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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 15 Oct 2026 02:05:49 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Medio ambiente Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Malaria y dengue: el cambio climático influye en la expansión de las dos enfermedades transmitidas por mosquitos más comunes en el planeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/malaria-y-dengue-el-cambio-climatico-influye-en-la-expansion-de-las-dos-enfermedades-transmitidas-por-mosquitos-mas-comunes-en-el-planeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>La malaria y el dengue son las dos enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos más comunes en el mundo. Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS)&nbsp; sobre la malaria, en 2024 se registraron 282 millones de casos con 610 000 muertes. En cuanto al dengue, según la OMS, cerca de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La investigación indica que la proliferación de los mosquitos responsables de estas infecciones está relacionado con el cambio climático, sin embargo, otros factores como la movilidad de las personas o el crecimiento demográfico influyen en su desarrollo.</em></li>



<li><em>El estudio también concluye que desde mediados del siglo XX la malaria ha estado en declive, mientras que el dengue está expandiéndose rápidamente.</em></li>



<li><em>A pesar de la tendencia a la baja, en la última década la situación de la malaria ha cambiado y se ha visto un incremento.</em></li>



<li><em>De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en 2024 se registraron 282 millones de casos y 610 000 muertes por malaria, mientras que cada año se estiman entre 100 y 400 millones de infecciones por dengue.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La malaria y el dengue son las dos enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos más comunes en el mundo.</strong> Según el último informe de la <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/malaria" target="_blank" rel="noopener">Organización Mundial de la Salud</a> (OMS)&nbsp; sobre la malaria, en 2024 se registraron 282 millones de casos con 610 000 muertes. En cuanto al dengue, <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/dengue-and-severe-dengue" target="_blank" rel="noopener">según la OMS</a>, cerca de la mitad de la población mundial corre riesgo de contraer esta enfermedad y se estima que cada año ocurren entre 100 y 400 millones de infecciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los responsables de la transmisión de estas infecciones son los mosquitos del género <em>Anopheles</em>, para la malaria, y <em>Aedes</em>, para el dengue. <strong>Insectos cuya proliferación tiene que ver con las variaciones climáticas</strong>, como el aumento de la temperatura por el cambio climático, así como la humedad y las lluvias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-extremo-latinoamerica-inundaciones-sequias-pronostican-diciembre-mayores-impactos/" target="_blank" rel="noopener">El Niño extremo ya se siente en Latinoamérica: inundaciones y sequías pronostican un diciembre con mayores impactos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_243363"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/06/14162638/Brote-de-dengue-2023-Minsa-5.jpeg" alt="" class="wp-image-243363" style="aspect-ratio:1.7797552836484982;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Cada año ocurren entre 100 y 400 millones de infecciones de dengue según la Organización Mundial de la Salud. Foto: ©Andina/Editora Perú</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Un reciente artículo publicado el pasado 2 de octubre en la revista <em>Science Advances</em>, indagó, mediante revisión de estudios previos, qué está pasando con estas dos enfermedades, su relación con el cambio climático y cómo otros factores no climáticos afectan a estas enfermedades infecciosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuestro objetivo con este artículo es <strong>describir los complejos vínculos entre los factores climáticos y la transmisión de la malaria y el dengue</strong>, así como el papel que desempeñan los factores no climáticos en dicha transmisión», explica Toby Cummings, coautor del artículo e investigador de la Universidad Monash en Melbourne, Australia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aei0953?referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F" target="_blank" rel="noopener">Cómo afecta el cambio climático a las enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos: las diferentes trayectorias de la malaria y el dengue</a>&nbsp; señala que pese a que los factores climáticos tienen efectos similares en la transmisión de la malaria y el dengue, <strong>la trayectoria de ambas enfermedades ha sido muy diferente desde mediados del siglo XX</strong>. Por un lado, la malaria ha estado en declive; mientras que el dengue está expandiéndose rápidamente.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_269565"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/12162009/AP-inundaciones-febrero-colombia-2026-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269565" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Las variaciones climáticas están relacionadas con la proliferación de los mosquitos que causan el dengue y la malaria. Foto: AP/Fernando Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación también indica que <strong>los factores climáticos no son los únicos que determinan la transmisión de las enfermedades causadas por estos vectores</strong>, sino que también se deben tomar en cuenta la movilidad de las personas, el crecimiento demográfico, los niveles de inmunidad, el cambio de uso del suelo, la urbanización, las intervenciones de control y la calidad de los sistemas de salud.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">¿Qué está pasando con la malaria y el dengue?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Si logramos comprender este panorama complejo, podremos orientar mejor las intervenciones, incluidas las medidas de control de mosquitos y las estrategias de prevención», afirma Cumming.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cumming explica que <strong>el cambio climático no solo favorece la proliferación de los mosquitos, sino también la de los patógenos que transportan.</strong> En el caso de la malaria, es el parásito <em>Plasmodium</em> el que se desarrolla más rápidamente a temperaturas más elevadas; y en el caso del dengue, es el <em>Flavivirus</em> el que se replica con mayor rapidez a temperaturas más altas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280291"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/14044552/Mapa-de-dengue-en-el-mundo-OMS.jpg" alt="El mapa muestra la presencia de dengue en el año 2023. Fuente: Organización Mundial de la Salud. " class="wp-image-280291" style="aspect-ratio:1.9417637271214643;width:1167px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El mapa muestra la presencia de dengue en el año 2023. Fuente: Organización Mundial de la Salud</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, los factores climáticos no son los únicos que influyen en la presencia de estas infecciones. «Uno de los principales hallazgos de nuestra revisión fue que los factores no climáticos pueden ayudar a explicar las diferentes trayectorias de ambas enfermedades: la malaria muestra un descenso a largo plazo, mientras que el dengue sigue aumentando», añade Cumming.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La urbanización, por ejemplo, es un buen caso”, acota Cumming. <strong>Los mosquitos transmisores del dengue, explica, depositan sus huevos en recipientes artificiales,</strong> por tanto, están muy bien adaptados a las ciudades. “Dado que la población mundial tiende a vivir cada vez más en núcleos urbanos, esto ha favorecido la transmisión del dengue”, agrega el investigador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el contrario, explica Cumming, <strong>los mosquitos que transmiten la malaria prefieren entornos naturales y aguas estancadas</strong> para reproducirse y poner sus huevos, por ello, la urbanización, lejos de favorecerla, ha limitado la malaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Las proyecciones sugieren que el cambio climático seguirá expandiendo el rango geográfico</strong> que es apropiado para la transmisión”, se explica en el documento de la investigación. También se argumenta que lo que impulsa la incidencia de la malaria y el dengue “es una compleja combinación de variables climáticas, condiciones ambientales localizadas y multitud de factores no climáticos, incluidos el cambio de uso del suelo, la urbanización, el crecimiento demográfico, el movimiento de personas, la inmunidad de la población, la resistencia a los insecticidas y medicamentos, las intervenciones de control y la calidad de los sistemas de salud”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_243353"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/06/14162549/Brote-de-dengue-2023-Andina-5.jpeg" alt="En lugares con limitado acceso al agua, la población la almacena en contenedores que se convierten en el hábitat perfecto para la reproducción del mosquito que transmite el dengue. Foto: ©Andina/Editora Perú." class="wp-image-243353" style="aspect-ratio:1.5;width:1800px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En lugares con limitado acceso al agua, la población la almacena en contenedores que se convierten en el hábitat perfecto para la reproducción del mosquito que transmite el dengue. Foto: ©Andina/Editora Perú</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la investigación también se menciona que “aunque a largo plazo la malaria está en declive, los datos indican que en la última década hubo un aumento de la incidencia del 8.5 %”. “La mayor parte del resurgimiento de la malaria durante el último siglo se ha asociado con un debilitamiento de las medidas de control de la malaria, a menudo por las limitaciones de recursos, pero también debido a guerras o desastres”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del dengue, la preocupación es mayor por su rápido aumento y, debido a esto,“<strong>están surgiendo nuevas intervenciones para el dengue</strong> que incluyen vacunas parcialmente efectivas y estrategias innovadoras de control de mosquitos”, señala la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un factor adicional a tomar en cuenta actualmente es la presencia del fenómeno El Niño. Sobre este tema Cumming menciona que “este fenómeno altera los patrones de temperatura y precipitaciones, pero es imposible establecer una relación única entre El Niño y las tasas de malaria y dengue, ya que los efectos dependen mucho de la ubicación geográfica”, aclara. “Si bien hay factores globales como El Niño que influyen en la transmisión de estas enfermedades, modelar con exactitud cómo funciona dicha relación puede resultar muy complejo”, precisa.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Malaria y dengue en Latinoamérica</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un informe del <a href="https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informesdeevento/MALARIA_2020.pdf" target="_blank" rel="noopener">Instituto Nacional&nbsp; de Salud</a> de Colombia, de 2020, señala que <strong>en América Latina hubo una disminución sostenida de malaria entre 2005 y 2014</strong>, sin embargo, <strong>desde 2015 hasta 2019 se presentó un incremento en el número total de casos</strong> principalmente en Brasil, Colombia, Guyana, Nicaragua y Panamá.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280286"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/14024148/Dengue-Agencia-Andina.jpg" alt="El Ministerio de Salud de Perú realiza campañas de controlpara el dengue. Foto: ©Andina/Editora Perú." class="wp-image-280286" style="aspect-ratio:1.4326647564469914;width:500px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El Ministerio de Salud de Perú realiza campañas de control para el dengue. Foto: ©Andina/Editora Perú</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“En Colombia, por ejemplo, cambió la proporción del parásito más abundante, pues siempre había sido <em>Plasmodium vivax</em>, el parásito más común en Colombia, pero en 2016 empezó a aumentar la proporción del <em>Plasmodium falciparum</em>, que es el mismo que hay en África y que, normalmente, acá estaba en una proporción menor. Con el tiempo se estabilizó en un 50 % de ambos y ahora nuevamente está dominando <em>vivax</em>”, comenta Camila González, profesora asociada del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Los Andes, en Colombia, e investigadora del Centro de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Tropical (CIMPAT).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Son dinámicas muy particulares, muy difíciles de predecir, no hay certeza de qué lleva a esos cambios para que ahora domine otro parásito”, agrega González y menciona que ello puede estar relacionado con las migraciones humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la <a href="https://www.paho.org/es/noticias/25-4-2025-ops-insta-ampliar-acceso-al-diagnostico-tratamiento-malaria-para-acelerar" target="_blank" rel="noopener">Organización Panamericana de la Salud</a> (OPS), en <strong>América Latina, en 2023, se registraron 505 600 casos de malaria, de ellos, el 92 % ocurrieron en Sudamérica</strong>. Brasil, Venezuela y Colombia concentraron el 80 % de todos los afectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El organismo internacional también señala que “<strong>los pueblos indígenas continúan siendo desproporcionadamente afectados</strong>”. En 2023, por ejemplo, representaron el 31 % de todos los casos de malaria y el 41 % de las muertes relacionadas con esta enfermedad en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González también menciona casos como el de Venezuela, donde existe dificultad para el acceso al diagnóstico y al tratamiento de la malaria. El informe anual <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/venezuela-estudio-emergencia-humanitaria-territorios-indigenas-mineria-ilegal-grupos-armados/" target="_blank" rel="noopener">Situación de los Derechos Humanos en Venezuela 2025</a>, elaborado por la organización Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) da cuenta de esta situación, sobre todo con respecto a lo que sucede en las poblaciones indígenas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277993"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/10152119/03_socorro_yanomami-fernando_frazao-agencia_brasil.jpg" alt="Científicos usan datos de minería ilegal para crear un sistema de alerta contra la malaria en la Amazonía" class="wp-image-277993" style="aspect-ratio:1.5003663003663004;width:2048px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los pueblos indígenas continúan siendo desproporcionadamente afectados por malaria indica la Organización Panamericana de la Salud. Foto: cortesía de Fernando Frazão/Agência Brasil</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora colombiana también menciona que la mayoría de las enfermedades transmitidas por vectores están incluidas en un grupo denominado “enfermedades tropicales desatendidas”, que son aquellas para las que no hay suficiente recursos para investigación, tratamiento y prevención, pero la malaria no está en ese grupo. “<strong>La malaria es la enfermedad que más recursos tiene</strong>, no es una enfermedad olvidada, y eso puede ser lo que genera ese efecto de disminución. No es porque haya condiciones climáticas que están favoreciendo la disminución, sino que esto va acompañado de todos los planes de eliminación de malaria”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al dengue, según la OMS, <strong>en 2024 los casos en Latinoamérica fueron un 437 % superiores al promedio de los últimos cinco años</strong>. Esta epidemia se ha extendido a zonas del sur de Brasil y el norte de Argentina, donde el virus del dengue no representaba un problema grave anteriormente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">César Munayco, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud (Minsa) de Perú, recuerda que <strong>en 2023 y 2024 ocurrió la epidemia más grande de la historia del dengue.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Munayco explica que en el caso de Perú, por ejemplo, el principal problema para la expansión del dengue es el agua, porque casi el 45 % de la población no tiene acceso al recurso las 24 horas del día. En lugares con limitado acceso al recurso, la población almacena agua en contenedores que se convierten en el hábitat perfecto para la reproducción del insecto, sobre todo durante la temporada de calor. Por ello, se recomienda tapar adecuadamente estos recipientes para evitar la presencia de los mosquitos.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_258915"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/03/27012901/FB_IMG_1742982237560.jpg" alt="" class="wp-image-258915" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los mosquitos que transmiten la malaria prefieren entornos naturales y aguas estancadas para poner sus huevos y reproducirse. Foto: Viceministerio de Defensa Civil de Bolivia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Este es el mayor problema y justo ocurre en las regiones donde tenemos mayor incremento de casos de dengue, que es la Amazonía. También en la costa norte donde <strong>solo entre el 16 % y 22 % de la población tiene agua las 24 horas del día</strong>. Son varios factores que se unen y agudizan el problema”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El experto del Minsa pone otro tema sobre la mesa: la inmunidad. Al respecto explica que las epidemias de 2023 y 2024 en Perú han generado cierta protección, evitando que ocurra un incremento abrupto de dengue como se presentó en esos años. Aclara que pese a las condiciones climáticas actuales, considerando la presencia de El Niño, “la inmunidad previa frena un incremento mayor” de dengue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, Munayco destaca que <strong>esa inmunidad puede durar entre año y medio y dos años,</strong> y aclara que sólo aplica para contagios con la misma cepa del virus y, hasta el momento, se conocen, cuatro cepas que producen el dengue. “Cuando ocurren epidemias, como en 2017, generalmente después disminuye el número de casos, porque se ha generado&nbsp; inmunidad para los siguientes dos o tres años. Son factores importantes a tener en cuenta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Munayco señala que se están implementando algunas estrategias en Perú como la <strong>vacunación contra el dengue</strong>, que empezó en cuatro regiones, pero se ha ampliado a otras tres. No obstante, señala que los recursos para frenar esta afección pueden resultar insuficientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con relación a la malaria, el experto explica que la <strong>mayor cantidad de casos en Perú&nbsp; (cerca del 99 %) se presentan en la región Amazónica de Loreto</strong>. Menciona que en 2023 y 2024 hubo un incremento de casos y que una situación similar ocurrió en otros países de Latinoamérica debido a las altas temperaturas, a las deficiencias en el abastecimiento de agua las 24 horas del día y a las limitadas intervenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> El cambio climático puede aumentar o agravar los brotes de dengue, entre otras enfermedades, según el reporte. <strong>Foto:</strong> Ministerio de Salud de Perú.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/malaria-dengue-cambio-climatico-influye-expansion-enfermedades-transmitidas-mosquitos/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/malaria-dengue-cambio-climatico-influye-expansion-enfermedades-transmitidas-mosquitos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134096</guid>
        <pubDate>Wed, 14 Oct 2026 17:31:12 +0000</pubDate>
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        <title>Las voces de la naturaleza que dieron vida a Macondo: así se construyó el paisaje sonoro de Cien años de soledad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-voces-de-la-naturaleza-que-dieron-vida-a-macondo-asi-se-construyo-el-paisaje-sonoro-de-cien-anos-de-soledad/</link>
        <description><![CDATA[<p>El aire acondicionado de la habitación de Diego Calderón dejó de funcionar cuando él y su equipo ya se habían acostado, agotados después de una jornada de grabación en el Caribe colombiano. Al abrir la ventana, el biólogo y observador de aves escuchó algo que no había sonado cuando se fue a dormir: un coro [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La adaptación de la novela Cien años de soledad incorporó sonidos reales del Caribe colombiano para construir el paisaje sonoro de Macondo.</em></li>



<li><em>La serie de Netflix incorporó sonidos de cerca de 95 especies de aves y cinco de anfibios y lagartos, además de mamíferos e insectos.</em></li>



<li><em>Un biólogo y un sonidista grabaron en ambientes que van de bosques secos y zonas rurales a bosques conservados y humedales de la región.</em></li>



<li><em>La grabación de aves silvestres en cautiverio evidenció la presión del tráfico ilegal, mientras que el equipo apuesta por que los sonidos de la serie despierten interés por la biodiversidad y contribuyan a su conservación.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El aire acondicionado de la habitación de Diego Calderón dejó de funcionar cuando él y su equipo ya se habían acostado, agotados después de una jornada de grabación en el <strong>Caribe colombiano</strong>. Al abrir la ventana, el biólogo y observador de aves escuchó algo que no había sonado cuando se fue a dormir: <strong>un coro de ranas</strong> que comenzaba a llenar la noche. Despertó al sonidista Sebastián Martínez y, cerca de la una de la madrugada, ambos volvieron a sacar sus equipos para registrar aquellos sonidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La grabación fue una coincidencia, pero también una muestra de la atención que exigía el trabajo: escuchar lo que aparecía, reconocerlo y encontrar la manera de capturarlo antes de que desapareciera. Esos sonidos terminarían integrados al paisaje sonoro de <strong><em>Cien años de soledad</em></strong>, la adaptación de Netflix de la novela del escritor colombiano <strong>Gabriel García Márquez</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/10/america-latina-caribe-caida-poblaciones-fauna-silvestre-informe-planeta-vivo/">Leer más: Las poblaciones de fauna silvestre cayeron un 95 % en América Latina y el Caribe en últimos 50 años | INFORME</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280169"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13000305/Diego-foto-bio-German-Restrepo-Aricapa-%40germanrpo-2.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280169" style="aspect-ratio:1.7773620205799814;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Calderón, biólogo y observador de aves colombiano. Foto: cortesía Germán Restrepo Aricapa / @germanrpo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un sonidito muy leve y seco, como un <em>crrr, crrr</em>, que se repite cada tanto y puede que alguien lo escuche en la serie y lo confunda con un insecto, pero es el sonido de una rana venenosa que grabamos en el Caribe colombiano”, describe Calderón. “En el momento en que está todo en silencio y que no suena nada, por allá al fondo, a lo lejos, <em>crrr, crrr</em>, suena la ranita. Y eso hace que el televidente se aterrice a que esa escena es real y está en un paisaje donde había vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante cinco o seis días de trabajo en campo, Calderón y Martínez reunieron más de 30 gigabytes de grabaciones. El material incluyó <strong>cantos de cerca de 95 especies de aves, sonidos de cinco especies de anfibios y lagartos, varios mamíferos e insectos, además del viento, el agua y animales domésticos.</strong> La misión era construir una biblioteca sonora que permitiera escuchar un <strong>Macondo</strong> arraigado en los ambientes del Caribe colombiano, la región que inspira la geografía ficticia de la novela.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280167"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12234129/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.38.11-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280167" style="aspect-ratio:1.5139442231075697;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Guacharaca (Ortalis garrula). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La necesidad surgió cuando el equipo de <a href="https://la-tina.co/inicio-esp/"><strong>La Tina</strong></a>, el estudio colombiano encargado del diseño sonoro, visitó el lugar donde se filmó la serie. Para Andrés Silva, gerente del estudio, el paisaje acústico del rodaje no correspondía al universo que la historia necesitaba. La producción se realizó en el departamento del Tolima, en el interior del país, mientras que Macondo remite al Caribe, con sus propios sonidos, acentos y relaciones con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El caribe de colombiano es uno de los lugares donde hay mayor variedad de pájaros en el mundo”, explica Silva, diseñador de sonido e ingeniero de mezcla para audiovisuales. “Quisimos conseguir no solo fauna y sonidos de la zona —los ríos, el mar, el viento—, sino también el acento que en la costa es muy especial, por eso grabamos unos 150 extras para poder representar la actividad del pueblo. Eso fue una tarea muy interesante”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280170"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001244/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-5.10.38-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280170" style="aspect-ratio:0.8940972222222222;width:1030px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Martejas, primates nocturnos del género Aotus. Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



