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Envejecerse antes de enriquecerse: Colombia tendrá que enfrentar la revolución del envejecimiento

Philipp Hessel (Doctor en Demografía), Universidad de los Andes, Escuela de Gobierno, [email protected].co

Las mejoras sustanciales en la salud pública y la disponibilidad de nutrición, combinadas con aumentos en los niveles de vida y educación, no solo han llevado a los colombianos a vivir significativamente más tiempo, sino también para tener menos hijos. Durante los últimos 50 años, la esperanza de vida ha aumentado de alrededor de 55 a 75 años, mientras que el número promedio de hijos por mujer ha disminuido de 6.5 niños a 1.9.

Si bien las mejoras significativas en la extensión de la vida representan uno de los mayores logros de la humanidad, el envejecimiento de la población también representan desafíos formidables para el desarrollo económico y la capacidad del estado y la economía para generar bienestar para las personas.

Esos desafíos están especialmente presentes en Colombia. Debido a la rápida caída de la fertilidad y al aumento igualmente rápido de la esperanza de vida al mismo tiempo, que se produjo durante las últimas décadas, Colombia es uno de los países con la «velocidad de envejecimiento» más alta (entendida como el tiempo que lleva duplicar la proporción de población de 65 años y más). Colombia solo tardará 20 años en duplicar su proporción en la población de 65 años o más (de 7 a 14%), mientras que el mismo proceso llevó casi 100 años en los países de Europa occidental y los Estados Unidos. Si bien los países de Europa occidental y los Estados Unidos tuvieron esencialmente todo el siglo XX para alcanzar un estado de altos ingresos e invertir en sistemas de protección social (especialmente pensiones), Colombia pronto tendrá una proporción relativamente alta de personas mayores, aunque todavía no ha alcanzado el estado de altos ingresos, ni un sistema de protección social suficientemente bien desarrollado.

Dadas esas circunstancias, la pregunta no es tanto si Colombia será un país relativamente viejo y cuándo, sino cómo abordar los desafíos que conlleva y cómo convertir el envejecimiento de la población en una oportunidad. Por el momento, y durante otros 15 años, Colombia aún tiene una alta proporción de la población en edad laboral, en relación con las personas mayores o muy jóvenes. Durante esta llamada «ventana de oportunidad» demográfica, los gobiernos deberían invertir significativamente en sistemas de protección social y aumentar los ahorros para el momento en que la estructura de edad de la población sea mucho menos favorable.

Además de las inversiones en sistemas de pensiones, esos cambios tendrán que incluir: 1) alinear los sistemas de salud con las necesidades de una población que envejece (especialmente centrada en discapacidades funcionales y enfermedades crónicas), 2) desarrollar un sistema institucional de cuidado prolongado (teniendo en cuenta que las personas tendrán cada vez menos hijos para mantenerlos), 3) crear entornos amigables y inclusivos para personas mayores de edad (tanto en el espacio público como en el lugar de trabajo).

Si se realizan cambios, el envejecimiento de la población puede tener una serie de efectos positivos para la sociedad e incluso la economía de Colombia. Por ejemplo, al contrario de lo que uno puede esperar, evidencia sugiere que el envejecimiento de la población afecta positivamente el crecimiento económico, porque las empresas en esos países enfrentan una mayor presión para invertir en capital humano (incluido el de los trabajadores de más edad y de mujeres), así como para aumentar la productividad, dado que pueden confiar menos en la disponibilidad de trabajadores. El envejecimiento entonces puede empujar a la sociedad y economía a aprovechar su potencial humano infrautilizado. Además, un número cada vez mayor de personas y clientes mayores también brinda la oportunidad a las empresas de desarrollar nuevos productos y mercados (conocida como la «economía de la plata»).

Sin embargo, será crucial prestar atención a los problemas que van más allá de aquellos motivados por preocupaciones fiscales o económicas. Es muy importante lograr un cambio en la mentalidad, lo que significa relajar las suposiciones sobre las personas mayores y combatir la discriminación y los prejuicios basados en la edad. Para hacerlo, todas las partes de la sociedad, incluso el gobierno, tendrán que hacer su parte. Cómo responderán a este desafío será una de las claves para la prosperidad y el bienestar social en el futuro.

 

 

 

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