Ariel hubiera querido dedicar toda su vida a componer música en el piano, pero más que un destino serían tal vez las circunstancias por lo que acabó haciendo música con las palabras.

Negra, nacida en Mobile, Alabama, hija de un médico farmaceuta y de una cantante que dirigía un coro, y de allí que la hija se viera desde muy pequeña involucrada en el mundo musical, iniciando sus estudios en el Instituto Emerson, y culminando en 1922 en el Talladega College.

De allí en adelante Ariel no pararía en su formación musical. En 1926, en Nashville, Tennessee, obtuvo un B.A en Música en la Universidad de Fisk, y dos años más tarde consiguió este mismo título en el Conservatorio de Música de Oberlin, pero esta vez sumándole una mención en piano y otra en canto. No desaprovecharía tampoco los veranos para visitar al director de orquesta Fred Waring en la Universidad de Columbia, y bajo su tutela puliría ese prometedor talento para el que sin duda había nacido, y que al parecer se perfilaba como su destinado porvenir.

Para el año de 1936 Ariel contrae matrimonio con un empleado de la oficina postal, con quien tendría un hijo al que bautizarían como su padre: Joaquin. La esposa se presentaría en un principio con su nombre de soltera, pero luego de un tiempo se decantaría por agregarle el apellido de su esposo, dándose a conocer como hoy se le recuerda: Ariel Williams Holloway.

Para consolidarse como una música respetada, Ariel también cursaría una amplia trayectoria dedicada a la enseñanza, iniciando en 1926 como directora musical del North Carolina College for Negroes, en Durham, donde estuvo hasta 1932, cuando entonces se mudaría a Mobile para continuar en el Dunbar High School, y cuatro años más tarde se iría un año para Florida a dictar clases en el Fessenden Academy, para finalmente dedicarse dos años más a la docencia en la Academia Lincoln, en Kings Mountain, Carolina del Norte.

En 1939 dejaría su trasegar por tantas instituciones más no así su trabajo docente, y siendo la primera en ocupar el cargo de supervisora de música en el sistema de escuelas públicas de Mobile, Ariel lideraría esta institución y, tan ejemplar sería su trabajo, que allí se mantendría al frente de una labor en la que no declinó hasta el día de su muerte. En su honor, la escuela de Mobile fue bautizada como Escuela Primaria Ariel Williams.

Y pese a su vasto prontuario, a Ariel no le alcanzaría para destacarse con su música propia, y tal vez por una falta de oportunidades sería que nunca lograría exponer sus talentos y convertirse en lo que fuera su anhelo, en una reconocida concertista de piano.

Lo que tal vez no sospechó es que sería otro arte por el que sería reconocida y admirada. Su música se expresó a través de la palabra. Desde siempre Ariel cultivó el arte de la poesía, y a lo largo de su vida estuvo también dedicada a componer versos, que al final acabarían siendo poemas, y poemarios.

En 1926 y durante los siguientes diez años Ariel comenzaría a ser una pieza representativa dentro del movimiento conocido como El Renacimiento de Harlem, resaltando la publicación de cinco poemas en la revista Opportunity, y otros poemas en Crisis: a record of the darker races. También destacar un libro de versos que publicaría veinte años más tarde, para 1955, titulado Shape them into dreams.

Dentro de su inventario poético el que es considerado como su poema más conocido, su “poema característico”, y que incluso fue catalogado por alguno como “uno de los mejores poemas de la época”, trata de un dialecto corto en el entorno de la Gran Migración, y tiene por título: Northboun. Este poema sería ampliamente elogiado por la crítica, ganando algunos premios e incluyéndosele en varias antologías, destacándose la de Golden Slippers de 1941.

Recordamos uno de sus tantos versos: “I know how a volcano must feel with molten lava smoldering in its breast” (Sé cómo debe sentirse un volcán con lava fundida ardiendo en su pecho).

ARIEL WILLIAMS HOLLOWAY

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