El Magazín

Publicado el elmagazin

PLAF, PLAF, PLAF

Por: Alejandra Montoya

Cae la lluvia, plaf, plaf, plaf…
El corazón contrito no resuelve tanto dolor. ¿Por qué escribirle al dolor?, dolor, dolor, dolor… quizá éste es una forma de corroborar que el corazón existe y late, no como una válvula para vivir, sino también para lo contrario.

Cuántas lágrimas pasan por su rostro, sus manos y sus prendas mientras las tantas preguntas finalmente desaparecen y entonces lo descifra: engaño. Tres sílabas que socavan su corazón. En la escuela nos enseñan a escribir, a leer, ¿nos enseñan acaso a cómo estar preparados para sobrevivir ante esas tres sílabas? EN- GA- ÑO. De qué sirve saber cuánto es 1 + 1, batallar con las clases de ortografía o el reconocer que la palabra ENGAÑO es una palabra grave, cuando en ese sueño llamado vida, lleno de expectativas, ilusiones, deseos y venturanzas, muchas veces marcadas por la ingenuidad, perdemos finalmente ante el amor. A nuestra alma no le explicaron el dolor que es tener a cuestas la unión de estas seis letras: E N G A Ñ O.

Todo es cuestión de tiempo, dicen… TIEM- PO y lo único que ha de comprenderse ahora, es que esas dos sílabas se deben vivir para poder asimilar aquello que ocurre con las otras tres.
Sigue cayendo la lluvia, plaf, plaf, plaf.

Comentarios