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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 22 Oct 2026 22:36:07 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blog de artículos académicos de Universidades de Colombia en El Espectador</title>
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        <title>Cuando decimos adiós</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/cuando-decimos-adios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Isabel Ochoa. Egresada prom 2026. ¿Qué es lo que nos une a todos en este día? Para muchos, este momento en el que dejamos el colegio representa la recompensa de años de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Son incontables las horas de trabajo, estudio y desvelo que hoy encuentran su significado en esta ceremonia de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por Isabel Ochoa. Egresada prom 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué es lo que nos une a todos en este día?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para muchos, este momento en el que dejamos el colegio representa la recompensa de años de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Son incontables las horas de trabajo, estudio y desvelo que hoy encuentran su significado en esta ceremonia de graduación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para otros, es la satisfacción de ver crecer a quienes un día llegaron siendo niños y que hoy se despiden convertidos en jóvenes preparados para escribir su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para Solari&#8230; este es un día lleno de emociones que se entrelazan. Un día de sonrisas, de lágrimas de felicidad y de nostalgia. Porque hoy no solo cerramos una etapa, hoy despedimos una parte de nosotros que jamás volverá a repetirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio es una de esas certezas de la vida que, por más que intentemos evitar, siempre encuentra la manera de alcanzarnos. Es inevitable sentir miedo frente a todo lo desconocido que nos espera. Pero ojalá nunca permitamos que ese miedo sea quien tome las decisiones por nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo verdaderamente importante será aprender a encontrar belleza incluso en medio del caos. Disfrutar cada instante, incluso aquellos que parecen difíciles, porque son precisamente esos momentos los que nos recuerdan que estamos vivos, creciendo y avanzando.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Si algo aprendimos en este colegio, fue a amar.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Amamos a nuestros amigos. Amamos a las personas en las que nos fuimos convirtiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Amamos esas enseñanzas que permanecerán con nosotros mucho después de olvidar fórmulas, fechas o exámenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más hermoso del amor es que, cuando aprendemos a mirar con atención, descubrimos que siempre estuvo ahí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está en las largas jornadas de trabajo que nuestros papás sacrificaron para regalarnos oportunidades que quizás ellos nunca tuvieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está en la vocación de tantos profesores que, mucho más allá de enseñarnos una materia, dejaron huellas imborrables en nuestra manera de ver el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está incluso en los regaños de Manfred, que, por repetitivos que a veces parecieran, siempre escondían una profunda preocupación y un cariño genuino por cada uno de nosotros.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Ese amor no termina hoy.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Se queda viviendo en cada recuerdo, en cada amistad y en cada rincón de este colegio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si hay algo que distingue a Solari, es que nunca pasa desapercibida. Solari deja huella.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Sé que todo esto serán historias algún día. Nuestras fotos se volverán fotografías viejas. Todos nos volveremos la mamá o el papá de alguien. Pero ahora, en este momento, estas cosas no son historias. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este momento en el que no eres una historia triste, estás vivo. Te levantas, ves las luces de los edificios, las personas caminando, y todo te maravilla. Y escuchas esa canción&#8230; en ese viaje&#8230; con las personas que más amas en el mundo. Y en este momento, te juro… somos infinitos.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">— <em>Las ventajas de ser invisible</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Con estas palabras quiero invitarlos a que no esperemos a que la vida se convierta en un recuerdo para empezar a valorarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Persigan aquello que realmente importa. Amén con todo el corazón. Atrévanse a tomar ese riesgo. Abracen a las personas que quieren. Digan aquello que sienten.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El mañana nunca está prometido</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo único que realmente tenemos es este instante. Y hoy, aquí, merecemos estar presentes por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y estas palabras no son solo para Solari. También son para nuestras familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias por acompañarnos incluso cuando nosotros mismos dudábamos. Gracias por levantarse antes que nosotros, por esperarnos despiertos, por celebrar nuestras alegrías y sostenernos en nuestros fracasos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprovechen que todavía estamos con ustedes, porque aunque hoy salgamos al mundo a construir nuestro propio camino, nunca dejaremos de ser esos niños que un día llevaron de la mano al colegio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy pronto nos convertiremos en ecos que recorrerán estos pasillos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seremos fotografías en los murales, nombres escritos en una promoción y recuerdos para quienes vendrán después de nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero jamás olvidaremos que fuimos esa chispa que se negó a apagarse. Que reímos, aprendimos, caímos, nos levantamos y crecimos juntos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando volvamos a encontrarnos dentro de algunos años, estoy segura de que Solari será una promoción extraordinaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No porque todos tengamos los mismos títulos, las mejores valorativas o el trabajo más prestigioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sino porque habremos aprendido que el verdadero éxito consiste en seguir adelante, incluso cuando la vida parezca querer detenernos. En levantarnos una y otra vez. En conservar nuestra esencia sin importar cuánto cambie el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como alguna vez nos dijo un gran profesor y gran literato de esta institución, Christian Gonzales:</p>