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<h2 class="wp-block-heading">Del bosque seco a la ciénaga: los ambientes de Macondo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Calderón, biólogo y fundador de <strong><a href="https://www.instagram.com/diegocolbirding/">Colombia Birding</a></strong>, recibió el encargo a través de <strong><a href="https://www.wherenext.com/blog/the-hidden-sounds-of-one-hundred-years-of-solitude">WhereNext</a></strong>, agencia creativa y productora audiovisual con la que había trabajado en proyectos anteriores. La primera temporada ya estaba filmada y editada, y sus escenas incluían sonidos procedentes de bibliotecas comerciales que no necesariamente correspondían a la fauna colombiana. La propuesta fue sustituir esos registros por sonidos capturados en la región que inspiró la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto consistía en recorrer distintos ambientes en muy poco tiempo, por lo que diseñaron una ruta por el Caribe, <strong>entre La Guajira y los alrededores de la Sierra Nevada de Santa Marta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la interpretación de la geografía de la serie, narra Calderón, el recorrido comienza en un territorio árido, con cactus y vegetación adaptada a la escasez de agua; después asciende hacia montañas que evocan páramos y cumbres nevadas, para finalmente descender hacia las ciénagas donde se funda el pueblo. No se trataba de encontrar un único lugar que correspondiera a Macondo, explica el especialista, sino de reunir sonidos capaces de representar sus diferentes escenarios.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280166"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12233859/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.38.00-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280166" style="aspect-ratio:1.5043547110055424;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Saltarín dorsiazul (Chiroxiphia pareola). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Grabamos en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta, porque esta gente subía a la sierra y debían tener aves completamente diferentes cantando allá arriba”, recuerda Calderón. “También grabamos en las zonas más bajas, <strong>en ambientes perturbados y rurales de fincas, de pastos ganaderos, de plátano</strong>… pero también grabamos en bosques en muy buen estado de conservación y en algunas zonas cenagosas o de humedales. Creo que cubrimos la mayor cantidad de hábitats y biorregiones posibles en el Caribe colombiano que permitieran a La Tina jugar al momento de diseñar el audio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda también incluyó sonidos de <strong>perros, gatos, burros, gallinas, cabras, ovejas y cerdos.</strong> Estos últimos eran especialmente pertinentes por la presencia recurrente de la cola de cerdo en la historia de los Buendía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los marranos eran súper importantes, porque siempre está esa vaina en la serie de que les va a nacer un hijo con colita de marrano, por eso tenían que estar sus sonidos”, ríe Calderón.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280171"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001519/Sebastian-GRABANDO-1.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280171" style="aspect-ratio:0.802784222737819;width:1384px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El sonidista Sebastián Martínez durante las grabaciones en el Caribe colombiano. Foto: cortesía Sebastián Martínez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las tareas más difíciles fue registrar aves en cautiverio. En la novela, José Arcadio Buendía llena Macondo de pájaros enjaulados y su algarabía se convierte en parte de la vida del pueblo. Durante una salida, Calderón y Martínez vieron una jaula en una casa y pidieron permiso para grabar. <strong>Al entrar, descubrieron decenas de aves silvestres capturadas por comerciantes ilegales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Eran unos comerciantes de aves que las capturaban en el monte”, recuerda el biólogo. “Tenían decenas de pájaros. Fue una escena que yo nunca había visto. Es normal ver uno o dos pájaros enjaulados, todo el mundo tiene una lora a la que quieren, pero la tienen secuestrada, básicamente. <strong>Pero ellos tenían decenas de pájaros en jaulas.</strong> Para mí fue muy difícil. Estuve casi llorando. Estaba grabando porque era necesario para la serie, pero fue muy duro”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280165"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12233500/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.28.55-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280165" style="aspect-ratio:1.5031645569620253;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Periquito bronceado (Brotogeris jugularis). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las aves como personajes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las cerca de 95 especies de aves registradas, algunas fueron seleccionadas desde el principio por su relación con personajes y situaciones de la novela. Uno de los ejemplos más claros son las <strong>oropéndolas</strong>, conocidas localmente en Colombia como gulungos o mochileros por sus nidos colgantes. Sus vocalizaciones tienen una cualidad extraña, casi electrónica, que llamó la atención de los diseñadores sonoros. Por eso se asociaron con Melquíades, el personaje misterioso que lleva a Macondo objetos, conocimientos e ideas que alteran la vida de sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los gulungos tienen un sonido muy futurista, muy de sintetizador o computacional, y lo hacen además mientras se paran en el nido y se mecen hacia adelante”, describe Calderón. “Es un sonido muy raro, muy sui generis y desde el principio La Tina quería que tratáramos de grabar gulungos para el <em>leitmotiv</em> [el sonido característico] de Melquíades”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280163"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232440/Gulungo-o-Mochilero-%40MemoGomezFoto.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280163" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Gulungo o mochilero (Psarocolius decumanus). Foto: cortesía @MemoGomezFoto</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para la plaza y el bullicio del pueblo se buscaron loros, guacamayas y pericos.</strong> El bichofué <em>(Pitangus sulphuratus)</em>, un ave ruidosa y común en ambientes habitados, contribuiría a evocar la cotidianidad de las localidades caribeñas. También se incorporaron aves nocturnas, cuyos cantos podían acompañar momentos de tensión o anticipar que algo estaba por ocurrir.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280160"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12231911/Bichofue-%40MemoGomezFoto.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280160" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Bichofué (Pitangus sulphuratus). Foto: cortesía @MemoGomezFoto</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro vínculo particularmente cuidadoso fue el de Rebeca, quien come tierra o barro cuando siente miedo. Calderón propuso asociarla con el <strong>cargabarro</strong>, un ave del género <em>Furnarius</em> que construye nidos de barro con forma de horno. Su canto acompaña algunas apariciones del personaje, lo que construyó una relación sutil entre el comportamiento del animal y la historia.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280161"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232152/Cargabarro-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280161" style="aspect-ratio:1.5007898894154819;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Cargabarro (Furnarius longirostris). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El banco de sonidos incluyó, además, <strong>un cuco conocido como sinfín</strong> <em>(Tapera naevia)</em>, cuyo canto repetitivo se escucha en distintos momentos de la serie. “Esa ave silba dos notas <em>‘sin-fin’</em>, por eso la gente le tiene ese nombre onomatopéyico”. Para Calderón, esa presencia ayuda a situar a Macondo en las tierras bajas del Caribe colombiano. <strong>Algunas personas le comentaron que reconocer esas aves les hizo recordar patios familiares, parques de pueblos y casas de sus abuelas en la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280162"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232328/Sinfin-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280162" style="aspect-ratio:0.6668421052631579;width:1267px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Sinfín (Tapera naevia). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo también se extendió a los mamíferos. En el caso de los monos, Calderón pasó cerca de una hora bajo una tropa de aulladores que encontró hacia el final de la expedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Muchas veces estaban en silencio, <strong>pero el silencio de una tropa de monos aulladores es cero silencioso</strong>”, describe Calderón. “O sea, el hecho de que no estén gritando o aullando, no hace que estén en mute: hay sonidos de conversaciones entre ellos, escuchas que se están rascando, alguna pelea, que están caminando en el techo del bosque, quebrando ramas y dejando caer frutas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los insectos también aportaron detalles menos evidentes. En una pausa, Calderón y Martínez acercaron micrófonos a un camino de hormigas y consiguieron registrar el sonido diminuto de sus pasos.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280172"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001736/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-5.08.17-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280172" style="aspect-ratio:1.7836812144212524;width:1880px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Monos aulladores (Alouatta seniculus). Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">De una biblioteca de sonidos a un paisaje vivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para Andrés Silva, el desafío era convertir esa colección de registros en un entorno que acompañara la historia sin limitarse a ilustrar lo que aparecía en pantalla. El diseño sonoro debía responder también a una pregunta: <strong>¿a qué suena el realismo mágico?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto no es magia, esto no es <em>Harry Potter</em>; es más bien el absurdo de la vida real lo que hace que las historias sean fantásticas”, explica. La naturaleza debía sonar reconocible, pero también podía contribuir a la extrañeza y al tono poético de la serie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conocimiento biológico ayudó a tomar decisiones concretas. <strong>La información entregada por Calderón incluía la identificación de las especies, sus hábitos diurnos o nocturnos, los ambientes donde viven y su relación con las personas.</strong> Ese contexto permitía saber, por ejemplo, qué ave podía escucharse cerca de una casa y cuál correspondía mejor a un bosque apartado.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280164"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232636/Buhito-o-Pavita-Diego-Calderon-Franco-%40diegoCOLbirding.jpeg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280164" style="aspect-ratio:1.7773620205799814;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Buhito o pavita (Glaucidium brasilianum). Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez recibidos los archivos curados y organizados, los diseñadores y mezcladores de La Tina escucharon el material con apoyo de un libro de aves colombianas y comenzaron a relacionar las especies con personajes, lugares y escenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La construcción final fue mucho más amplia que una sucesión de cantos. Según Silva, la sesión de <em>Pro Tools</em> de la primera temporada de la serie tenía alrededor de 700 canales: diálogos, voces reconocibles de extras, murmullos de fondo, ambientes continuos y sonidos específicos que entraban y salían a medida que avanzaba la acción. A esa mezcla se sumaban puertas, carrozas y otros sonidos de la vida cotidiana. La sensación de un ecosistema completo dependía de cómo interactuaban todas esas capas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También importaba el silencio. Silva recuerda una escena en la que José Arcadio Buendía entra en un río y recibe, en una especie de sueño, la revelación del nombre de Macondo.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280158"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12231040/Verdulejo-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280158" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Verdulejo (Thraupis palmarum). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Tú escuchas esa escena y es totalmente muda”</strong>, describe Silva. “Tienes un río que se ve muy potente y él está dentro, pero no suena nada. Es una composición como la música, con contrastes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Diego Calderón, el valor de llevar estas voces y sonidos del Caribe colombiano a millones de espectadores va más allá de la ficción: es una oportunidad para despertar curiosidad por las especies que comparten la vida cotidiana de las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno no conserva lo que no ama y no ama lo que no conoce”, concluye el biólogo. “Me parece muy chévere que la gente, viendo Cien años de soledad, pueda sentir que está visitando el patio de la casa de su abuela en Mompox, en el Caribe colombiano. <strong>Eso ya hace que la serie tenga un componente de conservación y de apropiación.</strong> Eventualmente, algunas de estas especies pueden ser valoradas de una manera diferente a través de una pantalla que supuestamente no debería serlo porque es otra industria —la del entretenimiento—, pero que también puede desencadenar la conservación”.<br><strong><br><em>*Imagen principal:</em></strong> <em>Verdulejo (Thraupis palmarum). <strong>Foto:</strong> cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/voces-naturaleza-macondo-paisaje-sonoro-cien-anos-de-soledad/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/voces-naturaleza-macondo-paisaje-sonoro-cien-anos-de-soledad/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134069</guid>
        <pubDate>Tue, 13 Oct 2026 22:12:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Verdulejo-Johnnier-Arango-@TheAndeanBirder-610x407-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=610" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las voces de la naturaleza que dieron vida a Macondo: así se construyó el paisaje sonoro de Cien años de soledad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/trafico-ilegal-de-orquideas-dracula-las-venden-incluso-antes-de-ser-descubiertas-por-la-ciencia-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las flores de las orquídeas del género Dracula se asemejan a animales fantásticos. Esta particularidad las pone en el centro de un comercio internacional con dificultades para comprobar que los ejemplares tienen un origen legal. Este es el hallazgo central del artículo Dracula bajo amenaza: demanda persistente de un taxón de orquídeas amenazado y de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El género de orquídeas Dracula enfrenta un comercio internacional con serias dificultades para comprobar el origen legal de los ejemplares.</em></li>



<li><em>Este es el principal hallazgo de un estudio que analizó los registros de exportación de especies amenazadas y que fue publicado en Biological Conservation.</em></li>



<li><em>Entre 1977 y 2022, se exportaron 112 083 individuos vivos de 121 especies, a pesar de que el 93 % de especies del género están amenazadas por la sobreexplotación.</em></li>



