El Mal Economista

Publicado el harry ramos

La Colosa se pregunta: ¿Qué es el Bienestar?.

Por: Harry Ramos.

Lo que hoy se vive en La Colosa parece un cuento escrito por el hermano bastardo de los hermanos Grimm. Una historia en donde el oro no es causante de fortuna, sino tal vez una maldición para toda una región. Este es el caso de una región que cuestiona el sentido de bienestar económico.

El pueblo de Cajamarca, despensa agrícola del Tolima, posee una de las tierras más fértiles del país. Es tal su riqueza que entre sus campos se encuentra uno de los yacimientos de oro más grandes de Colombia y tal vez de Latinoamérica. En el 2007, la multinacional surafricana Anglo Gold Ashanti le contó al país que en La Colosa, a escasos 14 km del casco urbano de Cajamarca,  existía uno de los yacimientos de oro más grandes de toda la región. Entonces, la empresa decidió  emprender la misión de explotar las ricas tierras tolimenses. El negocio: producir más de 24 millones de onzas de oro al año, lo cual generaría utilidades por más de 70.000 millones de pesos anuales. Según la empresa, la producción se llevaría a cabo a través de una producción limpia que generaría más de 800 empleos directos para la región: una propuesta bastante interesante para los pobladores y el desarrollo económico de su municipio.

La historia se volvió famosa, o por lo menos visible, luego de que la población de la región se opusiera a la exploración en La Colosa. La región, hoy en día, no es una mina y es de allí donde comienza el malestar de las personas. La Colosa es una montaña llena de caminos, terrenos verdes y casitas campesinas. Lo irónico es pensar que es justo en ese paraíso donde quizás esté enterrado el famoso Dorado, que anhelaba el pueblo español. La inconformidad frente al proyecto gira en torno al impacto socio-ambiental y a las consecuencias en las fuentes hídricas; las personas alegan por su derecho a una calidad de vida y aunque se les ha prometido el cielo, ellos prefieren su tierra.

El pueblo, dado que no se sentía representado por su concejo municipal, decidió organizar una consulta popular. Este mecanismo no es del todo descabellado, puesto que la constitución permite escenarios de democracia directa como este. Las personas, conscientes de la decisión a tomar, esperaron  por la posibilidad de poder  elegir el destino de su comunidad. En el 2013, se realizó  en la región duna primer intento de recoger la opinión de los pobladores; el resultado fue que un 98% de los habitantes votaron por el NO a la exploración en sus tierras. Este año, por segunda vez y con mayor peso legal, los habitantes intentaron realizar una consulta para mostrar su opinión frente al tema. No obstante, como en una historia de los hermanos Grimm, la magia sucedió y el concejo municipal le negó a su pueblo la posibilidad de realizar su consulta popular. Es decir, los políticos locales le negaron la posibilidad a las personas de opinar sobre el destino de su región.

El caso de La Colosa sigue abierto y no tiene todavía un punto final. Este conflicto es un claro ejemplo de lo contradictorio del término de bienestar. Aparentemente, el mejor estado para la región es la explotación de la mina; empleos, comercio, dinero, bienes y servicios llegarían a la región con la explotación por parte de la multinacional. Sin embargo, para los pobladores el concepto de bienestar va más allá de los empleos y del crecimiento económico. A ellos, o a una gran mayoría, les interesa más su modesta pero tranquila calidad de vida que los indicadores de desarrollo. Es en este punto donde la economía y la política deben cuestionarse sobre qué entienden por bienestar común. La locomotora minera sigue creciendo, ¿pero es allí donde se encuentra el bienestar de la población?

Esta entrada la hice en honor a una amiga que lidera procesos de resistencia civíl en La Colosa. No tomaré una posición radical frente al tema y tal vez solo debo exponer el caso, hacerlo visible entre las personas. Mi formación profesional me llevaría a pensar que es en el ingreso donde puede estar el bienestar de las personas,  sin embargo, también comparto la concepción de que es en la calidad de vida donde se encuentra la felicidad. En mi opinión, el no poder votar por lo que puede pasar en mi región ya me imposibilita la felicidad. Por lo tanto, anhelo que las cosas en La Colosa logren un final feliz y que la locomotora agrícola pueda empezar a funcionar, aún si debemos frenar otras locomotoras paralelas, como la minera.

Un abrazo a los pobladores de Cajamarca y La Colosa.

Harry Ramos

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Pd: Para ampliar el tema, le recomiendo leer la columna: «De la Minería a la Hipocresía»: https://blogs.elespectador.com/el-mal-economista/2015/03/14/de-la-mineria-a-la-hipocresia/

 

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