<pre class="wp-block-verse">"Calma."</pre>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/" data-type="link" data-id="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">Calma ante el caos</a> que, inevitablemente, llegará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Calma ante las miles de decisiones que tendremos que tomar. Calma cuando los terremotos de la vida nos muevan el piso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, calma con nosotros mismos, porque seremos la única persona que nos acompañará durante toda nuestra vida.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Finalmente, gracias</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias, <a href="https://www.josemaxleon.edu.co" data-type="link" data-id="www.josemaxleon.edu.co">José Max León</a>, por abrirnos las puertas de este lugar que durante tantos años llamamos hogar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a cada profesor, a cada colaborador, a cada familia y a cada compañero que hizo parte de este camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y gracias, Solari, por demostrar que una promoción puede convertirse en una familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:37% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="898" height="948" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png?quality=60&amp;w=650" alt="Logo Rompamos el silencio" class="wp-image-133386 size-full" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png 898w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png?resize=284,300 284w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png?resize=768,811 768w" sizes="(max-width: 898px) 100vw, 898px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Porque los años pasarán. Cambiarán nuestras ciudades, nuestros sueños y nuestras vidas. Tal vez olvidemos muchos detalles de estos días. Pero nunca olvidaremos cómo nos sentimos aquí, juntos, por última vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en este momento&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Somos infinitos.</em></strong></p>
</div></div>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132484</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Oct 2026 16:13:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cuando decimos adiós]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
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        <item>
        <title>10 años entre el K-Pop y el café premium: la oportunidad de Colombia en el TLC con Corea</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/corea-tlc-comercio-colombia-oportunidades/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia tiene una oportunidad clara con Corea: convertir el comercio ya construido en una plataforma de mayor crecimiento, diversificación y valor agregado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline"><strong>Por:  </strong><em>Luis Carlos Ramírez Martínez</em> &#8211; <em>Profesor CESA en negocios internacionales y consultor en comercio</em></p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">En tiempos de incertidumbre comercial y geopolítica, los países suelen mirar hacia dónde puede abrir nuevos mercados. Colombia no está exenta. Es una pregunta necesaria, pero quizá deberíamos comenzar por otra: ¿estamos aprovechando suficientemente los mercados que ya abrimos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corea del Sur es un buen ejemplo. Este año se cumple una década desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre ambos países. Colombia ya cuenta, por tanto, con una plataforma jurídica estable y predecible para relacionarse con una economía desarrollada, de alto poder adquisitivo, tecnológicamente avanzada y con una estructura productiva que ofrece importantes complementariedades con la nuestra. El reto ahora no debería limitarse a celebrar el aniversario, sino preguntarnos qué podemos hacer con esa plataforma durante los próximos diez años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras muestran que existe espacio para hacerlo. Según Trade Map, las exportaciones colombianas a Corea pasaron de US$402 millones en 2016 a US$820 millones en 2025. El recorrido, sin embargo, ha sido muy irregular: alcanzaron US$1.180 millones en 2024, su mayor nivel durante el período, para caer nuevamente al año siguiente. La balanza comercial cuenta una historia igualmente cambiante. Colombia registró déficit durante casi todo el período 2016-2023, alcanzó un superávit de US$191 millones en 2024 y volvió a un déficit de US$573 millones en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas cifras no demuestran por sí solas que el TLC haya funcionado bien o mal. Sí muestran algo más interesante: existe una relación comercial importante, pero todavía volátil y con mucho espacio para crecer, estabilizarse y sofisticarse, dando oxígeno y más crecimiento exportador diversificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí debería concentrarse una parte de la política comercial colombiana. Diversificar no significa simplemente firmar más tratados. Significa utilizar mejor los que ya tenemos para vender más productos, incorporar mayor valor agregado y reducir nuestra dependencia de unos pocos mercados y productos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corea reúne condiciones especialmente interesantes para ello. No se trata solamente de un destino para café, carbón u otros productos tradicionales. Es un mercado sofisticado en el que Colombia puede buscar mayores oportunidades para alimentos procesados, agroindustria, cosméticos, ingredientes naturales, manufacturas especializadas y servicios, entre otros sectores. Pero tener preferencias arancelarias no garantiza que esas exportaciones ocurran. Acceso confiable es la clave.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, diez años después, también vale la pena pensar en profundizar y modernizar el TLC. El propio acuerdo ya contiene capítulos sobre reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, comercio electrónico y cooperación. La siguiente etapa podría revisar las reglas de origen para facilitar cadenas productivas contemporáneas; actualizar las disciplinas de comercio electrónico hacia una agenda más amplia de economía digital; fortalecer la cooperación regulatoria y sanitaria para convertir el acceso jurídico en acceso efectivo; y profundizar los mecanismos de facilitación del comercio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Colombia tiene una ventaja que a veces subestimamos: Corea ya cuenta con institucionalidad económica y de cooperación en nuestro terreno. KOTRA, por ejemplo, mantiene una oficina en Bogotá que desarrolla actividades de comercio, inversión, investigación de mercados y proyectos. A ello se suma la presencia de instrumentos coreanos de cooperación (KOIKA) y financiación (KEXIM Bank). Una