El Magazín

Publicado el elmagazin

Esclavitud económica de la masa

Samuel Fuchs

El hombre se establece a sí mismo como un ser que busca, desde su concepción, la felicidad como fin supremo de su postura de racionalidad y entendibilidad de los designios de la vida, tal como lo menciona el filósofo griego Aristóteles en su obra Moral a Nicómaco en el Libro Primero, Capitulo II, llegando de manera limitada hasta la felicidad de su par. Pero la sola palabra felicidad es un término relativamente erróneo, pues la verdad y toda su descendencia, es decir, todo lo existente, es absoluto. Por ello la significación de esta poco importante palabra sentimentalista no radica en el egoísmo corrosivo, ni en el altruismo practicado a medias, capaz de degenerar el fin real de la existencia del ser vivo. La entera comprensión del cómo se logra el alcance de la felicidad postula a quien lo consiga como una “máquina de supervivencia” (R. Dawkings), capaz de trascender racionalmente la mejora genética, no solo en la verticalidad de la descendencia, sino en la hermandad como consideración dada al resto de la especie. Es decir, la consecución de la supervivencia de la raza, a través de las generaciones, basándose en el Neoevolucionismo, concibe la felicidad intrínseca de escasa permanencia en el ser, según  la meta del mejoramiento.

 Posterior a este preámbulo es posible comprender una forma eficaz de lograr la manipulación de la masa, considerada consumista y esclava de la moneda, pues el hombre instintivo moderno percibe como factor de felicidad y propósito de vida la adquisición de la riqueza, creyendo que la debida utilización de esta es un comportamiento altruista que engalana su existencia como ejemplo de la sociedad. Obviamente se equivoca y no se acerca en mínima parte a la real misión del ser vivo racional e irracional, pues hasta los animales menos evolucionados comprenden este designio natural llevándole a la práctica hasta el límite más extremo. La cultura y la educación inseminada en el hombre modifican drásticamente este vital comportamiento, que tiende a arrastrarle por el camino dirigido a perpetuar su existencia, haciéndole, pues, así, fijar su atención en asuntos de infinita irrelevancia, pero que al final resultan aprovechables para aquella parte de la raza poseedora de la característica esencial de supervivencia, ya que la manipulación posibilitada a través de este involucionado pensamiento es de fácil acceso a la irrazonable mente humana.

 El factor económico toma así un papel de suma importancia en la sociedad civilizada, funcionando como cortina de humo frente a la intención real del Neoevolucionismo. La razón verdadera del actuar clandestino de esta intención absolutamente altruista no es la aceptación de la misma como negativa para la humanidad, al contrario, su acción se centra en la mejora plural, su establecimiento como acción oculta se debe al lógico entendimiento nulo del actuar por parte de los integrantes de la sociedad civilizada, y ya el tiempo ha enseñado que lo nuevo y desconocido causa miedos que, generalmente, tienden a ser evitados. Además, la moneda constituye parte trascendental del canje por el esfuerzo físico y mental de las personas, su laboriosidad se marca según cuan tanto se le pague, lógicamente este factor puede ser acompañado por sutil retórica de un demagogo, evadiendo así el desfalco abusivo del empleado.

La comprensión dada acerca del factor económico debe presentar un significativo cambio luego de efectuarse la completa segregación de la semilla maligna comprendida en el linaje humano, pues el trabajo acarreado por los miembros de la sociedad educada se desarrolla sin pedir más que el correcto resultado de su esfuerzo en pro del mejoramiento genético y posterior perpetuidad en el universo.

[email protected]

Comentarios