El Mal Economista

Publicado el El Mal Economista (EME)

¿Los economistas deberían dejar el Gobierno?

Por: Camilo Vega Barbosa

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Colombia, el 14º país con mayor desigualdad dentro de 134 observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y una nación en la que el 28,5% de su población es pobre, es manejada por economistas, una de las profesiones más criticadas del mundo en cuanto a su empatía social. Además por economistas de los Andes, que al ser la universidad más cara del país, ha sido muchas veces cuestionada por sus valores éticos.

Una muestra de los economistas de los Andes en el Gobierno: El ministro de Salud, Alejandro Gaviria; el nuevo presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry; el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas; el ministro de Minas y Energía, Tomás González, y una gran cantidad de asesores  y directores de varias entidades del Estado

Fuente: https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/04/paradise_lost_1.jpg

El debate va más allá de si son ciertos o falsos los prejuicios, además no soy quién para criticar porque también soy un economista de la Universidad de los Andes y muchos de mis maestros trabajan en el Gobierno. Pero sé que no soy el único que cuestiona el alcance de la economía.

¿Quién está preparado para manejar la vida de más de 48 millones de personas? ¿Antropólogos? ¿Abogados? ¿Sociólogos? ¿Un economista o un dios?  

Es cierto que la economía ha alcanzado terrenos inimaginables, y que su atributo matemático le ha llevado objetividad a los complejos debates que hay en el terreno de las ciencias sociales. Pero si nuestro derecho al poder se basa en nuestra capacidad científica, debemos ser entonces valorados por la misma precisión por la que se juzga a las demás ciencias.

Las armas de destrucción masiva es una de esas características que la economía comparte con la ciencia, y solo hace falta mirar el caso colombiano para encontrar un ejemplo de ellas. Según el borrador del proyecto de ley de 2008 que buscaba la reparación de las víctimas de la crisis económica UPAC de finales el siglo XX,  alrededor de 800 mil familias perdieron su hogar por esta causa.

Una cifra que si la multiplicamos por 3,2 que es el promedio de número de integrantes de una familia en el país, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), se encuentra que alrededor 2,5 millones de ciudadanos se quedaron sin donde vivir en ese entonces.

Sin embargo no hay que olvidar que la ciencia construyó la bomba atómica para destruir, y tal vez una de los razones por las que la economía se preocupa tanto por el Producto Interno Bruto (PIB) es porque su objetivo es crear. De manera que ejemplos como la tragedia UPAC y las demás crisis económicas demuestran que fallamos como científicos, por lo que  nuestro derecho al poder no es absoluto.

La imprecisión de la economía implica que no puede actuar con la misma confianza que lo hacen otras ciencias cuando manejan la vida de millones de personas, o por lo menos igual que lo hace la medicina cuando diseña y aplica la vacunas que salvan vidas.

Tal vez esta sea la razón de por qué la economía se encuentra en el rango inferior del escalafón de la percepción científica de las diferentes disciplinas.  De acuerdo con la encuesta realizada por la General Social Survey la economía es menos científica que la medicina, la biología,  la física, la ingeniera, y sorprendentemente está por debajo de la sociología. (Figura 1)

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Un resultado muy diferente al esperado. Citando a Moises Naim: “La arrogancia de los economistas ha sido rigurosamente confirmada por una investigación publicada en una de sus revistas especializadas. The Journal of Economic Perspectives revela que el 77% de los alumnos de doctorado en economía de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos piensa que ‘la economía es la ciencia social más científica’. Sin embargo, tan sólo el 9% de los entrevistados opina que hay consenso con respecto a cómo responder preguntas básicas de la ciencia económica”.

En la columna de Naim también se advierte sobre un segundo estudio de  The Journal of Economic Perspectives que  revela que durante los últimos 10 años  solo el 1% de las referencias que aparecen en los mejores trabajos económicos  citan a investigaciones de otras disciplinas.

Además Marion Fourcade, Etienne Ollion y Yann Alga, los autores del estudio que cita Naim,  encontraron que ante la pregunta ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación de que ‘el conocimiento interdisciplinario es mejor que el conocimiento obtenido de una sola disciplina?  57%  de los profesores de economía de EE.UU, que fueron sondeados, estuvo en desacuerdo.

Tal vez  Estados Unidos, al ser una de las naciones con mejores ingresos por habitantes del mundo, pueda permitirse la falta de interdisciplinidad, pero ¿también lo puede hacer Colombia?

Es difícil de creer que una disciplina sola sea capaz de solucionar todos los problemas de un país tan complejo como Colombia: una nación marcada por una guerra de más 50 años, el 14º país con mayor desigualdad dentro de 134 observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), uno con una tasa de pobreza de 28,5% (según el Dane), uno con las peores cifras de calidad educativa de acuerdo con las últimas pruebas PISA, etc.

El día que creamos que nuestra disciplina tiene todas las respuestas y nos olvidemos de pedir ayuda con los temas en los que un análisis matemático se queda corto, ese día no seremos economistas sino dioses. Pero dioses que se pueden equivocar.

No es una inquietud de un bloggero colombiano, es una preocupación de todo el mundo. Lean:

http://www.nytimes.com/roomfordebate/2015/02/09/are-economists-overrated

http://www.nybooks.com/blogs/gallery/2015/mar/29/whats-wrong-with-the-economy/

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/28/actualidad/1427562693_607910.html

 

 

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