<li><em>Los autores proponen que el género pase al Apéndice I de CITES, la categoría más estricta de la convención que regula el comercio de especies amenazadas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Las flores de las <strong>orquídeas del género <em>Dracula</em></strong> se asemejan a animales fantásticos. Esta particularidad las pone en el centro de un comercio internacional con dificultades para comprobar que los ejemplares tienen un origen legal. Este es el hallazgo central del artículo <em>Dracula bajo amenaza: demanda persistente de un taxón de orquídeas amenazado y de distribución restringida</em>, publicado en junio pasado en la revista <em>Biological Conservation</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que las <em>Dracula</em> <strong>son de las orquídeas más deseadas entre los coleccionistas</strong>”, dice Edicson Parra-Sánchez, autor principal del artículo e investigador senior del Christ’s College de la Universidad de Cambridge. Además de la apariencia, su nombre fantástico, que viene del latín y significa “pequeño dragón” –no hace referencia directa al famoso vampiro de la ficción de Bram Stoker–, y su amplia gama de colores están entre las características que las vuelven atractivas, de acuerdo con el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El género <em>Dracula</em> comprende 133 especies</strong> que <a href="https://powo.science.kew.org/taxon/urn%3Alsid%3Aipni.org%3Anames%3A30001158-2">se distribuyen</a> desde México por Centroamérica y hasta Perú. Sin embargo, la diversidad se <a href="https://phytokeys.pensoft.net/articles.php?id=182821">concentra en Colombia y Ecuador</a>. Solo este último país alberga 62 especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/demetrio-pacheco-defensor-ambiental-peru-asesinato-roberto-pacheco-entrevista/">Demetrio Pacheco, defensor ambiental en Perú: “El Estado podría haber evitado el asesinato de mi hijo” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279814"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07115531/Dracula-anthracina-endemica-de-colombia_by-Edicson-Parra-scaled.jpg" alt="La Dracula anthracina es una orquídea endémica de Colombia. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez" class="wp-image-279814" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La <em>Dracula anthracina</em> es una orquídea endémica de Colombia. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Parra-Sánchez y un equipo de especialistas de Ecuador, Colombia, Costa Rica y el Reino Unido <strong>analizaron 34 087 registros de comercio</strong> reportados en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) entre 1977 y 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores encontraron <strong>datos que indican irregularidades e incluso tráfico ilegal</strong>. Más especies amenazadas por la extracción que las reportadas como comercializadas, países de exportación no nativos, altos volúmenes reportados como propagados artificialmente cuando se trata de especies difíciles de reproducir en laboratorio y venta incluso antes de que la especie exista formalmente para la ciencia son algunas de las alertas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Marco Monteros, especialista en orquídeas, el trabajo de sus colegas permite corroborar con datos algo que para los orquideólogos es evidente desde hace años. “Las personas que trabajamos en la parte taxonómica nos damos cuenta de que e<strong>xisten muchas especies nuevas floreciendo en el extranjero</strong>”, dice el director ejecutivo de Fundación Ecominga, una organización no gubernamental ecuatoriana.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279816"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07115627/Edicson-Parra-Sanchez-e1791384644333.jpeg" alt="El orquideólogo Edicson Parra-Sánchez es el autor principal del estudio. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez" class="wp-image-279816" style="aspect-ratio:1.569767441860465;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El orquideólogo Edicson Parra-Sánchez es el autor principal del estudio. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07140058/andreettae_by_Luis-baquero-scaled.jpg" alt="Dracula andreettae es nativa de Colombia y Ecuador. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279829" style="aspect-ratio:0.6625;width:1696px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula andreettae</em> es nativa de Colombia y Ecuador. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior quiere decir que <strong>los ejemplares salieron de manera ilegal e irregular</strong> de los países de origen, con graves impactos para la conservación de especies únicas que están restringidas a pequeñas zonas geográficas de bosques nublados y bosques húmedos de montaña, precisa Monteros.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Exportaciones con volúmenes sospechosos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Según el estudio, entre 1981 y 2022 se exportaron 112 083 individuos vivos de 121 especies de <em>Dracula</em>, lo que equivale al 91 % de especies del género. Sin embargo, un porcentaje mayor, <strong>el 93 % está amenazado por la sobreexplotación</strong>, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El volumen anual pasó de 29 plantas en 1982 a un pico de más de 8200 en 2004, cuando <strong>Taiwán envió a Bélgica un solo cargamento de 4650</strong> ejemplares de <em>Dracula cordobae</em>, una especie que hasta ahora solo ha sido registrada en el <a href="https://powo.science.kew.org/taxon/urn%3Alsid%3Aipni.org%3Anames%3A83970-2">suroccidente de Ecuador</a>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135116/cordobae-scaled.jpg" alt="Dracula cordobae es una especie endémica de Ecuador y crece en bosques húmedos y nublados. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279825" style="aspect-ratio:1.509433962264151;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula cordobae</em> es una especie endémica de Ecuador y crece en bosques húmedos y nublados. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Si hubieran salido de Ecuador, tendría algo de sentido”, dice Luis Baquero, biólogo especialista en el género <em>Dracula</em> y coautor del artículo. Aun así, <strong>el volumen le parece sospechoso</strong>, pero no solo en este caso. En todos los registros de la base de datos se reportó que los ejemplares fueron propagados artificialmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obtener permisos del Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador para colectar ejemplares en la naturaleza es “sumamente difícil”, asegura Baquero. De conseguirlos, después aparece otro reto, que es domesticar la planta y hacer varios ensayos hasta lograr la reproducción en laboratorio. <strong>Obtener una planta con flor puede tomar al menos cinco años</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, dice, las <em>Dracula</em> no son especies comerciales, es decir, no es común encontrarlas en las perchas de los supermercados como sí sucede con las del género <em>Phalaenopsis</em> o <em>Cymbidium</em>. “Es un nicho más específico, <strong>quienes compran <em>Dracula</em> son gente que sabe cultivarlas</strong>”, asegura Baquero.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135056/laboratorio3.jpg" alt="Cientos de miles de semillas recién germinadas de orquídeas. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279824" style="aspect-ratio:1.2630813953488371;width:869px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Cientos de miles de semillas recién germinadas de orquídeas en laboratorio. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Se sospecha que bajo el nombre de <em>Dracula cordobae</em> deben haberse exportado muchas más especies, considerando que <strong>es muy difícil distinguir la mayoría de especies</strong> cuando se encuentran sin flor”, dice sobre el caso de Taiwán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasar una especie por otra es lo que estaría sucediendo de manera general en el comercio de orquídeas, pues <strong>las autoridades portuarias no están capacitadas</strong> para corroborar que lo que se declara corresponde a lo que se exporta o importa, explican los especialistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso ilustra uno de los principales hallazgos del artículo: <strong>el 49 % del comercio registrado se originó en países donde la especie no crece de manera natural</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ecuador controló el 64 % del total de las exportaciones</strong>, lo que señala que desde el país también están saliendo especies no nativas, de acuerdo con Baquero. Le sigue Colombia, con el 18 % de las exportaciones. Mientras tanto, Alemania recibe el 68 % de todos los individuos importados. Estados Unidos desempeña un papel clave como intermediario al conectar con los principales países exportadores e importadores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Especies no conocidas para la ciencia, a la venta</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135143/fuligifera2-scaled.jpg" alt="Dracula fuligifera, la especie que los investigadores encontraron de venta en redes sociales y páginas web antes de que fuera descrita para la ciencia. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279827" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula fuligifera</em>, la especie que los investigadores encontraron de venta en redes sociales y páginas web antes de que fuera descrita para la ciencia. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores encontraron que el 89 % de las especies del género, 118 de 133, fueron <strong>descritas a partir de plantas que ya estaban en viveros</strong>. De esos casos, el 69.2 % de los especímenes usados para la descripción estaba fuera del país donde la especie crece de manera silvestre, principalmente en Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La mayoría de las especies <em>Dracula</em> <strong>estaban disponibles comercialmente sin que se conociera su identidad taxonómica</strong>, sus requerimientos de hábitat natural o incluso antes de que sus identidades estuvieran debidamente establecidas”, se lee en el artículo. Parra-Sánchez hace una analogía: esto es como si un niño sin documento de identidad saliera de su país de nacimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación al momento de la descripción formal, los investigadores revelaron que <strong><em>D. fuligifera</em> fue comercializada antes</strong>, <em>D. tsubotae</em> fue comercializada el mismo año y otras 20 especies fueron comercializadas menos de dos años después. Juntas representaron el 18 % de la base de datos.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279826"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135127/P1010233-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-279826" style="aspect-ratio:1.4979520187244002;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Luis Baquero, biólogo especialista en el género <em>Dracula</em> y coautor del artículo. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los investigadores <strong>identificaron algunas de estas especies a través de imágenes que promocionan su comercialización</strong> en redes sociales y páginas web. Los orquideólogos también identifican especies nuevas, todavía no descritas para la ciencia, en ferias y exposiciones internacionales, añade Baquero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A los pocos años de descubrir una <em>Dracula</em> no puede ser exportada. No hay forma en la que se haya tenido un número [de plantas cultivadas en laboratorios] para exportarla, necesitas volumen”, asegura Parra-Sánchez. Aquí es importante precisar que l<strong>os ejemplares colectados de la naturaleza no pueden ser comercializados</strong> porque pertenecen al patrimonio natural de cada país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Solo los reproducidos en laboratorio pueden ser comercializados</strong>, pero como explica Baquero, para pedir permisos de colecta, la especie debería estar descrita científicamente&nbsp;y, si es que se lo realiza de manera regular, los ejemplares para la venta deberían salir al menos cinco años después. Por eso, se sospecha que <strong>muchos de los ejemplares comercializados estén siendo extraídos de la naturaleza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-extremo-latinoamerica-inundaciones-sequias-pronostican-diciembre-mayores-impactos/">El Niño extremo ya se siente en Latinoamérica: inundaciones y sequías pronostican un diciembre con mayores impactos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135050/laboratorio5.jpg" alt="En laboratorio, las orquídeas son cultivadas in vitro. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279823" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:960px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En laboratorio, las orquídeas son cultivadas in vitro. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documenta que cerca del 10 % de todo el comercio internacional de <em>Dracula</em>, más de 11 000 individuos, se registró bajo identidades inciertas o incompletas. Por ejemplo, <strong>se registraron exportaciones bajo la etiqueta “<em>Dracula sp.”</em></strong>, sin especificar a qué especie exacta pertenecía cada planta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Deberían cambiar las leyes para que la exportación suceda con nombres completos”, sugiere Parra-Sánchez. La regulación actual estaría permitiendo que los exportadores <strong>comercialicen diferentes especies con un solo permiso</strong>, sin necesidad de obtener autorizaciones nuevas, explica el investigador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Monteros le preocupan las implicaciones de este comercio ilegal. Muchas especies son endémicas y algunas incluso microendémicas, lo que significa que existen en espacios bastante reducidos. El director ejecutivo de Ecominga ha acompañado casos en los que las personas involucradas en la extracción de vida silvestre no solo remueven individuos aislados, sino que extraen poblaciones enteras. “Se genera un grave riesgo para su permanencia en estado silvestre e incluso <strong>se puede conducir a extinciones locales</strong>”, asevera.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07140215/chimaera-1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-279830" style="aspect-ratio:0.6625;width:1696px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La <em>Dracula chimaera</em> es una orquídea epífita. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro problema, señala Baquero, es que los países de origen están perdiendo el <strong>control sobre sus recursos genéticos</strong>, principalmente en los casos en los que la reproducción en viveros extranjeros está establecida. Esto implica la distribución desigual de los ingresos generados en la comercialización, afectando a los países de origen de las orquídeas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Propuestas para disminuir la ilegalidad y la irregularidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las especies de <strong><em>Dracula</em> están listadas en el Apéndice II de CITES</strong>, que permite el comercio regulado. Esto sucede a pesar de que el 71.5 % de las especies evaluadas por la UICN están catalogadas como amenazadas y que la sobreexplotación es señalada como la principal amenaza para cerca del 90 % de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, <strong>los autores proponen que el género pase al Apéndice I</strong>, que prohíbe el comercio a excepción de que se haya verificado que los especímenes fueron propagados en cautiverio. La medida “proporcionaría protección crítica para especies recién descritas, cuyas poblaciones silvestres permanecen completamente desprotegidas durante el periodo entre la descripción científica y el establecimiento de stocks cultivados verificables”, se lee en las conclusiones.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135325/Luisbaquerocampo1-scaled.jpg" alt="El orquideólogo Luis Baquero trabajando en campo. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279828" style="aspect-ratio:2.644628099173554;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El orquideólogo Luis Baquero trabajando en campo. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además, proponen cuatro acciones regulatorias. En primer lugar, eliminar reportes a nivel de género, lo que Baquero considera que podría <strong>ayudar a la trazabilidad</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como segundo punto, plantean <strong>documentar el hábitat natural de origen de las especies</strong> que todavía carecen esta información; tercero, usar código de barras genético/metabolómico para verificar si se trata de plantas silvestres o cultivadas; y, cuarto, establecer periodos de espera obligatorios entre la descripción de nuevas especies y su autorización comercial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No son acciones demandantes, son esfuerzos que se pueden hacer a pequeña escala y que van a tener una repercusión en toda la red de comercialización”, dice Parra-Sánchez. Aunque reconoce que el puente entre investigación e implementación es largo, este es <strong>el primer paso para proteger a las especies del género <em>Dracula</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Parra-Sánchez, E., Baquero, L., Ordóñez-Blanco, J. C., Gil-Amaya, K., Edwards, D. P., &amp; Morton, O. (2026). <em>Dracula</em> under siege: Persistent demand for a threatened and range-restricted orchid taxa. <em>Biological Conservation</em>, <em>321</em>, Article 111986. <a href="https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.111986">https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.111986</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la orquídea Dracula cordobae es especie endémica de Ecuador. Los autores del informe encontraron irregularidades en su comercio internacional.<strong> Foto:</strong> cortesía Luis Baquero</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133831</guid>
        <pubDate>Thu, 08 Oct 2026 17:41:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/cordobae.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Un bosque para el búho de Santa Marta: la desconocida especie colombiana que necesita árboles altos y bromelias &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/un-bosque-para-el-buho-de-santa-marta-la-desconocida-especie-colombiana-que-necesita-arboles-altos-y-bromelias-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la Reserva Natural El Dorado, un equipo de ornitólogos esperaba el anochecer para comenzar la búsqueda de un pequeño búho. En cada punto de conteo, se separaban unos 20 metros entre sí y reproducían una grabación del canto de la especie. Luego esperaban en silencio. Si un búho respondía desde algún lugar del bosque, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio sobre el búho de Santa Marta, especie vulnerable y exclusiva de la Sierra Nevada de Santa Marta, encontró que su densidad es aproximadamente diez veces mayor en bosques conservados que en pastizales con árboles.</em></li>



<li><em>Debido a su reducido rango de distribución, esta especie está clasificada como vulnerable y no se dispone de información detallada sobre sus requerimientos ecológicos.</em></li>



<li><em>La presencia de árboles aislados en los pastizales no parece ofrecer las condiciones que el búho necesita: árboles altos, dosel cerrado y bromelias.</em></li>



<li><em>Los investigadores piden proteger los bosques y conectar sus fragmentos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En la <strong>Reserva Natural El Dorado</strong>, un equipo de ornitólogos esperaba el anochecer para comenzar la búsqueda de un pequeño búho. En cada punto de conteo, se separaban unos 20 metros entre sí y reproducían una grabación del canto de la especie. Luego esperaban en silencio. Si un búho respondía desde algún lugar del bosque, orientaban sus brújulas hacia el origen del sonido para determinar su posición. De punto en punto, los recorridos se extendían hasta la madrugada. Así estudiaron a <em>Megascops gilesi</em>, el <strong>búho de Santa Marta</strong>, la única ave rapaz endémica de Colombia, <strong>con una distribución restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2351989426003197">estudio</a>, publicado en la revista <em>Global Ecology and Conservation</em>, buscaba comprender cómo responde esta especie a la transformación del hábitat y así entender qué tipo de bosque necesita para vivir. Para hacerlo, los investigadores compararon tres ambientes dentro de la reserva: <strong>bosques primarios</strong>, que conservan buena parte de su estructura original; <strong>bosques secundarios antiguos</strong>, que llevan años recuperándose; y <strong>pastizales con árboles dispersos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia apareció con claridad. En los bosques con mejor estado de conservación —tanto primarios como secundarios antiguos— <strong>encontraron alrededor de diez veces más búhos</strong> que en los pastizales con árboles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más: <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/">Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279796"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07030635/WhatsApp-Image-2025-04-25-at-7.00.59-PM.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279796" style="aspect-ratio:1.085;width:1302px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Debido a su reducida área de distribución, esta especie está clasificada como vulnerable y no se dispone de información detallada sobre sus requerimientos ecológicos. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Pudimos confirmar que el búho es una especie especialista de interior de bosque”, explica Sergio García-Murcia, ornitólogo colombiano e investigador del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. “Eso quiere decir que <strong>su hábitat óptimo es un bosque con árboles grandes, con una cobertura de dosel abundante</strong>, y que todas sus funciones ecológicas no las puede llevar a cabo en un pastizal porque no encuentra las condiciones para realizar su vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también permitió identificar qué características del bosque estaban asociadas con una mayor presencia del búho. <strong>Los registros fueron más frecuentes donde había árboles altos, un follaje más cerrado y bromelias.</strong> En cambio, había menos búhos en lugares con sotobosque abierto, pendientes pronunciadas y cerca de carreteras, viviendas y bordes del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el estudio tiene un alcance concreto: describe únicamente lo observado en una reserva, por lo que <strong>todavía no permite calcular cuántos individuos existen en toda la Sierra Nevada</strong> ni cómo ha cambiado su población con el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279797"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07052716/IMG-20260806-WA0046.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279797" style="aspect-ratio:1.3284898806434873;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los árboles altos y el follaje cerrado de la Sierra Nevada de Santa Marta forman parte de la estructura boscosa que el búho necesita para vivir. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Un búho que había escapado a las investigaciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El búho de Santa Marta fue descrito como especie en 2017. Es pequeño, presenta un plumaje en tonos rojizos o grises y habita los bosques montanos de la Sierra Nevada. Su distribución restringida a esta región contribuye a que esté clasificado como especie <strong>Vulnerable</strong> a escala internacional. Pese al interés que despertó su descripción, hasta ahora faltaban estudios detallados sobre las condiciones del hábitat que necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una especie desconocida en todos sus aspectos, en su ecología básica”, explica García-Murcia, autor principal del artículo. “A partir de esa información es que uno puede tomar medidas de conservación”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279798"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07052949/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-10.29.03-p.m.png" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279798" style="aspect-ratio:1.335559265442404;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Las densidades del búho de Santa Marta fueron diez veces mayores en bosques conservados, en comparación con los pastizales con árboles. Foto: cortesía Jorge Luis Gutiérrez-Guillén</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para encontrar las respuestas, el equipo primero recorrió sus distintos ambientes y registró cómo era la vegetación: midió el tamaño de los árboles, su grosor, la cobertura del bosque y las características del terreno. Después regresó durante la noche para buscar al búho en diferentes puntos de conteo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Salía a buscarlos a las siete de la noche, empezaba mis muestreos y en los puntos más lejanos terminaba hasta a las tres de la mañana”, relata García-Murcia.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279799"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053138/WhatsApp-Image-2025-06-24-at-10.56.27-PM-scaled.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279799" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El ornitólogo colombiano Sergio García-Murcia durante los conteos del búho de Santa Marta. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El método de búsqueda empleado, <strong>utilizando grabaciones del búho</strong>, permite detectar aves nocturnas que pueden ser difíciles de encontrar solo con la vista. A partir de la dirección de los llamados, los investigadores podían ubicar a los animales y registrar dónde aparecían con mayor frecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García-Murcia destaca un detalle de los registros obtenidos en pastizales arbolados: las respuestas venían de pequeños fragmentos de bosque cercanos a quebradas o ríos. “Nosotros <strong>nunca vimos al búho en un árbol aislado en un potrero o en un pastizal</strong>. Siempre provenían de pequeños fragmentos”, señala. Esta observación, dice, ayuda a explicar por qué dejar árboles dispersos en un área abierta no parece sustituir las condiciones que ofrece el bosque con una estructura más completa.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279800"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053337/IMG-20260806-WA0045.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279800" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Las densidades fueron mayores en sitios con mayor altura y cobertura de dosel y con presencia de bromelias. En cambio, hubo menos búhos en sitios con una mayor pendiente del terreno, sotobosque abierto o con proximidad a carreteras, viviendas y bordes de bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El bosque que necesita</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia entre ambientes no significa que únicamente los bosques primarios puedan albergar al búho. En El Dorado, los bosques secundarios antiguos también registraron una densidad alta, aunque el estudio no evaluó si bosques secundarios más jóvenes ofrecerían condiciones semejantes. García-Murcia considera necesario conservar tanto los bosques mejor preservados como los que llevan más tiempo recuperándose.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que nos muestran estos resultados es que hay que conservar el bosque —no solo los bosques prístinos o en muy buen estado de conservación— <strong>sino esas sucesiones vegetales avanzadas que en la Sierra Nevada de Santa Marta son muy comunes</strong>”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los árboles altos y el follaje cerrado forman parte de esa estructura. También las bromelias, plantas que crecen sobre los árboles y pueden ofrecer refugio a anfibios. García-Murcia plantea una posible relación con la alimentación del búho, aunque el estudio no demuestra que la presencia de bromelias aumente su densidad por proporcionar más presas. Existen registros de que come anfibios y cangrejos, pero faltan investigaciones para establecerlo con mayor detalle. Conocer aspectos como este permitiría entender mejor qué ocurre cuando un bosque pierde árboles grandes, cobertura o continuidad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053643/WhatsApp-Image-2025-07-02-at-5.01.41-PM-1.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279801" style="aspect-ratio:0.94;width:1504px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El búho de Santa Marta se alimenta de anfibios como la rana <em>S. sanctaemartae</em> y la salamandra <em>Bolitoglossa savagei</em>, especies endémicas de la Sierra Nevada de Santa Marta asociadas a los microhábitats conformados por las bromelias. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Luis Gutiérrez-Guillén, coautor del estudio e investigador de Otus Conservation, coincide en que el conocimiento sobre esta ave empezó a construirse recientemente. Antes de esta investigación, él y otros colegas habían trabajado sobre su uso del hábitat. Entre los aspectos que aún requieren estudio están precisamente su reproducción y el papel de distintas presas en su alimentación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una especie que ayuda a mantener el equilibrio en el ecosistema al fungir como controlador de las poblaciones de sus presas”, describe Gutiérrez-Guillén. “Estamos hablando de <strong>una especie endémica que se está alimentando de especies endémicas también</strong>. Eso habla de la importancia de la Sierra Nevado de Santa Marta como centro de endemismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también halló una relación negativa entre la densidad del búho y la cercanía a carreteras, casas y bordes forestales. Por ello, los autores recomiendan conservar los bosques primarios y secundarios antiguos, mejorar la conexión entre fragmentos y evitar que nuevas aperturas degraden los que permanecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es decir, <strong>al búho no le gusta la presencia humana</strong>, es muy susceptible a eso”, explica García-Murcia. “Además, en las regiones que son más escarpadas encontramos menos búhos porque allí el bosque es mucho más simplificado, no tiene muchos elementos. El búho prefiere los bosques estructuralmente mucho más complejos que se dan en las zonas más planas”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279802"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07054435/WhatsApp-Image-2025-06-22-at-12.36.33-PM.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279802" style="aspect-ratio:1.0229166666666667;width:1964px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Conservar al búho de Santa Marta y su hábitat ayudaría a proteger otras especies en la Sierra Nevada de Santa Marta, un importante centro mundial de endemismo de aves. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que falta conocer fuera de El Dorado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación ofrece datos sobre una zona concreta de la cara noroccidental de la Sierra Nevada. Guido Spinelli, biólogo de Otus Conservation que ha trabajado con el búho pero no participó en este artículo, considera que estos resultados <strong>son una base para orientar nuevas búsquedas</strong>. Advierte, sin embargo, que hace falta estudiar otros sectores antes de asumir que las densidades observadas en El Dorado se repiten en toda la montaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno lo que esperaría es que en el resto de bosques conservados estuviera la misma situación de la estancia del búho”, comenta. Se trata de una expectativa, no de una estimación de sus poblaciones fuera de la reserva. Entre las tareas que propone está explorar otras zonas mediante monitoreo acústico para confirmar la presencia de la especie y evaluar las condiciones de los bosques donde se encuentre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García-Murcia y Gutiérrez-Guillén cuentan que el equipo trabaja en otra investigación sobre la distribución del búho y su riesgo de extinción, pero esos análisis aún no forman parte de los resultados publicados en este artículo. Para García-Murcia, también <strong>hacen falta planes de manejo que reúnan investigación, educación ambiental y decisiones de conservación tomadas con quienes habitan la Sierra.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279803"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07055103/DSCN5518.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279803" style="aspect-ratio:0.75;width:1350px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un búho de Santa Marta observado por los investigadores durante los trabajos de campo en el bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Algo muy importante también es involucrar a las comunidades: la conservación no solo se hace con un artículo científico, <strong>la conservación se tiene que dar desde los territorios</strong>”, afirma el investigador. Gutiérrez-Guillén coincide en que proteger el hábitat y ampliar el conocimiento de la especie son pasos complementarios porque permitirían identificar qué áreas requieren atención y seguir sus cambios a futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conservar estos bosques es también <strong>una forma de proteger el hábitat de otras especies</strong> de la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los grandes centros de endemismo de aves del mundo, explica García-Murcia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La Sierra Nevada de Santa Marta es una joya no solo para las aves, sino para muchos otros organismos”, concluye el ornitólogo. “Es como <strong>una isla en el cielo</strong> donde solo las especies que están ahí se encuentran en ese pedacito de territorio”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07055301/IMG20250131174656-scaled.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279804" style="aspect-ratio:1.3278008298755186;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Según el estudio, es fundamental conservar los bosques dentro del área de distribución del búho, así como limitar su degradación progresiva causada por la apertura de claros, la ampliación de carreteras y la construcción de viviendas. Se deben prevenir y mitigar las actividades humanas relacionadas con la infraestructura y los bordes del bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el búho de Santa Marta (Megascops gilesi) es un ave rapaz endémica de Colombia, restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta. <strong>Foto:</strong> cortesía Jorge Luis Gutiérrez-Guillén</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/buho-santa-marta-especie-desconocida-colombia-necesita-arboles-altos-bromelias/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/buho-santa-marta-especie-desconocida-colombia-necesita-arboles-altos-bromelias/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133804</guid>
        <pubDate>Wed, 07 Oct 2026 16:13:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un bosque para el búho de Santa Marta: la desconocida especie colombiana que necesita árboles altos y bromelias &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Fumigaciones en Colombia: los peligros ambientales y para la salud de la propuesta de De la Espriella contra cultivos ilícitos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/fumigaciones-en-colombia-los-peligros-ambientales-y-para-la-salud-de-la-propuesta-de-de-la-espriella-contra-cultivos-ilicitos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia busca aplicar una vieja práctica para combatir los cultivos ilícitos en el país: fumigar de forma terrestre, aérea o con drones las zonas donde se produce hoja de coca, amapola o marihuana. El gobierno encabezado por el presidente Abelardo De la Espriella quiere retomar esta actividad utilizando el glufosinato de amonio. Se trata de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El glufosinato de amonio es un herbicida diseñado originalmente para inhibir el crecimiento de malezas y plantas al contacto con las hojas y su uso contra cultivos ilícitos no está estudiado, pero es una de las apuestas del actual gobierno colombiano contra el narcotráfico.</em></li>



