Desde hace unos años he hecho el ejercicio de ver las películas sin información previa y creo que es necesario llegar sin prejuicios a ver “Pepe Cáceres” porque no es una película sobre el toreo, ni es una oda a este oficio. Es la historia que un hijo, Sebastián Eslava, quiere narrar y presentar sobre su padre, quien fue uno de los toreros más importantes de Colombia.

La película se estrena, coincidencialmente, justo cuando el tema de las corridas de todos en Bogotá acapara las noticias tras la decisión de la Corte Constitucional que da vía libre para que se lleven a cabo; y seguramente por eso muchos no se darán la oportunidad de verla. Una lástima porque es una historia sobre los miedos que debe enfrentar un niño, un joven y un hombre para superar las circunstancias de la vida, los problemas familiares y las dificultades económicas con el objetivo de lograr cumplir sus sueños.

La narrativa comienza a finales de la década del 40, cuando en Honda (Tolima) un niño llamado José Humberto Eslava Cáceres, también conocido como Joselito, presenció una corrida que le cambió la vida. Decidió entonces dejar la casa de su abuela Clementina y probar suerte, desde muy pequeño, junto a un hombre que organizaba corridas en diferentes pueblos de Colombia hasta que sintió que estaba listo para debutar en las plazas más importantes de Colombia y España.

En su juventud y adultez Pepe Cáceres es encarnado por el actor Sebastián Eslava, quien en esta ocasión tomó las riendas de la dirección junto a Camilo Molano para contar en la pantalla grande una parte de la historia de su padre, a quien conoció por medio de los relatos de su madre, recortes de periódicos y una investigación; pues Cáceres murió cuando Eslava tenía dos años.

El interés por entender lo que hacía su padre comenzó a los 14 años, cuando el actor asistió a una corrida de toros y sintió la necesidad de saber “cómo había sido la vida de ese hombre del que tenía sus trofeos, fotos, espada y hasta el traje que usaba cuando lo cogió el toro y murió”.

A los 20 años, mientras estudiaba en Los Ángeles (Estados Unidos) Sebastián Eslava pensó que sería ideal realizar un proyecto para honrarlo y llenar un vacío familiar.

Con el paso de los años el proyecto fue tomando forma y depurándose. La inicial vida cronológica quedó enfocada en tres décadas de éxitos profesionales, sin muchos detalles de la vida amorosa o familiar.

El resultado es una película que Sebastián Eslava define como “el retrato de un hombre que logró sobreponerse a los demonios de su infancia, haciendo una catarsis al enfrentarse a un animal de 500 kilos y bailar con el miedo”.

La realización de “Pepe Cáceres” le permitió al actor y director conocer secretos de su padre, humanizarlo y exorcizar ciertos demonios que habitaban en su mente y su corazón; lo que le permitió liberarse de la figura paterna y “hacer las paces con la sombra de mi padre”.

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