estrategia bilateral más ambiciosa debería conectar esa institucionalidad con empresas colombianas, proyectos de inversión, transferencia tecnológica, financiación y programas concretos de internacionalización. Nuestras pymes lo necesitan desesperadamente, pero ignoran su existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto exige también iniciativa empresarial. Un TLC no exporta por sí mismo. Las compañías necesitan conocer la demanda coreana, adaptar productos, cumplir requisitos sanitarios y técnicos, construir canales comerciales y utilizar efectivamente las preferencias negociadas. La política pública puede abrir puertas y reducir obstáculos; son las empresas las que finalmente tienen que atravesarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada de esto supone abandonar una estrategia más amplia con Asia. Colombia tiene buenas razones para construir una relación mucho más profunda con ASEAN, una región de enorme escala económica que además ofrece una interlocución geopolíticamente neutralmente pragmática. Ese tema, por su importancia, merecería una columna aparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero mientras diseñamos nuevas rutas hacia Asia, no deberíamos pasar por alto un puente que ya construimos. Después de diez años de TLC, Corea puede ser mucho más que otro socio comercial de Colombia. La plataforma ya existe. La tarea de la próxima década es aprovecharla al máximo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133810</guid>
        <pubDate>Wed, 07 Oct 2026 17:10:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/10-anos-entre-el-K-Pop-y-el-cafe-premium-la-oportunidad-de-Colombia-en-el-TLC-con-Corea.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[10 años entre el K-Pop y el café premium: la oportunidad de Colombia en el TLC con Corea]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
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        <item>
        <title>¿Estamos preparados para reconfigurar el retiro en vidas más largas?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/educacion-cesa-retiro-vida-larga/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vivir más también nos obliga a repensar cómo trabajamos, cómo construimos carrera y cuándo realmente empieza el retiro.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline"><strong>Por:  </strong><em>Marta Lucía Restrepo Torres &#8211; Profesora Investigadora CESA</em></p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Colombia construyó el trabajo para una vida que ya no existe. Estudiar, trabajar treinta o cuarenta años, jubilarse, morir. Ese guion se escribió cuando la esperanza de vida rondaba los sesenta. Hoy un colombiano que llega a esa edad tiene, en promedio, veinte o treinta años por delante, que desafían el sistema y nos coloca en manos una nueva reinvención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La OCDE mide el cambio: entre 2004 y 2024, el empleo entre los 55 y los 64 años pasó de 47,7 % a 66,4 %. Millones de personas siguen trabajando después de la edad para la que las empresas las han considerado útiles y productivas…pero algo no cuadra: &nbsp;la vida se alargó y las cuentas no cuadran sin ingresos adicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia esa presión golpea con una particularidad adicional: la informalidad. En zonas rurales llegó a 82,9 % entre marzo y mayo de 2026, según el DANE. Trabajar más años, en un país con esos números, significa para millones trabajar sin pensión, sin salud, sin protección. Se requieren decisiones en términos de reforma pensional y políticas sobre condiciones del trabajo en todas sus expresiones. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las instituciones deliberan, las personas envejecen. Y no envejecen igual. El Global Burden of Disease Study, publicado este año en The Lancet Public Health, calculó la brecha entre los años que vivimos y los años que vivimos con salud. En Colombia esa brecha pasó de 10,5 años en 1990 a 12,2 en 2023. O sea, &nbsp;doce años, en promedio, entre el momento en que la vida se alarga y el momento en que el cuerpo deja de acompañar esa extensión sin enfermedad ni dependencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En general, las empresas colombianas no han diseñado planes de carrera para ese escenario, al cual se suma &nbsp;la convivencia intergeneracional. El modelo sigue siendo lineal: entrada, ascenso, salida. A los cincuenta, en muchas organizaciones, empieza la sospecha. A los cincuenta y cinco, la salida. A los sesenta, el silencio institucional. Y a partir de ahí, cada persona negocia sola con treinta años de vida no planificados ¡es una gran pérdida!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existen señales de que el guion puede reescribirse. La OCDE documenta jubilaciones por fases, empleo parcial combinado con pensión, retiro gradual. En Colombia, instituciones de educación superior como el CESA entre otras, abrieron programas para personas mayores de cincuenta, algo impensable hace una década. Son experimentos, no política pública. Pero muestran una dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta que enfrentan las organizaciones colombianas no es si sus empleados van a vivir más años. Ya lo hacen. La pregunta es si van a seguir diseñando carreras para una expectativa de vida que dejó de ser concluyente a los sesenta, o si van a construir trayectorias que duren lo que dura ahora una vida: no cuarenta años de trabajo seguidos de un retiro abrupto, sino etapas, pausas, reingresos, mentorías, segundos oficios, o posiciones de liderazgo para el legado, que garanticen la continuidad de valores y principios institucionales, tan urgente hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no es un debate sobre pensiones. Es un debate sobre qué hacer con treinta años de vida que el sistema actual ignora. Cada organización que sigue tratando los cincuenta como fecha de salida desperdicia experiencia, conocimiento y capacidad de trabajo que la demografía ya puso sobre la mesa. Y cada persona que llega a esa edad sin una trayectoria pensada para durar, enfrenta sola una brecha que las cifras ya anticiparon.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia tiene una década para decidir esto. La transición demográfica no espera a que la reforma pensional salga de la Corte. Las empresas que empiecen ahora a construir carreras de sesenta años, y no de cuarenta, llegarán a 2036 con la experiencia acumulada de quienes otros dejaron ir. Las que no, llegarán a explicarle a media fuerza laboral por qué el plan de vida que les vendieron nunca contempló los años que efectivamente van a vivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Corte Constitucional de Colombia. (2025). <em>Auto A841/25.</em> https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/autos/2025/a841-25.htm</li>



