Liarte: diálogo sobre arte

Publicado el Lilian Contreras Fajardo

“La jauría”: ¿la redención para qué?

¿La redención para qué? Es la pregunta que me ronda en la cabeza desde que vi “La jauría”, una película que, recomiendo, ver sin prejuicio alguno porque no es sobre narcotráfico, no es parecida a “Los reyes del mundo” más allá de que es protagonizada por un grupo de jóvenes, no es sobre la guerra, ni mundo menos una apología al delito.

Dirigida por Andrés Ramírez Pulido, esta historia que llega a salas de cine nacional este 20 de octubre, se desarrolla en un centro de rehabilitación experimental en medio de la selva, donde Eliú paga una sentencia por asesinato. Cuando su mejor amigo y cómplice es trasladado al mismo lugar, deben reconstruir el crimen y enfrentar un pasado del que Eliú se quiere alejar. En medio de terapias y trabajos forzados, Eliú se enfrenta a la oscuridad de la naturaleza humana y trata de escapar de la suya antes de que sea demasiado tarde.

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La redención, desde mi punto de vista, va cogida de la mano con la naturaleza humana y por eso me pregunto qué tan fácil es para ellos, para mi o para ti lograr dejar un círculo vicioso.

La jauría” trata temas bien oscuros que involucran al ser humano, a la sociedad y al Estado; y me pregunto cómo podemos lograr ser mejores personas si todo lo que nos rodea está mal o podrido. ¿Cómo podemos juzgar el accionar de unos jóvenes que no han conocido otro camino? ¿Cómo podemos segregar a un adulto que carga con el peso de su pasado? ¿Es posible el cambio?

Estas y otras preguntas me generó “La jauría” y por eso quise entrevistar al director, Andrés Ramírez Pulido, para saber su visión sobre la película que postuló Colombia a los Premios Goya 2023 y que ganó el Gran Premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cine de Cannes 2022.

Cuando vi “La jauría” pensé ¿la redención para qué si es difícil la vida solitaria y el cambio si la comunidad que te rodea está en otra sintonía? ¿Cuáles fueron los conceptos con la que escribió y realizó la película?

Cuando hice la película no quise que estuviera anclada a ningún hecho sociopolítico colombiano, ni que transcurriera en un tiempo concreto, ni que se ubicara en un lugar específico, sino que tuviera cierta atemporalidad, que fuera una película en la que el espectador se pregunte qué va a suceder y se de cuenta rápidamente que no es sobre el conflicto colombiano.

Quería hacer una película que respondiera a lo que se espera del cine colombiano. Quería y quiero que la gente llegue a la conclusión de que la historia no es sobre esos chicos en pantalla, sino que es la humanidad la que se está retratando y que dialoga con la mía, con la de él, la nuestra.

“La jauría” plantea una pregunta: ¿podemos cambiar? ¿podemos desprendernos de cosas que están implícitas en nuestra naturaleza y que quizá hemos heredado de nuestros padres, de nuestro contexto social? Y si podemos cambiar, ¿cómo lo hacemos?

¿Es posible el cambio?

La película plantea varios caminos. Uno es el que representa el personaje Godoy, que es el que piensa que nadie cambia, todo el mundo es malo y lo único que sirve es la mano dura. Otro camino es el de Álvaro, un líder que espera que los chicos cambien, que utiliza terapias raras, pero que sabe que él también está perdido y que tiene ciclos sin cerrar, desde su juventud, como todos los demás personajes.

Y para mí hay un tercer camino, que es mi respuesta como autor, que es la salvación, la redención, el viaje de las tinieblas a la luz que va más allá de la decisión humana. Conozco muchos chicos que no creen en el cambio, otros que sí lo quieren, pero fracasan, pero también conozco muchos casos que cambian cuando tienen una experiencia o encuentros que, algunas veces, es sobrenatural. Mi pregunta es ¿qué les pasó? ¿con quién se encontraron? “La jauría” intenta mostrar este tercer camino.

“La jauría” se desarrolla en una casa que perdió hace rato sus lujos. Esa locación me refiere al narcotráfico, pero quisiera saber cuál es el contexto en la película.

