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Censura

Julian Assange Wikileaks named Man of the Year by Le Monde, Flickr, Thierry Eharmann
Julian Assange Wikileaks named Man of the Year by Le Monde, Flickr, Thierry Eharmann

Andrea Melo (*)

La censura pasó de ser un problema de periodistas a ser un problema de todo ciudadano. Mientras hace menos de un año redes sociales como twitter y facebook permitieron articular las revoluciones en Egipto y en el Magreb hoy, casi siete meses después, son inundadas por la censura, el encarcelamiento y la estigmatización que se le hace a personas que utilizan estas redes y que a través de ellas crean grupos civiles o critican al gobiernos y se convierten en un nuevo problema para líderes de todo el mundo que han llegado a denominarlo ciberterrorismo.

Después de la polémica situación que se vivió en Londres, cuando el Primer Ministro James Cameron propuso ante el Parlamento la posibilidad de cerrar redes sociales, se reveló un fenómeno que parecía lejano y diminuto, el internet ya no como herramienta de información sino como herramienta social e ideológica para los ciudadanos. Cuando Cameron propuso esta iniciativa jamás pensó que países como China siquiera pudieran coincidir con la medida, un país que tiene redes sociales restringidas a pesar de tener el índice más alto de internautas con 490 millones de personas. La agencia oficial china Xinhuas celebró el anuncio del líder británico “Semejante táctica, que fue calificada de truco empleado sólo por gobiernos autoritativos, ha tenido un gran impacto mediático en todo el mundo” .

A pesar de que estos seguimientos y capturas de Scotland Yard atenuaran aparentemente las revueltas, un informe presentado por el periódico The Guardian desmintió el protagonismo de estas redes como centros de reunión y creación de eventos y saqueos ya que se indica que sólo el 8% de las publicaciones tenían material con contenido violento, y el resto de mensajes sirvieron incluso para que familiares se reunieran y se organizaran comités de limpieza después de los cuatro días de disturbios. Facebook, Twitter y RIM aseguran que no tolerarán censura según la agencia ABC. La violación a la privacidad y la libertad de opinión se mezcla con el crimen y el terror,  un nuevo reto legal y humanitario para comprender bajo el manto de derechos las reconfiguraciones que se están dando en el mundo gracias al uso de estos espacios de opinión virtuales que se visibilizan en el actuar político y social.

En el marco de esta regulación cibernética apoyada por varios países como México, Inglaterra, China, Australia y Ecuador es necesario entender el giro trascendental que tuvo la proliferación del uso de estas redes desde hace más de dos años. Como ejemplo podemos tomar a Egipto, que más allá de la revolución articulada a comienzos de este año, desde 2006 redes como twitter y los blogs servían como medio de divulgación e información sobre posiciones y opiniones frente a la religión, donde se les consideraba traidores por oponerse al pensamiento y doctrina oficial, y por lo cual fueron perseguidos y torturados blogueros y miembros pertenecientes al grupo “6 de abril”,  creado en 2008 a través de una protesta en facebook que generó más de 70.000 seguidores y 800 miembros activos.

Estos espacios interactivos no son nuevos para la comunidad árabe, como se cree, sino que se han venido articulando procesos en varios territorios. Como ejemplo está Irán, que en el 2009 sería reconocido por las masivas protestas contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad en los comicios de junio de ese año, considerados fraudulentos por la oposición política iraní.  Hoy en día una ‘ciberpolicía’ lucha contra lo que llamó «crímenes modernos»,  que combate actividades de grupos de civiles y políticos opositores, informó la agencia de noticias ISNA al periódico El Mundo de España. Cabe entender que estas medidas fueron tomadas en el marco de protesta social en busca de la democracia por parte de ciudadanos que en un grito que algunos llaman occidentalizado reunió sus malestares, censuras y decepciones para remover la política local regente desde hacía años. «Sin Facebook, ni Twitter, ni Google, ni YouTube nunca habría sucedido»,  dijo el militante y responsable de marketing de Google en Oriente Medio y el norte de África, Wael Ghonim, refiriéndose a la llamada “primavera árabe”en el programa ’60 Minutos’ de la CBS.

En el caso de China las barreras cibernéticas casi se respiran en las calles por una restricción tan meticulosa de contenidos y blogs donde incluso están apareciendo nuevas formas de censura basadas en la manipulación de la información, donde con comentarios «teledirigidos» colgados en páginas muy consultadas y un pirateo orquestado por el gobierno, convierte a China en la “principal cárcel del mundo” según Reporteros sin Fronteras, con 69 «ciberdisidentes» encarcelados por publicar información en internet.

Según un informe de Reporteros sin Fronteras, en Australia desde 2006 se planteó un proyecto de ley que quiere obligar a los proveedores de internet a filtrar la conexión a Internet en cada residencia para «descartar cualquier contenido ‘inapropiado'». El proyecto se fundamenta en nombre de la lucha contra la pederastia, la pornografía y la difamación, y en defensa de los derechos de autor «en un contexto en que la legislación sobre terrorismo ya permite graves atentados a la confidencialidad de la correspondencia privada»,  afirmó la organización.

Pero estas consideraciones jurídicas no sólo han cruzado fronteras, sino también océanos.  En Ecuador se está elaborando un cuerpo legal donde se incluyen artículos que buscan censurar las opiniones de los ciudadanos en Internet. El pasado 25 de agosto, en México, un maestro y una ex funcionaria fueron detenidos y procesados por divulgar rumores en Twitter y Facebook sobre una escuela bajo ataque de narcotraficantes donde una jueza decidió adjudicarles delitos como el incentivo al terrorismo y el desorden social, delitos penados hasta con 30 años de cárcel, según el perídodico El Financiero de ese país.  Este hecho ha originado protestas de jóvenes que con pancartas «Soy twittero, no terrorista», llamaron a los diputados a intervenir ante lo que consideran una «campaña de censura» emprendida desde el gobierno provincial.

Ahora el discurso ha cambiado, y con sucesos como los de Londres, donde más que una protesta social causada por varias problemáticas locales, se evidencia la comisión de delitos, saqueos y robos por parte de la población, la decisión de gobierno de pedir la colaboración de redes como IRM y Twitter para localizar a los internautas que representaran una amenaza subvirtió y complejizó el uso de estas redes. Por una parte se abandera la libre expresión y la posibilidad de participar en acciones populares con sentimientos similares en pro de la democracia o el bienestar social, pero por el otro se cuestiona la publicación de opiniones, posturas y críticas que signifiquen para los gobiernos terrorismo, difamación, injuria o incitación a la violencia. Los límites de la libertad de expresión parecen cercarse más y más por una red virtualizada y es la de la censura.  Temas como la libertad de opinión, el libre pensamiento y desarrollo de la personalidad parecen comprometerse en un fenómeno social que cada vez parece más difuso y grisáceo.

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(*) Colaboradora.

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