Ciclismo con J

Publicado el Jhon Jaime Osorio

Giro 2022 – Etapa 7: Dumoulin sacó las garras en los montes Apeninos

El Giro de Italia recorrió hoy su primer bloque montañoso. En una día que resultó de ritmo salvaje, la etapa entró a los Apeninos Lucanos. Esta cadena cadena montañosa,  usada como barrera defensiva por los alemanes en la segunda guerra mundial, fue el escenario de la etapa 7, que salió de Diamante y después de 192 kilómetros llegó a Portenza. El terreno quebrado de hoy escondía más de 4.500 metros de desnivel y tenía cuatro premios de montaña categorizados, pero muchas subidas más. Fue una jornada intensa y hermosa, que hizo olvidar rápidamente la monotonía del día anterior.  El Jumbo se reivindicó y Dumoulin  revivió.

Los montes Apeninos recorren 1.400 kilómetros de Italia de Norte a Sur, desde el golfo de Liguria hasta la península de Calabria. Se dividen en varios sectores. Los Apeninos Luganos tienen cumbres de poca altura y tienen montañas escarpadas que abrigan grandes extensiones de bosques de hayas y abetos blancos. En sus cimas habitan rebaños de cabras y corderos, y en sus bosques se esconden manadas de lobos que acechan los hatos. Por sus carreteras estrechas y sinuosas se vivió hoy una carrera apasionada y aguda desde la misma salida.

En la primera hora rodaron a 45 kilómetros por hora. Ritmo alto. La segunda hora,  ya en la montaña, el promedio de velocidad alcanzó los 40. Fueron tanto los ataques, que la fuga se demoró 70 kilómetros para poderse conformar. Entre muchos otros, lo intentaron Van der Poel, Harold Tejada, Covi, Kamna, Magnus Cort, Thomas De Gendt y el mismo Richard Carapaz. Todos estuvieron entusiastas y asumieron los riesgos. En el primer descenso, una caída en una curva dejó sin Giro a Samuele Socarato, Sergio Samitier y Owain Doull. Finalmente, después de un desgaste alto, fueron siete los aventureros de mucho nivel los que lograron abrir brecha e irse adelante, en manada, para protagonizar la fracción y resolverlo todo: Wout Poels, Davide Villella, Diego Camargo, Tom Dumoulin, Davide Formolo, Koen Bouwman y Bauke Mollema.

En los pueblos de las montañas Apeninas afirman que los niños que nacen en la noche de Navidad  corren el riesgo de transformarse; en un lobo  mannaro si nace varón, o en una bruja si es mujer. La leyenda es una particular versión del licántropo, u hombre – lobo, que  es un mito popular en muchas culturas.  Hoy, los que mutaron en la carrera y atacaron como lobos, fueron los pedalistas del Jumbo Visma. Sacaron las garras. Después de seis etapas con actuación discreta metieron en la fuga a dos neerlandeses,  Tom Dumoulin, que llegó al Giro como jefe de filas pero perdió 8 minutos en el Etna, y Koen Bouwman, un gregario que estaba a más de 5 minutos en la clasificación general y que hoy se  volvió a meter en el top 20.

Hoy, Dumoulin mostró su clase. Salió al ataque, como lobo herido. Fue de los que más trabajó en la fuga para seleccionarla. Dejó en el camino a Poels, a Vilella y a Camargo. Aguantó el paso, para evitar que el Ineos, al frente del grupo, les diera cacería. A siete kilómetros del final cedió algunos segundos frente al trío Bouwman – Mollema – Formolo. Apretó su paso, se recuperó y les llegó a 3.000 metros del cierre. Impresionante. Se sacrificó al frente hasta los últimos 200 metros, donde lanzó por la victoria a su compañero de equipo. Al final, lo abrazó fuerte para celebrar. Solo le faltó aullar.

Juan P. López sigue de líder. Bouwman no solo ganó la etapa sino que se vistió de azul como nuevo líder de la montaña. El Jumbo se exhibió y recuperó acciones como protagonista del Giro. La clasificación general es la misma en los primeros 10 puestos. Este sábado, con un circuito en Nápoles, es turno para los clasicómanos depredadores.

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