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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 21 May 2026 12:17:29 +0000</lastBuildDate>
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	<title>¡Pido perdón! | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¡Pido perdón!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/pido-perdon/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el día de la Afrocolombianidad 2026. Pido perdón por los trece, catorce, quince millones, uno, dos, diez, niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, que fueron sacados de su África para ser vendidos como esclavos en las costas de los imperios europeos. Pido perdón por los dos, tres, millones, uno, dos diez [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el día de la Afrocolombianidad 2026.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los trece, catorce, quince millones, uno, dos, diez, niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, que fueron sacados de su África para ser vendidos como esclavos en las costas de los imperios europeos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los dos, tres, millones, uno, dos diez niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres, que murieron en los barcos esclavistas —el Brookes, Clotilda, el Zong, el Henrietta Marie, Guerrero, La Pinta, La Niña, La Santa María y La Santa Mano de Dios —, que hicieron de sus cuerpos moribundos alimento de los tiburones en el Atlántico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los dos, tres, millones, uno, dos diez niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres que fueron obligados a levantar las huelgas de hambre y a comer mediante el “<em>speculum oris</em>”, abriéndoles la boca como a gansos y llenándolos de inmundicias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los cuatrocientos ochenta y dos, seiscientos, quinientos, uno, dos diez esclavos “bien estibados” que sufrieron el horror de sus captores, “acomodándolos” como mejor se pudiera para el comercio en cada viaje que surcaba las aguas y llegaba a puertos desconocidos para venderlos como ganado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por las mujeres y hombres que fueron bañados en aceite de palma para cubrir las llagas del viaje, cubiertas sus canas y sus heridas con ceniza y brea, para ser vendidos en Bahía, Cartagena, La Habana, Veracruz, Kingston, Charleston, Chagres, Babeles impuestas donde reinaba la confusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los curas y frailes cristianos, apostólicos y romanos, por los pastores bautistas, episcopalianos, metodistas, presbiterianos, que bendecían a los esclavistas, a sus barcos, a sus grilletes, a sus armas, a sus compradores y que construyeron iglesias y templos con las limosnas de éstos, y que se enriquecieron con la trata de personas durante más de 300 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por la madre o el padre que prefirió asfixiar con sus manos a los recién paridos con el fin de eliminarles la pesada carga de la vida como esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quienes vencieron el miedo a la muerte y se arrojaron temerarios por los costados de los barcos y murieron libres, entre ondinas y nacares, distantes de sus tierras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los hombres y mujeres que vencieron el miedo al látigo y mataron a sus captores, a los asesinos de sus hijos, de sus padres, de sus parejas, de sus hermanos, de sus amigos, de los otros reconocidos en la fraternidad del dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los hombres esclavizados obligados a levantar el látigo contra sus hijos, sus esposas, sus padres, sus hermanos, sus amigos, contra los otros reconocidos en la fraternidad del dolor, por miedo a la venganza de sus amos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los hombres y mujeres que tramaron la venganza incendiando las habitaciones del amo, los graneros del amo, los locales del amo, donde éste violentaba a las mujeres para satisfacer su falsa hombría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los indiferentes, por aquellos que no hicieron nada y se tragaron sus propios miedos cuando el amo levantaba el látigo y castigaba, cuando prendía el hierro y marcaba, cuando se bajaba los pantalones y violaba, cuando por placer asesinaba, cuando por capricho mataba, cuando levantaba las manos y los puños contra niños y niñas, jóvenes y ancianos, contra hombres y mujeres a quienes la esperanza les parecía una quimera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quienes denunciaron los planes de escape, por miedo, por terror, por envidia, impidiendo que trece, catorce, quince millones, uno, dos, diez alcanzaran la libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el dios hebreo, por el dios cristiano, por el dios musulmán, por el dios del hogar, por el dios de la aldea, por los dioses y las diosas que no escucharon los ruegos para salvarse del dolor de la esclavitud, por no hacerlos morir cuando quisieron, por prolongar el dolor cuando los angustiaba, por no favorecer el escape propio o de los suyos, por no arrancarle la vida a la hija y al hijo, a la madre y al padre, al esposo y a la esposa, a la amiga o al amigo, al vecino, al conocido, cuando levantaron la mirada al cielo pidiendo su intervención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quién sembró, por quien taló y perfiló los maderos, por quién construyó los barcos para atravesar el mar llevando en la carga los llantos y lamentos de niños y niñas, de jóvenes y ancianos, de mujeres y hombres que fueron cazados y luego vendidos como esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el herrero que fraguó el hierro para hacer las cadenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien curtió el cuero y por quien hizo los látigos para afrentar los cuerpos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien cosechó el oro, por quien acuñó las monedas, por quien extendió el crédito en un papel, para pagar los cuerpos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien compró, por quien se antojó de una piel negra, por quien quiso unas caderas negras, por quien quiso cubrir sus manchas de pecado con los cuerpos femeninos y masculinos negros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los asentistas que monopolizaron la venta de niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres desprendidos de sus casas, de sus hogares, de sus pueblos, de sus naciones, de sus patrias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los agentes de factoría , representantes de las compañías europeas, que compraban niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres del África.