<li>Departamento Administrativo Nacional de Estadística [DANE]. (2026). <em>Mercado laboral: Empleo informal y seguridad social, marzo–mayo 2026.</em> https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/empleo-informal-y-seguridad-social</li>



<li>Hay, S. I., Nam, P., Saqib, H., McLaughlin, S. A., Bisignano, C., Ostroff, S. M., Ng, M., Nomura, S., Schumacher, A. E., &amp; Murray, C. J. L. (2026). Global, regional, and national trends in the morbidity gap and contributing diseases, injuries, and risk factors, 1990–2023: A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. <em>The Lancet Public Health, 11</em>(8), e487–e505. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(26)00098-8</li>



<li>Ministerio del Trabajo de Colombia. (2026, abril). <em>Esperamos que la Corte Constitucional le dé vía libre a la Ley 2381</em> [Comunicado]. https://www.mintrabajo.gov.co/esperamos-que-la-corte-constitucional-le-de-via-libre-a-la-ley-2381-reforma-pensional</li>



<li>OECD. (2025). <em>OECD employment outlook 2025: Can we get through the demographic crunch?</em> OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/194a947b-en</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133527</guid>
        <pubDate>Fri, 25 Sep 2026 16:14:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/¿Estamos-preparados-para-reconfigurar-el-retiro-en-vidas-mas-largas.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Estamos preparados para reconfigurar el retiro en vidas más largas?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133527</post-id>    </item>
        <item>
        <title>UCompensar transforma el aprendizaje infantil con EduLab 360, su laboratorio de innovación educativa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/ucompensar-transforma-el-aprendizaje-infantil-con-edulab-360-su-laboratorio-de-innovacion-educativa/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Licenciatura en Educación Infantil de UCompensar abrió las puertas de EduLab 360 a niños, niñas, jardines infantiles y madres comunitarias del sector, y ya suma más de 40 pequeños participantes en experiencias gratuitas de aprendizaje basadas en ciencia, arte y juego.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>UCompensar</strong> cree que la teoría solo se vuelve conocimiento cuando se pone en práctica. Esa convicción, que resume nuestro modelo Universidad-Empresa, también atraviesa la formación de quienes eligen ser maestros. Por eso, desde la Licenciatura en Educación Infantil de UCompensar nació <strong>EduLab 360</strong>, el laboratorio de innovación educativa donde la educación, el arte y la ciencia se integran para transformar la manera en que aprenden los niños y niñas, mientras fortalece la formación de los futuros docentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que comenzó como un escenario de práctica académica se convirtió en un espacio abierto para la comunidad. A través de experiencias gratuitas, desarrolladas principalmente los sábados, <strong>42 niños y niñas han participado</strong> en las distintas actividades del laboratorio, 21 de ellos en el proceso más reciente, con valoraciones de satisfacción de las familias participantes de entre <strong>4,7 y 5,0</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El impacto no se queda dentro del campus: EduLab 360 ha llegado a jardines infantiles cercanos, madres comunitarias y familias del sector, acercando los recursos de la institución a poblaciones que tradicionalmente no tienen acceso a este tipo de experiencias de aprendizaje.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Aprender haciendo, desde la primera infancia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En sus recorridos por EduLab 360, los niños pasan por laboratorios de robótica, biología y química, visitan el CRAI y participan en actividades que integran ciencia, tecnología, arte, juego y sostenibilidad bajo metodologías STEAM. Mientras tanto, los estudiantes de la Licenciatura en Educación Infantil diseñan, implementan y evalúan estas experiencias en escenarios reales, fortaleciendo sus competencias pedagógicas, investigativas, tecnológicas y socioemocionales desde el contacto directo con la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este ejercicio, niños que aprenden jugando y estudiantes que aprenden enseñando, es la esencia de nuestro modelo Universidad-Empresa aplicado a la educación infantil: <strong>no lo decimos, lo hacemos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para <strong>Andrea Romero</strong>, directora de la Licenciatura en Educación Infantil de UCompensar, programa que recientemente renovó su acreditación en Alta Calidad otorgada por el Ministerio de Educación Nacional, hablar de educación infantil va mucho más allá de preparar a un niño para ingresar al colegio:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La educación infantil es la base sobre la que se construye todo el proceso educativo de una persona. Durante estos primeros años se desarrollan habilidades para aprender, convivir, resolver problemas y comprender el mundo. Por eso, formar maestros con metodologías innovadoras y con experiencias reales de aprendizaje es una inversión que trasciende las aulas y tiene impacto en toda la sociedad.&#8221;</em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Un ecosistema que crece con el territorio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">EduLab 360 se ha consolidado como un ecosistema de innovación educativa que integra formación docente, investigación, proyección social y trabajo con la comunidad. Además de sus jornadas abiertas, el laboratorio desarrolla proyectos de investigación sobre juego e interculturalidad, impulsa <strong>Aula Verde</strong> para promover la sostenibilidad y la ciudadanía planetaria desde la primera infancia, y articula iniciativas con organizaciones como Compensar para fortalecer el trabajo con las familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como lo resume Andrea Romero:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Creemos que los mejores maestros no se forman únicamente dentro de un salón de clase. Necesitan interactuar con los niños, comprender sus contextos, trabajar con las familias y aprender a transformar cada experiencia en una oportunidad de aprendizaje.&#8221;</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Este contenido hace parte de las iniciativas que UCompensar impulsa desde su modelo Universidad-Empresa, llevando el aprendizaje experiencial a cada etapa de la formación, desde la primera infancia hasta el mundo laboral.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Compensar</author>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133385</guid>
        <pubDate>Tue, 22 Sep 2026 20:16:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/EduLab-360-laboratorio-que-transforma-el-aprendizaje-de-los-ninos.jpg?quality=60&amp;#038;w=700" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[UCompensar transforma el aprendizaje infantil con EduLab 360, su laboratorio de innovación educativa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Compensar</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133385</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¿Colegios, con o sin celular?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/colegios-con-o-sin-celular/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cómo acompañar a nuestros hijos en un mundo hiperconectado. ¿A qué edad debería tener un niño su primer celular? ¿Cuánto tiempo frente a una pantalla es demasiado? ¿Estamos protegiéndolos o dejándolos por fuera de un mundo que ya es digital? Para muchas familias, estas preguntas hacen parte de la crianza cotidiana. El celular puede ser [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Cómo acompañar a nuestros hijos en un mundo hiperconectado</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A qué edad debería tener un niño su primer celular? ¿Cuánto tiempo frente a una pantalla es demasiado? ¿Estamos protegiéndolos o dejándolos por fuera de un mundo que ya es digital?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para muchas familias, estas preguntas hacen parte de la crianza cotidiana. El celular puede ser una herramienta para comunicarse, aprender y relacionarse, pero también puede convertirse en una fuente de distracción, afectar el sueño o exponer a niños y adolescentes a contenidos y situaciones para los que todavía no están preparados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, más que preguntarnos únicamente “¿mi hijo debería tener celular?”, vale la pena preguntarnos: “¿está preparado para usarlo y estamos preparados para acompañarlo?”</p>



