Ella es la Historia

Publicado el Milanas Baena

Atenea (Minerva)

Ganaba quien la tuviera de parte suya. Diosa de la guerra, su fuerza superaba al mismo Ares, su contraparte masculina en la lucha, y todo aquel mortal, dios o semidios que contara con su asistencia, podía dar como garantizada su victoria. Pero no basta con invocarla, ya que es ella quien decidirá tomar su propio bando. Hija predilecta del gran Zeus, Atenea hace parte de los doce grandes dioses que conforman la cúpula del Olimpo, y su imagen fue venerada en un amplio sector del mundo antiguo que comprendía los dominios griegos, extendiendo su influencia hacia las colonias de Asia Menor y hasta llegar a la India, remontando la Península Ibérica y alcanzando el norte del territorio africano. Debido a esto su mito y su figura sufrirían múltiples variaciones y en los distintos lugares se le conocerá por otros nombres, otras hazañas, otras facultades; Minerva fue el nombre que adoptó en la cultura romana. Atenea llegó al mundo ya adulta, vistiendo su armadura y dotada de algunas herramientas. El cuento más divulgado sugiere que la diosa nació de la frente de su padre, cuando éste hubiera sentido amenazado su trono, cada vez que una de sus amantes quedaba embarazada, y así sucedería con Metis, la oceánida madre de Atenea, la cual sufriría el destino que Cronos le había sugerido a Zeus: “encerrarla en su vientre”. Sin embargo ya en el vientre de la madre su encontraba formada el alma y el cuerpo de una diosa que encontraría en la frente de su padre el resquicio por donde saldría a la luz. Algunos relatos sugieren que sería Hefesto el que con su hacha abriría la cabeza del gran Dios para que Minerva pudiera nacer. Era ella quien oficiaba bodas y ritos sexuales. Es un símbolo de la virginidad y la pureza, así como un ser intermedio entre lo masculino y lo femenino, a pesar de ser visiblemente una mujer. Su corazón no tuvo nunca un dueño, ni tampoco un marido, no se casó ni tuvo amantes, siendo así que se le conozca como “Pártenos” (Virgen), y de allí el nombre del templo erigido en su honor, el Partenón de la Acrópolis griega. Casi siempre se le retrata vestida, siendo tan grande su pudor, que en una ocasión Tiresias la vio desnuda cuando ésta se bañaba, y la diosa como castigo lo dejaría ciego. Más adelante el desventurado invidente conseguiría entender el lenguaje de los pájaros y desarrollar el poder de profetizar. En otro relato tenemos que Hefesto intentó violarla, y su semen se desperdigó sobre Gea, de donde brotaría Erictonio, y a quien la diosa decidió adoptar como a su hijo, acompañándolo para que un día se convirtiera en el rey fundador de Atenas. Así pues, la diosa sería patrona de la ciudad que lleva su nombre, título que se ganaría una vez venciera a Poseidón en un reto de proezas, y en donde a Atenea le bastó con la creación del olivo para superar la creatividad del dios de los mares, que no sorprendió a los jueces con el prodigio de una fuente salada que hizo surgir repentinamente con un golpe de su tridente mágico. También se dice que el nombre de la ciudad pudo haber sido elegido por los propios atenienses por medio del sufragio, y que para aplacar los ánimos descontentos de Poseidón, a la mujeres se les negó el derecho a votar. A Atenea se le describe, retrata y esculpe en actitud siempre reposada, confiada, seria, como si estuviera sumida y concentrada en su labor, de carita ovalada, con su pelo largo y ondulado, esbelta y de hombros anchos, evocando un poco la figura masculina, y sin embargo una presencia de feminidad indiscutida. Viste un peplo espartano, una especie de manta larga y sin mangas que la cubre hasta los pies, además de portar su clámide, aquella capa sujeta a sus vestidos y que le otorga ese hálito de ser volador. A veces figura con un par de alas. Su cuerpo es cubierto por la coraza de la égida, fabricada de piel de cabra, su casco dorado está adornado con grifos, centauros y esfinges, posee una larga vara y su escudo redondo se trata de la mismísima cabeza de la gorgona Medusa. Y la acompaña siempre una lechuza. Atenea aparece en una gran cantidad de relatos antiguos que han sido descritos por los historiadores y filósofos de mayor renombre. Con su poder ha cuidado a un sinnúmero de personajes mitológicos como en el caso de Aquiles a quien favorecería en la Guerra de Troya, acude al llamado de Jasón y sus argonautas para acompañarlos en sus travesías, indica a Belerofonte cómo domar el caballo alado de nombre Pegaso, aconsejaría a Odiseo para que retomara su trono en Ítaca, asiste a Hércules para derrotar a Cerbero en el inframundo y en su lucha contra la hidra de Lerna, y fue quien condujo a Perseo para que consiguiera degollar a Medusa antes de que ésta lo convirtiera en piedra. Y fue de este episodio de donde surgiría la flauta, toda vez que Atenea se inspiró en los sonidos plañideros de las gorgonas que lamentaban la muerte de su hermana. Y fue así como dio paso a la invención de un tipo de danza guerrera, además de relacionársela con distintas vertientes artísticas en donde su aporte será la inspiración. De esta misma forma a la diosa se le atribuye la invención de varias herramientas y la instrucción de cómo emplearlas. Asociada a la fertilidad de los campos, Atenea sirvió en el sector de la agricultura con la invención del rastrillo y la técnica del arado con bueyes. Su contribución a la ciencia abarca desde la herrería hasta el perfeccionamiento de los carruajes y navíos, la invención de los números y la enseñanza sobre el dominio del fuego. Estas invenciones no son meros descubrimientos al azar, y en cada uno implica un grado de complejidad y reflexión, siendo así como suele asociársele con las artesanías y las tareas de laboriosidad manual, como la creación del hilado y del tejido. Homero señala que todos los oficios producto del arte femenino son considerados como “obras de Atenea”. Esta diosa también hará presencia en los actos jurídicos, manteniendo el sentido de justicia, equidad, y el respeto por la ley. Favorece las causas que considera traerán prosperidad a un mayor número de personas o aquellas luchas que entiende como la causa más justa y noble. Y a pesar de ser diosa de la guerra, su estrategia consiste en el empleo de la paz. Amorosa, la diosa invita en principio a la reconciliación pacífica y a la prudencia, antes de iniciar cualquier conflicto bélico. Sus devotos solían adorarla con el ofrecimiento de sacrificios de toros, y en varios lugares con la vida misma de algún desdichado infante. Fueron muchas las estatuas descomunales que se levantaron con su figura en las distintas partes donde su poderío imperaba, y casi todas han sido demolidas por el tiempo y por nuestra historia. En la actualidad aún se conservan centenares de representaciones que la mantienen como un ícono todavía en vigencia, renovada, actual. Aparece en bustos esculpidos, en el relieve de algunas monedas, en la decoración de utensilios y en multiplicidad de imágenes artísticas, haciendo presencia en edificios de gobierno y en los parlamentos de Europa y América, portando como siempre sus estandartes de guerra y velando por la protección y el cumplimiento de la ley, y sirviendo como guía y encarnación misma de los valores de la justica y la sabiduría.

ATENEA MINERVA

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