El Mal Economista

Publicado el harry ramos

¿La agricultura colombiana tiene los días contados?

Es probable que un par de décadas la agricultura en Colombia no exista.

Por: Harry Ramos

 AGRO 

 – El tal paro nacional agrario, no existe. – Esas fueron las palabras del presidente Juan Manuel Santos en medio de una crisis de orden público originada por las manifestaciones de los campesinos colombianos. Esas palabras hicieron eco en la sociedad colombina y estoy seguro que Juan Manuel se arrepintió en la soledad de su aposento un par de veces por haberlas pronunciado. Sin embargo, estas palabras pueden parecer proféticas para el sector agrícola, a este ritmo, es probable que un par de décadas la agricultura en Colombia, no exista.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), la institución encargada de elaborar mapas y catastros en el país, en Colombia existen  22 millones de hectáreas aptas para la producción agrícola, de las cuales solo se explotan 5 millones;  es decir, que en Colombia solo se explota el 22% de la capacidad productiva agrícola. En el 2005, la producción agrícola representaba el 9% del PIB, diez años después, representa el 6%. Por lo tanto, realizando un mal pronostico es posible que en 30 años no exista producción agrícola en el país. A este paso, la cultura del campesino trabajador y la del cafetero echado para adelante cada vez se acerca más hacer un mito rural o un elemento de nuestra idiosincrasia ficticia (como el Cóndor o el Canal de Panamá en el escudo nacional).

Pero en Colombia si usamos la tierra; se usa para mantener vacas y toros. Actualmente el lote ganadero colombiano, cantidad de vacas y toros,  es cercano a los 46 millones de cabezas de ganado. Por lo que en Colombia  existe una vaca por cada colombiano, contando también a los vegetarianos. Según el IGAC, en Colombia la cantidad de tierra adecuada para la producción pecuaria (cuidar animales con fines comerciales) es de 15 millones de hectáreas. Sin embargo, actualmente Colombia usa alrededor de 35 millones de hectáreas en producción pecuaria, es decir, los colombianos sobre explotamos la tierra destinada para ganadería en un 233%. ¡En Colombia si usamos la tierra, el problema es que la usamos mal!

Entonces la pregunta es porqué en Colombia preferimos tener vacas y no cultivar; la respuesta se traslada al conflicto. Nuestros campesinos, luego de 60 años de conflicto, entendieron que era más seguro poseer ganado ya que si algún agente violento deseaba sus tierras ellos podían vender sus animalitos y huir con algo de dinero. El campesino aprendió que si  él cultivaba y llegaba algún vecino con un fusil a pedir lo que no era suyo, él no podría obtener nada en el corto plazo fruto de su trabajo.  Por otra parte, los otros campesinos que no sufrieron el conflicto directamente entendieron que en el corto plazo era más rentable tener vacas. Esto sumado a que al campesino lo ordeñan si decide cultivar,  tiene precios volátiles en el mercado, carreteras en pésimo estado para sacar el producido, y los “cómodos” precios de los fertilizantes, son algunos de los problemas de producir la papita para el caldo que terminan animando al campesino a comprar una vaquita.

El problema de que nos guste producir carne y lácteos es el daño ambiental que esto nos está generando. En Colombia como resultado de la producción agropecuaria excesiva en zonas fértiles, más de 2 millones de hectáreas de tierra presentan erosión en su suelo. Es decir, que en Colombia un área de tierra del tamaño de Cundinamarca ha pasado a una mejor vida como tierra in-fértil.  La contaminación también se hace latente en las fuentes hídricas que son consumidas por los animales, aun en tiempo de sequía, sin contar las que son contaminadas por “la popo” de las vaquitas. El campesino sin querer altera los ecosistemas, mientras tanto, nosotros los de la ciudad decidimos importar más productos agrícolas para lograr complementar nuestra canasta familiar.

Solo que poder decir que la situación del campo colombiano es más que preocupante; es terrible. Es hora de que el Estado Colombiano entienda que la paz empieza en el campo y va más allá de títulos de propiedad. La paz colombiana empezará a surgir cuando los campesinos puedan producir y con asistencia técnica se les recuerde cuan valioso es cultivar antes que cuidar vacas. Esperemos que el dinero por la venta de Isagén sirva para construir vías que permitan que el mercado agrícola prospere. Mientras tanto solo nos queda anhelar que Colombia decida por fin y una vez por todas, volver su mirada al campo de donde surgió.

 @Harrye29   @MalEconomista

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