<h2 class="wp-block-heading">La tecnología no es el problema</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cada nueva tecnología ha cambiado nuestra forma de vivir y, con ella, hemos tenido que aprender a usarla: pasó con la escritura, la televisión, internet y ahora con los celulares. La diferencia es que nunca una herramienta había estado tan presente en la vida de los niños como el smartphone.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, más que preguntarnos si el celular es “bueno” o “malo”, el verdadero reto está en enseñar a nuestros hijos a usar la tecnología de manera responsable, segura y equilibrada. Hoy, familias y colegios tenemos la oportunidad de acompañarlos, crear hábitos saludables y ayudarles a aprovechar los beneficios de la tecnología sin dejar que esta marque el ritmo de su infancia.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué nos dicen los datos sobre atención y aprendizaje?</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa una habilidad fundamental para aprender: la capacidad de concentrarnos. En Colombia, los estudiantes de 15 años obtuvieron 399 puntos en lectura y 381 en matemáticas, frente a promedios de la OCDE de 461 y 472, respectivamente. Además, el desempeño en lectura de Colombia disminuyó 9 puntos entre 2022 y 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no significa que el celular sea el culpable de los resultados educativos, porque la realidad es mucho más compleja. Pero sí nos invita a preguntarnos qué lugar ocupan los dispositivos digitales en la vida escolar y cómo podemos proteger momentos esenciales para leer, pensar, conversar, resolver problemas y aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia Academia Americana de Pediatría (AAP) señala que los estudiantes necesitan tiempos de aprendizaje libres de distracciones digitales y que las políticas escolares bien implementadas pueden ayudar a reducir esas interrupciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la tecnología puede potenciar el aprendizaje cuando tiene un propósito. Pero aprender también necesita algo que ninguna pantalla puede reemplazar: atención sostenida, interacción humana y tiempo para pensar.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La mente también necesita aprender a desconectarse</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">El filósofo Byung-Chul Han plantea que vivimos en una sociedad marcada por la exigencia constante: estar disponibles, producir, responder y rendir. El celular lleva buena parte de esa lógica al bolsillo de niños y adolescentes: notificaciones, mensajes, redes sociales y contenidos que hacen difícil encontrar un verdadero “hasta aquí”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta mirada se suma la reflexión de Bernard Stiegler sobre la atención y las tecnologías. Cuando determinadas herramientas están diseñadas para captar nuestra atención de manera permanente, el desafío deja de ser únicamente evitar la distracción y pasa a ser aprender a recuperar nuestra capacidad de concentrarnos, profundizar y elegir dónde ponemos nuestra atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece una pregunta esencial para las familias y los colegios: <em>¿cómo enseñamos a nuestros hijos a utilizar una herramienta sin permitir que la herramienta termine utilizándolos a ellos?</em></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Estar conectados también significa aprender a convivir</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar del celular en el colegio no es hablar únicamente de rendimiento académico. También es hablar de convivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empatía se construye en gran medida a través de las relaciones con otros: una conversación, una mirada, un gesto, un desacuerdo, la posibilidad de escuchar y comprender una perspectiva diferente. Es en esos encuentros donde niños y adolescentes desarrollan herramientas para relacionarse, resolver conflictos y reconocer cómo sus acciones pueden afectar a los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, crear momentos libres de celulares dentro del colegio no significa darle la espalda a la tecnología. Significa proteger espacios para hacer amigos, conversar, jugar, resolver diferencias, pedir ayuda y construir comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque estar conectados no siempre significa estar cerca. Y una educación verdaderamente integral también enseña a nuestros hijos a reconocer cuándo una pantalla los conecta y cuándo empieza a alejarlos de los demás.</p>



<h2 class="wp-block-heading">3 claves para construir una relación saludable con el celular en familia</h2>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1. Establezcan momentos y espacios sin pantallas</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las mejores herramientas para crear hábitos saludables son las reglas claras y consistentes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Nada de celulares durante las comidas.</li>



<li>El celular no duerme en la habitación.</li>



<li>Evitar pantallas durante la hora previa a dormir.</li>



<li>Definir momentos específicos para entretenimiento digital.</li>



<li>Mantener los dispositivos fuera del momento de estudio cuando no sean necesarios.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La AAP recomienda priorizar el sueño, la actividad física, la lectura, las relaciones familiares y otras experiencias importantes frente al consumo digital, además de establecer espacios libres de dispositivos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Y hay una regla que vale para todos: los adultos también educamos con el ejemplo.</em></p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2. No solo controlen: conversen</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">El acompañamiento digital no debería comenzar cuando aparece un problema. Debe comenzar mucho antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pregúntenles:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Qué ves en internet?</li>



<li>¿Con quién hablas?</li>



<li>¿Qué te preocupa?</li>



<li>¿Qué harías si alguien te incomoda?</li>



<li>¿Qué información nunca deberías compartir?</li>



<li>¿Qué harías si ves que están molestando o excluyendo a alguien?</li>



<li>¿Qué harías si eres tú quien está siendo víctima de una agresión en internet?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">UNICEF recomienda precisamente mantener conversaciones frecuentes y abiertas sobre las experiencias digitales de niños y adolescentes, promoviendo relaciones digitales respetuosas y seguras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. Asegúrense de que la vida real siga siendo más grande que la pantalla</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una infancia y una adolescencia saludables necesitan mucho más que conexión a internet: movimiento, juego, deporte, lectura, creatividad, descanso, conversación, amistad y experiencias compartidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La AAP plantea que el uso de medios debe analizarse en función de aquello que puede desplazar: sueño, actividad física, tareas escolares, tiempo familiar y experiencias sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, una buena pregunta familiar no es solamente: ¿Cuántas horas estuvo conectado?. También podemos preguntar:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Qué aprendió hoy?</li>



