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Insectos y literatura, entomología cultural

On the road, Flickr, digicla
On the road, Flickr, digicla

Andrés Botero *

Para usar una analogía, los insectos son a la literatura como lo es el agua al aceite; probablemente no es el caso para un escritor tan importante como Franz Kafka que encontró en los insectos un mundo fantástico e inspirador, especialmente como comienzo de una de sus mejores trabajos La Metamorfosis. Aunque Kafka nunca se detuvo a describir en detalle en que especie de insecto se había convertido Gregorio Samsa despues de un sueño intranquilo; el emplear éste recurso literario que ha sido poco empleado bastó para ubicar ésta historia en un nivel literario diferente, la “entomología cultural”.

La “entomología cultural”, es una forma de crear literatura o arte con referencia basada en las observaciones de la vida de los insectos como individuos o colectividad, éste tipo de literatura es común en los trabajos de muchos escritores ingleses y alemanes, y mas bien poco explotado en la literatura latino-americana; entre los temas afines con éste concepto se encuentran el uso del insecto como un ser aumentado en tamaño físico en comparación con los humanos, éste incremento en proporción puede ser el resultado de magia, sueños, experimentos científicos salidos de control o simplemente como una herramienta simbólica para demostrar ciertos procesos psicológicos como el rechazo social, la falta de confianza, depresión, terror e introspección.

El proceso de la creación literaria es paralelo al desarrollo de un artrópodo, por ejemplo, cuando se desea escribir un libro, lo primero que se hace es concebir una idea general, un bosquejo de la narrativa, seguido por el consumo obsesionado de artículos, libros o material investigativo que contribuya con la historia; luego viene la parte mecánica y solitaria de producir el manuscrito, corrección del texto y edición, finalizando con la posible publicación. En el mundo de los artrópodos todo está dividido y medido cronológicamente desde el momento de la oviposición por parte de la hembra, seguido por la fertilización y crecimiento larval que se caracteriza por el elevado consumo de materia prima que será convertida en energía durante las transformaciones futuras, la pupa o etapa de cambios fenotípicos en el caso de muchos insectos, asemeja la parte mecánica de la escritura donde suceden enormes cambios textuales ó gramaticales, y como resultado final nos encontramos ante el insecto adulto capaz de continuar el ciclo ecológico de sus respectivas especies; ó ante el libro impreso.

El escritor americano Edgar Allan Poe, famoso por sus cuentos de horror y misterio, empleó los insectos como parte de su estructura narrativa para darle profundidad enigmática a sus obras, especialmente en la estrecha relación que existe entre el insecto y la muerte, como seres amenazantes y originadores de pérdidas cuantiosas para los cultivos o como portadores de peligrosas enfermedades contagiosas.

Sin embargo la relación enigmática de los insectos con los humanos se remonta a siglos de antiguedad cuando por ejemplo, los escarabajos peloteros eran considerados semi-dioses en la civilización egipcia; los escarabajos representaban para ésta cultura el cíclo espirítual vida-muerte-reencarnación debido a las observaciones realizadas que concluían que un nuevo escarabajo tenía la capacidad de surgir intacto después de un periodo de desarrollo dentro de una pelota de estiércol.

La rama de la entomología era ampliamente conocida en la Europa intelectual del siglo XX, por lo general los grandes escritores de ésta epoca estudiaron éste tema, pero pocos crearon novelas, cuentos o poemas relacionados con los insectos. Ese el caso del novelista Frances Gustave Flaubert que en cartas a sus allegados comentaba acerca de sus viajes por el medio oriente, al igual de cuántas extrañas criaturas conservaba para su colección de insectos. Entre los escritores intrépidos que optaron por dejar comentarios o memorias de sus conocimientos entomológicos, encontramos los casos de Charles Nodier (1780-1844) cuyo extenso conocimiento acerca de los insectos se hizo evidente en trabajos como en la Bibliografía entomológica o catálogo razonado de las obras que tratan de la entomológia y de los insectos, incluso existe un insecto que lleva por nombre científico Oxypleurus nodieri en su honor.

Vladimir Nabokov (1899-1977) escritor ruso y perteneciente a la aristrocracia de su país podría catalogarse como uno de los pocos escritores que han explotado el campo entomológico con fines literarios, su encanto por las mariposas lo inspiraron numerosas veces para componer pasajes de historias e incluso existen numerosos parágrafos dedicados a sus tempranas incursiones en el campo de los insectos, dándole por supuesto un importante lugar a la clasificación de éstas especies en el mundo natural. Su dedicación a la entomológia lo llevo a ocupar importantes puestos como por ejemplo en el Museo de Zoología Comparativa en Harvard donde descubrió y clasificó nuevos especímenes, y allí mismo colaboró con la edición de importantes revistas como el Boletin del Museo de Zoología Comparativa y El Entomólogo.

El poeta y premio nobel en literatura en 1960 Saint-John Perse (1887- 1975) se inspiró en los insectos que habitaban la isla caribeña de Guadalupe, entre sus numerosos trabajos se encuentran una colección de correspondencia enviada a André Gide en la que describe mariposas tropicales, pero es la poesía el campo en que desarrolló una conexión más íntima con los insectos, entre muchos ejemplos de su poesía se encuentran pasajes tan fascinantes relacionados con las avispas como el siguiente:

“ Y la vendedora de caramelos

   Lucha

   contra las avispas cuyo vuelo parece las mordeduras

   del sol en las espaldas del mar”.

Pero es la obra Recuerdos Entomológicos del naturalista Frances Jean-Henri Fabre (1823- 1915) la que exitosamente cumple el doble objetivo de clasificarse como una obra científico-literaria a la misma vez, siendo la inspiración de numerosas generaciones de escritores que encuentran en sus páginas las descripciones más completas y veraces del mundo entomológico, al igual que el justo ejercicio de la imaginación al servicio de la literatura.

Los insectos cuyas estadísticas de población supera todas las demás especies sobre la faz de la tierra han despertado poco interés cultural entre los escritores modernos, no está de menos resaltar que lo que se presenta misterioso e inusual en muchas oportunidades puede ser motivo de inspiración literaria.

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(*) Colaborador.

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