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CARTAS DE MANUELA ZIMMERMAN (2)

Julie Paola Lizcano Roa

CARTA Nº 7

Anoche salí a caminar, me fumé un cigarrillo y de repente, me detuve frente a un parque, vi un árbol hermoso, tan frondoso que parecía un Sicomoro como esos que hay en la India, veía entonces como este se asomaba sobre una pequeña colina, iluminado por la luz de la Luna y entonces me senté sobre él, y empecé a escribirte, te lo dejo para que lo leas.

Tengo ganas de escribirte un poema
que te lleve más allá del universo;
quiero escribirte un poema porque
el tiempo se desvanece demasiado rápido
y temo olvidar tu rostro y nuestros cuerpos,
como los suspiros lo hacen con la alegría;
quiero escribirte un poema porque deseo
evitar que tu corazón sufra, y no viviré en vano,
si puedo aliviar el dolor o sanar una herida,
será mi juramento, la carta que certifique
mi amor por vos. 

Quiero escribirte un poema porque quiero
que mi corazón se dé el gusto de caminar junto
a ti, ya somos dos, esa es la dicha que sienten las
colinas cuando un sueño se nutre de silencio y paz;
quiero escribirte un poema que construya murallas
en tus sueños, donde no hayan pesadillas que
puedan instalarse en tu alma y destruirte;
quiero escribirte un poema, porque los poemas
trascienden más allá de cualquier juramento,
y en donde sobreviven lo suficiente, atravesando
los ríos y los mares, y es que tú sabes que la vejez
también llega a quienes
se enamoran.
Tengo ganas de verte otra vez.
Te espero mañana a las 11 am, frente a la Iglesia de San Francisco.

Con cariño, Manuela Zimmerman.

 CARTA Nº 8

Así son los paisajes azules primavera que marcan el cielo con tu sonrisa y en las noches, mi silueta es alumbrada por una luna imaginaria donde renacen mariposas fosforescentes que parecen cortadas a la medida de nuestro amor. Ha llegado la hora de dejar de prometernos cartas vacías, y de elegir algún camino, pues navegar es lo que quiero hacer contigo; embellecer los recuerdos, vivir por ellos, y morir por ellos. Supongo que el viento nos complacerá, tú sabes que la vida es frágil, silenciosa e inagotable como los sueños y yo soy demasiado joven para pensar en el futuro. A fuerza de querer suscitar estos hechos, debemos encontrarnos en la nube que con el vuelo de las aves suele escoger el rumbo de los hombres que caminan sin superficies claras e ideológicas concebidas por la propia existencia. Me interesan aquellas nubes con alas asignadas por Dios para escoger el rumbo de los hombres silenciosos que cuestiona la vida con humor, de ese que le falta a los sabios y a los pobres de corazón.

Es cierto que no retornaremos, leeremos y escribiremos libros que hablarán de nosotros y de nuestras aventuras, llegaremos a la vejez solo para contarle al mundo, que el amor eterno si existe y que vivir en la cima de una montaña sin pensar en que hay más colinas por recorrer como lo decía Mandela también es posible, al fin y al cabo amor es lo que nos sobra.

 Nos vemos mañana a las 11 pm, estación 13, puente 7.

Te gusta caminar de noche, ese es mi regalo.

Con cariño, Manuela Zimmerman.

CARTA Nº 9

Anoche tuve un sueño terrible, parece que la muerte ha llegado hasta allí también, tan real como los cuentos de fantasía. Ahora, mientras me tomo un café contemplando las calles frente a mi ventana me ha entrado una intriga que se posiciona justo en mi garganta y en la ponzoña de mi estómago. Empiezo a escarbar entonces esta peroratas de emociones infalibles que en resumidas cuentas son epitafios clementes que nunca llegan, porque ahora tú te encuentras lejos cuando las montañas de mis senos desean con ganas tus pasos de besos arrolladores e infalibles sobre mi cuerpo.