<li>¿Con quién compartió?</li>



<li>¿A quién ayudó?</li>



<li>¿Qué conversación tuvo?</li>



<li>¿Qué hizo hoy que no necesitó una pantalla?</li>
</ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>El objetivo no es que nuestros hijos tengan miedo de internet. Es que tengan criterio para navegarlo.</em></strong></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Cuando el bullying llega al celular</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La hiperconexión también ha cambiado la manera en que puede presentarse el acoso escolar. Una burla, una exclusión, una fotografía compartida sin consentimiento o un mensaje ofensivo pueden salir del salón de clase y continuar en un chat o en una red social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, la Ley 1620 reconoce el ciberacoso como una forma de intimidación ejercida mediante tecnologías como internet, redes sociales, telefonía móvil y videojuegos en línea, y establece mecanismos de prevención, detección y atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el CBJML entendemos que la prevención del bullying no termina cuando un estudiante sale del salón. También debemos acompañarlo en los espacios digitales donde hoy se relaciona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso desarrollamos <strong>Rompamos el Silencio</strong>, una estrategia institucional que, junto con la Universidad EAN y El Espectador, busca abrir conversaciones sobre las violencias relacionales, entregar herramientas para identificarlas y fortalecer una cultura en la que pedir ayuda, intervenir y no guardar silencio también hacen parte del cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el bullying puede ocurrir cara a cara o detrás de una pantalla. Lo que no debería cambiar es nuestra respuesta: reconocerlo, hablarlo y actuar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Y cómo se hace en los colegios?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el <strong><a href="https://www.josemaxleon.edu.co" data-type="link" data-id="www.josemaxleon.edu.co">Colegio Bilingüe José Max León</a></strong> entendemos que educar también significa preparar a nuestros estudiantes para desenvolverse de manera responsable en un mundo cada vez más digital. Por eso contamos con normas claras para el uso de dispositivos, pensadas para proteger la concentración, el aprendizaje, la convivencia y el bienestar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De <strong>primero a noveno grado</strong>, los estudiantes no utilizan celulares ni dispositivos digitales personales durante las clases. En cambio, cuentan con los recursos tecnológicos del colegio —como las salas de sistemas, el laboratorio STEAM y la sala de consulta— para incorporar la tecnología cuando realmente aporta a su proceso de aprendizaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>décimo y undécimo</strong>, el escenario cambia porque también cambia la responsabilidad que esperamos de nuestros estudiantes. Pueden utilizar celulares y otros dispositivos personales con autorización del docente, bajo supervisión y con fines académicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No buscamos formar estudiantes que le tengan miedo a la tecnología. Buscamos formar estudiantes que comprendan que detrás de cada pantalla hay una persona que merece respeto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Tecnología con propósito, convivencia con sentido</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El reto no es escoger entre tecnología o educación. <strong>El verdadero reto es educar para que ambas puedan convivir de manera responsable.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el CBJML creemos que formar ciudadanos del mundo también significa preparar a nuestros estudiantes para desenvolverse en entornos digitales, sin perder de vista lo que nos hace esencialmente humanos: la empatía, el respeto, el diálogo, la capacidad de cuidar y la valentía para no guardar silencio frente al bullying.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, nuestras decisiones sobre el uso del celular hacen parte de una visión más amplia: proteger el aprendizaje, fortalecer la convivencia y acompañar a cada estudiante para que crezca feliz, seguro y preparado para el mundo que lo espera.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="898" height="948" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png" alt="" class="wp-image-133386 size-full" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png 898w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png?resize=284,300 284w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Logo-Rompamos-el-silencio-01.png?resize=768,811 768w" sizes="auto, (max-width: 898px) 100vw, 898px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">En casa y en el colegio tenemos una responsabilidad compartida: acompañar, poner límites, conversar, prevenir el acoso —en cualquiera de sus formas— y educar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque educar en el mundo digital también significa enseñar a poner límites, tomar decisiones, cuidar a los demás y saber cuándo desconectarse.</p>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¡Educación para la vida, también en el mundo digital!</strong></p>
</div></div>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133380</guid>
        <pubDate>Tue, 22 Sep 2026 15:42:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_8951.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Colegios, con o sin celular?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133380</post-id>    </item>
        <item>
        <title>UCompensar destinó más de $80 millones en becas para 257 personas cesantes en 2025</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/ucompensar-destino-mas-de-80-millones-en-becas-para-257-personas-cesantes-en-2025/</link>
        <description><![CDATA[<p>Más de 80 millones de pesos en becas. 257 personas que, en medio de la cesantía, encontraron en UCompensar la posibilidad de seguir formándose sin que el dinero fuera una barrera.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Quedarse sin empleo no debería significar quedarse sin opciones. Por eso, en 2025, UCompensar destinó más de $80 millones en becas para 257 personas en condición de cesantía, como parte del trabajo conjunto con la Agencia de Empleo y Fomento Empresarial de Compensar. Esa beca es la diferencia entre pausar la formación por falta de recursos o seguir adelante mientras se busca un nuevo empleo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Para el 2025 UCompensar cerró con más de 56.600 personas en condición de desempleo que culminaron con éxito su proceso de formación de la mano de la Agencia de Empleo de Compensar y solo UCompensar como Institución de Educación Superior destinó más de 80 millones de pesos en becas para 257 de estos participantes en 2025, fortaleciendo el acceso a educación de calidad para quienes buscan nuevas oportunidades laborales&#8221;, aseguró Estefanía Aponte, líder de Transformación Laboral de UCompensar.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién puede acceder?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para entrar a esta ruta de formación, las personas deben haber cotizado a una Caja de Compensación durante al menos un año dentro de los últimos tres años y estar actualmente en condición de desempleo. El beneficio no depende del nivel educativo ni de la experiencia laboral previa, y está disponible tanto para personas afiliadas como no afiliadas a Compensar. Además, el programa cuenta con Certificación ISO 9001:2015, un respaldo que ratifica el compromiso de UCompensar con la calidad de sus procesos formativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No solo cupos, resultados</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa lleva más de 13 años fortaleciendo habilidades técnicas y blandas en personas cesantes, midiendo el impacto no por cuántos cupos abre, sino por cuántas personas terminan su proceso y dan el siguiente paso. Por eso los recursos, incluidas las becas, se entregan a medida que cada persona certifica lo aprendido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando esa persona consigue empleo formal, el aprendizaje sigue: puede seguir formándose sin costo a través de Propulsor, la red de formación para la productividad de las empresas afiliadas a la Caja de Compensación Familiar, en la que UCompensar participa como aliado académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Formación y empleo, conectados</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo une tres cosas: educación, acceso a los recursos del subsidio al desempleo y conexión real con lo que las empresas necesitan. Así, cuando una persona llega a una vacante, ya trae formación pertinente, y eso reduce la brecha entre lo que se aprende y lo que el trabajo exige desde el primer día.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="536" width="1024" data-id="132299" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/DSC06726-1-1-1024x536.jpg" alt="" class="wp-image-132299" /></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que viene: microcertificaciones</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para 2026 llega una apuesta nueva: microcertificaciones, módulos cortos enfocados en una habilidad concreta que se acumulan como piezas de lego. Al completar varias, se puede acceder incluso a créditos para seguir formándose en programas más grandes. Algunos procesos se completan en tiempos cortos, hasta una semana, lo que facilita volver a trabajar más rápido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí la teoría no se queda en un libro: se convierte en una beca, y esa beca, en una nueva oportunidad laboral.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Compensar</author>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132294</guid>
        <pubDate>Thu, 20 Aug 2026 18:17:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/DSC05583-1-1-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[UCompensar destinó más de $80 millones en becas para 257 personas cesantes en 2025]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Compensar</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132294</post-id>    </item>
        <item>
        <title>UCompensar participó en encuentro global de Huawei sobre educación, salud e inteligencia artificial en China</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/ucompensar-participo-en-encuentro-global-de-huawei-sobre-educacion-salud-e-inteligencia-artificial-en-china/</link>
        <description><![CDATA[<p>El programa de Ingeniería Biomédica de la Fundación Universitaria UCompensar participó en el encuentro global organizado por Huawei en China, donde se dieron cita instituciones educativas y de salud de distintos países para compartir avances en inteligencia artificial, campus inteligentes y transformación digital aplicada al sector salud</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La Fundación Universitaria UCompensar participó en la Global Education &amp; Healthcare Partners China Convention 2026, un encuentro internacional convocado por Huawei que reunió a partners de educación y salud de distintas regiones del mundo para mostrar avances en conectividad, inteligencia artificial, laboratorios y transformación digital, y su articulación con el sector productivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La invitación a UCompensar y a su programa de Ingeniería Biomédica respondió al interés de la convención por conocer modelos educativos donde la teoría se pone en práctica de manera directa con el sector empresarial y de salud, un enfoque que coincide con el modelo Universidad-Empresa que caracteriza a la institución.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Aprendizajes para Ingeniería Biomédica y la educación superior</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Paola Andrea Mejía Ladino, líder del programa de Ingeniería Biomédica de UCompensar, destacó que los principales aprendizajes de la convención estuvieron relacionados con el uso de inteligencia artificial aplicada a la salud, los campus académicos inteligentes, la gestión de datos, los laboratorios como escenarios de investigación aplicada, la robótica y la automatización, así como modelos de formación basados en retos reales que la industria china plantea como parte del desarrollo académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según explicó, estos hallazgos no solo son relevantes para el programa de Ingeniería Biomédica, sino que tienen un alcance transversal para el resto de la institución.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Oportunidades de cooperación y alianzas</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">De la participación en el evento se desprenden posibles oportunidades de cooperación con Huawei Colombia, que irían más allá del ámbito de las telecomunicaciones. Entre ellas se mencionan el fortalecimiento de procesos de formación, certificaciones, actualización docente, retos de innovación, laboratorios demostrativos y proyectos aplicados a la salud digital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se abre la posibilidad de que la institución avance hacia un modelo de campus inteligente y fortalezca el uso de la inteligencia artificial tanto en el ámbito académico como en el de la salud.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Acciones concretas que se evalúan a partir de la experiencia</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Como resultado de esta participación, UCompensar contempla explorar acciones como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La integración de inteligencia artificial y salud digital en las asignaturas del programa.</li>



