El Mal Economista

Publicado el El Mal Economista (EME)

Al pueblo pan y circo

En los últimos seis meses el sector circense en Colombia ha dejado de recibir ingresos evaluados en más de $85.000 millones de pesos por causa del confinamiento obligatorio.

  • Por: Andrés Felipe Peña  / IG: @andresfelipepg
  • Twitter: @elmaleconomista / @andresfelipe9
  • Facebook: El Mal EconomistaEn Colombia se ha visibilizado el impacto económico de la pandemia sobre muchas áreas de la economía como la educación, comercio, turismo y cultura. Sin desmeritar su peso, otras actividades han perdido visibilidad, incluso dentro de los mismos sectores. En cuanto al sector cultura, se ha hablado sobre teatros, cines y museos, pero se han excluido otras actividades supremamente importantes en el país, como los circos.

El circo ha existido por miles de años, brindando cultura y entretenimiento. Sin embargo, para nadie es un secreto que la economía del circo es de supervivencia, es decir, muy pocos circos pueden capitalizar e invertir su dinero, lo que hace casi inexistente el ahorro en el sector. Es evidente que un negocio que vive, por lo general, en un 99% del ingreso diario, está destinado a la quiebra debido a la cuarentena del país. De hecho, ni siquiera los grandes y formales la tienen fácil.

El Cirque du Soleil, se declaró en quiebra, presentando dificultades financieras previas al Covid-19, lo que resultó en el despido de más de 3500 empleados. Si esta es la realidad para una de las empresas de espectáculo más grandes del mundo, ¿qué podemos esperar de la situación de los más de 400 circos que deambulan por Colombia?

El circo no es un servicio público indispensable, pero sí es relevante para los colombianos. No es gratuita su presencia en el 81.25% de los 32 departamentos de Colombia. El circo brinda un tejido comunitario, que podría ser la razón fundamental por la que el sector circense ha sobrevivido estos duros meses. Se creó un apoyo en donde todos piden donaciones de alimentos y dineros para sostenerse entre ellos. Aunque suene increíble y mágico, la realidad es otra, pues estos bancos de alimentos comunitarios y las donaciones monetarias no han sido suficientes para garantizar el bienestar de la comunidad circense.

Según el Ministerio de Cultura, para el 2011 aproximadamente el 80% de los artistas del circo tradicional tenían educación inferior al bachillerato, pocos estaban afiliados al Sisbén o EPS, más del 85% no cotiza a pensiones y no contemplaban la idea de adquirir seguro de riesgos laborales.

Por otro lado, los circos contemporáneos y artistas independientes presentan otras estadísticas. Más del 90% de los artistas tienen EPS y pagan su ARL, así mismo el grueso de la población cuenta con estudios superiores. Sin embargo, según el estudio del Ministerio de Cultura en 2013, más del 50% no tiene aportes a pensión.

A pesar de que estos problemas educativos y de informalidad en el sector se han reducido paulatinamente durante los años, siguen existiendo hoy por hoy. Esto dificulta la obtención de trabajos temporales durante de la crisis mundial.

Las razones por las cuales los miembros del sector no aportan a pensiones o no están inscritos a salud varían. Una razón sería que los artistas circenses en general no cuentan con ingresos altos (más del 40% de la población circense contemporánea reciben un salario inferior al mínimo, según encuesta del Ministerio de Cultura). A pesar de los bajos ingresos y las necesidades que pasan, los artistas independientes, para poder trabajar en el 2020, están obligados a pagar ARL y salud sobre el mínimo, lo ganen o no. Esta es una de las razones que da pie al trabajo informal o a través de contratos ilegales.

El circo sobre la cuerda floja

César Ayala se encuentra involucrado en el circo hace 11 años, en donde empezó de manera empírica y se especializó en técnicas aéreas, telas y trapos. En 2018 realizó un proceso de circo en donde perfeccionó durante más de un año su técnica. Antes de la pandemia, César dictaba clases en uno de los pocos espacios para entrenamiento de circo en Bogotá, Rincón Aéreo.

Por la emergencia mundial, el dueño de Rincón Aéreo inhabilitó el espacio por más de cinco meses, por lo que hasta ahora se está retomando la actividad, pero de forma limitada. Durante estos cinco meses César pasó de tener clases pagas de forma diaria a entrenamientos a través de Zoom con aportes voluntarios, aportes que disminuían cada vez que se alargaba la cuarentena.

“Si no me rebusco y me quedo esperando ayuda, me muero de hambre” comenta César. Él continuó con sus clases de técnicas aéreas y paradas de mano de forma virtual, pero ahora con tarifas fijas (la demanda de estos cursos está disminuyendo). Nos cuenta que varios de sus conocidos debieron emprender con otras ideas como venta de comida, venta de tortas o con ideas como el circo en bici.

El circo en bici surgió para continuar con la cultura del circo contemporáneo y poder comer. Salían durante la cuarentena a realizar presentaciones frente a urbanizaciones y pedir aportes voluntarios.

No se puede negar que existen aportes por parte del Gobierno para aliviar la crisis económica del sector, pero no son significativos, pues no contemplan la gran necesidad que hay.

Se realizó una estimación para tratar de entender cuánto ingreso monetario ha dejado de percibir el sector durante la contingencia. En el 2019 un reporte del concejo de Medellín indicó que había aproximadamente 450 circos tradicionales en el país y más de 1200 artistas de circo contemporáneo. Así mismo, dos informes del Ministerio de Cultura proporcionan datos generales sobre el funcionamiento del circo entre 2011 y 2013: se realizan 237 funciones al año; en un circo trabajan en promedio 15,8 personas; los circos grandes y pequeños tienen aforos de 1212,5 y 343,5 respectivamente; y las boletas cuesta entre $8.000-$11.000 y $1.880-$2.650 respectivamente.

Ministerio de Cultura (2020)

Se construyó la tabla anterior en donde se evidencia que el sector ha dejado de recibir más de $84.000 millones, teniendo en cuenta solo el circo tradicional. Se calculó el ingreso estimado para cada tamaño de circo teniendo en cuenta la ocupación por función, el número de funciones en seis meses, el precio promedio de la boleta y el número de circos.

Hay opciones que el sector circense puede evaluar para ayudarse, como una aplicación virtual en donde cualquier persona del sector pueda subir su trabajo y se le dé visualización mundial (similar al CirqueConnect del Circo del Sol), y el apoyo del Gobierno se debe dar. Es importante que el Ministerio de Cultura les brinde más la mano a los cientos de artistas colombianos que tienen problemas económicos, laborales y educativos, pues estamos en tiempos donde el pan está escaso y el circo está con la soga en el cuello.

Comentarios