<li><em>Aunque no hay estudios sobre impactos en la salud y el ambiente por parte de esta sustancia, especialistas advierten que dependiendo de su concentración, modo de empleo y otras variables puede representar un riesgo para la biodiversidad.</em></li>



<li><em>Colombia tiene un historial de casi 30 años en prácticas para fumigar cultivos ilícitos con glifosato, otro herbicida considerado potencialmente cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud, por lo que esta política reanuda discusiones sobre la aspersión aérea en cultivos ilícitos.</em></li>



<li><em>Un programa piloto oficial busca generar información y evidencia en el uso del glufosinato de amonio, pero acciones legales interpuestas por ciudadanos y organizaciones han frenado su medida.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia busca aplicar una vieja práctica para combatir los <a href="https://es.mongabay.com/2024/10/colombia-casi-la-mitad-de-cultivos-de-coca-estan-en-zonas-de-conservacion-manejo-especial/" target="_blank" rel="noopener">cultivos ilícitos en el país:</a> fumigar de forma terrestre, aérea o con drones las zonas donde se produce <strong>hoja de coca, amapola o marihuana.</strong> El gobierno encabezado por el presidente Abelardo De la Espriella quiere retomar esta actividad utilizando el <strong>glufosinato de amonio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un herbicida con capacidad de inhibir no sólo el crecimiento de los cultivos de hoja de coca, sino de cualquier tipo de planta. Aunque las autoridades nacionales han ordenado realizar un programa piloto para “generar evidencia técnica y científica” sobre el uso de esta sustancia, especialistas consultados por <strong>Mongabay Latam</strong> advierten que en realidad <strong>hay más evidencias y señales de los daños que puede generar el agrotóxico en la biodiversidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien no hay antecedentes ni estudios suficientes del uso de glufosinato de amonio en cultivos de Colombia, el país cuenta con una larga historia con la <strong>aspersión de glifosato,</strong> otro herbicida utilizado contra los cultivos ilícitos a partir de 1992, cuyos impactos en la salud y el ambiente no solo fueron documentados, sino que derivaron en <a href="https://es.mongabay.com/2022/02/corte-constitucional-rechaza-el-plan-de-manejo-ambiental-para-la-aspersion-aerea-con-glifosato-en-colombia/" target="_blank" rel="noopener">sentencias judiciales que ordenaron suspender esta técnica.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2024/04/glifosato-mexico-gobierno-pospuso-su-prohibicion/" target="_blank" rel="noopener">Glifosato en México: ¿por qué el gobierno pospuso su prohibición?</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_211844"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/01/14030007/glifosato.jpg" alt="El gobierno colombiano ha utilizado la fumigación con glifosato principalmente para erradicar los cultivos de coca. Foto: archivo/Ministerio de Defensa." class="wp-image-211844" style="aspect-ratio:1.9582366589327147;width:1688px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El gobierno colombiano ha utilizado la fumigación con glifosato principalmente para erradicar los cultivos de coca. Foto: archivo/Ministerio de Defensa</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Glufosinato, un herbicida aún en estudio pero peligroso</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El herbicida está diseñado para eliminar malezas sobre la superficie del suelo y, con ello, la competencia que le hacen a los cultivos por los nutrientes de la tierra, sin embargo no está pensado para utilizarse en plantíos ilícitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabriel Tobón Quintero, profesor del Departamento de Desarrollo Rural de la Universidad Javeriana, explica que los arbustos como los de la hoja de coca crecen de uno a dos metros, por lo que se requieren varias aplicaciones del herbicida para realmente eliminar la planta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“El glufosinato no llega hasta la raíz de la planta, lo cual sí hace el glifosato”,</strong> precisa el ingeniero agrícola, quien cuestiona la efectividad del uso del herbicida contra cultivos ilícitos. “El glufosinato puede acabar con el tejido verde de las hojas, pero como no llega hasta las raíces, la hoja de coca o el arbusto se puede reproducir más rápidamente”, dice a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <a href="https://es.mongabay.com/2024/04/glifosato-mexico-gobierno-pospuso-su-prohibicion/" target="_blank" rel="noopener">análisis a la toxicidad del glufosinato</a>, realizado por el ingeniero químico y presidente del <strong>Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz)</strong>, Camilo González Posso, describe los efectos de ambos agrotóxicos sobre las plantas y sostiene que si bien hay diferencias en los mecanismos de daño a la vegetación, ambos pueden representar riesgos para la salud y el ambiente.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279736"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/05235343/fumigaciones-colombia-glufosinato-de-amonio-de-la-espriella-cultivos-ilicitos-3.png" alt="Infografía del impacto del glufosinato de amonio en plantas" class="wp-image-279736" style="aspect-ratio:1.8483245149911816;width:2096px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El herbicida está diseñado para eliminar malezas y no sobre cultivos ilícitos, de acuerdo con especialistas. Imagen: cortesía Indepaz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El glifosato —<a href="https://www.iarc.who.int/wp-content/uploads/2018/07/MonographVolume112-1.pdf" target="_blank" rel="noopener">considerado como probable carcinogénico para la salud humana por la Organización Mundial para la Salud (OMS)</a>— entra a la planta, mata de raíz en un periodo de 15 a 20 días con un efecto duradero. Mientras, el glufosinato de amonio quema la zona de las hojas al contacto en entre tres y cinco días, pero permite el rebrote de las plantas y es utilizado en malezas que desarrollan cierta resistencia al glifosato, de acuerdo con el análisis citado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos especialistas coinciden en que <strong>no hay estudios concluyentes sobre los daños ambientales y a la salud que provoca el glufosinato de amonio,</strong> pues consideran que se requieren evaluaciones específicas para los contextos de Colombia. Además, el impacto dependerá también de su concentración, del método que se utilice y del uso de otras sustancias que acompañan a la aspersión para potenciar los efectos del herbicida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, sostienen que hay más evidencias que señalan los riesgos para la salud humana, que pueden ir desde quemaduras <strong>químicas en la piel y ojos hasta afectaciones en el sistema reproductivo, intoxicaciones graves y acumulación de amoniaco</strong> en el cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay aspectos neurológicos, también desde el punto de vista genético, de la salud reproductiva, de vías respiratorias. Todo depende de la dosis, de las formas de aplicación y de las mezclas que se utilizan, pero <strong>los análisis clínicos y toxicológicos muestran que no es inocuo, eso es algo elemental, si no no se utilizaría para esos propósitos</strong>”, explica González a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos análisis, de acuerdo con el especialista, señalan que el herbicida puede ser extremadamente tóxico para peces y plantas marinas, así como para polinizadores, como las abejas, e incluso acelerar la erosión del suelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tobón menciona que aunque no hay estudios de campo que hayan analizado en laboratorio la toxicidad del glufosinato de amonio, la Organización Mundial de la Salud sí lo identifica como un sustancia de “<strong>un grado mediano de toxicidad y que es incluso mucho más perjudicial que el glifosato”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_205290"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2019/04/25030936/WhatsApp-Image-2019-04-24-at-6.13.14-AM.jpeg" alt="La minga indígena se opone a la fumigación con glifosato y al fracking en sus territorios. Foto: Robinsón López, coordinador de Derechos Humanos de la Opiac." class="wp-image-205290" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La minga indígena se opone a la fumigación con glifosato en sus territorios. Foto: cortesía Robinsón López/Opiac</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor advierte también que pese a los pocos estudios que hay sobre la sustancia, sí es posible identificar potenciales impactos socioambientales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El impacto ambiental es por los <strong>altos niveles de deforestación que puede causar, debido a la toxicidad que tiene ese herbicida en cualquier clase de tejido vegetal</strong>: árboles de la selva húmeda tropical, de los sistemas boscosos xerófitos, con las plantas de maíz, frutas, el pasto. Es un nivel de impacto muy alto”, sostiene Tobón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el especialista considera que las aguas superficiales, subterráneas y los suelos pueden ser afectados o contaminados al entrar en contacto con el herbicida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González insiste en que hay una alta complejidad técnica para medir los impactos del uso de glufosinato de amonio para aspersión aérea de cultivos de coca, especialmente en <strong>regiones montañosas con presencia de grupos armados</strong>. Agrega que los riesgos dependen de las formulaciones empleadas, la tecnología de aplicación y las condiciones reales en que se hagan las fumigaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, ante la posibilidad de utilizar drones en la aspersión, González señala que los movimientos y las condiciones de viento pueden dispersar completamente el herbicida a otras zonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los drones generan una serie de dinámicas de movimiento que a su vez generan dispersión. Es decir que el efecto que se pueda producir es incontrolable. Queda una suspensión de partículas que puede ser movilizada por los vientos horas después”, explica el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tobón agrega que si bien estos tipos de herbicidas están legalizados y comercializados, el grado de concentración que suele usarse para aspersiones es lo que puede implicar un daño a la salud humana y ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>No es lo mismo el grado de concentración que requiere una mezcla de herbicida preparada para jardín que para acabar las matas de coca”</strong>, precisa el profesor. “Esa diferencia fundamentalmente está en que para las plantas de coca se utilizan los aditivos o surfactantes que aumentan el poder tóxico del herbicida y por tanto aumentan el poder de destrucción”, añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-campesinos-coca-ganaderia-meta-guaviare-incumplimiento-gobiernos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Colombia: campesinos que erradicaron coca voluntariamente, se pasaron a la ganadería en Meta y Guaviare ante incumplimiento de los gobiernos</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Glifosato, el antecedente del glufosinato de amonio que alerta en Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El uso de herbicidas para la destrucción de cultivos ilícitos no es un tema nuevo en Colombia, donde durante casi 30 años se debatió legalmente su implementación, especialmente con el uso de glifosato, ante los impactos en la salud humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2020, la Universidad de Córdoba entregó al Instituto Nacional de Salud una <a href="http://www.mamacoca.org/docs_de_base/Fumigas/cps-1097-2019-cultivos-aspercion-aerea_UniCordoba_2020.pdf" target="_blank" rel="noopener">evaluación de riesgos para la salud humana derivados por la aspersión aérea con glifosato en Meta, Vichada y Guaviare.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el documento se alertaron los niveles de riesgos, los cuales dependiendo de las condiciones de exposición, la cantidad, la fórmula, el contacto y otras variables podrían generar “afectaciones de mayor complejidad para los seres humanos, asociadas a daños en diferentes sistemas orgánicos tales como el endocrino, respiratorio, renal y neurológico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 2022, <strong>la Corte Constitucional de Colombia rechazó los cambios al Plan de Manejo Ambiental (PMA)</strong> con los cuales el gobierno del expresidente Iván Duque buscó reanudar la aspersión aérea en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decisión del alto tribunal argumentó en su momento que la medida vulneraba <strong>el derecho a la participación de las comunidades de 104 municipios que serían afectadas por esta política</strong>. Además, sostuvo que el proceso no tuvo en cuenta que en muchas zonas se requería de una consulta previa con comunidades indígenas y afrodescendientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 18 de agosto de 2026 el Consejo Nacional de Estupefacientes, un organismo adscrito al Ministerio de Justicia, expidió una resolución que <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/gobierno-elimina-restriccion-aspersion-glifosato-cultivos-ilicitos-AA40403298" target="_blank" rel="noopener">deroga el establecimiento de un procedimiento para reanudar el programa de erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, el Gobierno Nacional ordenó, como una “fase experimental, controlada, limitada, temporal y evaluable”, crear un plan piloto de erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con glufosinato de amonio a realizarse únicamente en un área del país y sin que eso implique la reanudación de todo el programa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/colombia-corredor-guerra-deforestacion-desplazamientos-pueblos-indigenas-nukak-jiw/" target="_blank" rel="noopener">Colombia: el corredor de guerra que genera deforestación y desplazamientos en los pueblos indígenas nukak y jiw</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279732"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/05233918/fumigaciones-colombia-glufosinato-de-amonio-de-la-espriella-cultivos-ilicitos-2.jpg" alt="Campesino en plantación de hoja de coca" class="wp-image-279732" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La hoja de coca puede crecer en cualquier zona tropical de la región. Colombia es uno de los lugares donde más se cultiva con fines de uso ilícito. Foto: cortesía Unidad para las Víctimas</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Piloto detenido, pero listo para fumigar</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 22 de septiembre, un juzgado otorgó una acción de tutela, un mecanismo constitucional para la protección de derechos, y frenó de manera provisional el piloto programado por las autoridades para comenzar en octubre, mientras no se acredite “el cumplimiento de las <strong>condiciones constitucionales, legales, ambientales, sanitarias, participativas y de consulta previa exigidas</strong>” por la Constitución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jonathan Meneses Valencia, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la <strong>Fundación Tiempo de Cambios,</strong> una de las promotoras de la tutela, cuenta que se vieron sorprendidos por la ubicación donde el programa piloto sería realizado en el departamento de Putumayo, al sureste del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Recogimos un total de 10 a 12 acciones de tutelas acumuladas y esto llevó a que en primera instancia el juez fallara a nuestro favor y ordenara tener la aspersión parada hasta que no se cumplan dos cosas”, cuenta Meneses a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La medida mantiene suspendida esta acción piloto</strong> hasta que las autoridades acrediten “el cumplimiento integral de las condiciones constitucionales exigidas para cualquier programa de aspersión aérea con herbicidas”, que incluye permisos y planes de manejo ambiental, así como ejercicios de consulta a las zonas impactadas por el ejercicio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_211845"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/01/14032136/glifosato2.jpg" alt="Aspersión aérea de glifosato. Foto: Cortesía Revista Semana ©León Darío Peláez." class="wp-image-211845" style="aspect-ratio:1.5065913370998116;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">De la Espriella busca reactivar las fumigaciones aéreas contra los cultivos ilícitos en Colombia, ahora con glufosinato de amonio. Foto: León Darío Peláez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente <strong>De la Espriella sostuvo, en respuesta a las acciones de tutela</strong>, que <a href="https://x.com/ELTIEMPO/status/2103596910443643179" target="_blank" rel="noopener">“todo aquel que se oponga a la fumigación, sea un funcionario o particular, está ayudando a que ese fenómeno [narcotráfico] se extienda</a>” y debe “ser revisado con detenimiento por la justicia norteamericana”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque aseguró que respetaría el fallo judicial, su Gobierno explora los canales legales para reanudar la aspersión. En tanto, el ministro de Justicia, Iván Cancino, ha asegurado que eventualmente <strong>se harán las fumigaciones “protegiendo a la ciudadanía y al ambiente”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Vamos a fumigar, sin desconocer las decisiones. Cada vez que se nos pida que ajustemos algo, lo acataremos. <strong>Colombia es un país que necesita la fumigación terrestre, vía manual, la de drones o la aérea,</strong> con todo el respeto a la protección del ambiente, a la población civil y brindando alternativas en la sustitución de cultivos”, dijo en entrevista a la revista <em><a href="https://www.facebook.com/watch/?v=1097958179455447" target="_blank" rel="noopener">Semana</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> buscó al funcionario para conocer el tipo de evidencia con la que cuenta el Gobierno sobre los impactos socioambientales del glufosinato de amonio, pero hasta la publicación de esta nota no se tuvo respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la Justicia colombiana frenó el pan de De la Espriella para comenzar a probar la fumigación con glufosinato de amonio. <strong>Foto:</strong> Ministerio de Defensa de Colombia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/fumigaciones-colombia-glufosinato-amonio-de-la-espriella-cultivos-ilicitos/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/fumigaciones-colombia-glufosinato-amonio-de-la-espriella-cultivos-ilicitos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133801</guid>
        <pubDate>Tue, 06 Oct 2026 22:46:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/fumigaciones-colombia-glufosinato-de-amonio-de-la-espriella-cultivos-ilicitos-3.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Fumigaciones en Colombia: los peligros ambientales y para la salud de la propuesta de De la Espriella contra cultivos ilícitos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133801</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Menos comida y más cara: El Niño amenaza los alimentos y la pesca en Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/menos-comida-y-mas-cara-el-nino-amenaza-los-alimentos-y-la-pesca-en-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La pérdida de alimentos, la reducción de pescado y mariscos así como el incremento de sus precios son riesgos reales para Latinoamérica, que ya enfrenta los impactos por el fenómeno meteorológico de El Niño con sequías, incendios, inundaciones y cambios en los patrones del océano que se reflejan en tu mesa. Estos impactos no afectan [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Uno de los mayores impactos del fenómeno de El Niño en Latinoamérica está en los alimentos, sean semillas, de origen animal o de la pesca.</em></li>



