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Los Economistas y la Era del Estancamiento Secular (Parte I)

Por Jairo F. Gudiño

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Un pensamiento convencional entre economistas es que en el largo plazo un país se recupera después una crisis hasta alcanzar niveles aceptables. Pero los últimos desarrollos de la macroeconomía están mostrando que puede no ser así. Las bajas tasas de crecimiento económico pueden volverse un problema crónico, la emisión intensa de dinero a la economía puede ser inútil y una política fiscal expansiva puede ser la solución.

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El exceso de ahorros en las economías desarrolladas se ha convertido en una restricción a la demanda. Fuente: The Financial Times, Why the Future Looks Sluggish.

Difícilmente el futuro económico para los países desarrollados parece prometedor. Después de la Crisis Financiera 2008-2009 y la Crisis de Deuda de Europa, el fallo sistémico de los economistas para predecirlas y la austeridad, que ha llevado a la ruina a Grecia y España, la explicación de fenómenos no-lineales y episodios de desastre económico nacional parecen por fin propuestas atractivas de modelación teórica y empírica entre economistas, y precisamente uno de estos fenómenos es la hipótesis del estancamiento secular.  En qué consiste y qué efectos tiene sobre la economía de un país es lo que explicaré en esta entrada, a modo de predicción pesimista para las economías desarrolladas (y por qué no para Colombia en un futuro lejano), resaltando por último las implicaciones para la economía colombiana y la política macroeconómica.

La Hipótesis del Estancamiento Secular

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Altas compensaciones, bajas compensaciones y estancamiento secular. Fuente: FlipChart Rick, Pieria.

La hipótesis del estancamiento secular consiste en que hay una tendencia generalizada a la baja de las tasas de interés reales en los países desarrollados para los últimos años debido a cuatro factores (Eichengreen, 2015):

(1)    Aumentos persistentes en los flujos de ahorro nacional. Una desigualdad en los niveles de ingresos y salarios creciente, acumulación excesiva de activos mediante programas de compra de títulos y alta desconfianza de los inversionistas debido a crisis financieras, podrían ser la causa de estos aumentos, reduciendo las tasas de interés reales a niveles negativos (Summers, 2014). La inmensa liquidez de los mercados internacionales puede reforzar esta tendencia.

(2)   Caídas en la inversión. Caídas de la producción y por tanto aumentos intensos de la deuda real como porcentaje del valor de la producción nacional hace más difícil que la inversión aumente a través del canal crediticio. Muchas empresas y gobiernos en Europa no pueden acceder entonces a créditos bancarios debido a que ni han pagado sus deudas y no tienen activos para respaldar sus deudas. Es probable por lo tanto que las industrias se encuentren más concentradas en el futuro, porque las firmas grandes pueden autofinanciarse, mientras que las pequeñas no.

(3)    Caídas en el precio de bienes de inversión que no se compensan con mayores beneficios por proyectos que utilizan esos bienes. Industrias concentradas donde existen firmas pueden sufrir serios impactos porque los avances tecnológicos de empresas competidoras destruyen sus beneficios, aumentando más el ahorro que la inversión nacional. El desarrollo tecnológico entonces puede reducir el ingreso nacional (VoxEU, 2014).

(4)   Reducciones en la tasa de crecimiento de la población. En Europa y América la población se está volviendo más vieja, de manera que se desacelera el consumo y el capital como proporción de la producción debido a que los productos adquiridos no exigen mucha tecnificación. Por lo tanto, la tasa de crecimiento de la inversión cae, y en consecuencia la tasa de crecimiento económico es menor (Hansen, 1939).

Estos cuatro factores mencionados han puesto en duda la idea de que el futuro para la economía mundial sea prometedor. Reducidas posibilidades para que el ingreso de los más pobres aumente, problemas para que las empresas de los países desarrollados mejoren su infraestructura y alto desempleo es lo que se ve en el futuro. La producción mundial seguiría aumentando en el futuro, pero a un ritmo menor.

Algunos Datos sobre el Estancamiento Secular

(a)            Caídas de las tasas de interés

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Figura 1. Evolución de la tasa de interés real mundial. Tomado de Summers (2014).

