.

¿Y cuál es el cambio de paradigma aquí? Muy fácil. Aunque con la entrada de Win Sports se haya aumentado el número de partidos vistos, los equipos, la liga y el país ya sabe que la gente cada vez ve más partidos por servicios de streaming, y no compran precisamente Caracol Play con su pésimo servicio. Lo que hacen es usar un servicio de reproducción instantánea ilegal que puede tener peor calidad, pero no cuesta nada. El internet no es fácil de monetizar, seguramente para muchas pymes lo es, pero es muy difícil mantener el tipo de empresa que constituyen los canales privados de televisión, los medios tradicionales o los equipos de fútbol a punta de suscripciones online.

Esto no solo pasa en Colombia, en todas partes tienen este problema. Productos como DirecTV Play, ESPN Play, Fox Play, NBA Pass y demás suscripciones online a todos los eventos deportivos de un canal determinado, son intentos de estos canales por no perder su capacidad de ventas a través de la televisión. La verdad no sé cómo se debe monetizar el internet, si lo supiera estaría nadando en plata, pero algo vamos a tener que hacer porque las rentas de los deportes que amamos se van a ir al piso.

Hace poco vi que el beisbol ahora trae la posibilidad de ver una repetición en 360 grados donde los clientes pueden escoger cómo verla, y la probaron en el juego de las estrellas cuando el ‘Big Papi’ David Ortiz tomó sus swings de práctica. Sin embargo, no estoy 100% convencido tampoco. Si bien mejorar la experiencia de los servicios pagos puede ser una forma, desde que hay internet hay gente dispuesta a piratear los servicios pagos. Estamos programados para convertir lo pago en público y para no pagar por lo que podemos conseguir gratis.

Las ideas que me encuentro en la cabeza necesitan un modelo de negocio diferente, o un volumen de ventas increíblemente mayor. Las ligas americanas como la NBA o la NFL pueden repartir a placer sus rentas porque la liga es dueña de los equipos, que están franquiciados a una empresa superior. El modelo de negocio permite que las ligas sean las que determinen las estrategias de televisión e internet, cosa que no puede suceder en el fútbol colombiano porque cada equipo es una empresa independiente.

La otra opción es conseguirnos un Tío Florentino que le meta una inyección de capital absurda a los equipos del fútbol colombiano, o algún ruso que decida que el Atlético Bucaramanga y el Real Cartagena son inversiones inteligentes (o que Trump compre Atlético Nacional…). El problema es que no lo son, no tienen el volumen de ventas que se espera para poder monetizar la marca de forma correcta como lo hace el Real Madrid, el Chelsea o el poderosísimo Leicester City. Si la marca es lo suficientemente grande entonces esta no va a caer fácil con el cambio de paradigma en el negocio, el problema es que ninguna de las marcas colombianas lo es; y volver el campeonato menos competitivo no va a ayudar.

La verdad sea dicha no escribo esta columna para explicar, ni para mostrarles mi solución innovadora a la crisis de los medios, el deporte y la industria del entretenimiento, la escribo como catarsis, porque veo como la innovación y el libre mercado le van a quitar su fuente de financiación a los deportes y no me queda más que aceptarlo como lo que debe suceder. Lo invito, estimado lector, a que si usted tiene la solución la dé, pero yo no la encontré.

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