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‘Alguien muere’ y otros poemas

Página de obituarios del periódico alemán 'Hannover Allgemeinen Zeitung'.
Página de obituarios del periódico alemán ‘Hannover Allgemeinen Zeitung’.

 

Nicolás Peña

 

Esos del barrio

Esos del barrio que patean el balón raspado

y luego se toman una cerveza

con el puchito que se consume rápidamente.

Esos que charlan en las esquinas

tratando de evitar el ordinario tiempo

alargando el ocio con los amigos del fútbol:

piropeando a las vecinas

comprándole marihuana a los porteros

jugando a las cachetadas como si fueran boxeadores.

Esos jóvenes que sacuden la ciudad

y la viven en cada esquina

en cada poste en cada olor de calle repetida.

Esos amigos de los vagabundos

de las peleas y las perfumadas prostitutas.

Esos del barrio que se trasnochan escuchando música del celular

bailando en los andenes torpemente

lanzando latas de cerveza a la calle:

olvidando alegremente la tonta vida que les ha tocado.

 

Más solo, más yo.

Otro día

más solo

más yo.

Frente a frente

envuelto en un grito

devastado para siempre.

Otro día

en que no me encuentro

en que ya soy otro.

Otro día

y me devoro,

y me acurruco

en un vaso,

en un cristal.

Otro día

y ya no podré más

y grito estos huesos

y grito este muslo débil

y grito este pelo frío.

Otro día

más solo

más yo

y será el último.

 

A veces solamente

I

A veces te tranquiliza la casa

ese pequeño estante de madera

donde descansan

los viejos libros heredados.

 

II

A veces sonríes con el beso

de la madre en la frente

o con las fotografías

que cuelgan de la pared

en soledad.

 

III

A veces el ruido del televisor

apacigua tu miedo

y te acuestas pausadamente

y te sientes a salvo

mirando el espejo de siempre

el óleo de algún familiar

el reloj silencioso del abuelo

que descansa en la mesa de noche.

 

IV

A veces estás tranquilo en la oscuridad

disfrutando un poco de los muros amigos

de las cortinas y las dobles ventanas

que alejan al frio y otro demonios.

 

V

A veces duermes sosegadamente

sin saber que siempre está allí

el goteo incesante

el indeseado retrato

el irreparable

repiquetear del teléfono.

 

Alguien muere

Alguien muere;

en el periódico unos cuantos anuncios

cada uno con una cruz:

sus amigos

su familia

sus compañeros de trabajo

y debajo, un cupón de descuento

para unos zapatos de mala calidad.

Alguien muere y sin embargo

nadie lo echa de menos

nadie en verdad lo echa de menos.

Desaparecerá su silueta de la silla en un mes

las babas de la almohada se secaran en tres lavadas

y aunque de pronto un largo rato seguirá oliendo su aroma en la casa,

su cuerpo recién bañado y listo para comenzar el día:

la verdad es que nunca nadie lo extrañará.

Alguien muere, son las doce y el sol no respeta a los muertos

y las noticias de esta hora no respetan a los muertos

y los vivos no respetan a los muertos.

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