Pareidolia del Sur

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The Riverman: “Más que me conozcan a mí, como un elemento de márquetin, quiero que llegue la música”

Por Ana Queiroz

The riverman. Proveniente de su archivo personal.

Descubrió la música en la infancia: desde melodías clásicas hasta la onda libertina del rock por influencia de sus padres. Hoy, se hace llamar The Riverman y en medio de un encuentro y desencuentro con diversas armonías, influencias como Jackson C. Frank, Nick Drake, John Frusciante, Linda Perhacs, Josephine Foster y Sibylle Baier lo han llevado a tomar la música más en serio, no únicamente para apreciarla, sino como su forma de vida.

Indagar por su alterego musical nos lleva a la canción  homónima de Nick Drake. “The Riverman es esa figura que está para calmar ciertos sentimientos; para mí es autoinfligirme. Si tengo una duda puedo recurrir a ese -otro- hombre, pero sin la necesidad de llamarle Dios. Y con la música que hago quiero que las personas también busquen eso”.

Con una formación para ser concertista clásico de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, ha hecho desde rock progresivo hasta su actual propuesta, adyacente a ambas facetas. “Esta formación me permite desenvolverme en otro tipo de estilos, que vienen de ahí, ya sea en la forma de componer, contrapuntística y armónicamente; en cómo desembocan unos estilos a otros. Con una banda que tuve tocaba rock progresivo. Intento mezclar mi formación y conocimientos clásicos con estilos o formas contemporáneos”.

Después de varios fracasos con la idea de formar agrupaciones, decidió aferrarse a la frase ‘si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo’ y realizar una serie de cambios que lo llevaron a decirse “bueno, porqué no hago un proyecto en el que no deba atarme y depender de la opinión de alguien más. Que sea algo más íntimo, más personal”. En ese tránsito interior surgió su álbum unipersonal titulado Kathia devoured the crow upon her left shoulder and cried for him.

Se trata de un disco hecho de forma modesta, que aún está en proceso de grabación. Planea completarlo en formato digital para los próximos meses y de esta manera realizar una especie de lanzamiento –oficial– en el que todas las canciones estén compuestas, grabadas, mezcladas y producidas por él mismo. “Así suene un poco egoísta” reitera que la idea es que no dependa de algún dictamen –comercial o tradicional–. Trabaja con equipos pequeños para componer, asumiendo el gasto extra que implicará, llegado el momento, tener más dispositivos para ello. Su propósito es lograr un sonido natural: utilizar medios de producción espontáneos. “El tema Untitled 1, por ejemplo, lo grabé en la casa de un familiar de un amigo que la está arrendando y la tiene desocupada; produce un eco natural único”.

Untitled 1: [youtube width=»525″ height=»344″]https://www.youtube.com/watch?v=mMP-vTGX3zU

Además de ser partidario de que las artes se pueden mezclar entre sí, intenta que las melodías que fabrica se mezclen con narrativas audiovisuales o temas de carácter literario. “A mí no me satisface mucho que simplemente te tiren la música, la escuches y ya. Por esta razón, eventualmente se hará un trabajo visual ya que cada pieza tiene que ver con la anterior o con la primera o con la última. Hay un tema común”.

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Después de escuchar las primeras canciones se percibe una onda folk, gris, nostálgica; y surge la inquietud por saber quién es Kathia. “Quizá, cuando escribo, es como esa imagen que uno suele llamar musa o inspiración”.