<li><em>En Colombia, el fenómeno climático pondrá en riesgo cerca de la tercera parte de la comida que se estima producir entre finales de 2026 e inicios de 2027.</em></li>



<li><em>Para el sector pesquero ribereño de México, el reto no solo es encontrar especies comerciales, sino que su actividad puede volverse de alto riesgo ante las condiciones que impone El Niño.</em></li>



<li><em>Estos impactos no afectan a todas las personas por igual: las comunidades indígena vilela del norte de Argentina cuentan también cómo este fenómeno pone en particular riesgo su seguridad alimentaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>pérdida de alimentos, la reducción de pescado y mariscos así como el incremento de sus precios son riesgos reales para Latinoamérica,</strong> que ya enfrenta los <a href="https://es.mongabay.com/video/2026/09/los-impactos-de-el-nino-ya-se-sienten-en-latinoamerica/" target="_blank" rel="noopener">impactos por el fenómeno meteorológico de El Niño</a> con sequías, incendios, inundaciones y cambios en los patrones del océano que se reflejan en tu mesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos impactos no afectan a todas las personas por igual. Especialistas consultados por <strong>Mongabay Latam</strong> explican que las alteraciones provocadas por este fenómeno aumentan las <strong>desigualdades sociales y económicas en la región</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, por ejemplo, un análisis hecho por la Red por la Defensa de la Reforma Agraria advierte que los cultivos que representan entre el <strong>30 % de toda la producción nacional de alimentos</strong> —incluyendo a varios de la canasta básica— están en riesgo de perderse por los efectos de El Niño.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La pesca en México,</strong> una actividad de la cual dependen miles de personas, también se verá afectada por la disminución de especies comerciales causada por el calentamiento anómalo en el Pacífico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que en el norte de Argentina, <strong>las comunidades indígenas ya resienten los efectos de las lluvias e inundaciones en sus cultivos,</strong> así como la crianza de animales que utilizan para alimentarse y subsistir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-origen-impactos-latinoamerica-entrevista/" target="_blank" rel="noopener">Lo que debemos saber sobre El Niño: desde su origen hasta qué impactos podemos esperar en Latinoamérica | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Niño le puede costar un tercio de la comida a Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Papa, cebolla, maíz, arroz, banano y yuca son algunos de los principales alimentos que se producen y consumen en Colombia. El aumento de las temperaturas y la alteración en las lluvias provocadas por El Niño puede costarle al país la pérdida de <strong>8 460 000 toneladas de comida, lo que representa entre el 30 % de toda la producción nacional</strong>, de acuerdo con un <a href="https://www.redagrariacolombia.com/fenomeno-del-nino#hallazgo" target="_blank" rel="noopener">análisis hecho por la Red por la Defensa de la Reforma Agraria.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el mapeo —el cual se basó en pronósticos oficiales de lluvias, evaluaciones agropecuarias municipales y calendarios de siembra de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA)— el impacto más fuerte no llegará este año, cuando más falta el agua, sino entre febrero y mayo de 2027 cuando se recolectan las cosechas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279439"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050641/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-2.jpg" alt="Mapa del déficit de lluvias pronosticado para diciembre de 2026" class="wp-image-279439" style="aspect-ratio:0.8588888888888889;width:773px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Déficit de lluvias pronosticado para diciembre de 2026. Mapa: cortesía Red por la Defensa de la Reforma Agraria</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por esta razón, <a href="https://www.redagrariacolombia.com/fenomeno-del-nino#calendario" target="_blank" rel="noopener"><strong>el mapeo identifica dos riesgos distintos en la siembra y la cosecha de alimentos.</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado se considera el impacto en las semillas que no germinan o cuya siembra se aplaza por que el suelo está seco. Este riesgo se enfoca entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. Mientras que el riesgo para la planta que germinó es distinto pues rendirá menos por el agua faltante durante el proceso y podrá ocurrir desde octubre de 2026 hasta agosto de 2027, con picos entre febrero y mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian López, integrante de la Red por la Defensa de la Reforma Agraria y uno de los autores del análisis, explica que la ausencia de lluvias en esos meses clave repercutirá después en alimentos básicos para la población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos identificado que <strong>las cadenas alimentarias más afectadas van a ser el maíz, el plátano, la papa, el arroz, la yuca, el frijol, el aguacate</strong>. Esos cultivos alimentarios van a ser profundamente afectados y tendrán un impacto muy profundo en el hambre, en la pobreza y en las brechas de desigualdad en Colombia”, expone el investigador a <strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis advierte <a href="https://www.redagrariacolombia.com/fenomeno-del-nino#pronostico" target="_blank" rel="noopener">los puntos de sequía más críticos en diferentes momentos, acorde a la región y cultivo</a>. Por ejemplo, se espera que la lluvia en La Guajira, al norte de Colombia, se reduzca más del 95 % en diciembre, así como un 85 % en el Caribe. Mientras que para el eje cafetero y el alto Magdalena el punto crítico es ahora, en septiembre, con una reducción de la lluvias del 74.6 % en Quindío; 68.2 % en Tolima; y 67.8 % en Huila, <strong>departamentos que incluso han enfrentado <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/colombia-incendios-fuego-el-nino/" target="_blank" rel="noopener">incendios forestales en las últimas semanas.</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279440"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050642/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-3-.jpeg" alt="Cuerpo de agua afectado por la sequía en Colombia" class="wp-image-279440" style="aspect-ratio:1.780722891566265;width:739px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los impactos por El Niño en Colombia ya se viven con sequías que afectarán la producción de alimento. Foto: cortesía Universidad de la Guajira</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La red publicó también esta <a href="https://www.redagrariacolombia.com/fenomeno-del-nino-mapa" target="_blank" rel="noopener">herramienta para que los campesinos y productores puedan conocer el nivel de riesgo por municipio y cultivo en este periodo</a>, así como saber qué mes exactamente puede ser el más crítico en sus regiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Red precisa que este esfuerzo es parte de un llamado para que el Gobierno de Colombia, encabezado desde agosto por Abelardo de la Espriella, destine una <strong>partida presupuestal para atender el tema y revierta el recorte previsto al sector agropecuario</strong>, pues los impactos no solo pueden encarecer los alimentos sino también dejar sin ingresos al sector campesino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">López explica que la gran mayoría de las medidas de prevención y atención parten de <strong>activar el presupuesto para, por ejemplo, compras públicas anticipadas, gestión de reservas, créditos para los productores y acceso a seguros</strong> para quienes arriesgan sus cultivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-alimentos-produccion-tierra-degradacion/" target="_blank" rel="noopener"><strong>La degradación de la tierra llegó a la COP17 y a tu mesa: así amenaza la producción de alimentos</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Incertidumbre para la pesca en México</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Originado por el calentamiento de la superficie del océano Pacífico, El Niño también se refleja en el <strong>cambio de la distribución de organismos marinos y, por lo tanto, en la ausencia de peces y especies comerciales.</strong> Esto representa un gran riesgo para la pesca en México, que concentra la mayoría de su actividad en el Pacífico y de la cual <a href="https://www.gob.mx/conapesca/prensa/conapesca-respalda-a-la-gente-de-mar-son-el-motor-de-la-alimentacion-en-mexico-429236" target="_blank" rel="noopener">dependen directamente más de 333 630 personas.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los efectos principales que causa el fenómeno climático es el cambio en la distribución de los organismos. Las surgencias costeras —zonas de ascenso de aguas profundas y ricas en nutrientes— se ven alteradas, por lo que muchas especies que se alimentan en ellas migran a aguas más profundas y frías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto dificulta más la actividad pesquera de muchas especies. Antar Pérez Botello, especialista en ciencias marinas de la organización Oceana, explica que los impactos se reflejan tanto en <strong>peces que “pueden ir a zonas más frescas, donde encuentran alimento”, como en especies que no migran, como moluscos y ostras.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">También precisa que con las altas temperaturas de El Niño habrá mayor blanqueamiento de corales e incluso una menor productividad, por ejemplo, del ostión de roca, debido al mayor estrés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro ejemplo ocurre en las costas de Oaxaca, donde la pesca del huachinango o pargo rojo (<em>Lutjanus peru</em>), una <a href="https://es.mongabay.com/2025/04/huachinango-cambio-climatico-pesca-mexico-estudio/" target="_blank" rel="noopener">especie comercial clave, es cada vez menor debido al incremento de la temperatura del agua.</a></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279441"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050647/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-4.jpg" alt="Mujer con red de cultivo de ostiones en México" class="wp-image-279441" style="aspect-ratio:1.5047021943573669;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los impactos por el El Niño afectarán la distribución de especies comerciales en el Pacífico mexicano. Foto: cortesía Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero un clima mucho más adverso no solo cambia la distribución de las especies. Pérez agrega que <strong>pescar puede volverse una actividad de riesgo ante cambios abruptos en el Pacífico</strong>, como recientemente ocurrió con el huracán Polo, que escaló de tormenta tropical a huracán categoría 5 en tiempo récord frente a las costas de Guerrero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas circunstancias, explica Pérez, ponen en mayor incertidumbre a las personas que se dedican a la pesca ribereña en el Pacífico, especialmente en la captura de camarón, de túnidos, huachinangos y toda la escama marina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el especialista en ciencias marinas, los efectos de El Niño en la pesca no solo se quedan en la costa, pues afirma que son más de dos millones de personas las que están involucradas en toda la cadena de valor, sin considerar los consumidores finales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Nos va a afectar de manera integral a toda la población”</strong>, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, Oceana trabaja con comunidades costeras en planes de manejo pesquero que les permitan adaptarse a un clima cambiante y dinámico. “Vamos a poder responder de una manera mucho más informada, con la mejor ciencia disponible y entendiendo que estos patrones son el clima que nos toca enfrentar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-tormentas-olas-frio-efectos-especies-marinas-chile-peru-argentina-ecuador/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El Niño: tormentas, olas de frío y efectos en especies marinas ya se sienten en Chile, Perú, Argentina y Ecuador</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279442"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050652/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-5.jpg" alt="Pescadores arrojan red en México" class="wp-image-279442" style="aspect-ratio:1.5;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Más de 333 000 personas en México dependen directamente de la pesca que se verá afectada por los efectos de El Niño. Foto: cortesía Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Comunidades indígenas de Argentina, con mayores retos para obtener comida</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de otras regiones de Latinoamérica, en el norte de Argentina El Niño potencia la estación de fuertes lluvias e inundaciones. Para las comunidades del pueblo vilela, estos efectos ya se sienten dentro de la provincia de Santiago del Estero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deolinda Carrizo, integrante del pueblo vilela y de la Coordinación Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena en Argentina (Mocase), cuenta que estas condiciones ya representan un riesgo alimentario para las comunidades que dependen de la agricultura familiar, la cría de animales y el monte nativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Estamos en alerta máxima con el fenómeno de El Niño y nos están desmontando el monte</strong>. Lo están desmontando para el monocultivo. Ahí es donde también se rompe una barrera de contención para que estas cosas se paren”, explica la dirigente a <strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279443"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050654/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-6.jpg" alt="Granos para cultivo de comunidades campesinas" class="wp-image-279443" style="aspect-ratio:1.3842302878598247;width:1106px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas de Argentina enfrentan impactos a sus cultivos y sistemas alimentarios por inundaciones asociadas a El Niño. Foto: cortesía Mocase</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta que por las fuertes lluvias y granizo han dejado de recolectar frutos como el algarrobo, que les brinda alimento tanto a ellas como a sus animales. Incluso estos efectos han mantenido inundada la zona de bañados, un conjunto de lagunas naturales, donde han perdido a algunos de sus animales de crianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Normalmente las familias en invierno viven en la zona alta y en verano vuelven al bañado, pero en estos últimos meses prácticamente las familias no han podido volver porque sigue habiendo agua y las crecidas repentinas les han matado cabras, vacas, ovejas, yeguarizo que son la economía de las familias”, comenta Carrizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En años anteriores, dice Carrizo, <strong>las comunidades tenían acceso a un fondo de emergencia climática que les permitía paliar un poco los impactos del fenómeno climático.</strong> Sin embargo, hoy ya no es posible por lo que son las propias comunidades vilelas las que han sostenido entre ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las familias tenían para plantar de nuevo un vivero. Hoy no hay nada. La Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la pesca artesanal ha sido eliminada”, cuenta la dirigente.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279444"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050656/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-7-1.jpg" alt="Mujeres campesinas de Santiago del Estero, Argentina" class="wp-image-279444" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:960px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La Coordinación Nacional del Movimiento Nacional Campesino Indígena en Argentina señala impactos en la seguridad alimentaria de las comunidades debido al fenómeno. Foto: cortesía Mocase</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Tratamos de compartirnos desde el huevo de gallina hasta un puñado de semillas, porque en muchos casos se han perdido por la inundación los cultivos por la sequía. <strong>Otra forma es el intercambio de reproductores</strong>”, expone Carrizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En esta etapa tenemos no solo para compartir saberes y prácticas, sino que también <strong>queremos que se nos incluya en las soluciones que podemos aportar para que no nos afecte más</strong>”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> los impactos de El Niño en Colombia ponen en riesgo al 30 % de la producción nacional de alimentos. <strong>Foto:</strong> cortesía Alcaldía de Medellín</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-amenaza-alimentos-pesca-latinoamerica/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-amenaza-alimentos-pesca-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133711</guid>
        <pubDate>Fri, 02 Oct 2026 15:25:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Menos comida y más cara: El Niño amenaza los alimentos y la pesca en Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133711</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Triple emergencia en Chocó colombiano: ataques con drones, desplazamiento y ecos del terremoto golpean a cerca de 3000 personas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/triple-emergencia-en-choco-colombiano-ataques-con-drones-desplazamiento-y-ecos-del-terremoto-golpean-a-cerca-de-3000-personas/</link>
        <description><![CDATA[<p>En los humedales y bosques densos de la cuenca del río San Juan, en Chocó, Colombia, las amenazas no provienen de un único frente. Las comunidades afrodescendientes que habitan el territorio colectivo del Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) enfrentan una encrucijada crítica. Acadesan reúne a 72 comunidades distribuidas en los municipios chocoanos de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las 72 comunidades afrocolombianas que integran el Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) sufren los estragos combinados de la guerra entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo.</em></li>



<li><em>Debido al uso de drones con explosivos y las secuelas del terremoto del pasado 10 de agosto, 652 familias se encuentran confinadas.</em></li>



<li><em>A los desplazamientos masivos y confinamientos se suma la falta de una respuesta institucional efectiva.</em></li>



