Hace unas décadas, Bogotá reunía, cada dos años, lo mejor del teatro, el circo y la danza durante Semana Santa.

Quienes no vivíamos en la ciudad nos programábamos para viajar y ser partícipes del Festival Iberoamericano de Teatro que, bajo la dirección de Fanny Mikey, nos daba la posibilidad de ver espectáculos que difícilmente llegaban al país.

Durante muchas de las ediciones del Iberoamericano yo vivía en Cali y añoraba estar en Bogotá para gozar la oferta cultural de esa época, una época en la que los conciertos de artistas internacionales no llenaban la agenda como estos días; una época en la que el estadio El Campín no lo prestaban para conciertos y en los que ni siquiera había debutado el Circo del Sol en el país. Y ni hablar de la oferta cultural caleña.

En fin. Cuando en 2008 me vine a vivir a Bogotá fui muy feliz porque justo a los meses comenzó el Iberoamericano. Yo disfrutaba mucho cada cubrimiento porque era nueva en mi trabajo, nueva en El Espectador, nueva en Bogotá y nos invitaban conjuntamente con Lucho, mi esposo, así que era fantástico.

Mi primer Iberoamericano como periodista de El Espectador, en 2008.

Con el tiempo me alejé del Iberoamericano y del Teatro. No recuerdo exactamente qué sucedió que nos separó el camino. Tal vez fueron los turnos .com que cubrí en Semana Santa, o que con el tiempo me afiancé en la escritura y cubrimiento del cine, la televisión y las artes plásticas.

La cosa es que dejé de ir a teatro, pero la vida y sus sorpresas me devuelven a la escena porque tengo el privilegio de ser la jefe de prensa del FIAV Bogotá, el Festival Internacional de Artes Vivas.

El FIAV Bogotá no es el mismo Iberoamericano. Las diferencias van desde el presupuesto (el FIAV se realiza con dineros del Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura de Bogotá y la Cámara de Comercio de Bogotá) hasta la apertura hacia las artes vivas, las que suceden aquí y ahora, las que reúnen en un mismo espacio y lugar a artistas y espectadores.

El reto para mí ha sido reencontarme con este término contemporáneo que abarca, teatro, danza, performance, circo y clown tanto clásico como vanguardista.

He leído y leído una y otra vez las reseñas para conocer obra por obra, agrupación por agrupación y cada una de las propuestas. He visto fotos, he visto videos. He hablado con los curadores y escucho atentamente cada entrevista que ofrecen para nutrir mi universo y poderme acercar mejor a los periodistas.

Conceptualmente ya tengo una idea de qué es y será el FIAV Bogotá. Pero estoy segura que cuando empiece el Festival será de otra forma que mi mente no se alcanza a imaginar porque, como sucede en las artes, una cosa es la palabra y otra es la puesta en escena. De hecho, así me pasó en la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25.

De hecho, la semana pasada tuve la oportunidad de ver un ensayo de una obra que, al leerla, no me llamó la atención, pero al ver a los actores en el escenario la cosa cambió.

Por ahora, pienso que los espectáculos de gran formato, la danza y las obras que reflexionan sobre la humanidad son los que me gustaría ver. Sin embargo, sé que lo mejor es dejarme sorprender de las propuestas que vienen de todos los continentes.

[email protected] / @LiarteconArte

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