La revisión de algunos datos puede dar luces sobre la gravedad de esta situación. En la Figura 1 se ilustra la evolución de la tasa real de interés mundial y que captura la evolución de las tasas de interés de las principales economías desarrolladas. Desde 1990 estas reducciones, quizás al exceso de ahorros, han sido progresivas hasta cerca del 2005, donde las burbujas inmobiliarias y alta liquidez en los mercados internacionales tuvieron lugar.

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Figura 2. Montos de compras de activos financieros desde 2009 hasta 2014 para Estados Unidos (en billones de dólares, izquierda) y Reino Unido (en billones de euros, derecha). Tomado de Weale y Wieladek (2015).

No obstante, las medidas de política monetaria y fiscal tras la Gran Recesión 2008-2009 hicieron que la caída de las tasas de interés real fuera más pronunciada debido al fuerte impacto de los programas de compra de activos en Estados Unidos y Reino Unido para que las economías salgan de la crisis (Figura 2).

(b)            Deflación secular

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Figura 3. Evolución de la inflación de Estados Unidos (azul) y la Unión Europea (rojo). Tomado de De Grauwe (2015).

Hasta antes de la crisis y durante el 2011, tanto Estados Unidos como los países de la Eurozona no experimentaban fenómenos de deflación prolongados.  La posibilidad de una deflación continua es más evidente cuando se analiza la Figura 3. La caída fuerte en los precios durante el 2010 se puede explicar por la reducción de la demanda agregada en estos países, pero desde inicios del 2012 las tasas de inflación han estado por debajo de las proyecciones esperadas por meses. Esta situación es peor para el caso europeo, donde la inflación para Enero del 2015 incluso alcanzó valores negativos.

     (c) PIB potencial y actual

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Figura 4. Tasa de crecimiento del PIB actual (rojo) y potencial o esperada en el 2007 (otros colores) de Estados Unidos. Tomado de Summers (2014).

En la Figura 4 se muestra la evolución del PIB (GDP) de Estados Unidos actual y el que se proyectaba en el 2007 para los años en curso. Los resultados no son alentadores: aunque es cierto que la economía estadounidense se ha recuperado en los últimos años,  la producción agregada ha crecido a tasas por debajo de las potenciales. Se ha argumentado recientemente que esta economía desarrollada experimenta problemas estructurales por el lado de la oferta para explicar esta tendencia: (1) la tasa de participación del trabajo en el valor total de la producción se ha reducido notablemente; (2) la tasa de crecimiento de la productividad total es muy baja; (3) el número de horas trabajadas en promedio se ha reducido; (4) las unidades de capital por trabajador en ese país no han aumentado significativamente desde el 2004 (Hall, 2015). Aunque no se presenta aquí, el consumo para Estados Unidos crece a tasas inferiores a las que se tenía en 2007.

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Figura 5. Tasa de crecimiento del PIB actual (rojo) y potencial o esperada en el 2007 (otros colores) de los países de la Eurozona. Tomado de Summers (2014).

La situación para el caso europeo es más dramática. Como se observa en la Figura 4, el PIB actual para esos países en promedio ni siquiera aumentado para alcanzar los niveles que tenía hasta el 2008.  La tasa de crecimiento promedio de la producción de estas economías ha sido entonces bastante baja. Las causas de este bajo crecimiento quizás se deben a la inefectividad de las medidas de austeridad adoptadas por los países periféricos como España, Portugal y Grecia, como también a los pobres resultados de las medidas de política monetaria expansiva sobre la inversión y el consumo al menos en el corto plazo, variables que no muestran en absoluto signos de recuperación (De Grauwe, 2015).

Nuevos fenómenos que los economistas debemos explicar

La explicación de fenómenos no-lineales que no pueden ser explicados fácilmente por mecanismos de equilibrio como el comentado aquí vuelve a ocupar un lugar relevante. La explicación de estos fenómenos a nivel macroeconómico, de ciclos persistentes y de desajustes de equilibrio tuvo apogeo en la primera mitad del siglo XX con la crítica de Keynes, pero desde la llegada de modelos de equilibrio general estos no habían sido de interés entre economistas (lamentablemente, ese desinterés es normal incluso hoy). Temas como ciclos de deuda creciente, inestabilidad financiera, desempleo persistente y caídas sin fin de los precios, impensables para modelos y matemáticas sofisticadas antes de la crisis del 2008, vuelven a tener relevancia en la política mundial. Incluso economistas de talla mundial, como Summers (2014) y Eichengreen (2015), leen artículos de los años 30 y 40 como el de Hansen (1939) para entender lo que está pasando hoy. La célebre frase de Keynes por lo tanto vuelve a ocupar un lugar relevante, no sólo dentro de la historia del pensamiento económico, sino dentro de la agenda de los macroeconomistas que intentan entender el mundo de hoy:

“Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo correcto como cuando se equivocan, son más poderosas de lo que usualmente se cree. En efecto, el mundo está gobernado por pocas otras cosas. Los hombres prácticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, por lo general son esclavos de algún economista ya fallecido. Los locos que ejercen autoridad, que oyen voces en el aire, están destilando su locura de algún escribiente académico de hace algunos años. Estoy seguro que los intereses creados se exageran demasiado cuando se comparan con la intrusión gradual de las ideas”.

Conclusiones e Implicaciones

El panorama económico para el futuro de las economías desarrolladas es desolador. Bajas tasas de crecimiento, caídas en los precios, crecimientos bajos de consumo e inversión nacional y emisión de dinero con pocos resultados en términos de crecimiento económico se han convertido en hechos empíricos característicos en los últimos años. A la luz de la hipótesis del estancamiento secular, ni siquiera los ajustes de mercado pueden ser suficientes. En consecuencia, la idea convencional entre economistas de que los choques externos son temporales a nivel macroeconómico no tiene cumplimiento empírico. Ni aun las proyecciones de largo plazo muestran recuperaciones rápidas de la actividad económica, como se ha indicado arriba, sino lo contrario.

Los fenómenos comentados tienen dos implicaciones importantes, tanto para las medidas de política macroeconómica futura como para Colombia:

(i)                          Política macroeconómica

Si un país se ve afectado por fenómenos de estancamiento secular, las medidas de política macroeconómica tienen impactos diferentes sobre la economía:

(1)   Las emisiones intensas de dinero a través de medidas de política monetaria no convencional pueden ser inútiles para la recuperación de la actividad económica en el corto y largo plazo (Summers, 2014). Los aumentos de la oferta de capitales o aumentos en los excesos de ahorro hacen más lenta la recuperación económica porque contribuyen a que las tasas de interés reales no aumenten sino que sigan cayendo;

(2)  Una política fiscal expansiva puede ser la solución. Para incentivar el consumo y la inversión es necesaria la intervención del estado para que las tasas de interés reales vuelvan a ser positivas (Eichengreen, 2015; Hansen, 1939; Summers, 2014). Subsidios condicionados al consumo, programas de protección temporal a desempleados y a sectores más pobres de esos países, como también mayores recursos hacia sectores de investigación y desarrollo con alto potencial de jalonamiento sectorial pueden entonces ser la clave de la recuperación.

(ii)                       La Economía Colombiana

Los problemas estructurales que enfrentan los países desarrollados repercuten también en los problemas económicos colombianos. La caída de las exportaciones de petróleo debido a la caída del consumo agregado en Europa y el estancamiento del poder de compra en Estados Unidos puede ser persistente, de manera que el país necesita impulsar la exportación de productos alternativos a los productos minero-energéticos. Debido a que esta tendencia de bajo crecimiento económico parece persistente, el impulso a otros sectores como la industria y la tecnología de punta es urgente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

De Grauwe, P., (2015). “Secular Stagnation in Europe”. VoxEU.org. Commentary.

Eichengreen, B., (2015). “Secular Stagnation: the Long View”. NBER Working Papers. No. 20836.

Hall, R., (2015). “Secular Stagnation in the U.S”. VoxEU.org. Commentary.

Hansen, A., (1939). “Economic Progress and Declining Population Growth”, The American Economic Review, Vol. 29 (1), 1-15.

Summers, L., (2014). “U.S. Economic Prospects: Secular Stagnation, Hysteresis and the Zero Lower Bound”, Business Economics, Vol. 49 (2), 65-73.

Weale, M., Wieladek, T., (2015). “What are the Macroeconomic Effects of Asset Purchases?”. CEPR Working Papers,  Discussion Paper No. 10495.

VoxEU, (2014). “Secular Stagnation: Facts, Causes and Cures”. Vox E-Book.

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