Quería que la finca, llamémosla así, fuera central, pero que tampoco fuera el primer plano porque efectivamente es un lugar ostentoso que nos habla de un pasado colombiano. Pero, aunque la película no narra esa historia, sí quería que hubiera rastros y huellas de eso que aún permea en la sociedad colombiana, el imaginario narco que cree que es genial tener lujos, hacer fiestas y estar rodeado de mujeres. Quería que estos elementos fueran aristas que dan color a la historia, pero no quería que “La jauría” tuviera ese discurso central.

También es bien interesante ver cómo la naturaleza va reclamando lo suyo, pero también la casa intenta retomar su antigua vida…

Desde que hago cortometrajes en mi carrera cinematográfica (“El edén”, “Damiana”) me pregunto cómo estas construcciones humanas ostentosas se debaten y luchan contra la naturaleza que, al final y en silencio, casi siempre gana. Aunque claro, en otros contextos lo humano destruye todo.

Pero en estos lugares en ruinas sucede esta lucha… y esta locación es ideal para representar el ciclo infernal de donde no se puede salir, por lo que es necesario recuperar la piscina, que luego se convierte en algo maldito.

Para mí la violencia es como un ente que busca encarnarse en cuerpos, lugares y contextos sociales. A veces nos centramos en el resultado de cómo salió aquí la violencia explícita, más de las raíces de que están enterradas en nuestra naturaleza y “La jauría” tiene que ver con eso tanto en los chicos como en los lugares y el paisaje.

“La jauría” es protagonizada por actores naturales. ¿Cómo fue el trabajo de preparación?

Siempre me ha interesado la dirección de actores. Me he formado, pero también he intentado hacer prueba y error en mis cortos. “La jauría” es un trabajo más ambicioso y me rodeé de personas que tienen más experiencia (Fagua casting, Sergio Hernández) y estuvimos comprometidos en la búsqueda de los chicos en la calle, la preparación, aunque la dirección fue solo mía.

Me apasiona y me fluye romper las barreras de actor – director, me gusta mejor ver la persona que es el otro y crear una atmósfera para que se sintieran libres y espontáneos, aunque sí está presente la técnica.

Hay escenas que parecen muy naturales. ¿Cómo logra la película que planteó en el guion desde la naturalidad?

Hay algunas escenas espontáneas, pero lógicamente hay puntos de llegadas y situaciones dadas. A veces tengo cómplices en la escena, es decir, un personaje que tiene que llevar el diálogo para que los otros respondan.

También hay otras escenas muy medidas y mi reto era lograr el equilibrio entre lo medido, para que no se sintiera acartonado, y lo espontáneo. El equilibrio entre el control y la espontaneidad.

“La jauría” lleva muchos años desde la producción y ya está lista para debutar en salas de cine colombianas, luego de una larga y exitosa presentación en festivales internacionales. ¿Cuáles son sus expectativas?

Yo quiero que “La jauría” sea percibida como una película, simplemente una película… aunque obviamente es hecha en Colombia. No tengo miedo de que se parezca a otras historias, pero tengo la postura de intentar cambiar el chip en la gente que piensa que el cine colombiano es solo humor o narcotráfico.

Yo soy el director, pero también soy productor y quiero que toda esta discusión quede por fuera de la sala de cine y que la gente la vea y la disfrute.

Para mí “La jauría” es una obra de arte, de autor que dice algo. Quizá no todos se vayan a conectar con ella, pero creo que la historia genera emociones en el espectador. También creo que muchos se van a sorprender porque de pronto pensaban que se trataba de algo, pero en realidad no.

Como autor espero que encuentre espectadores que se conecten con “La jauría” y quizá generen buen voz a voz. Uno siempre quiere más, pero seguro que va a abrir las puertas que son para que se disfrute… poco o mucho, vamos a disfrutarlo, aunque trabajamos para no resignarnos a nada.

Aún sin haber visto la película, tal vez por solo el afiche o el tráiler, muchos creen que “La jauría” es parecida a “Los reyes del mundo”. Desde mi punto de vista no es así. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Vi “Los reyes del mundo” y son películas muy distintas. Sí tienen puntos de conexión y diálogo, pero creo que las dos historias dicen cosas distintas del mundo y están filmadas de manera distinta.

Para mí hay una distancia grande entre las dos películas y creo que es más el imaginario y lo que se dice que lo que realmente es. Ahora, las películas se estrenan en salas casi a la par (13 y 20 de octubre) y eso también genera una conexión interesante, pero espero que cuando la gente las vea perciba las diferencias.

*Imágenes: cortesía Valiente Gracia Cine.

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