En los mares de la China Meridional como en el Caribe sería común la presencia de los piratas. Sea en un mar u otro, solemos imaginarlos como ciertamente fueron: tipejos barbados, borrachos empedernidos, zarrapastrosos, pistoleros descorazonados que adonde arribaban hacían de las suyas saqueando las posesiones de los pobladores y violando a sus mujeres.

Pero lo cierto es que durante la década de los años veinte del siglo veinte sería una mujer la que establecería sus dominios sobre las aguas del este asiático. Se trató de la china Lai Choi San, cuyo nombre significa “Montaña de riqueza”, quien habría heredado de su padre el legado de una escuadra de naves compuesta por lo menos de doce embarcaciones, y con la cual se convertiría en el temor de las aguas orientales.

Poco se conoce de su historia, y lo poco es debido a un hombre llamado Aleko Lilius, quien estuvo acompañándola en varias de sus travesías hacia el final de la década, y quien para 1931 publicó un libro con estos relatos titulándolo: I sailed with pirates. El autor comienza por destacar la figura de una gran líder, apenas comparable con una antecesora que unos años antes era dueña de esos mares, la también pirata china Zhèng Shì (Ching Shih).

Lai Choi San no se contentaría con asolar únicamente las costas que frecuentaba cerca al puerto de Macao y los mares meridionales, interesándose por cubrir un territorio mucho más amplio que la llevaría con su flota al asalto de los mares orientales y hasta Palawan, Filipinas, y el que fuera conocido como el mar de Sulu.

Lilius comenta del arsenal y dice que se trataba de “doce cañones de aspecto medieval de ánima lisa a bordo, y dos bastantes modernos. A lo largo de las amuradas del junco había hileras atornilladas de pesadas placas de hierro.” Y así también a la tropa la describe como “todos tipos temibles, hombres musculosos con el torso desnudo que usaban sombreros de ala ancha y pañuelos rojos atados alrededor del cuello y la cabeza”, y señala que los portugueses solían llamarlos “ladrones”.

Y aunque algunos pueden recordarla como a una suerte de Robin Hood que asistía a los pescadores, lo cierto es que esta montaña de riqueza haría su fortuna muchas veces con el beneplácito de comerciantes y las mismas autoridades que le permitían ejecutar sus fechorías sin ciertas restricciones.

No se sabe cómo murió. Una versión cuenta que en el año de 1937 su flota se enfrentó a una escuadra japonesa que tenía por misión combatir el contrabando y en donde la mítica pirata caería en batalla. Otra versión nos cuenta que esto no fue más que un rumor que la misma Lai Choi San quiso difundir para simular su muerte, y de esta forma poder pasar al anonimato tranquila y sin que ya nadie la estuviera persiguiendo.

La cultura popular ha recobrado su historia y ha venido sacándola del olvido, presentándola a las nuevas culturas a través de cómics, libros y series.

LAI CHOI SAN

 

 

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