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Señor Uribe

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Por: Gladys Edith Nampira

Señor Uribe, no fue fácil sobrellevar este lunes para quienes votamos el SI, el saludo para los compañeros del NO fue distinto, frío. Los del SI estábamos indignados, los del NO miraban sin saber qué decir, se percibía cierta culpa y por supuesto mucha incertidumbre.

Ya en la tarde, después de como 20 cafés, hubo energía, ganas de seguir viendo y oyendo. Me di cuenta de que la mayoría ganadora cayó en una trampa y que ellos mismos se percataron de eso cuando los líderes del NO no tenían nada que decirle al país, nada, nada, excepto que estaban haciendo una fiesta.

Usted lideró un NO que creía derrotado, pero ganó, increíblemente. Ganó su NO, y ayer mismo los colombianos, todos, nos dimos cuenta de que usted abrió un abismo más grande y profundo entre nosotros y que no tenía ninguna propuesta si ganaba. Ahondó nuestras diferencias por nada. Tal vez usted creyó que todo iba a quedar destrozado y que ahí terminaría, pero el Presidente Santos, Las Farc, los del SI, los del NO y hasta los abstencionistas le estamos dando la oportunidad de que nos diga qué va a proponer, novedoso y mejor. Lo escuchamos, señor Uribe. No fue la voluntad de nadie, es la consecuencia de su actuar irresponsable, de su NO.

Le corresponde sentarse a negociar, y aunque usted no entienda de responsabilidades propias y pese a sus convicciones, sepa que debe hacerlo personalmente, el pueblo colombiano le exige que se siente usted personalmente a fijar nuevos y mejores acuerdos, porque ya sabe, señor expresidente, que los colombianos SI queremos la paz y le recordamos que no puede delegar la responsabilidad. Asuma bien, porque la mesa de negociaciones, por respeto a los colombianos, no debe admitir circo ni alharaca.

Por nada del mundo se le puede ocurrir delegar en Paloma Valencia, ni en Cabal, ni en José Obdulio, la misión que usted mismo, sin quererlo y sin darse cuenta, se echó encima. Sería  un verdadero problema tener gente ordinaria ubicada en lugares extraordinarios, como lo es la mesa de negociaciones, y ya usted escuchó a su pupilo Francisco Santos decir que estaban de fiesta. Luego alguien del NO, creo que usted, dijo que eso no era motivo de fiesta y en fin, evidentemente no puede delegar en ellos, ni en nadie. En cuanto a Zuluaga, es la oportunidad para que demuestre que mereció ser candidato.

Esta vez no está legitimado para incitar a la violencia, ni para buscar venganzas. El NO triunfador lo legitimó, por consecuencia, para que ahora usted mismo proponga con seriedad y responsabilidad. A trabajar por un mejor estar en Colombia, señor Uribe.

Varias cosas le quedan prohibidas en la mesa: Irse por las ramas, negociar lo que no se está negociando, soltar su artillería verbal hablando de nada. Compórtese cuando estén  hablando de los temas, hable de ellos, no de otra cosa, porque eso es lo único y lo más serio que tenemos los colombianos, esa mesa. Toda, toda la sociedad colombiana, se la está entregando, el objetivo es la paz, nada más, no nos la refunda, no la eche a perder.

Esta es su cuarta oportunidad, dos como Presidente, otra como líder que podría haber aportado para el SI, pero aportó mal para el No, y ésta, que por un giro extraordinario de los acontecimientos, terminó obligándolo. Como resultado de su propio invento le toca despojarse de su mezquindad y su odio y ayudar a construir paz, aunque no la quiera.

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