El Mal Economista

Publicado el El Mal Economista (EME)

Carta de un economista uniandino a Sara Abril

Nota del editor: las opiniones de los autores de las entradas de este Blog no representan en ningún momento las opiniones de El Mal Economista. Ni de el periódico El Espectador. Son ideas exclusivas del autor del artículo.

 

Por: Nicolás Peña

Facebook: El Mal Economista 

Twitter: @maleconomista

Instagram: @maleconomista 

 

Imagen 1Fuente: Twitter

A finales del pasado mes, una estudiante de 24 años de la Universidad Nacional, Sara Abril, lanzó un intenso debate en el auditorio de La Universidad Nacional contra el presidente Santos. Entre sus quejas aparecieron la venta de Isagen, el bajo presupuesto para la educación y para Colciencias, los tratos a las multinacionales y demás. Yo le respondo con esta carta:

Fue muy interesante la intervención que hizo dirigida al presidente Santos. Interesante por el hecho que no cualquier persona tiene la seguridad para hablarle así al presidente de La Nación, además, para que su intervención la hiciera parecer como un símbolo de las nuevas generaciones. Sin embargo, pese a que es interesante y desafiante, no pasa de ser una intervención sin fondo y sin constructivismo. De hecho, es notable la similitud de su intervención con intervenciones pasadas del polémico senador Robledo, y al igual que estas, son sólo criticas tiradas al aire, ¿Qué presidente o gobernante del país ha hecho algo bueno a los ojos del senador Robledo?, ¡ninguno! esta clase de críticas tan comunes por parte del Polo Democrático es lo que vuelve a sus intervenciones monótonas y poco llamativas a los ojos de los creadores de políticas públicas.

Para empezar, ¿La Universidad Nacional es la mejor del país? Según los principales rankings internacionales, la Universidad Nacional nunca ha cedido su puesto de número 2 a nivel nacional. A pesar de esto, seria ciego e ignorante negar el papel tan importante que tiene esta prestigiosa universidad como uno de los principales motores de movilidad social del país.

¿Vendió la mejor empresa energética del país? Isagen no era totalmente una empresa estatal, la empresa seguirá trabajando de igual forma para toda la sociedad. Nunca tuvo como fin ser una desarrolladora de política social, siempre tuvo como finalidad aumentar las utilidades de la empresa al igual que cualquier otra firma privada o mixta. Además hay regulaciones nacionales que impiden que la nueva dueña mayoritaria haga su labor de manera destructiva con las fuentes hídricas, misma regulación que seguía Isagen antes de la venta. La subasta terminó con un solo postor debido a que los demás opinaron que el precio era muy elevado, entonces ¿Qué pelean de la venta de Isagen? La empresa seguirá satisfaciendo las necesidades de los colombianos, los consumidores no verán variaciones en su producto, pero el gobierno sí aumentó su presupuesto, el cual será directamente reinvertido en infraestructura nacional.

¿Salario mínimo para morirse de hambre? Es pesimista y exagerado decir que se mueren de hambre las personas que devienen esta cantidad monetaria, si fuera realidad ya se habrían muerto hace muchos años, ¿Qué sucede con este tema? La sociedad colombiana cree que el salario mínimo es una política social eficaz, pero no lo es, se trata de una política de protección al trabajador, mas no es la manera de atacar directamente la desigualdad del país. Por el otro lado, si le hiciéramos caso al Polo Democrático de subir el salario mínimo a niveles exorbitantes, sí tendríamos condiciones nefastas como una inflación elevada por ejemplo. Un consejo para usted y para el Polo Democrático, antes de proponer políticas públicas populistas e irrealizables, miren el impacto económico que realmente tendrían.

Para no alargar esta carta con todos los largos y debatibles puntos económicos que usted toco en su intervención, quiero concluir con 3 cosas. Primero, admiro su coraje y le digo que si tiene todas las cualidades para ser una activista del Polo Democrático. Segundo, usted no representa a esta nueva generación, quiero soñar que nuestra generación está llena de estudiantes que verán de manera critica la perspectiva nacional y desde ese punto de vista propondrán soluciones inteligentes y aterrizadas, no una generación que critica  sin argumentos y propone “soluciones” poco creativas y en lo absoluto realizables. Tercero, no quiero dar a entender que todas las políticas gubernamentales son buenas, pero si quiero decir, que para lograr alcanzar los niveles de los países más desarrollados del mundo necesitamos ideas innovadoras, no simplemente citar que la educación alemana es casi en su totalidad gratuita y por consiguiente la ministra de educación debería agitar su varita mágica, sacar presupuesto que no existe y financiar la educación de todo el país.

¡Qué maravilla sería que la educación nacional fuese gratuita! Estoy seguro que a ninguno de nosotros los uniandinos nos sobran los casi 15 millones de matrícula que pagamos semestralmente, pero para llegar a una educación gratuita universal se debe seguir un camino, uno lleno de propuestas innovadoras, no es sólo coger un micrófono, criticar y sentir que todo cambiará.

Comentarios