<li><em>Ante las fallas en el censo oficial de damnificados y el abandono estatal, la comunidad lanzó su propia emisora para tratar de romper su aislamiento.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En los humedales y bosques densos de la cuenca del río San Juan, en Chocó, Colombia, las amenazas no provienen de un único frente. Las comunidades afrodescendientes que habitan el territorio colectivo del Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) enfrentan una encrucijada crítica. <strong>Acadesan reúne a 72 comunidades distribuidas en los municipios chocoanos de Sipí, Nóvita, Medio San Juan, Istmina y Litoral del San Juan, así como en Buenaventura, Valle del Cauca</strong>. Es, además, el único consejo comunitario de Colombia que cuenta con un esquema de protección colectiva integral, aprobado por la Unidad Nacional de Protección (UNP).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras <strong>el fuego cruzado entre grupos armados ilegales y sus ataques con drones y tecnología de punta los obligan a desplazarse de su territorio o a quedar confinados en él</strong>, las secuelas del sismo de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana del 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, terminaron de resquebrajar sus condiciones de subsistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la Defensoría del Pueblo, desde el mismo 10 de agosto, presuntos <strong>integrantes del Clan del Golfo llegaron a la comunidad San Agustín, en Sipí, en donde permanecieron por tres días restringiendo la movilidad</strong> y las actividades agropecuarias, pesqueras y forestales de la población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, <strong>los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se extendieron a otras partes del territorio étnico</strong> de Acadesan <strong>en zonas rurales de Nóvita y Sipí</strong>, con un agravante: el uso de drones cargados con explosivos. El 23 de agosto, <a href="https://www.defensoria.gov.co/-/enfrentamientos-armados-en-la-subregion-del-san-juan-en-el-departamento-de-choco-generan-desplazamiento-y-confinamiento">en un comunicado</a>, la Defensoría denunció que uno de esos artefactos fue detonado en el corregimiento de Charco Hondo, una zona rural del municipio de Sipí, dejando tres civiles heridos (dos hombres y una mujer) y provocando el desplazamiento forzado de decenas de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entidad mencionó que <strong>cerca de 3000 personas (652 familias) están en situación de confinamiento y 90 familias más se desplazaron hacia otros municipios</strong> por estos hechos. Según el comunicado, la población civil vive atemorizada no solo por los enfrentamientos entre estos dos grupos ilegales, “sino por la posibilidad de que sus campos y caminos hayan quedado contaminados con artefactos explosivos debido al uso recurrente de drones”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, su equipo realizó una misión humanitaria el 25 de agosto en el corredor Nóvita–Sipí, en donde evidenciaron <strong>daños graves en viviendas y bienes colectivos, ocasionados por explosivos y ráfagas de fuego, así como afectaciones psicológicas</strong> importantes en la población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se acompañó el traslado de 40 personas desplazadas desde Torrá hacia Nóvita e Istmina, algunas de las cuales posteriormente continuaron su desplazamiento hacia otros lugares del país. Con estas acciones no se quiere decir que el corredor humanitario se encuentre plenamente normalizado. Persisten restricciones de movilidad y condiciones de seguridad que dificultan el acceso regular y seguro de la población y de la oferta institucional humanitaria. Por ello, <strong>continuamos realizando llamados a las autoridades competentes para garantizar condiciones efectivas de acceso, protección y atención</strong>”, señaló Ortiz a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, Mauricio Parra, asesor de Acadesan, asegura que quienes han logrado huir de la violencia o de la pérdida de sus viviendas en las zonas rurales enfrentan hoy un drama silencioso en los centros urbanos. “<strong>En el municipio de Istmina, las familias desplazadas se encuentran alojadas en condiciones de extremo hacinamiento</strong> en casas de familiares y amigos”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-colombia-pueblos-indigenas-afrodescendientes-censo-damnificados-vacio-informacion-oficial/">Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El terremoto que profundizó la crisis</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario para las comunidades afro de Acadesan se ha complicado en las últimas semanas. <strong>La sede de la asociación en el municipio de Istmina, que históricamente ha funcionado como albergue temporal para atender las emergencias en el territorio, también resultó gravemente afectada por el terremoto</strong>, lo que impide alojar a las víctimas de los grupos armados. Todo esto ocurre mientras el departamento sigue sin terminar el censo de daños del sismo, lo que, según la propia Defensoría, impide dimensionar y atender oportunamente a las víctimas en zonas rurales que permanecen incomunicadas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279164"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215629/Foto-4.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279164" style="aspect-ratio:0.75;width:960px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La sede de Acadesan en Istmina, Chocó, que también funciona como albergue, presenta fallas en su estructura debido al terremoto del 10 de agosto ocurrido en Colombia. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Acadesan calcula que <strong>más de 200 viviendas del territorio colectivo quedaron totalmente destruidas o inhabitables</strong> debido al sismo y a un vendaval posterior el 13 de agosto, aunque esta cifra es un estimado preliminar y es posible que sean muchas más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como si esto fuera poco, el proceso de censo y registro de damnificados por los desastres naturales ha enfrentado una serie de desafíos tanto logísticos como de seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien muchas familias no están en sus casas debido a los enfrentamientos, otras denuncian que no han recibido la visita de los funcionarios públicos de las alcaldías para llenar el formulario de afectaciones a sus viviendas tras el terremoto, dispuesto por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de septiembre de 2026, Acadesan envió derechos de petición (solicitudes de información oficial) a las alcaldías de Sipí, Nóvita, Medio San Juan, Istmina, Litoral del San Juan (Chocó) y Buenaventura (Valle del Cauca), <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23232030/Derecho-de-peticion-para-UNGRD-solicitud-intervencion-humanitaria-urgente-ACADESAN-4-de-septiembre-de-2026-FINAL.pdf">así como a la UNGRD</a>, para <strong>denunciar posibles irregularidades en la recolección de información en terreno</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos entendido que los formularios de la UNGRD deben ser completados directamente por funcionarios públicos. Sin embargo, no conocemos ningún caso en donde se haya realizado este procedimiento. Por el contrario, algunas comunidades han manifestado que servidores públicos han enviado o dejado los formularios en las comunidades para que sean las mismas personas afectadas quienes los llenen”, denuncia Felipe Nery Martínez Arboleda, representante legal de Acadesan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la perspectiva de la organización étnica, esta práctica vicia el procedimiento legal y <strong>amenaza con dejar por fuera del registro oficial a cientos de familias que perdieron sus casas o cultivos, lo que posteriormente les impedirá acceder a la ayuda estatal</strong> o a programas de reconstrucción.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/colombia-el-imperio-de-alias-calarca-que-devora-el-bosque-amazonico-en-caqueta/">Colombia: el imperio de alias “Calarcá” que devora el bosque amazónico en Caquetá</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279166"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215636/Foto-2.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279166" style="aspect-ratio:2.168021680216802;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La escuela de la comunidad de Charco Largo, en Sipí, quedó reducida a escombros tras el terremoto del 10 de agosto. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para tratar de encontrar una solución rápida a las familias que no pueden regresar a sus hogares debido a que sus casas quedaron destruidas por el sismo, por el vendaval o por los enfrentamientos armados, <strong>Acadesan también solicitó a la UNGRD la construcción de ocho casas comunitarias</strong>, una por cada una de las ocho zonas que componen su territorio, que sirvan para resguardarse frente a desastres naturales y para el desarrollo de actividades comunitarias. “<strong>Estas casas buscan que las comunidades no tengan que desplazarse necesariamente a las cabeceras municipales, en donde el desplazamiento se vive de manera mucho más brutal</strong>”, agrega Martínez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque <strong>Mongabay Latam</strong> consultó a la UNGRD para conocer sobre estos hechos, desde su oficina de prensa se limitaron a indicar que no tienen información al respecto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El modelo de protección colectiva</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace particular la forma de organización de Acadesan en términos de seguridad es que, desde enero de 2024, <strong>cuentan con un esquema de protección colectiva para las 72 comunidades que la conforman</strong>. Se trata del <strong>primer esquema de este tipo reconocido en Colombia</strong>, tras más de cuatro años de insistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debido al contexto de conflicto armado en la cuenca del río San Juan, <strong>la UNP aprobó 50 medidas de protección a cargo de 23 entidades del Gobierno Nacional</strong>, un modelo que buscaba superar el enfoque tradicional de protección individual (escoltas, chalecos, celulares) para atender el riesgo de la comunidad como sujeto colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas 50 medidas apuntan a fortalecer el proceso organizativo de las comunidades e incluyen lanchas para misiones humanitarias, infraestructura para evacuaciones rápidas en medio de combates y casas comunitarias que sirvan de refugio. Además, procesos de recuperación de la cultura, el arte y la historia del pueblo negro de la cuenca del Rio San Juan y la financiación de equipos técnicos propios que le den a la organización mayor capacidad de diálogo con el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El eje central de estas medidas de protección es la estricta neutralidad</strong>. Acadesan rechazó cualquier tipo de esquema armado para evitar que sus líderes e integrantes fueran señalados por los actores legales o ilegales que operan en la zona. Bajo este enfoque, <strong>creen que la protección no se construye con armas, sino reduciendo las vulnerabilidades históricas de la población</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/">Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279167"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215639/Foto-3.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279167" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Río San Juan visto desde la comunidad de Palestina, corregimiento del municipio de Litoral del San Juan, en el departamento de Chocó. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es justamente este concepto de protección colectiva el que, según Astrid Torres, coordinadora del programa Somos Defensores, muchas comunidades han insistido en recibir, pero el Estado aún no lo contempla. “El analista es quien determina las medidas de protección preconcebidas dentro del Estado, cuando realmente son las personas en los territorios quienes pueden establecer con mayor claridad y rigurosidad qué tipo de acciones se deben desarrollar en términos de prevención, protección y reacción”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la pregunta que surge ante los hechos de violencia de agosto de 2026 es evidente: ¿qué tan efectivas han sido esas 50 medidas frente a una escalada de esta magnitud?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mauricio Parra pone un ejemplo concreto sobre esa brecha: cuando se aprobó la medida de protección colectiva, Acadesan recibió gasolina para el uso de sus lanchas y botes a través de donaciones. Hoy, dos años después, <strong>no pueden mover sus medios de transporte, los cuales sirven, precisamente, para evacuar a la población y trasladar ayuda humanitaria en medio de emergencias como la actual</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el suministro de gasolina está consignado en la medida 42 de una <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23232506/Resolucion-317-de-2024-Medidas-de-Proteccion-Colectiva-de-ACADESAN-UNP-22-de-enero-de-2024.pdf">Resolución DGRP del 22 de enero de 2024</a>, el mismo acto administrativo que aprobó la protección colectiva, Parra asegura que no han recibido ni gasolina ni el mantenimiento necesario para las lanchas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un gran porcentaje de las personas que usan vehículos de protección de la UNP son personas de estratos 4, 5, 6 [los más ricos del país] que pueden pagar la gasolina y pueden pagar el mantenimiento de los vehículos. Mientras que las comunidades rurales que se mueven por vía fluvial, en botes, están en un escenario de pobreza o de pobreza extrema, en un escenario de violaciones masivas a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Pero a <strong>esas comunidades les toca sacar dinero que no tienen para pagar la gasolina. Ese sigue siendo un problema que debe ser corregido por el Gobierno</strong>”, denuncia Parra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la resolución citada, <strong>el Ministerio de Minas y Energía es la entidad encargada de suministrar “gasolina motor corriente” para 12 lanchas del colectivo</strong> y de establecer una mesa técnica que estipula un mecanismo de financiamiento para asegurar la entrega del combustible de manera anual. Sin embargo, <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23231512/Respuesta-MinMinas-a-Acadesan.pdf">en respuesta del 9 de septiembre de 2026</a> a una solicitud de Acadesan por la emergencia del sismo, <strong>el ministerio afirmó que no era posible atribuirle la obligación de suministrar el combustible ni autorizar recursos públicos para ese fin</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> contactó al Ministerio de Minas y al Ministerio del Interior. Esta última entidad es la responsable de hacer seguimiento a los avances de la implementación de las medidas de protección colectiva y a la respuesta institucional ante el desplazamiento masivo. Hasta el momento de la publicación de este reportaje ninguna de las entidades ha respondido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Astrid Torres, en este tipo de contextos de crisis humanitaria, es esencial una acción que parece simple y obvia: “<strong>El Gobierno Nacional debe iniciar una comunicación directa con la comunidad y valorar las medidas necesarias ante la situación de emergencia</strong>, no solo del terremoto, sino por el confinamiento y el desplazamiento causado por el conflicto armado. También es indispensable reconstruir de manera inmediata la sede comunitaria que funciona como refugio y reconocer las agendas colectivas y de autoprotección que ya se tienen para enfrentar este tipo de situaciones”. Sin embargo, <strong>los voceros de Acadesan aseguran que hasta el momento el Gobierno Nacional no ha establecido diálogo con ellos</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La otra función de Acadesan</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Acadesan, el&nbsp; consejo comunitario tiene la responsabilidad de velar por la conservación y protección de los derechos de la propiedad colectiva y por la integridad de los territorios titulados a las comunidades afrocolombianas del río San Juan y sus afluentes. También, de adelantar campañas en defensa del ambiente y sus recursos naturales, según establece la organización en su propia carta de principios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta labor cobra especial relevancia porque <strong>el territorio colectivo se ubica en pleno Chocó biogeográfico</strong>, considerado uno de los <a href="https://www.cepf.net/resources/ecosystem-profile-documents/tropical-andes-ecosystem-profile-2021-0">36 hotspots de biodiversidad en el mundo</a>, según la clasificación global de Conservation International (CI) y el Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), pero que está sometido a un deterioro acelerado. Muestra de esta presión es que, según <a href="https://globalnaturewatch.org/dashboards/country/COL/13/?map=eyJjYW5Cb3VuZCI6dHJ1ZX0%3D">cifras de Global Nature Watch,</a> <strong>entre 2002 y 2025, el departamento del Chocó perdió 38 000 hectáreas de bosque primario húmedo</strong>, lo que representa el 29 % de su pérdida total de cobertura arbórea. El 62 % de la pérdida de cobertura vegetal en el departamento correspondió a deforestación permanente, impulsada principalmente por la agricultura permanente (75 000 hectáreas) y los procesos mineros y extractivos (5700 hectáreas), sumados a la infraestructura y asentamientos humanos (450 hectáreas).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a este panorama, gran parte de las medidas de protección colectiva reconocidas a Acadesan en 2024 no solo buscan blindar a la población del conflicto armado, sino también avanzar en la garantía de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, es decir, mejorar la educación, la salud, la seguridad alimentaria y los ingresos de las familias a través de proyectos productivos y el acceso a energía limpia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta dimensión ambiental añade otra capa de urgencia a la crisis actual: mientras el conflicto armado y el terremoto concentran la atención institucional, <strong>el territorio que Acadesan busca proteger sigue expuesto a la presión de actores legales e ilegales que disputan el control de sus recursos naturales y corredores fluviales</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jazmín González Díaz, secretaria de Acadesan y directiva zonal en el municipio de Litoral del San Juan, señala que, entre las 50 medidas de protección adoptadas, el Ministerio de Ambiente y Codechocó —la autoridad ambiental regional— se comprometieron a implementar el Plan de Ordenamiento y Manejo Ambiental del territorio colectivo de Acadesan. <strong>El objetivo era proteger el territorio frente a la tala, la pesca y la minería ilegales. Sin embargo, asegura que ese compromiso sigue sin cumplirse.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos profundamente decepcionados y con muy poca esperanza porque no ha habido ningún avance en estos planes, a pesar de que el plan de manejo era un compromiso asumido por el gobierno anterior”, manifiesta González. <strong>A la lideresa le preocupa que, tras las afectaciones del reciente terremoto, la crisis obligue a las familias a recurrir a la extracción de recursos para subsistir</strong>: “Nos preocupa que muchas familias se vean forzadas a extraer oro de manera irregular, así como a talar madera en los manglares y en las más de 590 000 hectáreas de bosque del territorio de Acadesan, pues aquí la gente vive exclusivamente de lo que produce la tierra”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> consultó al Ministerio de Ambiente y a Codechocó pero hasta el momento no se han obtenido respuestas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Acadesan Radio 101.3 FM: una herramienta contra el aislamiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En medio del confinamiento, la incomunicación y la falta de energía eléctrica que afecta a la mayoría de los poblados rurales de la cuenca del río San Juan, <strong>las autoridades de Acadesan le apostaron a una última herramienta de autoprotección: la radiodifusión</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/erosion-costera-pacifico-colombiano-termales-nuqui/">Erosión costera en el Pacífico colombiano: una comunidad de Nuquí podría desaparecer</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279163"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215624/Foto-5-1-scaled.jpg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279163" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La emisora de Acadesan mantendrá informadas a las comunidades del San Juan ante emergencias como el terremoto del 10 de agosto, así como sobre crisis humanitarias por desplazamiento y confinamiento. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado miércoles 9 de septiembre de 2026, tras un largo proceso de gestiones y convocatorias ante el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), <a href="https://acadesanradio.org/inicia-el-trabajo-de-parto-de-acadesan-radio/">salió oficialmente al aire Acadesan Radio (101.3 FM)</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que el montaje de las torres y transmisores representó un enorme esfuerzo económico para el consejo comunitario, <strong>la emisora busca convertirse en el canal central para difundir alertas de emergencia, información comunitaria y resistencia cultural</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La emisora es muy importante en un territorio en el que la mayoría de las comunidades no tiene energía o no tiene energía estable, y donde la telefonía e internet son muy precarios. Poder tener una emisora en FM, donde la gente simplemente con un radio de 30 000 o 50 000 pesos [entre 10 y 16 dólares] pueda saber qué está pasando en su territorio o <strong>recibir noticias de un familiar, tiene que ver con esa posibilidad de resistencia</strong>”, dice Mauricio Parra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Previo al otorgamiento de la licencia, Acadesan recibió apoyos de alrededor de 10 entidades, entre estatales y ONG, para su funcionamiento. “Estas alianzas han permitido contar con un equipo intermitente para la gestión radial, desarrollar procesos de formación, realizar sondeos de audiencia, producir contenidos para redes sociales, sensibilizar a la comunidad sobre el lanzamiento y avanzar en infraestructura, como por ejemplo la donación de la antena, la mesa de mezclas, los micrófonos y otros equipos”, detalla Jonathan Sánchez Sinisterra, coordinador de Comunicación de Acadesan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para las 72 comunidades del consejo comunitario, <strong>mantener encendidos sus radios representa hoy una de las pocas garantías para informarse, prevenir nuevos impactos de la guerra</strong> y evitar que su historia y su cultura se borren en medio de la selva del Pacífico colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Dado que se trata de un territorio geográficamente disperso donde muchas comunidades no se conocen entre sí, la radio fortalece las expresiones locales y permite reconocer la vigencia de prácticas compartidas. Por ejemplo, dentro de nuestra programación tenemos un espacio para la tradición oral («la hora del cuento»), concebido para registrar la memoria local y tejer redes de protección comunitaria alrededor de la palabra”, concluye Sánchez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> en el extremo sur de Chocó, las comunidades del Litoral del San Juan enfrentan con temor una guerra que ha escalado: los grupos armados que se disputan el territorio ahora utilizan drones cargados con explosivos. <strong>Foto:</strong> cortesía Acadesan</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/tatiana-rojas-hernandez/">Tatiana Rojas Hernández</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/triple-emergencia-choco-colombiano-ataques-drones-desplazamiento-terremoto/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/triple-emergencia-choco-colombiano-ataques-drones-desplazamiento-terremoto/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133640</guid>
        <pubDate>Mon, 28 Sep 2026 22:10:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Triple emergencia en Chocó colombiano: ataques con drones, desplazamiento y ecos del terremoto golpean a cerca de 3000 personas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133640</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-la-sobreexplotacion-pesquera-afecta-a-por-lo-menos-tres-especies-clave-para-comunidades-del-pacifico-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La pesca artesanal en el Pacífico colombiano, clave para la vida y la alimentación de comunidades de la costa norte, enfrenta una crisis por la sobrepesca de al menos tres especies de importancia comercial: la sierra (Scomberomorus sierra), el pargo lunarejo (Lutjanus guttatus) y el burique (Caranx caballus), las cuales están siendo capturadas por debajo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio reciente halló señales de sobreexplotación pesquera en tres de cuatro especies analizadas del Pacífico del Chocó que son de gran importancia comercial para comunidades locales.</em></li>



<li><em>La investigación encontró que durante 2023, la pesca de la sierra (Scomberomorus sierra), el pargo lunarejo (Lutjanus guttatus) y el burique (Caranx caballus) capturó principalmente ejemplares jóvenes, lo que disminuye la capacidad de reproducción de los peces.</em></li>



<li><em>El estudio se enfocó en zonas de los municipios pesqueros de Bahía Solano, Bajo Baudó y Nuquí, donde agrupaciones de pescadores ya observan los efectos de la sobrepesca en especies.</em></li>



