El Magazín

Publicado el elmagazin

El “zumbao” de Las Avispas Africanas (Emergentes XXIII)

Tres músicos santandereanos y dos tumaqueños se unieron para interpretar ritmos latinoamericanos y ancestrales.

Katherinne Castañeda Calderón
@K4TH3CC

Las Avispas Africanas son una banda en busca del zumbao, con una gran descarga de sabor que hasta los mismos intérpretes bailan cuando están sobre un escenario. Los artistas son una fusión entre la ciudad de las montañas y los ritmos del Pacífico. Una amalgama de las vivencias de cinco músicos dedicados 100% a la música como forma de vida.

Tres santandereanos: voz, guitarra y composición con Henry Rincón; saxofón con Diego Naranjo, y Adrián Abreo en los teclados, y dos tumaqueños en la percusión: José David Estupiñán y Manuel Preciado, conforman Las Avispas Africanas.

Estos jóvenes se encuentran sumergidos en ritmos ancestrales, compases de África, con ritmos de las cordilleras, que han dado como resultado una mezcla de música latina alternativa.

La influencia de Tumaco le agrega estilos al sonido de Las Avispas Africanas. Los percusionistas han incursionado en ritmos como el currulao, el bunde y la chirimía, lo cual se ve expresado en el uso de instrumentos como el cajón, los tambores y el alfandoque. Entre los ritmos se pueden percibir también influencias marcadas por el jazz y la música afroamericana por cuenta de los solos de saxofón de Diego Naranjo. De la mano de Henry Rincón, compositor y cantante, en 2013 nació la agrupación y un nuevo género que ellos mismos denominan “zumbao”, por aquel aire con las raíces del Pacífico, del África, caracterizadas por la fuerza del golpe de los tambores y el sonido de los vientos.

Luego de un receso en su antigua agrupación, Rincón se percató de que tenía armonías diferentes y nuevas por mostrar, que tenía mucha música por experimentar, y así emprendió el viaje hacia un proyecto propio y más personal. En su anterior trabajo se desempeñaba como baterista y con Las Avispas inició una transición por nuevos conocimientos en la voz y la guitarra. “La música no se puede detener, la música tiene que seguir”, pensó en aquel momento, y así dio origen a Las Avispas Africanas. Nombre que, entre otras razones, surge de la idea de que las avispas son insectos que trabajan en equipo, en hermandad. Y eso es lo que son ellos precisamente. “Nosotros hacemos lo que se llama en África hermandad, para transmitírselo a la gente”, afirma José David Estupiñán, percusionista del grupo.

Con su riqueza rítmica ponen a bailar a la gente. Sus composiciones se basan en sones y cantos vivos y alegres integrados con experiencias de vida, letras que sirven de catarsis de situaciones que cualquier ser humano puede afrontar. Una búsqueda por representar la música, el lenguaje universal. Para ellos la música es la banda sonora de la vida. Este grupo siente que su música tiene identidad, lo cual no los encasilla en un género en particular.
Lanzaron el EP Zumbao, de cinco canciones, que desde diciembre de 2015 se puede conseguir contactándolos a través de las redes sociales de estos creadores.

En esta edición de Emergentes se podrá escuchar el primer track del EP, que fue lanzado el 16 de diciembre de 2015. La canción se llama Bipología, afectada por los estados del ser humano que oscilan entre lo bueno y lo malo, entre los extremos y los cambios sobre lo que se quiere de la vida. “Bipología representa la dualidad del ser humano, para esos dos polos que tiene cada uno”, afirma Henry Rincón.

Durante 2016 pretenden posicionarse a nivel nacional, viajar e irse de gira por todo el país, proyecto en el que se encuentran trabajando. Por otro lado, uno de los retos que las bandas deben asumir, según ellos, es la perseverancia, la continuidad, la planeación, la organización, los ensayos, que finalmente son los ingredientes vitales para encontrar un camino hacia el reconocimiento en un país tan musical como Colombia.

“No todo es de la noche a la mañana. La música es como escalones, como en cualquier otra profesión. Desde que usted trabaje en lo que quiere hacer, lo demás viene por añadidura, pero todo esto hay que pensarlo profesionalmente”, dice Adrián Abreo, el teclista. Otro de los retos para ser músicos independientes es la acogida del público, cosa en la que trabajan a diario, porque, como ellos dicen, hay que tomarse en serio lo que están haciendo. “La aceptación del público en general sobre todo con ritmos propios”, comenta Manuel Preciado, percusionista de la agrupación.

Al final, el propósito de su música es que los lleve a tocar y que los artistas nuevos crean en lo que hacen. Porque una de las etapas más difíciles de quienes se dedican a crear sonidos es lograr ser perseverantes. “No se puede tener un proyecto por un rato, dejarlo y luego volver. Así el proceso es más difícil”, resalta Diego Naranjo.

20bandaph01_4750151

Diego Naranjo interpreta el saxofón alto y tenor. / Julián Pita

Comentarios