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La reincorporación debería verse como oportunidad para el país

Juana García Duque

Hay sectores que miran la reincorporación de las Farc con desconfianza y por eso mismo la importancia de generar confianza conociendo el proceso y las cifras reales. Se ha especulado mucho acerca de cuántos eran los miembros de las Farc antes de su desmovilización, cuántos se desmovilizaron, cuántos han seguido el proceso, cuántos lo abandonaron o cuántos se encuentran en la disidencia. Pero poco se conoce en detalle la historia del país frente a los procesos de DDR (desarme, desmovilización y reintegración) y en especial del proceso actual de reincorporación con las Farc. A diferencia de la experiencia que tiene el país en anteriores procesos de DDR desde la década de los ochenta hasta hoy, donde la reinserción (1982-2006) y la reintegración (2006 hasta hoy para las exAUC y desmovilizaciones individuales de las guerrillas) fueron procesos enfocados de manera individual, el proceso de reincorporación con las Farc ha sido diseñado con un enfoque colectivo que ha impuesto retos adicionales frente a la institucionalidad y la forma de implementación de la política de reincorporación, pero también abre la posibilidad de generar una dinámica diferente en los territorios.

El Gobierno a través de La ARN (Agencia de Nacional de Reincorporación) realizó junto con las Farc un Registro Nacional de Reincorporación RNR que con evidencia muestra las cifras reales de los excombatientes que dejaron las armas y se encuentran en proceso de reincorporación. El Registro aplicado entre diciembre y enero del 2019 a más de 10,415 excombatientes, más del 90% de las personas acreditadas objeto de atención por la ARN, (cifra que se ha incrementado en los meses siguientes en unos 300 registros adicionales), arroja datos interesantes frente al proceso y lo que puede complementar la política pública frente a la reincorporación.

El 96% de los excombatientes apuesta por un emprendimiento en la mayoría de los casos enfocados en el agro que con el enfoque colectivo ha significado el desarrollo de formas asociativas basadas en economías solidarias, frente a un 4% interesado en inclusión laboral a través del empleo. Esto debería significar una oportunidad grande para el desarrollo de varias regiones afectadas por el conflicto y zonas que han estado excluidas de dinámicas de mercado por la falta de presencia estatal y poca infraestructura. También el porcentaje de quienes se muestran optimistas frente al proceso de reincorporación es del 76,6%, evidenciando que a pesar de las dificultades, la gran mayoría de los excombatientes ven en este proceso una nueva oportunidad.

Teniendo en cuenta esta coyuntura con cifras claras del proceso y quienes participan en él, surgen varias preguntas de si un proceso como éste depende del gobierno y las Farc o debería ser un proceso más amplio de apropiación nacional, en la que distintos actores asuman su rol frente a éste. Por ejemplo el sector privado puede impulsar varios de los proyectos productivos, generar espacios de reconciliación a través de ellos evitando la estigmatización y apostar por una dinámica de desarrollo económico más incluyente y que dé posibilidades a otras regiones del país.

La reincorporación debe verse más allá del beneficio que reciben los excombatientes por su tránsito a la vida civil, significa también la posibilidad de ver un proceso de interés y seguridad nacional, clave para la estabilización de las zonas afectadas por el conflicto.  En las zonas donde están los ETCR (Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación), donde se encuentran ubicados un número considerable de excombatientes, que son zonas alejadas y en la mayoría de los casos zonas afectadas por el conflicto, la presencia de los excombatientes ha significado la llegada del Estado a esos territorios con programas de salud y educación, entre otros; con apoyo a proyectos productivos que como se mencionó anteriormente, al estar concebidos bajo enfoques asociativos en economías solidarias, no solo han beneficiado a los excombatientes, sino también a la comunidad. En muchos de estos territorios las autoridades locales y las mismas comunidades han manifestado el interés de mantener los ETCR y la presencia de los excombatientes, ya que además de recibir la presencia estatal, la reincorporación y los proyectos productivos han involucrado a la comunidad local, dando oportunidades nuevas a las regiones.

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