<li><em>Investigadores y autores del estudio sostienen que estos resultados deben generar alerta en autoridades pesqueras para trabajar, junto con las comunidades, en medidas de manejo que permitan la recuperación de las especies y al mismo tiempo los medios de vida de personas que dependen de la pesca.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La pesca artesanal en el Pacífico colombiano, clave para la vida y la alimentación de comunidades de la costa norte, enfrenta una <strong>crisis por la <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/sobrepesca-recuperacion-modelo-pescadores-rescato-erizo-rojo-peru/" target="_blank" rel="noopener">sobrepesca</a> de al menos tres especies de importancia comercial: la sierra</strong> (<em>Scomberomorus sierra</em>), <strong>el pargo lunarejo</strong> (<em>Lutjanus guttatus</em>) y <strong>el burique</strong> (<em>Caranx caballus</em>), las cuales están siendo capturadas por debajo de la talla de madurez y con una reducción en su potencial reproductivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un reciente <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352485526005013#section-snippets" target="_blank" rel="noopener">estudio publicado en la revista <em>Regional Studies in Marine Science</em></a> detectó señales de sobreexplotación pesquera tras analizar las tallas capturadas en 769 viajes de pesca durante 2023 en puntos de desembarque de los municipios de Bajo Baudó, Nuquí y Bahía Solano, en el departamento de Chocó. <strong>De cuatro especies analizadas, únicamente una no presentó evidencias de sobrepesca</strong>, la picuda (<em>Sphyraena ensis</em>), un pez representativo de la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de detectar que estos peces están llegando al desembarque antes de haber podido reproducirse, el estudio señala un <strong>uso inadecuado de algunas artes de pesca, como redes de enmalle, así como una deficiente vigilancia y gestión de los recursos pesqueros</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas y autores de la investigación explican a Mongabay Latam cómo estos factores generan una presión sobre las poblaciones de peces que pone en riesgo su capacidad para reponerse. Sin embargo, también destacan el conocimiento de comunidades pesqueras para implementar posibles soluciones que permitan no solo la recuperación de las poblaciones, sino también garantizar el sustento de pescadores y sus familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/descartes-ilegales-camaras-revelan-operaciones-prohibidas-pesca-industrial-chilena/" target="_blank" rel="noopener">Descartes ilegales: cámaras revelan operaciones prohibidas en la pesca industrial chilena</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278933"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034644/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-2.jpeg" alt="Especies de pargo lunarejo" class="wp-image-278933" style="aspect-ratio:1.6580310880829014;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El estudio señala una tendencia a la mayor pesca de ejemplares juveniles. Foto: cortesía Bismary Renteria</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Artes de pesca que influyen en la sobreexplotación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para identificar las razones de la sobreexplotación pesquera, los autores del estudio analizaron el tipo de arte de pesca utilizado, el tiempo en el cual se hace, el tipo de especie e incluso las condiciones donde se realizó la pesca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la investigación, el método predominante en la <strong>medición de más de 20 393 individuos</strong> fue la línea de mano (en un 56.7 %), seguido por las redes de enmalle (25.5 %), las redes camaroneras (11.1 %) y los palangres (6.7 %).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio advierte también que aspectos del arte de pesca influyen en el tamaño de captura de los peces. Por ejemplo, <strong>las redes de enmalle y las camaroneras extraen diferente tamaños, incluyendo peces más juveniles,</strong> mientras que las líneas de mano y los palangres tienden a capturar peces grandes y maduros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gian Luca Lo Verso, investigador principal del estudio, explica que <strong>las características de las diferentes artes de pesca utilizadas en esta región costera han sido poco estudiadas</strong>, pese a que influyen en las especies que se capturan y en su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los pescadores comienzan a utilizar diferentes configuraciones del arte. Por ejemplo, utilizan un paño de red de enmalle de dos pulgadas, unido a un paño de cuatro pulgadas, uniendo diferentes tamaños de malla. Entonces, comienzan a capturar en una misma faena diferentes porciones de la estructura de las longitudes de las especies”, explica el autor a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278934"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034646/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-3.jpeg" alt="Gráfica sobre el promedio del tamaño de cuatro especies capturadas por diferentes artes de pesca en durante distintos meses." class="wp-image-278934" style="aspect-ratio:2.1739130434782608;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Promedio del tamaño de cuatro especies capturadas por diferentes artes de pesca en distintos meses. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo Verso precisa que la investigación no incluyó al atún ni a la merluza, especies de gran valor comercial en la zona, debido a que ya han sido objeto de otros estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo de investigación permitió identificar patrones en las diferentes localidades donde se hizo la investigación, detectando zonas y temporadas en las que hay mayor impacto para las especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuquí es una zona donde la mayoría de los artes de pesca y para todas las especies se están capturando individuos inmaduros en un porcentaje muy alto, con excepción de algunos casos como la picuda o el burique”, destaca el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278936"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034652/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-5.jpeg" alt="Gráfica de los lugares y meses donde se capturaron los ejemplares juveniles para el estudio." class="wp-image-278936" style="aspect-ratio:1.3157894736842106;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El tamaño de los peces capturados cambia entre especies, artes de pesca y zonas del Pacífico norte del Chocó, evidenciando diferencias en los patrones de captura. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la temporalidad, se detectó, por ejemplo, que <strong>entre los meses de abril y agosto se capturan principalmente individuos inmaduros con todas las artes de pesca</strong>. Lo Verso detalla que las longitudes promedio de las especies son cada vez menores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La tendencia es clara, cada vez se están capturando individuos más pequeños y eso es un riesgo muy grande, sobre todo para poblaciones de peces que son vulnerables y que están agotadas porque <strong>no solamente están disminuyendo los volúmenes de desembarco, sino también está disminuyendo el potencial reproductivo de las especies</strong>, que no alcanzan a reproducirse ni siquiera una sola vez en su ciclo de vida”, sostiene el ingeniero pesquero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jairo Altamar López, investigador y docente de la Universidad del Magdalena, quien no participó del estudio, coincide en el riesgo que representa este hallazgo para las especies analizadas, que representan el sustento de las comunidades pesqueras a lo largo de esta región de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Termina disminuyendo el potencial de individuos que van a sostener la biomasa desovante y en consecuencia los próximos cortes de estas poblaciones serán cada vez menores, <strong>poniendo en riesgo a la especie, no de extinción, pero sí de una disminución importante de las abundancias de estos recursos que al final terminan poniendo contra la pared a los pescadores</strong>”, comenta el experto a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Altamar considera que el estudio científico debe despertar alarmas en la <strong>Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)</strong> para examinar con más detalle las pesquerías artesanales del Pacífico colombiano, una zona pesquera productiva pero de difícil acceso para su vigilancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas esas dificultades en materia de movilidad terminan impactando también en la manera como el Estado llega a esas regiones con personal y con recursos. <strong>Se evidencia en la falta de control y vigilancia alrededor de los recursos pesqueros de esta región</strong>”, dice el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/microplasticos-en-el-pulpo-maya-investigacion-revela-su-presencia-en-el-93-68-de-los-ejemplares-analizados-en-campeche-estudio/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Microplásticos en el pulpo maya: investigación revela su presencia en el 93.68 % de los ejemplares analizados en Campeche | ESTUDIO</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278932"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034639/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-1-scaled.jpeg" alt="Pargo lunarejo (Lutjanus guttatus)" class="wp-image-278932" style="aspect-ratio:1.415929203539823;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pargo lunarejo (<em>Lutjanus guttatus</em>) es una de las especies con sobreexplotación pesquera en el Pacífico colombiano. Foto: cortesía Gian Luca Lo Verso</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La crisis se ve en el mar y en el bolsillo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Zita Pérez, tecnóloga pesquera y presidenta del Grupo Interinstitucional y Comunitario de Pesca Artesanal del Pacífico chocoano, cuenta que en Bahía Solano, uno de los puntos de medición del estudio, las redes de enmalle y camaroneras están prohibidas dentro de la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (ZEPA) debido que no son selectivas con los tamaños de los peces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La red captura cualquier tamaño. Y en muchas ocasiones el pescador se llevaba lo que le servía y el resto lo dejaba en la orilla. Hay embarcaciones que salen y en el sitio donde tiran redes desaparece la pesca por días. Entonces aquí la red está prohibida”, sostiene la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las especies en sobrepesca detectadas en el estudio, Zita comenta que en Bahía Solano el caso más evidente es el del <strong>pargo lunarejo y otras especies de pargo cotizadas por restaurantes que llegan a pagar entre 5 y 6 dólares el kilo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al pargo rojo y al pargo lunarejo por ese tipo de comercio no los dejan crecer. Hay pescadores que ya han tomado conciencia, pero la mayoría no porque el mercado se lo exige”, explica la dirigente a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pone como ejemplo un pargo lunarejo de entre 400 a 900 gramos que pese a no haber alcanzado aún su madurez sexual se paga igual que uno adulto.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278938"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034657/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-7.jpeg" alt="Pescadora con pez en línea de mano" class="wp-image-278938" style="aspect-ratio:0.9037656903765691;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En Bahía Solano, las mujeres han encontrado sustento económico en la pesca orillera. Foto: cortesía Yaneth López Valois</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También destaca el caso del burique con desembarques cada vez más reducidos. “<strong>Anteriormente usted conseguía todos los días burique. Pero hay momentos en que desaparecen, que el pescador coge uno o dos</strong>. A veces llegan muy pequeños, pero decimos que eso debe ser debido al cambio climático”, agrega Zita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas consultados por <strong>Mongabay Latam</strong> coinciden en que las investigaciones de sobrepesca de especies no pueden dejar de lado la realidad de las comunidades pesqueras, quienes optan por pescar especies de menor tamaño ante la necesidad de sostener sus medios de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La realidad de las comunidades que viven de la pesca es otra. Muchos pescadores nos decían: ‘<strong>Si yo no salgo a pescar y no tiro esta red de enmalle, no tengo con qué alimentar a mi familia</strong>’. Las medidas de manejo también tienen que hacerse pensando en la comunidad y con la comunidad”, comenta Lo Verso, autor principal del estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/antartida-sobrepesca-cierre-pesqueria-krill-alarmas-impactos/" target="_blank" rel="noopener">Antártida: cierran la pesquería de kril por sobrepesca y crece la alerta por sus impactos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034649/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-4.jpeg" alt="Mapa de sitios estudiados para medir la sobrepesca de especies comerciales en el Pacífico chocoano" class="wp-image-278935" style="aspect-ratio:0.7725;width:1236px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El estudio se enfocó en zonas de los municipios pesqueros de Bahía Solano, Bajo Baudó y Nuquí, en el departamento del Chocó. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Conocimientos y cambios clave en la pesca pueden revertir el daño</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El principal autor de la investigación explica que una de las ventajas del estudio fue involucrar a los pescadores locales en la medición de las especies capturadas, lo que permite conectar mejor los hallazgos con las realidades que viven las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos que cambiar el chip y comenzar a trabajar en conjunto con las comunidades y decirles: <strong>‘Vamos a unir ciencia con conocimiento tradicional y con las necesidades de las comunidades’</strong> y dejar de reportar solo la afectación de los recursos para comenzar a reportar cómo van mejorando y cómo se van recuperando estas poblaciones”, sostiene Lo Verso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Altamar considera que la metodología de este tipo de estudios representan una nueva herramienta “ideal” para países como Colombia y regiones donde no se invierten recursos suficientes para monitorear la pesca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A partir de esta información limitada tenemos un primer análisis que nos da un estado que permite tomar medidas precautorias en torno a ciertos recursos”, sostiene el investigador, quien advierte que <strong>no se debe desconectar el conocimiento ecológico tradicional de las comunidades de pescadores de los hallazgos técnicos-científicos.</strong> Los pescadores, advierte, son quienes “tienen un mayor convencimiento de la necesidad de la sostenibilidad de las pesquerías, entienden la necesidad de realizar la actividad pesquera de manera responsable y sostenible”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Zita, estas posibles alternativas pasan también por explorar otro tipo de pesquerías que permitan diversificar la alimentación y los medios de vida de las personas que dependen de la pesca, especialmente en zonas como <strong>Bahía Solano, donde familias y principalmente mujeres han encontrado en la pesca orillera un sustento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay que mirar otras especies que hay en la región, pero que todavía no se explotan, como el dorado, la centolla que se da en la región, y que sabemos que tiene muy buenos precios. Está la anguila, el calamar, pero no lo explotamos”, comenta Zita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las especies presionadas por la sobrepesca son claves para el sustento de comunidades. <strong>Foto:</strong> cortesía Evaristo García</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133486</guid>
        <pubDate>Thu, 24 Sep 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Pueblos Indígenas de Venezuela bajo fuego: 26 grupos armados y minería ilegal los amenazan en el Arco Minero del Orinoco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pueblos-indigenas-de-venezuela-bajo-fuego-26-grupos-armados-y-mineria-ilegal-los-amenazan-en-el-arco-minero-del-orinoco/</link>
        <description><![CDATA[<p>«Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales», afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del asesinato de Julio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En agosto de 2026, Julio Rodríguez, máxima autoridad del pueblo indígena jivi ekunay, fue asesinado y aunque no se ha esclarecido quiénes fueron los autores, su muerte expone la situación de vulnerabilidad y amenazas de los pueblos indígenas en la zonas mineras.</em></li>



<li><em>Ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la lideresa indígena del pueblo pemón Lisa Henrito presentó un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar.</em></li>



<li><em>La situación se repite en todas las zonas mineras, donde la población indígena vive en medio de disputas entre grupos armados, entre ellos las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, ambos de Colombia.</em></li>



<li><em>Según un informe de SOS Orinoco, por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana).</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes</strong> <strong>de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu</strong> <strong>que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales»</strong>, afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del <strong>asesinato de Julio Rodríguez, capitán –máxima autoridad de comunidad o pueblo– del pueblo indígena jivi ekunay</strong>, quien fue secuestrado el 2 de agosto y hallado muerto días después.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El hecho ocurrió en Bolívar, un estado con intensa actividad minera, en su mayoría ilegal,</strong> <strong>que forma parte del Arco del Orinoco</strong> -una extensa área minera creada por el presidente Nicolás Maduro- <strong>y tiene fuerte presencia de grupos armados</strong>. “Es un territorio donde se explota el oro, pero también el estaño y el coltán. Y está cerca a la comunidad donde Julio Rodríguez ejercía como capitán», señala el antropólogo Aimé Tillett, integrante de <a href="https://wayamoutheri.org/">Wayamoutheri</a>, un programa de promoción de los derechos indígenas en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-venezuela-alertan-escombros-arrojados-mar-riesgos-salud/" target="_blank" rel="noopener">Terremoto en Venezuela: alertan por escombros arrojados al mar y riesgos para la salud</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_213450"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/03/25012952/TdR_Venezuela_Pemones_7_FotoLorenaMele%CC%81ndez.jpg" alt="Veneuzuela Lisa Henrito" class="wp-image-213450" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La lideres indígena pemón Lisa Henrito presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar. Foto: cortesía Lorena Meléndez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso vuelve a poner sobre la mesa <strong>la</strong> <strong>situación de amenaza para los líderes indígenas en los territorios venezolanos</strong> <strong>ocupados por actividades mineras ilegales</strong>. Según un informe de SOS Orinoco, publicado en julio de 2026, “el estado Bolívar constituye el principal núcleo de actividad criminal, concentrando la mayor cantidad de grupos armados”. El reporte señala que <strong>por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana)</strong>. Según el informe, estos grupos están presentes en 20 de los 21 municipios que existen en esta zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación también sostiene que estos grupos armados actúan <strong>“como estructuras de gobernanza de facto que regulan la vida económica y social de amplias zonas del territorio”</strong>. En los lugares donde actúan, “predominan los mecanismos de control territorial, administración informal de justicia, extorsión sistemática, control de corredores fluviales y fronterizos, regulación de la actividad minera y provisión de servicios básicos a comunidades donde la presencia estatal es débil o inexistente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se menciona que la expansión criminal no se explica solo por la fortaleza de los grupos armados ante la ausencia del Estado, sino que apunta a <strong>“la existencia de un sistema de gobernanza criminal híbrida caracterizado por distintos niveles de tolerancia, coexistencia, facilitación y presunta colaboración entre actores estatales y organizaciones armadas”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos grupos armados operan cobrando ‘vacunas’ –extorsión–, regulando la vida cotidiana, ‘administrando justicia’ en las minas y realizando otras tareas que corresponden a las instituciones del Estado, como el pago de salarios a maestros y médicos, e incluso repartiendo alimentos y medicinas”, precisa el documento.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164134/Mapa-Bolivar-grupos-armados-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279019" style="aspect-ratio:1.3761467889908257;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Dónde operan los grupos armados en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Hay muy poca presencia del Estado venezolano.</strong> No hay contacto permanente. Son comunidades que además padecen falta de medicamentos y alimento, se ha trastocado absolutamente sus modos de subsistencia. <strong>El caso de Julio es el espejo de una crisis más profunda que se ha venido acelerando y que no habíamos calculado</strong>”, agrega Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/venezuela-expertos-cuestionan-laxitud-de-nueva-ley-de-minas-mientras-la-mineria-ilegal-avanza-sin-control/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: expertos cuestionan laxitud de nueva ley de minas mientras la minería ilegal avanza sin control</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pueblos indígenas dentro del Arco Minero</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Como indígenas que vivimos dentro del Arco Minero podemos decir que nada ha cambiado desde el 3 de enero, específicamente en las zonas mineras del sur del estado de Bolívar, municipio de Sifontes, mientras <strong>aumenta la contaminación por mercurio en los principales ríos</strong> como Cuyuni, Yuruari, Chicanán, afectando la salud materna de las mujeres y de los niños”, dice la lideresa indígena del pueblo pemón y defensora ambiental Lisa Henrito al iniciar su participación durante el 196 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizado en agosto. Allí representantes de Venezuela expusieron los impactos de la minería y otras actividades extractivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Henrito habló sobre lo que ocurre con las comunidades indígenas en Bolívar por la presencia minera y la criminalidad organizada. Dijo que <strong>“la contaminación de los ríos por mercurio está afectando la salud materna de las mujeres y niños”</strong>. Además, <strong>alertó sobre “el consumo de estupefacientes por parte de menores de edad en las comunidades”</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278499"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/17010646/Venezuela-2-Apoipo-draga-minera-1-foto-Maria-Ramirez-Cabello.jpg" alt="Venezuela 2 Apoipo - draga minera 1 - foto María Ramírez Cabello" class="wp-image-278499" style="aspect-ratio:1.3337515683814303;width:2126px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una draga minera vista desde el margen izquierdo del río Kukenán, en el estado de Bolívar. Foto María Ramírez Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde diciembre de 2025 hasta esta fecha se han registrado varios y diversos tipos de crímenes de los cuales resaltan tres por la crueldad con la que fueron ejecutados”, agrega para luego describir asesinatos cometidos por jóvenes indígenas bajo los efectos de las drogas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama que describe incorpora casos de tráfico de menores y divisiones dentro de los pueblos indígenas. “<strong>Hay conflictos entre los propios pueblos indígenas,</strong> <strong>entre quienes defienden los valores ancestrales frente a quienes apuestan por la minería como único mecanismo de subsistencia</strong>, situación que conviene al sistema de gobernanza criminal que reina en nuestra zona y al gobierno de turno”, cuestiona.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“El despojo territorial es una de las mayores amenazas</strong> vigentes y graves que podemos vivir como comunidades indígenas”, dice Henrito y continúa su discurso para adentrarnos en la inseguridad y violencia impuesta por los remanentes de los grupos armados de Colombia y los sobrevivientes de las bandas criminales que “siguen generando brotes de violencia intermitente” en medio de disputas y ofrecimientos económicos a las comunidades indígenas para tomar el control de las zonas mineras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco deja de lado al Gobierno, por entregar “zonas ricas en oro y otros minerales a grandes empresas y grupos con poder económico y político sin implementar medios de vida para la población local”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_269502"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/10221622/Delcy-Rodriguez-presidenta-de-Venezuela-Ariana-Cubillos-AP-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269502" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La presidenta de Venezuela anunció que el país incrementará la producción de oro en 30 % para 2026. Foto: Ariana Cubillos/AP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la audiencia, <strong>Javier Palummo Lantes, relator especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la CIDH, informó que pese a haber sido convocado, el Estado venezolano no respondió ni participó en la audiencia</strong>. No obstante, Palummo señaló que continuará monitoreando la situación en ese país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> solicitó al Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas información sobre las acciones realizadas para la protección de los pueblos indígenas en las zonas mineras con presencia del crimen organizado, pero hasta el cierre de esta nota no había recibido respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Han habido ejecuciones, desapariciones, reclutamientos forzados, desplazamiento masivo de comunidades indígenas</strong> <strong>y todo esto operando con la anuencia de las autoridades civiles y militares de Venezuela”</strong>, dice Cristina Burelli, directora ejecutiva de SOS Orinoco, sobre lo que se vive en los pueblos indígenas ubicados en los estados mineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Burelli señala que es muy difícil documentar las amenazas y asesinatos en la Amazonía venezolana por el temor que tienen las personas de contar lo que sucede, por tanto, “se quedan callados”, y <strong>solamente se conocen los crímenes “muy visibles”</strong> <strong>como el caso de Virgilio Trujillo, del pueblo indígena uwottuja, asesinado en 2022</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_261421"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/11164225/Virgilio-Trujillo-lider-indigena-asesinado-por-luchar-contra-la-mineria-ilegal.jpg" alt="Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas. Foto: cortesía ORPIA" class="wp-image-261421" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado de Amazonas. Foto: cortesía ORPIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Trujillo se oponía a la minería ilegal y a la presencia de grupos armados que entraban a su territorio comunal en el estado de Amazonas. “Sabemos que los yanomami, los pemón, los piaroa, los yekwana están siendo amenazados”, agrega Burelli.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/venezuela-estudio-emergencia-humanitaria-territorios-indigenas-mineria-ilegal-grupos-armados/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Vivir en medio de disputas violentas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio de SOS Orinoco <strong>identifica a los 26 grupos armados que operan en los cuatro estados del sur de Venezuela</strong>, que incluye al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los grupos derivados de las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista también suma al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Tren de Aragua y a Tren de Guayana, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164136/Mapa-grupos-armados-estado-de-Amazonas-Venezuela-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279020" style="aspect-ratio:1.3812154696132597;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según esta investigación, <strong>los grupos armados con mayor presencia fueron el ELN y las disidencias de las FARC,</strong> los mismos que están presentes en 16 de los 21 municipios que hay en toda esta zona. Otras organizaciones locales como la Organización 3R, el Tren de Guayana y varios de los ‘sindicatos mineros’ tienen un dominio focalizado sobre enclaves estratégicos de extracción aurífera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las amenazas que rodean a las comunidades indígenas venezolanas están en manos de grupos armados ilegales, tanto extranjeros como nacionales”, comenta Murillo, de Provea. “Hay una combinación letal en el país donde grupos armados de criminalidad urbana migraron a los yacimientos mineros y ahora <strong>coexisten con grupos armados internacionales como las disidencias de las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] y la guerrilla colombiana del ELN [Ejército de Liberación nacional]</strong>”, dice Murillo sobre el panorama de violencia en las zonas mineras del sur de Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El asesinato de Julio Rodríguez no ha sido esclarecido.</strong> “No se saben los detalles”, dice Murillo, pero explica que el año pasado <strong>hubo una ruptura de lo que era una especie de alianza de entendimiento entre las disidencias de las FARC y el ELN</strong>. “Entraron en una disputa más violenta de esos territorios y en medio están las comunidades indígenas, absolutamente vulnerables y abandonadas”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_253567"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/08075214/Indigenas-del-pueblo-Yanomami-en-Venezuela-Foto-Grupo-de-Trabajo-Socioambiental-Wataniba.png" alt="Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados" class="wp-image-253567" style="aspect-ratio:1.3328358208955224;width:893px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pueblo yanomami de Venezuela vive bajo amenaza de actores ilegales. Foto: cortesía Grupo de Trabajo Socioambiental Wataniba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Allí hay muy poca presencia del Estado venezolano. El último contacto con representantes del Estado, nos dicen ellos, fue hace más de un año.”, comenta Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El antropólogo Tillett comenta también sobre otros asesinatos ocurridos en las zonas mineras. Menciona el caso de un indígena warao, en el estado de Bolívar, así como el caso de dos indígenas piaroas, en la misma zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los crímenes de la población indígena en Venezuela no son esclarecidos. El informe de Provea sobre Derechos de los Pueblos Indígenas 2025 incluye tres casos de asesinatos que permanecen impunes. El caso de Virgilio Trujillo es uno de ellos, también está el de Joaquín Hernández, indígena ye’kwana de la comunidad de Tencua, en el estado de Amazonas, considerado un guardián de su territorio, asesinado en septiembre de 2024 por individuos que no han sido identificados. Un tercer caso es el de Franklin Fernández, indígena yukpa, a quien mataron en la plaza central de Machiques, estado de Zulia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> un trabajador usa agua para comprobar cuánto oro absorbe una placa de cobre cubierta de mercurio en El Callao, estado de Bolívar. <strong>Foto:</strong> AP/Matías Delacroix</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133483</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Sep 2026 19:50:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/foto-1_AP23136547880564.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pueblos Indígenas de Venezuela bajo fuego: 26 grupos armados y minería ilegal los amenazan en el Arco Minero del Orinoco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Las entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-entregas-voluntarias-un-punto-ciego-del-trafico-de-pequenos-felinos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «entrega voluntaria» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre. En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una figura creada para facilitar la entrega de animales silvestres en tenencia ilegal podría estar dificultando la comprensión de la verdadera dimensión del tráfico de pequeños felinos en el país.</em></li>



