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Juliana Henao: Entre el sueño y la realidad (Emergentes XIX)

Camila Builes
@CamilaLaBuiles

“Usted qué hace poniendo música de esa mantequita”, le dijeron a Alejandro Villalobos, director de la emisora La Mega. La mantequita era Shakira, que iniciaba su camino en la música con el álbum Magia. Mantequita porque supuestamente era gorda. Mantequita porque obviamente no entraba en los parámetros estéticos que para esa época todavía imponían a la mujer colombiana una imagen rubia, de ojos claros y piel dorada. Lejano a cualquier fecha y lugar de la geografía del país.

Después de todo, la mantequita terminó por convertirse en la artista latina más importante del mundo. Con más de 70 millones de discos vendidos en toda su carrera, sobrepasa las cifras de cantantes como Enrique Iglesias, Ricky Martin y Laura Pausini. “Yo quiero ser como ella, ganar Grammys, vivir de lo que amo hacer, que es cantar”, me dijo Juliana Henao, bogotana. Estamos en las salas de ensayos de Árbol Naranja, en la calle 87 en Bogotá.

Mientras los músicos acomodan los instrumentos, Juliana se sienta en un sillón morado y gris a la entrada de la sala. El sitio está inundado por la luz que entra por el ventanal que parece una boca tragándonos. Tiene una chaqueta de flores moradas, como sus uñas. Tiene el cabello rubio. Tiene una sonrisa nerviosa. “¿Cómo empiezo?”, me pregunta. Le digo que no se preocupe, que ensaye como siempre. Se levanta del sillón. “¿Con qué comenzamos, Cami?”. Cami es Camilo Rojas, su guitarrista. Él hace algunos chistes, todos en la sala se ríen, y empieza a tocar. “Si estuvieras aquí tendría tanto que decirte, pediría perdón, te daría el amor que no quisiste”, comienza Juliana. Se pega el micrófono a la boca. No me mira, ni al fotógrafo; ambos desaparecimos de la sala.

La luz le golpea la espalda. Los ojos los tiene cerrados y la sonrisa enmarcada en las pestañas. Cuando termina la canción vuelve a sentarse. “Desde pequeña sabía que quería ser cantante. Estuve en clases de piano, de guitarra, en un coro y en diferentes academias; luego, más grande, entré a la universidad y comencé mi proyecto como solista”. Se graduó de la Universidad de los Andes como música con énfasis en producción de audio y está lanzando su disco Tú te lo pierdes. “Lo más difícil ha sido entender que esto toma tiempo. Uno que cree: ‘Listo, saqué el disco, ahora voy a ser famoso’, y no: hay que hacer muchísimas cosas y todo requiere de unos pasos para que surja bien”.

El 15 de febrero de 2005 Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim activaron un sitio web que llamaron Youtube. El 23 de abril se cargó allí el primer video, Me at the Zoo (“Yo en el zoológico”). Ahora, diez años después, se calcula que hay más de 120 millones de videos. Si todos fueran de un minuto —aunque suelen tener una duración mucho mayor y hay incluso películas— tardaríamos alrededor de 230 años en ver el contenido del portal entero, según las cifras ofrecidas por la entidad. Y ni con todo ese tiempo libre lo conseguiríamos. Actualmente la empresa estima que se suben más de 300 horas de video por minuto. Es decir, en 2015 se suben 50 días de grabación diarios. ¿Cómo sobresalir en plataformas sobresaturadas? “Yo veo un video de Shakira con más de 300 millones de vistas y el mío sólo tiene 6.000. A veces me siento mal, pero pienso en esas 6.000 personas que vieron mi trabajo y que se tomaron el tiempo para escucharme”, cuenta Henao mientras se prepara para la otra canción.

El uruguayo Jorge Drexler, la puertorriqueña Kany García y Cristina Aguilera son algunos de los referentes que tiene Juliana en su música. Siempre se imaginó en una tarima, y cuando veía el espectáculo de algunos de sus ídolos soñaba, como lo hemos hecho todos, que un día sería quien recibe los aplausos.

El escenario para un músico se transforma en el lugar del rito. La distancia al público pasa a ser casi igual a la del micrófono, y todo comienza a tornarse mejor a lo que acontece en el mundo fuera de la tarima.
Juliana Henao prepara ahora su nuevo sencillo con un productor que trabajó con Jorge Drexler; se alista para ir a su primera gira en octubre en Argentina, en Buenos Aires.

“Lo más difícil de hacer música en Colombia es que a veces hay pocos espacios. Creo que somos muchos más artistas que sitios para presentarnos. Me he dado cuenta de que para el pop no hay muchos espacios. Por ejemplo, para el rock hay más lugares, más festivales y conciertos; pasa lo mismo con el género urbano. Pero con el pop no hay tanto… Hay que abrir más espacios y pensar qué se puede hacer, entonces esto ha sido todo un reto”.

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