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El Magazín

Las ciudades y la literatura

3381845.jpgDe cómo se transforman nuestras ciudades y cómo esas atmósferas marcan la ficción moderna. Nelson Fredy Padilla Una ciudad con todos los matices que se pudieran encontrar entre el azabache y el plomizo: nuevas avenidas pavimentadas, la primera generación de automóviles oscuros y encapotados, hombres,... Ver post completo.

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Corazón de Pantaleón

Rulfo: «El Gobierno no tiene madre»

Aunque a Rulfo lo vi la primera vez en 1976, en la Feria del Libro de Francfort de aquél año, dedicada a América Latina, y hasta fui testigo del entrañable abrazo que se dieron él y Max Frisch, conocerlo lo conocí en Las Palmas de Gran Canaria, en mayo de 1979, el día de la apertura del primer... Ver post completo.

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El Magazín

La cogida y la muerte

federico-garcia-lorca.jpgFederico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a... Ver post completo.

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El Magazín

El águila literaria de André Gide

AndreGide3.jpgRecordatorio del Nobel francés de 1947, clásico transgresor, tras una relectura de ‘Prometeo mal encadenado’. Nelson Fredy Padilla “Para vivir solo es menester ser una bestia o un Dios”, según Aristóteles. “Falta un tercer caso; es necesario ser lo uno y lo otro: ser un filósofo”. La... Ver post completo.

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El Magazín

Porque la música nunca muere

Elvis_Presley_1970-194x300.jpgAlejandro Araújo Larrahondo Uno siempre se burla de los mayores cuando los escucha decir  “cómo han cambiado los tiempos”, “a ustedes les tocó muy fácil, en mi época…”, o, “las cosas ya no son como eran antes”. Recordando un viejo tango que le encantaba a mi abuelo, “¿te acordás... Ver post completo.

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El Magazín

La autopista del sur

431043839_d61266f6bb.jpgJulio Cortázar Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera... Ver post completo.