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los tratantes que transportaban como bestias a niños y niñas, a jóvenes y ancianos, a mujeres y hombres, desde sus hogares hasta las costas desconocidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los capitanes y grumetes que transportaban en sucios barcos a niños y niñas, a jóvenes y ancianos, a mujeres y hombres sacados de sus hogares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por las autoridades fiscales que autorizaban las licencias de niños y niñas, jóvenes y ancianos, mujeres y hombres esclavizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los veedores, que se hicieron ciegos y sordos cuando debían certificar el estado en que llegaban los niños y las niñas, los jóvenes y los ancianos, las mujeres y los hombres que eran traídos como animales del África.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quién no les ofreció una voz de consuelo, un pan como alimento, una oración como alivio, una mano como amigo, a quienes llegaban martirizados desde lejanas tierras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el Papa, los cardenales, los arzobispos y obispos que se taparon los ojos para favorecer su simonía con la trata de esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los hijos e hijas que desconocieron a sus progenitores negros para justificar su limpieza de sangre. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien tuvo en sus manos la posibilidad de darles la libertad&nbsp; y no lo hizo, por negarles el más importante de los derechos divinos y humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quién los condujo a las minas, a las haciendas, a las mansiones, para hacerlos sus esclavos y torturarlos con el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quienes han contado la historia a su antojo para justificar el holocausto Africano en tierra europea y americana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por la xenofobia y el racismo imperante en la sociedad actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien traicionó, ahorcó y descuartizó a Benkos Biohó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien traicionó, denunció, atrapó y degolló a Zumbi dos Palmares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien traicionó, atrapó y quemó vivo a François Makandal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el carcelero que negó la atención médica a Toussaint Louverture, dejándolo morir en medio de padecimientos, dolores y frío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien ordenó, por quién ahorcó, por quien desmembró a siete mujeres y a veintiocho hombres en condición de esclavitud, en México el 2 de mayo de 1612.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien asesinó y descuartizó a Carlota&nbsp; y por quien fusiló a Fermina, esclavas en un ingenio en Cuba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien condenó a trabajo perpetuo a las cuatro reinas de las Islas Vírgenes: Mary Thomas, Axelene Agnes Salomon, Mathilda McBean y Susana Abramson.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien condenó a trabajo forzado a la líder Zeferina en Salvador de Bahía en Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por quien condenó a doscientos latigazos y ordenó el destierro de &nbsp;Juana, Virreina de Matudere; por quién condenó y asesinó a su esposo domingo; por quien capturó, latigó y y revendió nuevamente como esclavos a los doscientos cincuenta hombres y mujeres de Matudere, entre estos los hijos de Juana y Domingo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón a quien apresó y desterró de Tumaco a Cartagena de Indias al negro liberto Vicente de la Cruz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los jesuitas por tener un Papa negro y no jesuitas negros, y por todas las órdenes menores y mayores que los excluyeron o aún los excluyen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los ejércitos, las marinas, las aviaciones y las policías que han demorado en poner sobre los hombros de mujeres y hombres negros las estrellas del generalato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por Baden Powell, invasor inglés que se inspiró en los guerreros Africanos para fundar el movimiento scout y por no integrar a niños negros y niñas negras durante tantas décadas en sus filas; por haber ordenado asesinar en un juicio injusto al líder y divinidad makalaka Uwini.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los reyes y reinas europeos que invadieron el África e hicieron del continente el deleite de sus riquezas y la desfachatez de sus propios oprobios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por Leopoldo II de Bélgica, quien mutiló niños y niñas, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres; pido perdón por “El carnicero del Congo”, quién ordenó asesinar a quince millones de personas; pido perdón por los doscientos hombres y mujeres que fueron expuestos en un zoológico humano por este “rey constructor” durante la Exposición Universal de Bruselas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el olvido estructural de miles de mujeres y de hombres que lucharon por su libertad, y cuyos nombres se diluyeron en sus propias sangres, en sus cuerpos sacrificados y que sirvieron como buen abono en la tierra de sus descendientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por el racismo latente con el pan de cada día de hombres que siguen siendo excluidos de trabajos, de clubes, de profesiones, de iglesias, de templos, de conglomerados, por el color de su piel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres que fueron esclavizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres que fueron esclavizados y asesinados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres que fueron golpeados, mutilados y marcados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres que vivieron y murieron como esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres esclavizados y cuyos nombres han sido olvidados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón por los millones de mujeres y hombres que se opusieron a la esclavitud y lucharon por la libertad y cuyos nombres han sido olvidados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pido perdón, yo, uno más entre más, pido perdón en nombre de toda la humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perdón, perdón, perdón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">J. Mauricio Chaves-Bustos</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 21 May 2026 12:17:28 +0000</pubDate>
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