El Mal Economista

Publicado el harry ramos

El Baño Público Colombiano

Ojalá lo de ISAGEN nos quede como recuerdo de que no podemos nosotros los ciudadanos ir por la vida cuidando solo lo que es nuestro, usando los bienes públicos como si fueran baños públicos, sin importar los demás…He aquí una breve reflexión sobre el tema  y 3 soluciones a este flagelo. 

Por: Harry Ramos

En las últimas semanas todo lo relacionado con los bienes públicos ha estado en el ojo del huracán de los medios y la sociedad colombiana. La venta de ISAGEN, la postura de Peñalosa frente a ETB y hasta los graffitis en la ciudad, aumentan el debate sobre la manera en que se administran los bienes públicos en nuestro país. En Colombia existe el imaginario que los bienes públicos son esos que no son de nadie y que por ello podemos usarlos para nuestra felicidad sin responsabilidad alguna, como un baño público. No obstante, esa no es la esencia detrás de los bienes públicos.

La teoría económica define un bien público como un bien de libre acceso a todas las personas, sin que ese uso límite que otras personas puedan usarlo. El concepto de bienes públicos a nivel estatal se refiere a recursos que están constituidos para buscar el bien común. Es decir que no se trata que no sean de nadie sino por el contrario el asunto está en que esos recursos son  de todos. El problema radica en la concepción que tenemos de lo que es «nuestro»; en los bienes públicos el “poseer” no puede ser egoísta debe ser pensado en comunidad dado que buscan el bien común. El colombiano es profundamente egoísta, lo cual complica la administración de los bienes públicos en el país. Somos egoístas por más que intentemos ser hipócritas y llamemos «hermano» a nuestros compatriotas o proclamemos amor profundo por nuestro país luego de un gol colombiano.

En mi opinión el ser egoístas no es de todo nuestra culpa. Hace unos años, un español se apoderó de nuestra tierra y sin nuestro permiso afirmó que era de él. Luego nos obligó a trabajar y competir entre nosotros para sobrevivir mientras el explotaba nuestras riquezas. Por lo tanto, los colombianos no podemos valorar nuestros recursos públicos porque nunca entendimos que eran nuestros, en comunidad, creemos que estamos en constante competencia. La historia siempre se repite; sea Panamá o ISAGEN, alguien con poder (y un apellido de linaje) toma la iniciativa y vende nuestros recursos, al igual que un día el español explotó lo que concebimos como nuestro. Luego nos duele porque entendemos que eso tenía un precio pero lo olvidamos con el tiempo, tal como olvidamos el baño público que algún día usamos en un momento de tempestad.

En estos días en que nos duele la pérdida de algunos recursos públicos deberíamos recordar nuestras decisiones. Hace unos años, Colombia se enfrentó a un profesor que en cambio de tamales repartió lápices para intentar ganar las elecciones. El doctor Mockus (doctor de los de verdad, de esos que estudiaron) le cantó al país a viva voz: «Los recursos públicos son sagrados», recordándonos la esencia detrás del sentido de lo público. Nuestra falta de cultura nos llevó a sorprendernos frente a ese eslogan, a tratarlo de loco. Hoy nos quejamos de la mermelada y la venta de ISAGEN, pero en ese momento no elegimos a Mockus dizque porque era ateo y su problema de Parkinson lo podría volver bruto en el poder. ¿Nos merecemos entonces la suerte que tenemos?.

El problema de los recursos públicos: sean empresas, dinero, terrenos está en la concepción que tenemos de ellos. Los colombianos debemos dejar de ver los recursos públicos como algo para nuestro provecho personal. Lo anterior va desde colarse en transmilenio, grafitear el muro de un monumento, evadir impuestos, ensuciar las calles o regalar nuestro voto.  Ojalá lo de ISAGEN nos quede como recuerdo de que no podemos nosotros los ciudadanos ir por la vida cuidando solo lo que es nuestro, usando los bienes públicos como si fueran baños públicos, sin importar los demás.

Para terminar y dando un primer paso desde la reflexión a la acción, hoy propondré 3 acciones sencillas para empezar a cambiar nuestra historia en torno a los bienes públicos. Primero, los colombianos debemos realizar un control exhaustivo al dinero de inversión estatal a través de la Contraloría y las Veedurías Ciudadanas. Segundo, nosotros debemos sancionar con nuestro voto a los políticos que se roban nuestro dinero. Por último, debemos empezar a cuidar los recursos públicos pequeños como las vías, museos, parques entre otros. Colombianos no repitamos nuestra historia es hora de cambiar entendiendo que son recursos públicos y no baños públicos.

 Harry Ramos

 Pd: Señor Juan Manuel Santos lo que usted llama MERMELADA se llama CORRUPCIÓN y es condenable en cualquier país que aspire ingresar a la OECD.

 @harrye29 @Maleconomista 

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