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En honor a la alférez Zapata

 

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Por Luisa Díaz

Después de los bochornosos episodios de la semana pasada en los que todos los colombianos, sin importar condición económica o cultural opinaron en redes sociales, me llamó particularmente la atención la entrevista que concedió el exviceministro Carlos Ferro y su esposa Marcela en Blu Radio, quien de mano cogida salió airosa a defender a su esposo, su proyecto de vida y su familia, ante los comentarios de los periodistas que, lejos de tener una posición neutral y objetiva, expresaron varios calificativos como: “es usted una mujer valiente” o “es una verraca”, este último, expresado por otra mujer en la mesa de trabajo.

Llevamos siglos de lucha por la igualdad de género, reclamando el respeto de la mujer en su rol de esposa, madre y profesional. Si bien es cierto no debe ser nada fácil para la familia ver un video de semejante nivel y además saber que es público, tampoco es necesario que los colombianos nos enteremos de que la señora Marcela acepta y cohonesta esta situación en pro de la familia, más aún ante la contradicción de que su esposo es un personaje público, que detenta poder político y, por supuesto, debe ser ejemplo de transparencia para la sociedad, sin importar su condición sexual.

Soy mujer y me hubiera encantado ver a la señora Marcela empoderada, pero no en defensa de su marido, quien confiesa en el video que engañaba a su familia, sino empoderada por sus hijos, por su condición de mujer capaz de estar sola con ellos y enseñarles con el ejemplo que los valores fundamentales en la familia deben ser la verdad, la honestidad y la lealtad, no la complicidad. Entiendo, que si bien no quería perjudicar más al padre de sus hijos y de paso su condición económica y social, el silencio la habría dejado mejor parada ante miles de mujeres que sentimos dolor por su dolor, pero que se nos borró el sentimiento de solidaridad con sus declaraciones públicas.

¿Qué moraleja queda en las miles de niñas y mujeres colombianas, muchas de ellas sin acceso a la educación, sobre lo que una mujer debe permitir para mantener la familia? ¿Cuál es la diferencia entre el dolor de una golpiza y el dolor que produce la infidelidad y la deslealtad? ¿Cómo explicarles a nuestras hijas que ser cómplice del engaño hace parte de la codependencia, si los mismos periodistas y nuestra sociedad machista la convierten en heroína por aceptar abnegada el “error” de su esposo?

La bisexualidad no es un “error”, es una condición sexual, totalmente válida. Lo que no considero válido, es el engaño del exviceministro a su familia y a la sociedad que representa, sin mencionar todas las investigaciones y temas en los que, de una u otra forma, resulta involucrado el doctor Ferro.

Recuerdo que en clase de derecho probatorio nos enseñaron que en un proceso jurídico deben allegarse diferentes tipos de pruebas: testimoniales, indiciarias y documentales, entre otras, de modo que el juez del conocimiento pueda evaluar el acervo probatorio y tomar una decisión en derecho. Así que aquí no se trata de un video entre dos adultos que sostienen una conversación sexual consentida, se trata de un funcionario público con un subalterno que puede servir como prueba indiciaria dentro de un proceso que tiene tantas aristas como interesados y detractores. Ojalá la verdad salga a la luz y la justicia se haga presente para todos los damnificados de esta red de corrupción y abuso de poder, en honor a la Alférez Zapata (foto), una mujer valiente y verraca.

 

 

 

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