Desde que te fuiste, los días han dejado de ser días, y las noches sin luna y sin estrellas han dejado de iluminar los valles que con tu mirada hacías brillar, pareciera que ahora todo lo que habíamos vivido fuese una historia imaginaria contada por un niño; sé que no demorarás pero tu espera es mi exilio. La verdad es que me siento infeliz a la sombra de mi habitación pensando en tu silueta y en una imagen que no logro recrear, aunque tu loción en las almohadas me hacen recordarte cada vez que estoy bajo las sabanas. Mi único aliciente es escribirnos, pues es una forma de recordarnos, de saborearnos a través de las palabras, de sentir nuestro amor en intervalos de tiempos, ese es el misterio que aguardamos y que nos hace únicos.

Pronto llegará la noche, y empiezo a sentirme como una grano de polvo triste, melancólico y desgraciado. Mi alma se siente enferma cada vez que te apartas de su lado y en mi rostro se dibuja una expresión de incalculable desconsuelo, dime amor mío ¿en qué otro sitio puedo estar cuando tú no estás conmigo?

Regresa pronto.

 Con cariño, Manuela Zimmerman.

CARTA Nº 10

Han transcurrido muchos días sin ti, y a veces los recuerdos parecen un cumulo de dolorosas ensoñaciones que aletean en torno mío, que llenan de tristeza las profundidades de mi alma y que hacen que mis ojos se llenen de lágrimas; sé que en este momento debería estar absorta en profundos pensamientos y contemplaciones, aprovechando de mi hermosa juventud y tratando de entender la vida a través de la revelación de los libros y de las enseñanzas de mis padres, pero amor mío, amargos sentimientos han enredado mi corazón arrastrándola hacia una negra desesperanza, quizás es tu ausencia hecha carne.

 Hoy tengo ganas de dibujar tus cartas sobre mi cuerpo, -amor mío- cuánta falta me has hecho; los días trascurren tan vacíos de ausencia que hasta la tristeza ha terminado suicidándose. Seguro que ahora te estarás preguntando sobre qué ha hecho mi soledad, y cómo han  transcurrido mis días, pero me bastan tus cartas y tus fotografías para que vuelvan a mi memoria todos los recuerdos de los dos sentados en el parque de la 87 mirando hacia el cielo y creando historias con las nubes, viendo toda esa gente pasar y preguntándonos qué se sentirá ser ellos tan solo por un instante de nuestras vidas, comiendo helado de chocolate y viendo traspasar la luz de la luna entre los árboles que tanto aguardan nuestros encantos de amor de verano. Dicen que cuando dos almas están separadas pueden encontrarse en lo más remoto de los sueños para allí revivir los actos de amor que en la realidad no es posible.

Sé que el tiempo transcurre rápidamente; sé que nos veremos pronto aunque falten cinco meses para ello; sé que el destino suele dar demasiadas vueltas, aunque a veces es incierto y traicionero; sé que el amor lo soporta todo, aunque la soledad este tras su espalda; sé que no debo temer porque eso me los has reiterado en tus cartas y que tampoco debo perder la esperanza porque nuestra despedida nunca fue suficiente para decir lo que realmente es un adiós; y sé que la carne lo soporta todo, pero amor mío, y mi alma qué?

Gracias por las fotos que me has enviado, parece ser que Dusseldorf es hermoso.

Con cariño, Manuela Zimmerman.

 CARTA Nº 11

Cuatro días he pasado sin escribir una sola palabra, la vida está tan abarrotada de cosas que a veces es difícil distinguir la noche del día.

Quiero decirte que me han llegado algunas fotos tuyas ayer y un poema que devore hasta la madrugada. A veces siento que no soy digna de tu amor, realmente no soy una mujer fuerte para gustar de los placeres y dulzuras que tiene la vida, y por favor no me menciones la felicidad, porque los recuerdos me hacen sufrir, ni me menciones la esperanza y la Paz, de esas que sienten las aves cada vez que están en el cielo. Ojala pudieras verme ahora, para mostrarte las cenizas que la tristeza ha dejado en mi corazón, empero cada vez que leo tus cartas, te conviertes en ese instante en el sol que alumbra mi alma, que hace que las siluetas de mi corazón se abran como una rosa cuando abren sus pétalos mirando al firmamento. Desde que estoy junto a ti amor mío, siento que volví a nacer, siento que los dioses me miran desde lejos a través de tus ojos negros hechos fuego, ahora mi espíritu no está vacío de afecto.

