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De cómo recuperé a mi amigo Henry

Bar Friends, Flickr, gleenharper
Bar Friends, Flickr, gleenharper

José Arturo Torres Moreno *

Antes todo era más fácil: Salir de tu casa directo a la iglesia; confesarse con el sacerdote; rezar tres padres nuestros, cuatro aves marías y la culpa estaba expiada.

Pero eres ateo, entonces debes ir donde un psicoanalista…

Momento.

Tú no pagas para que alguien escuche tus problemas. Para eso tienes el bar.

Correcto.

Te diriges entonces al bar más cercano, o mejor aún, al que te saludan por tu nombre.

Hola James, ¿cómo estás?

Henry, el cantinero se ha convertido en tu mejor amigo. Él te ha escuchado desde siempre, en los momentos difíciles te ha brindado un trago, mientras limpia la barra puedes ver en sus ojos cristalinos a un amigo de verdad. Henry, ese sí es un amigo, el cantinero del bar.

Y eres tan hijo de puta que cuando te presentó a su novia lo primero que hiciste fue llevártela: a la cama; a la cocina; a la sala; al baño y a cuanto lugar sirvió para podértela coger.

Por eso es que no tienes amigos.

Pero así es la vida y no tienes otra salida que seguir esclavo a tu condición humana.

Te retuerce saber que Sofía sigue enamorada de Henry, tu mejor amigo. Ese hombre fiel que siempre te ha llenado la copa en los momentos difíciles, en lo momentos fáciles, en los momentos en que no tienes con quien hablar, siempre está ahí, llenándote la copa y aconsejándote con su sabiduría.

Como aquella vez en que te peleaste en la calle 57 y luego te tocó pasar una noche en el calabozo de la policía, y al cumplirse las 24 horas, él te esperaba ahí, donde siempre, en el mismo bar; Y al pedir una cerveza fría, él respondió con una sonrisa y te brindó un tequila por cuenta de la casa.

Sólo un amigo de verdad es capaz de darte un tequila en el momento preciso, y tú, no contento con ello, no sólo te coges a su mujer, sino que además, te enamoras de ella.

Estás jodido.

Contra la espada y la pared, divagando una cantidad de estupideces. Siempre la opción de emborracharse en algún bar está presente. Ahora será necesario cambiar de bar, piensas, nada como la tranquilidad de sentirte en un lugar ameno, en un bar donde se sepan tu nombre.

¿Otra cerveza, James?

Y es que Sofía. Bueno, no es muy inteligente, debo reconocerlo, pero su sentido del humor… en realidad carece por completo de sentido del humor, además no estoy seguro de que pueda leer en voz alta, a pesar de tener una voz que excita, bueno, aunque tampoco tiene talento para cantar. Pero eso sí, Sofía está muy buena, y Henry no se la merece.

¿Por qué esa cara? ¿Pasa algo?

Es por ti, Henry.

¿Otra vez los cobradores de Tony?

No Henry, lo que pasa es que tu novia te engaña.

Dime con quién, ¿los viste, te contaron, o cómo lo sabes?

Eso no importa,  ¿nunca te dije en qué trabajaba?

Eres escritor, de los que no ganan dinero. Ahora no me vas a decir que eres investigador privado y te debo 50 por contarme.

No Henry, no soy un detective ni mucho menos, cuando renuncié a la escritura fue porque empecé a asesorar gente, les doy ideas de cómo mandar un objeto de un sitio A a un sitio B, esto con el fin de no usar siempre los mismos mecanismos.

El hombre de las rutas, ¿pero eso que tiene que ver con Sofía?

Despacio Henry. Eso no te lo puedo contar, digamos que estuve en el momento indicado, con la gente indicada y me enteré de que Sofía anda con uno de los duros.

¿El patrón?

No, pero si es un duro.

Nunca me imaginé ver a mi mejor amigo tan asustado, parecía que empezaría a llorar del susto. Sirvió dos tragos de whisky dobles, los puso sobre la mesa, se tomó uno fondo blanco y me brindó el otro…

Pero Sofía no tiene dinero, no parece mujer que anda con tipos de esos, incluso la última vez…

Cállate Henry, acabo de convencer a unos tipos de que tú la dejarías de buscar, te encargarías de que Sofía no volviese a tu trabajo y que ella jamás sospecharía la verdadera razón por la cual la dejaste, y así  no tendrían que matarte. Henry lo que pasa es que te he salvado la vida, no habrá más trabajo para mi, pero si tu cooperas ellos te dejarán tranquilo… it´s up to you

Henry miró con cara de extrañeza total, y recordé que no hablaba inglés, lo cual dañaba completamente mi gran final de película, entonces repetí con el mismo tono. Depende de ti Henry, depende de ti.

Me has salvado la vida

Era lo mínimo que podía hacer por ti, después de ser mi amigo incondicionalmente.

Gracias, James, gracias, entonces estos mafiosos qué más te dijeron.

Henry no podemos perder tiempo divagando, ellos están esperando, tienes que tomar una decisión, o tú o ella.

Henry tomó el teléfono celular y llamó a Sofía, engrosó la voz y dijo:

No me digas mi amor, ya no quiero saber más de ti. ¿Qué por qué? Pues porque eres una… Prefiero que me maten por haberte terminado a que me maten por seguir contigo. No te quiero volver a ver la sucia cara, no te quiero ver por mi casa, no te quiero ver por el bar y si me buscas será peor.

Henry conteniendo quebrarse en llanto colgó el teléfono y se sirvió otro trago que no demoró en bajar hasta el fondo.

Bien dicho, no te preocupes por nada, yo me encargaré de que ella no vuelva a aparecer. Por el bien de todos. Y no te preocupes, nadie se meterá contigo. Te lo garantizo como amigo.

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(*)Colaborador.

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