Desde la Academia

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La reincorporación de las Farc a pesar del Plan Nacional de Desarrollo

Por: Juana García Duque

Sabíamos que no sería fácil la implementación del acuerdo de paz con las Farc después de más de 50 años de conflicto. De hecho, al acuerdo de paz, le deben seguir más acuerdos: acuerdos nacionales, regionales y locales, acuerdos entre partidos políticos y acuerdos entre quienes piensan diferente; la paz solo se construye entre opuestos.

Sin embargo, parece que esos acuerdos no se están dando a la velocidad que necesita la implementación o no se están haciendo de manera paralela en lo nacional, lo regional y lo local. Frente a la reincorporación hay hechos que muestran avances, retos, pero también preocupación e incertidumbre.

El punto 3 del acuerdo de La Habana sobre fin del conflicto, fijó el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, la dejación de armas y unos mínimos sobre la reincorporación. Fue el último acuerdo logrado y la reincorporación fue el acuerdo menos detallado. Dejar para el final este punto, sabiendo que sería el primer hito que se implementaría del acuerdo, como se menciona en el libro “Los debates de La Habana: una mirad desde adentro”*, era una dificultad práctica adicional. No se tendría el tiempo suficiente para un gran alistamiento de un evento, del cual dependería parte de la credibilidad de todo el proceso.

El alistamiento de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) que fueron las zonas donde se agruparon los excombatientes y comenzaron su tránsito a la legalidad, presentó inconvenientes y demora en su alistamiento. A pesar de esto, en esta primera fase que contempló el cese al fuego y la dejación de armas, se logró un hito en el proceso de entrega de armas: en 7 meses las Farc las dejaron a través de todo un complejo procedimiento que Naciones Unidas monitoreó y que se convierte en un referente a nivel internacional.

Luego de la dejación de armas, las ZVTN se convirtieron en los ETCR o Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, donde se empezó desde agosto del 2017 el proceso de reincorporación a través de un enfoque colectivo, el cual implica una visión completamente distinta a la experiencia que Colombia a través de la ARN (Agencia Nacional de Reincorporación, antigua ACR Agencia Colombiana de Reintegración) había construido en procesos anteriores, enfocada en una reintegración individual. Por lo anterior, a pesar de la amplia experiencia de procesos de DDR (desmovilización, desarme y reintegración) que tiene el país, que lo ha llevado a varios escenarios internacionales y que se ha compartido con otros países en conflicto, la adaptación de la institucionalidad no ha sido fácil para entender y dimensionar las características y los requisitos del enfoque colectivo. Es por eso que desde el acuerdo se contempló la conformación del CNR o Consejo Nacional de Reincorporación, del cual son miembros el Gobierno y las Farc, con el fin de avanzar en la hoja de ruta de la reincorporación. Es desde allí donde se han discutido los detalles de la reincorporación a través de mesas temáticas y donde se estructuró el Conpes sobre reincorporación. Preocupa que con el cambio de gobierno no hay claridad de la implementación del mismo.

Si bien desde Bogotá el CNR lleva su ritmo y sus tiempos para la generación de acuerdos y compromisos, en el territorio se evidencian una dinámica y acuerdos más ágiles. Los proyectos productivos  alrededor de los ETCR y que son clave para la sostenibilidad de la reincorporación económica y social, iniciaron sin contar con la tierra para hacerlos y sin haber recibido en la mayoría de los casos los recursos para su arranque. A pesar de esto, se han generado acuerdos entre los excombatientes y las comunidades que evidencian la construcción de espacios de autogestión y de gobernanza en los territorios. En varios casos los recursos de los proyectos productivos han salido de la renta básica de los miembros de cada cooperativa, en otros, del apoyo de la Misión de la ONU, que aunque no está contemplado en su mandato, tomó la decisión de apoyar los proyectos productivos frente a la demora en la aprobación de CNR y los desembolsos por parte del gobierno. También se ha contado con el apoyo proactivo de otros actores de cooperación internacional.

Hacia adelante, en lo referente a estos acuerdos locales, las mesas regionales de reincorporación serán claves para poder avanzar en una reincorporación efectiva en los territorios. Esas alianzas locales y procesos de auto organización garantizarán una verdadera reincorporación.

Pero los acuerdos regionales y locales también dependen de acuerdos nacionales y aunque el Informe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia presentado la semana pasada reconoce el compromiso del gobierno de Iván Duque en especial alrededor de la reincorporación y la reactivación de mecanismos institucionales que buscan garantizar la seguridad en los territorios, el Plan Nacional de Desarrollo no incorpora metas para la reincorporación, ni para la totalidad de las personas que aún están en proceso de reintegración.

Desde el punto de vista de los acuerdos nacionales el proceso de reincorporación no está dando muestras de una ágil gestión, no hay claridad en la hoja de ruta del Conpes y tampoco en el Plan Nacional de Desarrollo lo cual genera aún más incertidumbre en el proceso, sumado a la seguridad jurídica, los desembolsos pendientes de los proyectos productivos, la extensión de la renta básica condicionada, la tierra que se debía haber asignado para los proyectos, la extensión de los ETCR, etc. El gran reto será impulsar esos acuerdos nacionales que hoy cuentan con el Registro Nacional de Reincorporación y que puedan articularse con los acuerdos regionales y locales, para lograr una reincorporación exitosa.

*Se puede consultar en este link: https://www.ifit-transitions.org/resources/publications/major-publications-briefings/the-colombian-peace-talks-practical-lessons-for-negotiators-worldwide/los-debates-de-la-habana.pdf/view

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