<li>El desarrollo de un modelo de campus inteligente.</li>



<li>Un proyecto integrador con Huawei orientado a aplicaciones en el sector clínico.</li>



<li>El desarrollo de indicadores de calidad educativa apoyados en las tecnologías existentes.</li>



<li>La creación de rutas de laboratorios vivos que conecten la docencia, la investigación, la empresa y la transferencia de conocimiento.</li>
</ul>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Diferencias frente al modelo colombiano</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los elementos que más se destacó de la experiencia en China fue la velocidad, integración y escalonamiento con que allí se conectan la tecnología, la cultura organizacional, la empresa, la universidad y el gobierno. Los laboratorios, en ese modelo, dejan de ser únicamente espacios de formación para convertirse en vitrinas de innovación y transferencia, con una conexión directa entre la universidad y la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Esta experiencia me permitió reconfirmar cómo la educación, la salud y la tecnología pueden integrarse en ecosistemas de innovación con impacto real. Lo observado en China me reta a que debemos formar estudiantes con visión global, capacidad técnica y compromiso con soluciones pertinentes para el sector salud. Debemos fortalecer los laboratorios como espacios vivos de aprendizaje, investigación aplicada y conexión con el sector productivo&#8221;, afirmó Paola Andrea Mejía Ladino, líder del programa de Ingeniería Biomédica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Compensar</author>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131511</guid>
        <pubDate>Mon, 27 Jul 2026 18:21:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/IMG_9169-1-scaled.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[UCompensar participó en encuentro global de Huawei sobre educación, salud e inteligencia artificial en China]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Compensar</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131511</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¿Por qué Colombia necesita una Política Comercial del Bambú?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/comercio-colombia-abelardo-espriella-politica-bambu/</link>
        <description><![CDATA[<p>El mundo cambió y la política comercial de Colombia también debe hacerlo. ¿Qué puede aprender el país de la &#8220;Diplomacia del Bambú&#8221; de Vietnam para fortalecer su competitividad y desarrollo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline"><strong>Por:  <em>Luis Carlos Ramírez Martínez, LL.M.</em></strong> <strong>&#8211; Consultor y profesor CESA</strong></p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">El 7 de agosto de 2026, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia junto al vicepresidente José Manuel Restrepo (exministro de Comercio, Industria y Turismo), lo que anticipa que la diplomacia económica y la política comercial serán pilares centrales del nuevo gobierno. Esto es, a la vez, una oportunidad y una obligación. Durante más de tres décadas, Colombia equiparó la política comercial con la negociación de tratados de libre comercio y la promoción de exportaciones de sus materias primas. Esa estrategia generó, como logros reales, una de las redes de acuerdos comerciales más amplias de América Latina, pero dejó pendiente la tarea más difícil: convertir el acceso a mercados en crecimiento productivo sostenido, diversificación económica y resiliencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La economía internacional de hoy exige algo fundamentalmente distinto. La política comercial ya no se limita a las negociaciones arancelarias ni a la promoción de exportaciones. Se ha convertido en un instrumento de política exterior, estrategia industrial, seguridad nacional, competencia tecnológica y resiliencia económica. La rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, la reconfiguración de cadenas de suministro, los subsidios industriales, la regulación climática y la coerción económica han transformado el entorno en que los países persiguen el desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este nuevo contexto, la pregunta ya no es si los países deben ser abiertos al comercio. La pregunta es si poseen una estrategia coherente para competir en una economía internacional cada vez más fragmentada. <strong>Por eso, Colombia debería prestar atención a un concepto que ha recibido escasa atención en América Latina: la “Diplomacia del Bambú” de Vietnam.<sup>i</sup></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El concepto es extraordinariamente sencillo, pero a la vez creativo. Al igual que el bambú, la política exterior debe tener raíces profundas en los intereses nacionales, un tronco estratégico firme y estable, y ramas lo suficientemente flexibles para doblarse sin romperse. Vietnam ha resistido la tentación de plantear las relaciones internacionales como una disyuntiva entre Washington y Pekín. En cambio, ha profundizado simultáneamente sus relaciones con Estados Unidos, mantenido vínculos económicos estables con China, expandido alianzas con Japón, Corea del Sur, India, Australia y la Unión Europea, y convertido esa red diplomática diversificada en inversión, transferencia tecnológica, modernización industrial y crecimiento exportador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de Vietnam son contundentes. Las exportaciones de mercancías de Vietnam pasaron de unos</p>