“El disco se basa en dos personajes, Kathia y su contraparte masculina anónima. Kathia, por un lado, es ese concepto de lo inalcanzable. Ella no necesita un objetivo, ella es el objetivo. Lo pongo en los zapatos de una mujer, porque siempre ha sido un símbolo para mí, y representa algún tipo de superioridad en cuanto a lo que es la vida misma. En la otra orilla, la contraparte masculina se basa en un concepto existencialista, en la búsqueda de algo, esa necedad del ser humano de querer alcanzarla –a Kathia– y otorgarse, en su condición mortal, un propósito y un sentido”.

the riverman 1

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Resulta inusual que surjan propuestas de este tipo en la periferia colombiana, más aún cuando, en el ámbito local y/o nacional, hay una orientación hacia proyectos marcados por sonidos de la raíz, a trabajos influenciados por el folklore colombiano; a través de ritmos como la cumbia, la guabina, el bambuco, el vallenato, la salsa y otros tantos de la vieja guardia. Sin negar lo fascinantes que resultan aquellas propuestas, The Riverman disiente de tal insistencia:

“Hay muchas bandas que defienden  eso; cuando no es colombiano al menos es latinoamericano y me parece genial. Yo no estoy en contra. Sin embargo, hay personas muy conservadoras que dicen ‘es que usted no tiene identidad porque tiene que hacer algo autóctono’. En la universidad he hablado de ello, no es una discusión de ahora con solo bandas de rock, de pop, es un debate que ha venido desde hace muchos años. Muchos maestros dicen ‘es que hay que mantener el bambuco, el pasillo, no podemos dejarlo morir’ pero es que, ¡hombre!, esos ritmos no mueren ya. No se van a morir. Cuál es el afán de defenderlos y dejar de lado  otros ritmos que pueden llegar a ser igual de importantes. Hay compositores conservadores clásicos como Luis A. Calvo, Adolfo Mejía, Molina. Pero hubo otros que se atrevieron a salir con nuevos sonidos, con una composición vanguardista como Jacqueline Nova, que usó ritmos de afuera pero no es tan conocido debido a ese afán conservador, que dice ‘tiene que ser con este ritmo’”.

The Riverman pretende que su trabajo rompa dichas limitaciones armónicas “Solo quiero que llegue más lejos, de lo que uno usualmente piensa que se puede llegar, quiero que sea una cosa que trascienda. También compongo en inglés ya que se me facilita y además este idioma puede que llegue más fácil y sea más compresible”

Untitled #5 en Studio Session, por The Riverman:

[youtube width=»525″ height=»344″]https://www.youtube.com/watch?v=y8lq4Q4toQc

Por el hecho de estar ubicado en Bucaramanga, resulta difícil su reproducción, inmerso en una tradición en la que es inusual escuchar estas ideas musicales. Sin embargo, siguiendo algunas máximas de sus influencias, busca que se multiplique, resistiendo a la gran maquinaria que tiene la industria y el exigente legado de los ritmos idiosincrásicos.

“Aquí en Latinoamérica es difícil que llegue música de otros lados; te vale muchísimo dinero. Es complicado, hay artistas que defienden eso, como Tom Yorke, con las campañas de cómpreme el disco, yo lo vendo aquí en mi página a un dólar, escúchelo, y si usted decide que vale más póngale el precio. Eso me gusta, me parece interesante, es como darle una bofetada a esas compañías disqueras que te hacen firmar miles de papeles y te terminan robando dinero y derechos; pero sobretodo, la libertad artística”.

Con la ilusión de algún día salir de la capital santandereana, y si es posible llegar a países de habla anglosajona, The Riverman es un creativo que sobresale por la exclusión. “Al no ser un estilo común, es algo lenta la acogida o la aceptación del material. Pero lo que yo quiero es que te llegue, si te gusta genial si no, no importa. Que se escuche aquí y en todos lados. Más que me conozcan a mí, como un elemento de márquetin, quiero que llegue la música”

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Su canal:

https://www.youtube.com/channel/UCc5HEDKk8hGuS-RElKkvEzw/videos

Su bandcamp:

http://theriverman-artist.bandcamp.com/releases

Y su página en Facebook:

https://www.facebook.com/pages/The-Riverman/747957331936680?fref=ts

(Escúchenlo y reprodúzcanlo)

 

@Pareidoliasur

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