<li><em>El 60 % de estas especies registradas por las autoridades ambientales en Colombia fueron recibidos mediante una entrega voluntaria.</em></li>



<li><em>El ocelote aparece como el animal más recuperado por esta vía: representa el 56.7 % de los individuos identificados en una investigación publicada este año en la revista Biological Conservation.</em></li>



<li><em>Expertas en tráfico de fauna aseguran que los datos disponibles no permiten reconstruir de manera sistemática qué ocurrió con los animales antes de ser recuperados bajo esta figura.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «<strong>entrega voluntaria</strong>» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de conservación: sacar a un animal silvestre del cautiverio y darle una nueva oportunidad: rehabilitarlo y devolverlo a su hábitat natural o mantenerlo en un centro especializado para su cuidado. <strong>Investigadores que analizaron más de 600 registros oficiales</strong> de entregas voluntarias de pequeños felinos en el país encontraron que esta vía se ha convertido en la principal forma en que estos animales ingresan al sistema de las autoridades ambientales en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo abrió una pregunta que hoy no tiene respuesta: <strong>¿cuántos de esos animales provienen del tráfico ilegal de fauna?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El interrogante surgió de manera inesperada. Natalia Muñoz Cassolis, abogada e investigadora especializada en comercio de vida silvestre, buscaba entender la magnitud del tráfico de jaguares en Colombia cuando, junto con otros investigadores, solicitó información a las autoridades ambientales del país sobre todos los felinos que habían ingresado a su cuidado bajo distintas figuras administrativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cuando empecé a limpiar las bases de datos fue evidente que había muchísimos pequeños felinos y que las entregas voluntarias predominaban sobre los demás mecanismos», recuerda Muñoz Cassolis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2015 y 2021, <strong>más del 60 % de los registros recopilados correspondían a entregas voluntarias,</strong> muy por encima de decomisos e incautaciones. El dato <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">fue publicado este año en la revista</a> <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">Biological Conservation</a> y constituye uno de los primeros análisis sobre pequeños felinos recuperados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio documentó 643 entregas voluntarias que involucraron 708 felinos de 11 especies distintas, entre 2015 y noviembre de 2021. El ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) fue, por mucho, la especie más afectada: representó el 56.7 % de los individuos registrados, casi cinco veces más que la segunda especie más común, la oncilla (<em>Leopardus tigrinus</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El tamaño hace que la gente los quiera tener», explica Johana Herrera, investigadora y coautora del estudio, vinculada actualmente a <a href="https://www.wwf.org.co/">WWF Colombia</a>. «Algunas especies se ven como gatos grandes y esa apariencia puede resultar atractiva para algunas personas. Diferente a que fuera un jaguar o un puma, que ya tiene que estar en otras condiciones”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp; <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/colombia-cangrejos-violinistas-golfo-de-uraba-fragmentan-microplasticos-contaminacion/">Colombia: cangrejos violinistas del Golfo de Urabá fragmentan microplásticos que podrían ser nueva fuente de contaminación | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184539/Asi-se-recupera-una-cria-de-yaguarundi-rescatada-en-el-norte-del-Huila-10.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278078" style="aspect-ratio:1.2066365007541477;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una cría de yaguarundí (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) recuperada en el departamento del Huila, en mayo de 2025, es sostenida por una funcionaria de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena en el Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la autoridad ambiental. Foto: cortesía CAM</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero <strong>el porcentaje de ocelotes entregados voluntariamente no fue lo único que sorprendió al equipo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Empecé a buscar dónde estaba regulada la figura de la entrega voluntaria y no la encontraba en ninguna parte», explica Muñoz Cassolis. «Hasta que descubrí que la definición aparece únicamente en un anexo de la <a href="https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2021/10/Resolucion-2064-de-2010.pdf">Resolución 2064</a> del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, entidad pública que existió bajo ese nombre hasta 2011, cuando se dividió en dos carteras independientes. Ahí fue cuando <strong>entendimos que había un problema jurídico importante</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La resolución define la entrega voluntaria como el ”acto mediante el cual un tenedor desiste de conservar un animal como mascota ya sea por pesar, porque enferma, se volvió agresivo o porque ha sido encontrado en la vía pública o en el campo, herido o desamparado y desean garantizarle su bienestar”. Para Muñoz Cassolis, esa definición entra en tensión con el resto del marco jurídico colombiano <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=259656">que prohíbe la tenencia de fauna silvestre sin autorización.<br></a><br>«Hay una completa desconexión entre la definición de entregas voluntarias y lo que dice el resto del ordenamiento legal sobre la tenencia de fauna», afirma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un sistema con demasiados vacíos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las dudas no terminan en la norma. Cuando los investigadores comenzaron a revisar la información enviada por las Corporaciones Autónomas Regionales —máximas autoridades ambientales a nivel regional— encontraron otro problema: <strong>el país ni siquiera cuenta con un sistema consolidado para registrar estos casos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«No existe un sistema nacional funcionando», explica Muñoz Cassolis. «Cada autoridad maneja su propia información y muchas llevan simplemente un archivo en excel.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque hace 17 años, en la <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=36879">Ley 1333 de 2009</a>, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (hoy <a href="https://www.minambiente.gov.co/">Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</a> – MADS) asumió el compromiso de crear el <a href="https://pifs.minambiente.gov.co/">Portal de Información sobre Fauna Silvestre (PIFS)</a>, el sistema no se encuentra actualmente disponible para consulta pública. Según respondió el Ministerio a <strong>Mongabay Latam</strong>, el PIFS tuvo una primera versión, pero actualmente está siendo sometido a revisión y ajustes técnicos y tecnológicos, por lo que aún no existe una fecha definitiva para su puesta en funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el MADS asegura que las entregas voluntarias forman parte de la información que deben registrar las autoridades ambientales y que existen instrumentos nacionales para documentar aspectos como la procedencia reportada, la fecha y circunstancias de recepción, la identificación del animal y su disposición final, <strong>los investigadores encontraron problemas de calidad y homogeneidad en la información que analizaron</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las bases de datos de las corporaciones regionales presentan nombres científicos incompletos, errores de identificación de especies, campos vacíos y formatos diferentes entre autoridades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco Perera, encargado del análisis estadístico del estudio, encontró que incluso aspectos básicos variaban según la entidad que hubiera diligenciado el registro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Algunas escribían la especie completa; otras solo registraban el género y otras simplemente anotaban ‘felino’. Eso limita mucho cualquier análisis», explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Herrera detalla un problema adicional de identificación. Ocelote, margay y oncilla pertenecen al mismo género, <em>Leopardus</em>, y son fácilmente confundibles para quien no tiene entrenamiento especializado. «Un policía tal vez va a decir: ‘No, eso es un tigrillo’, y un tigrillo puede ser un ocelote, puede ser un margay, puede ser una oncilla», explica. «No hay mucha confiabilidad de que se identifique bien la especie.»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/rescate-fauna-frenar-trafico-cumplir-leyes-controlar-educar-entrevista/">“La solución no es crear más centros de custodia; es frenar el tráfico, hacer cumplir las leyes, controlar y educar” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184531/RECUPERACION-OCELOTE.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278076" style="aspect-ratio:1.65;width:660px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un miembro de la Policía Nacional sostiene un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) recuperado en Tumaco, Nariño, en abril de 2025, donde permanecía en cautiverio ilegal. Foto: cortesía Policía Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los instrumentos nacionales contemplan mecanismos para reconstruir parte de la historia del animal, pero no garantizan que esa trazabilidad sea completa. El Ministerio de Ambiente explicó a <strong>Mongabay Latam</strong> que los registros pueden incluir información sobre la procedencia reportada, las circunstancias de recepción, la identificación del ejemplar, su historia clínica y el manejo previo. Sin embargo, el Ministerio reconoció que estos instrumentos <strong>no permiten necesariamente verificar cuánto tiempo permaneció un animal en cautiverio o cómo fue adquirido</strong>: esos aspectos deben ser investigados y valorados por la autoridad en cada caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en la base de datos analizada, los investigadores no encontraron información suficiente para reconstruir sistemáticamente quién entregó cada animal, cuánto tiempo permaneció en cautiverio o cómo llegó hasta la persona que finalmente lo entregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Está muy raro que no se anote quién entrega el animal»</strong>, dice Perera. <strong>«Sin esa información es imposible saber si existen reincidencias o identificar patrones.»</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta del Ministerio ayuda a explicar parte de esa dificultad. La cartera dice que, aunque la normativa permite solicitar y registrar los datos de identificación de quien entrega un animal, la Resolución 2064 no establece que la identificación plena de la persona sea un requisito absoluto para recibir y atender al ejemplar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿en qué caso una entrega voluntaria llega a convertirse en una investigación penal? La respuesta tampoco está clara para las propias instituciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una pista que se pierde entre instituciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender si las entregas voluntarias terminan derivando en investigaciones por tráfico de fauna, <strong>Mongabay Latam</strong> consultó a la <a href="https://www.fiscalia.gov.co/">Fiscalía General de la Nación</a>. La respuesta mostró otra limitación institucional: la entidad aseguró que sus sistemas de información no permiten identificar cuántas investigaciones se originaron a partir de una entrega voluntaria de fauna silvestre, pues esa variable no existe dentro de sus mecanismos de consulta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Fiscalía también informó que no lleva un registro</strong> <strong>diferenciado que permita saber si una investigación comenzó por una entrega voluntaria, un decomiso o una incautación</strong>, por lo que tampoco puede generar estadísticas bajo esos criterios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa ausencia de información coincide con una de las principales preocupaciones planteadas por las autoras del estudio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184529/recuperacion_triguillo.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278075" style="aspect-ratio:1.3925;width:557px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pequeño felino, que era mantenido como mascota, fue recuperado por la Policía en mayo de 2018 en el departamento de Vichada y entregado a Corporinoquia. El caso terminó con la captura del hombre que llevaba al animal, quien, según la Policía, dijo haberlo encontrado y conservado como mascota. Foto: cortesía Policía Nacional</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Fiscalía indicó, además, que <strong>una entrega voluntaria no genera automáticamente una noticia criminal.</strong> Eso significa que la sola entrega de un animal silvestre no implica que exista una investigación penal, aunque, como lo explica Muñoz Cassolis, la tenencia de fauna silvestre sin autorización está prohibida por la legislación colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entidad también reconoció que no cuenta con herramientas para establecer si una persona que hizo una entrega voluntaria volvió a aparecer posteriormente en otra investigación por tráfico de fauna, ya que sus sistemas tampoco registran esa información.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/tres-tipos-ganaderia-avanzan-sobre-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio/"><strong>Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un problema difícil de medir</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El tráfico de fauna es, por definición, un mercado clandestino. Por eso los investigadores trabajan con indicadores indirectos, como decomisos, incautaciones o registros oficiales, para aproximarse a su dimensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las entregas voluntarias podrían ser otro de esos indicadores. El problema es que hoy permanecen en una zona gris.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente hizo una precisión importante a <strong>Mongabay Latam</strong>: las entregas voluntarias sí forman parte de la información que reportan las autoridades ambientales, pero no pueden equipararse automáticamente con tráfico ilegal. Según el Ministerio, <strong>establecer si detrás de una entrega hubo tenencia ilegal, rescate o una posible cadena de comercialización requiere analizar las circunstancias particulares de cada caso.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Si esta figura no está siendo analizada dentro del fenómeno del tráfico, entonces estamos subestimando el problema»</strong>, explica Herrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora aclara que el equipo no afirma que todas las entregas voluntarias correspondan a tráfico ilegal. Muchas personas, dice, efectivamente rescatan animales o deciden entregarlos cuando comprenden que no pueden mantenerlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, también existen otros escenarios posibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Si una persona tiene un animal en su casa, la pregunta es cómo llegó hasta allí», señala. «Puede haber alguien que lo rescató de buena fe, pero también puede existir una cadena de comercialización detrás de ese animal.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los investigadores, <strong>la falta de trazabilidad impide diferenciar esos escenarios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El vacío tiene además una dimensión internacional. La <a href="https://cites.org/esp/disc/text.php">Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas</a> (CITES), el marco global de referencia para medir el tráfico de fauna, solo contabiliza decomisos e incautaciones. «Al parecer, la figura de entrega voluntaria todavía no está siendo reconocida como un dato dentro de esa cuantificación del tráfico», dice Herrera. Es decir, <strong>mientras la cifra oficial internacional no incluya las entregas voluntarias, cualquier estimación del problema en Colombia, y en la región, arranca ya subestimada.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Muñoz Cassolis resume así la limitación de fondo: «Tienes unos sesgos de entrada. Solo estás viendo lo que la autoridad es capaz de capturar o lo que la gente es capaz de entregar, pero no tienes ninguna forma de medir qué es lo que no está siendo capturado o qué es lo que no está siendo entregado. Es decir, el iceberg completo».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Educación o sanción</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las respuestas obtenidas por <strong>Mongabay Latam</strong> a través de derechos de petición muestran que las autoridades ambientales tampoco actúan de manera uniforme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corantioquia —autoridad ambiental de 80 municipios del departamento de Antioquia— aseguró que cuando una persona realiza una entrega voluntaria, la Corporación privilegia un enfoque pedagógico. Según la entidad, quienes entregan animales reciben información sobre la normatividad ambiental, la importancia ecológica de la fauna silvestre y las consecuencias de reincidir en este tipo de conductas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Corporación explicó que la estrategia busca incentivar que las personas entreguen voluntariamente animales mantenidos en cautiverio y evitar que permanezcan en condiciones inadecuadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cornare —autoridad ambiental de las cuencas de los ríos Negro y Nare—indicó que evalúa cada caso de manera individual para determinar si existen elementos suficientes para iniciar un procedimiento sancionatorio ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas respuestas reflejan, precisamente, una de las preocupaciones planteadas por los investigadores: <strong>la ausencia de criterios homogéneos sobre cómo debe aplicarse la figura.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente, sin embargo, no reconoce por ahora la existencia de un vacío regulatorio específico. En su respuesta a <strong>Mongabay Latam</strong>, señaló que actualmente revisa la aplicación de la Resolución 2064, incluida la recepción, el registro, la trazabilidad y la disposición de los animales entregados voluntariamente, con el propósito de identificar oportunidades de mejora y precisar responsabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La ley está en un papel», dice Muñoz Cassolis. «Pero quien la aplica también tiene percepciones sociales, culturales y jurídicas que terminan determinando cómo actúa.»</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que el Estado todavía no sabe</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio no concluye que las entregas voluntarias estén siendo utilizadas sistemáticamente para encubrir el tráfico de fauna. Tampoco sostiene que quienes entregan animales formen parte de redes criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí evidencia es que <strong>el Estado colombiano no dispone hoy de la información necesaria para responder esas preguntas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Podemos tener medidas de justicia restaurativa, trabajo social, jornadas educativas», dice Muñoz Cassolis. «No estoy diciendo que a todo el mundo hay que meterlo preso o ponerle multas, pero tenemos que saber de dónde sale esto”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las autoridades ambientales continúan recibiendo animales bajo esta figura, <strong>el Estado colombiano sigue sin saber cuántos corresponden a rescates genuinos,</strong> cuántos a tenencias ilegales aisladas y cuántos podrían ser la última evidencia visible de una cadena de tráfico que nunca llegó a investigarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> en octubre de 2025, una ocelote juvenil fue entregada voluntariamente a la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) después de ser encontrada en una vivienda del municipio de Caucasia, Antioquia, donde permanecía bajo tenencia humana. Tras varios meses de atención veterinaria y rehabilitación, fue liberada. <strong>Foto:</strong> cortesía Corantioquia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/natalia-pedraza-bravo/">Natalia Pedraza Bravo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:29:23 +0000</pubDate>
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