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Ella quiere unos Docs

DOCW

Ana Mazhari

La nostalgia de los años ochentas al ritmo de los Sex Pistols, irreverencias con sentido crítico y deliciosos cuestionamientos al “sistema” que retumban en mis oídos, al ritmo de The Clash, Madness, The Specials, The Who y más allá… Los pasos de los Docs en el andén de mis recuerdos.

Mi hija quiere unos Doctor Martens rojos… ¡nostalgia attacks! Hace 30 años, en París, yo sacaba a pasear el perro vergonzoso de una vecina amorosa para comprar unos igualitos, rojo oscuro, color cereza… Los mismos que calzaban nuestras tribus urbanas, amigos, vecinos, íconos de moda y de movimientos sociales contestatarios. Sí… nostalgia attacks. Y se revive con la invasión de una moda punk revestida, transformada, de vuelta, y reinventada en pseudopunks fashion, fluorescentes o de flores, 30 años después. Y es que los Doc Martens, que acaban de cumplir 67 años, tuvieron un pasado glorioso y tienen un futuro brillante, aunque el lema punk del “No futuro” está pegado a su suela.

El alemán Klaus Maertens, un médico de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, se lesionó el tobillo cuando esquiaba en los Alpes y creó un par de botas más cómodas. De allí en adelante, sus botas fueron descubiertas por un amigo que se unió a su travesía, el doctor Herbert Funck, en 1947. El uso novedoso de caucho desechado de los aeródromos fue ingenioso y exitoso, creando suelas duraderas y cómodas, apetecidas en ese entonces por las señoras y las mujeres mayores. ¡Sí! ¡Sí!

En 1959, su fábrica en Múnich ya estaba alcanzando fama internacional. La Familia Griggs compró los derechos para fabricar las botas en el Reino Unido, cambió el nombre de Maertens a Martens y les añadió la costura amarilla que todos conocemos, alrededor de la suela. En 1960 salieron las primeras botas color cereza, con ocho ojales, los preferidos de las clases populares, la policía, los trabajadores y obreros. Inmediatamente fueron adoptados por los skinheads y bandas callejeras, y luego, en los setentas, por íconos del punk rock inglés, como The Sex Pistols y The Clash y todos sus seguidores. Qué mundo mágico que se abría paso a paso con nuestros Doctor Martens, huellas poderosas, irreverentes, inconformes y soñadoras. Música, mística y moda, entrañablemente unidos, acompañando nuestra juventud incrédula, rebelde y viva. Hoy, en Colombia, los Doc Martens están de moda. Puro fashion, colores y formas, Docs originales e imitaciones invadiendo andenes y tiendas, rescatando sin querer cierto misticismo y un homenaje a una era gloriosa del punk. Desde the UK to Chapinero, vuelve un espíritu indomable de libertad que une generaciones, tantos años después.

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