El Magazín

Publicado el elmagazin

Trinidad

Flickr, Candida Performa
Flickr, Candida Performa

Adriana López (*)

Trinidad

Podrán expulsarme de la casa de la infancia, desterrarme de las calles y los parques; expatriarme, remotamente, al lugar de ninguna parte; o enterrarme en un tabuco en el que los muros se coman mis ojos y los hierros quiebren, uno a uno, mis huesos hasta hacerlos polvo. Y aún así, el lenguaje me salvaría. ¿Cómo? ¿No necesita el lenguaje de un otro? No estoy sola, la Palabra me acompaña, y gracias a Ella, hay otro habitando entre nosotras. Entonces seríamos tres: Ella, yo, el otro. Con la palabra creo y recreo; pervivo, pervive ese otro en mí y pervive la palabra misma, mientras el mundo cree que nos ha vencido.

***

Guardo silencio.

Un silencio hijo de mis ansias obsesivas,

lejos de las palabras

lejos de los poemas

lejos de la cordura.

Un silencio que agobia,

me empuja al sin sentido.

Una muerte inconclusa,

…,

…,

No tengo qué decir.

Sin la palabra

la vida se me escapa

a pesar de mí misma.

***

¡Ay de mi cuando esta angustia estalle

y me rompa en mil pedazos!

¡Ay de mí cuando esta mansedumbre me abandone!

¡Ay de mí cuando el horror

de verme reflejada en los espejos me invada!

¡Qué dolorosa esta existencia!

Sin la Palabra.

***

¡Atroz olvido!

La palabra huyó a través de la ventana

Me asaltó mientras las calles desfilaban

La repetí: palabra, palabra, palabra.

Ella estuvo allí

Vapuleándome:

Palabra, palabra, palabra.

Era roja

Como el carmesí que brilla en la noche.

En los labios.

No en los míos, sus labios.

¡Palabra, palabra, palabra!

Huyó despavorida.

¡Atroz olvido!

***

Encuentro

Una niña se acerca y me pregunta:

– ¿Cuándo naciste?

– No. Yo no nací.

– ¿Cómo hacés para vivir?

– Yo no vivo.  Ausente me encuentro, trémula me resisto.

Yo no camino, mis pies se arrastran hace mucho,

mucho tiempo.

Pero, dime niña,

¿cómo es que me has encontrado?

– En la noche, en la tierra árida, sin almas,

en el día eterno

en la palabra agria

en el grito,

en el hastío.

En la nada.

Quiero arrastrarme contigo.

La soledad me asusta,

me da miedo.

***

Miedo infantil

Con mis ojos cerrados miro a la ventana.

La luna está brumosa, la acacia se dobla

Y sus hojas susurran.

Un monstruo se asoma

Escondo el rostro bajo la manta delgada.

Con mis ojos cerrados miro a la ventana.

Unos pasos livianos cruzan

Y se alejan

La respiración es corta, seca.

Bajo la cama me siento  más segura.

Con mis ojos cerrados miro a la ventana

La gata se guarece en el alféizar

Lame su pelambre, a veces amarillo,

A veces rosa.

No está sola. Vino a hacerme compañía.

Estos ojos cerrados no quieren abrirse

Temo la oscura sombra del mundo

Mi cama, preciosa tumba

huele a rosa, a jazmín.

Mis ojos duermen en la estancia del Hades.

¡Qué oscuro está! Grita la niña

Ha despertado para siempre.

***

Mi vida en calesita

Van y vuelven las cigarras,

van y vuelven las orugas,

van y vuelven los cirros naranja,

el humo del cigarro escondido.

El aullido del perro,

Las pisadas del gato,

Los golpes del viento en la ventana.

Van y vuelven.

Ayer, trasanteayer,

Un día antes de trasanteayer.

Vendrán mañana.

Y el miedo agazapado.

Como el perro antes de echarse,

giro en torno a la desidia.

La angustia es el centro.

———————————————————
(*) Colaboradora.

Comentarios