El Peatón

Publicado el Albeiro Montoya Guiral

Las palabras que despreció la poesía

Taberna y otros lugares de Roque Dalton está cumpliendo cincuenta años. Una reflexión sobre el poeta de la gente, el poeta que nos enseñó a creer en la utopía.

Roque Dalton es acompañado tras su salida de la cárcel. Foto: Familia Dalton.

En la garganta de un beodo muerto
se quedan las palabras que despreció la poesía.

Yo las rescato con manos de fantasma
Roque Dalton: Las feas palabras, 1962

¿Escribir poesía en tiempos de desesperanza podría hacer que haya mayor honestidad? ¿La poesía ha nacido siempre en tiempos de desesperanza? ¿Poeta es la persona que por su naturaleza se resiste a los abusos de cualquier tiranía? Empiezo este texto sobre Roque Dalton con estas preguntas, inocuas tal vez, porque se basan en la certeza del fracaso de la utopía.

La utopía de querer ver en el hecho de hacer versos una importancia como la que tiene la gente que abre surcos en la tierra, que siembra para recoger el alimento de sus semejantes. O cuando menos, una importancia similar a la de quienes desde sus oficios dirigen sus propias vidas, capaces de todo por condimentar la nada y lidiar con la burocracia con que los sistemas les cercan la vida.

Ser poeta ya no encierra una correspondencia con la anarquía ―de pronto sí con la anarquía individualista que, en estos tiempos, ¿qué podría lograr?― ni una acción política no partidista en sí misma. En el ser poeta no existe el enardecimiento que tuvo en su tiempo Roque Dalton, cuya figura rebasa con creces la categoría de símbolo latinoamericano de la resistencia espiritual, de maldito amado, de palabra incendiada, y pasa a ser un hermano, nuestro hermano Roque, hermano mayor que perdimos en 1975 y que los asesinos desaparecieron en la piedra volcánica. Hermano que nos duele desde entonces y para siempre, «el difunto que duerme en mi costado izquierdo», como diría Héctor Rojas Herazo; el bello desaparecido por el que lloramos cada vez que nuestra familia latinoamericana se intenta reunir en la mesa.

Playón del Volcán de San Salvador, lugar donde se dice que los asesinos de Roque Dalton abandonaron su cuerpo en mayo de 1975. Foto: Albeiro Montoya Guiral.

Ya no se logrará nada con hacer poemas, lo sabemos, y lo sabía también Juan Gelman (Confianzas):

«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución»

Se logrará de pronto, como quiso Enrique Lihn, habitar el mundo en una permanente «crítica de la noción de realidad» (12), lo que podría representar para quien escribe, y no para su entorno, una manera digna de vivir, hasta cierto punto, entre la algazara de los días donde instante por instante la infamia se reinventa. «El arte ―también decía Lihn―, que altera la realidad y, hasta cierto punto, la cambia, es una forma —la más sutil— de violencia» (11). ¿El poeta chileno aún creía en las micro resistencias y en que la suma de estas podría significar una verdadera lucha social con efectos verdaderos y no simbólicos? Dalton creía que la única salida era tomar las armas: «un buen escritor en una guerrilla está más cerca de todo lo que significa la lucha por el futuro» (30), pero fracasó porque el movimiento al que ingresó en sus últimos años no soportó sus críticas, su cuestionamiento objetivo. El movimiento de izquierda que asesinó a su compañero con vileza y que, aún hoy, mientras se pavonea en el poder de su país, no ha respondido por este hecho, ni siquiera para que el poeta por fin sea enterrado.

En estos tiempos en que se conmemoran los primeros cincuenta años de Taberna y otros lugares, un libro maravilloso, paradigma de nuestra inquietud, de nuestro anhelo libertario… en estos tiempos de no tener a dónde ir, ¿cómo le diríamos al poeta que estamos cercados por la desesperanza? ¿Cómo decirle que justicia y futuro son palabras despreciadas?

¿Con qué cara le diríamos a Roque Dalton que la poesía ha fracasado?

twitter.com/amguiral

Notas:
Dalton, Roque. No pronuncies mi nombre. Poesía Completa I. San Salvador: Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, 2009.

Lihn, Enrique. Poesía Reunida. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales, 2018.

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