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LA MALDICION DE LA MARCHA ANTICORRUPCION

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Gloria Edith Niampira

Cinismo y corrupción, el híbrido nefasto y nauseabundo que se está gestando en Colombia, serán en la marcha un desfile de ignominias, de las lamentables condiciones humanas, espirituales, éticas, de quienes siendo corruptos gritarán consignas de anticorrupción, como borregos, pero con la conciencia clara que se faltan a sí mismos. Pensar les dará angustia, vergüenza de ver sus propios rostros, será la marcha del cinismo, de la mentira descarada. Marcharán con la verdad adentro y la mentira en la palabra.

Porque hay verdades palmarias de corrupción de sus líderes, faltas leves, graves y gravísimas, ¿cierto señor exprocurador?, si es que así se le puede llamar. Se le fue casi todo el tiempo en aguas tibias, ejerció cobrando salarios, escoltas, camionetas, viáticos, gastos de representación, primas, etc, etc. Mientras tanto, políticos, gerentes públicos, vivos de la contratación, aprovechándose de los impuestos de los colombianos, de las necesidades de infraestructura, robándole a Colombia, y el procurador alimentando irrespeto hacia las minorías LGBTI e investigando funcionarios por faltas leves y a veces inexistentes, todo, sin tener ni el derecho ni la legitimidad para hacerlo, eso debe ser una falta, gravísima, ¿no es verdad?  Él sabe, pero no responde.

No se salvan ni pobres ni ricos, poseídos o desposeídos, alfabetas ni analfabetas; porque si hay algo de lo que no podemos huir, es de nuestra propia conciencia. Está ahí, lo acompañará, señor marchante, como Ordóñez a Uribe, como ellos a la corrupción, inseparables desde que se encontraron sus demonios internos, midiendo el éxito  en votos y celebrando la dimensión de su mal. Tal como pasa en la ficción, se ríen del resto.

A las personas que piensan ir a la marcha: Aunque no hayan ido a la escuela o hayan ido a Harvard, el dilema es, ¿qué es correcto? ¿y que es incorrecto?, eso se lo dicta la conciencia, se lo enseña la vida.

Aparentemente un voto solo define un candidato, pero lo que hoy tenemos en desidia, corrupción, cinismo, impunidad, paramilitares, guerrilla, neoparamilitares, inundaciones, transporte, reformas tributarias perversas que solo nos exprimen para que Uribitos, Nules, Morenos, etc, etc se los roben, es consecuencia de la suma del voto de cada uno de aquellos que ha venido a lo largo de los años o creyéndoles, o vendiéndoles su conciencia, y que para desgracia de Colombia, siempre se la ha venido vendiendo a los mismos. Ya está demostrado que los líderes de esa marcha tienen un discurso mentiroso y manipulador y que sus objetivos no son ni de lejos contribuir de manera ética y constructiva a la solución de los problemas que consumen al país.

¿Entonces qué estamos haciendo? Empeoramos las cosas si seguimos apoyando iniciativas de políticos mediocres y corruptos. Pero sobre todo, si seguimos actuando como borregos, ayudándolos a sus propósitos y olvidando los de cada uno de nosotros.

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