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Poemas sobre los paraísos artificiales y el subconsciente salvaje

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Por:  Joan T.M

Paraísos Artificiales

En los Paraísos artificiales

Construimos la ciudad capitalista  Dónde algún día dentro de unos años

Desde un megáfono nos darán la gran bienvenida:

«Bienvenidos al Panóptico,

al gran teatro

a la gran sumisión

al gran orden humanitario.»

Y nosotros estaremos tan domados que aceptaremos toda realidad que nos diga el vigilante.

«¡Bienvenidos, bienvenidos!! A la gran cárcel! Dónde todos tus sueños se harán realidad» Nos dirán…

Y seremos tan maneables a su manera…

Y también no seremos ya sencillamente.

 

¡Hay que anegar los sueños!

Se edificarán puertas a los sueños y al campo, a la naturaleza y lo salvaje, nadie saldrá de la gran ciudad. La gran cárcel.

Y aquella rebeldía que soñamos no existirá en ningún diccionario y tan solo será:

Trabajar

Consumir

Producir

Y Morir.

El Fin de todo mundo. También del mío…

 

 

Yo no soy nada,

Yo no tengo cultura,

Yo no tengo ninguna lengua,

Yo no tengo nacionalidad

Yo no tengo nada…

solo soy mi forma ÚNICA de pensar

solo soy mi lenguaje y

mi nacionalidad es el mundo,

el mundo de mi cabeza, donde los ideales abundan.

Subconsciente salvaje

Un señor entra en un bar y pide una cerveza como aquel chiste que empieza así, esta historia no es mucho más que un simple chiste también…

El viejo hombre cruza la desesperación en su cabeza tiene miedo, se siente encerrado en cuatro paredes, oye su voz pero no escucha su pensar.

Se angustia, le cae una gota de sudor de la frente, no oye nada, gobierna el silencio entre sus paredes. No tiene nada que decir, intenta recordar algún pasado y no lo consigue, se ve aturdido le aprieta el corazón le duele la garganta al sentir un vacío en ella, su respiración se ve interrumpida.

Le duele mucho el pecho pero más le duele el «No tengo nada que decir».

No conoce nada de su alrededor sin embargo él es el foco de atracción, todo gira a su alrededor. Tiene miedo al silencio, a la paz, la eternidad. Todas esas cosas son el vacío de su existencia, la nada. La negación de un Yo, su » yo»

Se ve confuso de repente nota una mano como sacándole a la fuerza de esa habitación.

¿Señor le sirvo otra copa? -pregunto el camarero- ¿Señor…? -El señor vuelve a la realidad… –

El hombre le contesta un «claro» con una voz tranquila pero insegura…

Hoy el viejo no quería pensar.

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