Corazón de Pantaleón

Publicado el ricardobada

Kurt Sanderling (*19.9.1912 – †17.9.2011)

El próximo sábado se cumplirán cinco años de la muerte Kurt Sanderling, fallecido dos días antes de cumplir sus 99.

¿Quién fue, se preguntarán algunos de ustedes, Kurt Sanderling?  No hablo de los melómanos empedernidos, para quienes no son necesarias las explicaciones. Pero no todos mis lectores serán, supongo, melómanos a tiempo completo.

Kurt Sanderling terminó su carrera dirigiendo la orquesta sinfónica berlinesa de la ex RDA, y al decir de los expertos, fue la respuesta germano–oriental a Herbert von Karajan, quien manejaba su batuta al otro lado del muro, en Berlín occidental (en una sala de conciertos cuya arquitectura hizo que el infalible sentido del humor popular la bautizara en su día como «Circo Karajani»). Dicho sea de paso, si la RDA construyó el aura de Sanderling como tal respuesta, no lo hizo a humo de pajas, ya que Sanderling no sólo no fue nazi, como Karajan, sino todo lo contrario, un fugitivo del régimen milenario que duró doce años, tres meses y nueve días.

Pero hasta llegar a ser quien terminó siendo, Kurt Sanderling dejó atrás una vida que recuerda casi ciertas novelas de aventuras de Julio Verne.

El joven músico judío de 22 años estaba de vacaciones en Italia en 1935 cuando recibió una carta donde su padre le decía que si regresaba al Tercer Reich le retirarían el pasaporte y la nacionalidad alemana. Ni corto ni perezoso, Sanderling se puso en contacto con sus parientes repartidos por toda Europa, y un tío suyo, en Moscú, le consiguió una visa para la Unión Soviética. Dos años más tarde ya debutaba dirigiendo la sinfónica de la radio moscovita, y en 1941 fue uno de los participantes en la más extraña gira de conciertos de la historia universal.

Ante el asedio de las tropas alemanas contra Leningrado, las autoridades evacuaron a Siberia, concretamente a Novosibirsk, a la mundialmente célebre orquesta filarmónica de la ciudad, con su después legendario director Jevgueni Mrawinski, a quien le pusieron como ayudante nada menos que a un joven alemán: Kurt Sanderling. Los tres años en la metrópoli siberiana fueron decisivos para las carreras de Mrawisnki y de Sanderling, creando un nuevo estilo de interpretación que sería luego admirado en el mundo entero. Al regreso a la normalidad, con la derrota de Alemania, Sanderling se radicó en Leningrado y continuó trabajando a dúo con su entretanto ya no jefe sino gran amigo Mrawinski. Pero la RDA lo necesitaba, como a Brecht.

Fue necesaria una conversación entre Kruschov y Ulbricht, el entonces jerarca máximo de la Alemania del socialismo real, para que Sonderling regresase a Berlín, en 1960. De allí en adelante, su nombre está indisolublemente ligado a la sinfónica oriental y a la música de otro gran amigo que hizo en el salvador exilio de Siberia: Dimitri Shostakovich. Si ustedes repasan los catálogos de recomendaciones de los expertos en materia de sinfonías, verán que los nombres de Shostakovich y Sanderling aparecen muchas veces emparejados.

No es por nada, pero tal parece que 1912 fue un año señalado con buena estrella para la dirección orquestal: en 1912 nacieron Günter Wand, Georg Solti y Sergiu Celidibache, además de este Kurt Sonderling, el de más larga vida entre ellos. Quiero concluir aquí mi entrega de hoy dejándoles el enlace con la grabación de la quinta sinfonía, en re menor, opus 47, de Shostakovich, en la prodigiosa versión de la orquesta sinfónica de Berlín oriental conducida por un genio de la batuta: Kurt Sanderling. Este es el enlace :

https://www.youtube.com/watch?v=m4dO87iQvbQ

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