Porque esto amor mío, es a lo que yo llamo Amor, ese que canta en nuestros silencios profundos, aun estando en el abismo de la tristeza, y la soledad. Y cuando sonreímos, el amor alumbra nuestras noches, y nos libera de nuestras cadenas, cuando nos sentimos amargados y desesperanzados. Y a veces la juzgamos mal, y hablamos de ella sin ni siquiera conocerla, pero solo cuando hay amor, el alma es capaz de vagar por lugares desolados sin caer de rodillas frente al mundo que la atormenta. El amor es profundo, y aunque parezca lejana siempre está cerca, convirtiéndose en el otoño y la primavera de nuestro espíritu. Y cuando ella canta, los sordos la escuchan y los ciegos la presencian, quedando atónitos y cautivados de su esplendorosa belleza, y la siguen maravillados y conmovidos.

Perdóname amor mío, por estas letras que acabo de escribirte, pero es lo único que tengo para darte esta noche, y no creas que me he abandonado a mí misma, pero a veces la vida te cuestiona tanto que caes en un abismo derrochador de desesperanzas ilusorias. Cuento y marco los días de mi calendario para verte.

Con cariño, Manuela Zimmerman.

 CARTA Nº 12

-Manuela, Manuela, Ma… gritaban repetidamente anoche mientras intentaba conciliar el sueño, y abrazando temerosamente y conmocionada la almohada por lo que allí me sucedía, decidí vestirme y salir a caminar. Recorrí la séptima con 57, hasta llegar al Parque Nacional, donde me fume algunos cigarrillos y le escribí al firmamento que me miraba cautelosamente en esa soledad que me abarcaba, pensando al mismo tiempo en cuándo regresarás. Tú sabes, me siento desesperada, pues aún no han llegado tus cartas, aunque el cartero me ha dicho que ha sido por retrasos de la empresa y que parece que las cajas de los correos las confundieron, las cuales no llegaron a Bogotá, sino a otra ciudad. Las llamadas internacionales también son un caos, y las líneas se caen con facilidad, además su costo es muy elevado, y tú sabes que yo solo vivo de la escritura.  De paso, estos días he mandado algunos escritos a la Revista PLP, hable con un tal Marcos Rodríguez quien se ha interesado por mis cuentos cortos, aun así el pago no es bueno, quedo de llamarme este mes para confirmarme lo del trabajo.

Estos días me he dedicado a la escritura, a la lectura y a pensar en ti, muchas veces he deseado desesperadamente que una voz interrumpa mis silencios, pues es la única forma de liberarme del miedo y de esas voces en mi cabeza que me atormentan. Pero, se me magulla el alma de pensar que quizás tú estés empezando a olvidarme; pero no te preocupes, aún no he caído en la tristeza absoluta del abandono, pero amor mío, me hace mucha falta tu cariño, porque el mío empieza a agotarse y a endurecerse, y no quiero echar a perder nada de esto, es que no quiero volver a los caminos de antes, esos que recorría antes de conocerte, ese mundo lejano en que la vida me arrastraba y me azotaba sin permiso. Espero algún día llegues a comprender cuanto te quiero, y lo repito sin vergüenza ¡Te quiero!, esta es nuestra aurora, que nos calienta cuando tenemos frio, que nos da esperanza en nuestra soledad, y donde los poemas se convierte en el himno de nuestro amor.

Nunca creí que esta separación temporal, me fuera a atormentar tanto. Y ahora, no sé con qué conformarme, solo tengo pedacitos de pensamientos tuyos envejecidos en mi armario, aunque solo las abro para besar tu nombre.

Con cariño, Manuela Zimmerman.

Si quiere leer la primera parte de esta novela epistolar haga clic aquí.

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