Hundiendo teclas

Publicado el Carlos Mario Vallejo

Histórico: abrieron una librería en La Dorada

Los libreros Vanesa Aguirre y Diego Otálora llevan adelante la librería La Otra Realidad, un espacio sin precedentes en La Dorada. Blogs El Espectador habló con ellos para conocer sobre este oasis cultural.


Una amplia oferta de textos recibe al visitante a La Otra Realidad, en zona central de La Dorada. Vanesa Aguirre y Diego Otálora, pareja de libreros. Fotos: Carlos Mario Vallejo/Hundiendo teclas

 

La semana pasada el país cultural celebró el nacimiento de la primera librería en la historia de Arauca, en Arauquita, erigida con el músculo financiero del Fondo de Cultura Económica. A 780 kilómetros de allí, en La Dorada, Caldas, en la calle 14 No. 7-14, funciona hace tres meses La Otra Realidad, la única librería de la ciudad y la primera al menos en la historia reciente del segundo municipio más importante de Caldas.

Luego de comenzar con el proyecto en los barrios Aranjuez y La Sultana de Manizales, Vanesa Aguirre y Diego Otálora –administradora pública de la ESAP y escritor y antropólogo de la Universidad de Caldas– decidieron ubicar su emprendimiento en la primera planta de su casa, donde ahora comparecen ante el blog Hundiendo teclas, iluminados por una cuidada disposición de bombillas ambarinas -óptimas para el regodeo libresco- bajo la fragancia de un manojo de eucaliptos que envuelve la estancia. En el lado opuesto de la salita de estar, la estantería de cinco niveles, dispuesta en ele, flanquea este espacio sin precedentes.

 

 “Esta librería es una oportunidad muy grande. Los invito a que se acerquen”. Andrea González, Secretaria de Cultura de Caldas.

 

En La Otra Realidad se pueden hallar tanto libros de segunda mano como novedades editoriales. Los libros están ordenados por géneros y van desde los 7 mil pesos en adelante. Tienen fuerza especial los clásicos, la literatura infantil y claro, los libros de autoayuda. “Se vende muy bien ese género, sin duda”, comenta Vanesa, para quien es fundamental tener un punto físico. “Cuido mucho este espacio. Amo estar acá. Pero tenemos claro que en esto hay que buscar a los lectores, no quedarnos esperándolos. Llegamos con muy pocas expectativas a La Dorada, pero estuvimos en una feria en la que quedamos sorprendidos con la respuesta de los lectores. Empezamos a ver algunos lectores frecuentes”.

La primera vez que se vieron Diego y Vanesa fue hace 10 años en la iglesia del  barrio Fátima en Manizales, luego de haber sabido la una del otro vía Facebook. Es el tercer cambio de sede de la librería, ahora en La Dorada.

“Hay muchos lectores, pero toca llegar a ellos”: Diego Otálora

Afuera, un tráiler que instalan a la moto espera con sus estanterías de madera un nuevo arreglo mecánico. Hace poco Diego tuvo que devolverse de una de sus excursiones bibliotecarias, que en Manizales efectuaban en un Mazda 3 del que tuvieron que deshacerse. Fieles a su ideal de “llegar a los lectores”, este proyecto de librería móvil complementa la propuesta de La Otra Realidad. Se inspiraron en la Kombi (la vagoneta hippie de Volkswagen) del uruguayo Luca Caro con la que recorre su país.

Desde las paredes, vigilan a mano izquierda Fernando Vallejo, Mario Mendoza, Virginia Woolf, Charles Bukowski y Gabriel García, en retratos a blanco y negro. Y a la derecha penden caricaturas del dibujante Fertrazos de Poe, Cortázar, otra vez Bukowski, y otra vez García Márquez. No es gratuito: el autor de cabecera de Vanesa es Mario Mendoza, y en Bukowski Diego encontró el amor por los libros. “Me impresionaron Factótum, La senda del perdedor, Mujeres”, comenta Diego Otálora, autor de la novela Entre sábanas y demonios, de la Editorial 531, de la que le quedan pocos ejemplares.

Sabedores de la gesta que están haciendo en un municipio necesitado de vida literaria como La Dorada, nuestros libreros aceptan que si bien en un local aparte el negocio inicialmente no daría, y se han puesto manos a la obra para sacarlo adelante. “Ah bueno: el tino ayuda”, explica Vanesa, pero se apresuran a aclarar que se cuidan de desviar el foco de los libros. “Nos han dicho que vayamos más allá del café libro. Pero no. No somos pastelería”.  El espacio llega a complementar la conocida carretilla de libros que se aparca en el parque principal del municipio, que era la única oferta amplia de libros hasta ahora.

La niña Luciana, primera en escrutar los pedidos de literatura infantil, en las piernas de su madre, la librera Vanesa. El librero y escritor Diego Otálora sostiene a Amy, la terrier bautizada en honor a Winehouse.

“Se cubre una necesidad como sociedad”: Andrea González, Secretaria de Cultura de Caldas.

“Como Secretaria de Cultura de Caldas y gestora cultural de La Dorada tener una librería en el municipio cubre una necesidad tan sentida como sociedad, que es la de acercarse a los libros. Tenemos grandes dificultades de accesibilidad a la lectura”.

“Esta nueva librería es una oportunidad muy grande para las familias y todos los que quieren descubrir un espacio para la lectura. Me parece un acierto que tenga una sala de lectura”.

“Hay que agradecerle s los libreros por su iniciativa porque están supliendo de manera privada lo que tendríamos también que estar cubriendo en lo público. Invito a todas las personas a que se acerquen a este espacio, busquen un libro o lleven uno para leer y disfrutar de un café”.

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“Me alegra mucho la noticia de esta librería. Nunca conocí una librería en La Dorada. Puedo asegurar que nunca la hubo, tal vez algún almacén donde vendían útiles escolares”. Luis Ángel Hernández, gestor cultural y pintor.

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