<p class="wp-block-paragraph">14.48 mil millones de dólares en el año 2000, pasando a 176.58 mil millones en 2016, hasta alcanzar aproximadamente 404.82 mil millones de dólares en 2024, según datos del Banco Mundial, lo que supone un aumento de veinticinco veces, al tiempo que el país mantenía relaciones comerciales tanto con Estados Unidos como con China, sus dos principales socios comerciales<sup>ii</sup>. La inversión extranjera directa registrada alcanzó aproximadamente los 12 600 millones de dólares en 2016 y los 20 170 millones de dólares en 2024, mientras que en el año 2000 la cifra apenas alcanzaba los 1.300 millones de dólares.<sup>iii</sup> La canasta exportadora migró de materias primas a electrónica, maquinaria y manufactura de alto valor, maquinaria eléctrica y equipos solo representaron más del 40 % de las exportaciones de mercancías en 2025.<sup>iv</sup> Esa transformación no fue fruto de la geografía ni de la suerte. Fue el resultado de una estrategia deliberada y coherente: la diplomacia del bambú plasmada en una política industrial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lección no es que Colombia deba copiar a Vietnam. Las realidades estratégicas son distintas. La pregunta pertinente es si Colombia puede adoptar el principio subyacente: una política comercial firmemente anclada en los objetivos claros de desarrollo nacional y, al mismo tiempo, lo suficientemente flexible para relacionarse constructivamente con potencias económicas en competencia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo se vería esa política de Bambú en el contexto colombiano?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primero, Colombia debe redefinir su diplomacia comercial.</strong> Las embajadas no pueden seguir funcionando principalmente como representaciones políticas en el exterior. Deben convertirse en plataformas de diplomacia económica—medidas por resultados concretos: acceso a mercados conquistados, inversión atraída, cooperación regulatoria avanzada y apoyo efectivo a empresas colombianas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rol que se perfila para el vicepresidente Restrepo como “supercanciller” coordinador de la política comercial y exterior ofrece una columna institucional concreta para esta reforma, que debe traducirse en mandatos específicos, indicadores de desempeño y mecanismos de rendición de cuentas. El nuevo Gobierno ya ha dado a entender que el cuerpo diplomático será evaluado en función de los resultados económicos, un principio que la comunidad ampliada de la política comercial debería ayudar a poner en práctica mediante mandatos específicos, indicadores de rendimiento y mecanismos transparentes de rendición de cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo, Colombia debe superar el debate cada vez más artificial sobre si su futuro está con Estados Unidos o con China.</strong> Ambas economías seguirán siendo socios indispensables de Colombia, al igual que la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, India, la ASEAN y América Latina. Una Política Comercial del Bambú no buscaría neutralidad; buscaría la diversificación estratégica. En lugar de reducir la dependencia de un socio sustituyéndolo por otro, Colombia debería ampliar su abanico de relaciones económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, Estados Unidos y China concentran cerca del 50 % del comercio exterior colombiano,<a href="#_bookmark4"><sup>v</sup></a> una concentración que nos hace estructuralmente vulnerables. Según Analdex, solo 411 empresas generan el 91 % de las exportaciones de Colombia,<sup>vi</sup> un nivel de concentración que excluye a la gran mayoría de las empresas colombianas de los mercados internacionales. Corregir este desequilibrio no es una opción política: es una necesidad económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercero, Colombia debe fortalecer sustancialmente sus instituciones de política comercial.</strong> A medida que los mercados globales se ven más afectados por subsidios industriales, intervención estatal y distorsiones comerciales, los países necesitan instituciones de defensa comercial más sólidas, no más débiles. Una economía abierta debe contar también con la capacidad institucional necesaria para garantizar una competencia leal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto implica robustecer los mecanismos de antidumping y derechos compensatorios administrados por el Ministerio de Comercio, invertir en la dotación de los medios técnicos adecuados para sus organismos de investigación y control. Un país que carece de instrumentos efectivos de defensa comercial no está más abierto: simplemente está más expuesto. En una época en la que incluso Estados Unidos ha recurrido a los aranceles de la Sección 301, a las medidas de salvaguardia y a los controles de exportación como</p>



<p class="wp-block-paragraph">instrumentos geopolíticos, fortalecer la capacidad de Colombia para hacer cumplir las normas de competencia leal no es opcional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuarto, las mayores barreras a la competitividad internacional de Colombia siguen siendo domésticas. </strong>Los cuellos de botella logísticos, la fragmentación regulatoria, los trámites excesivos, la infraestructura insuficiente y el limitado acceso a capital de trabajo continúan imponiendo costos a los exportadores que con frecuencia superan los de los aranceles extranjeros. La “Gran Revolución de Desregulación” y la política “Una Entra y Dos Salen” anunciadas por el gobierno entrante<sup>vii</sup> son señales alentadoras. Pero la desregulación debe ser consciente del comercio exterior: no basta con simplificar trámites internos si esas reformas no se sopesan contra los costos reales que enfrentan los exportadores a lo largo de toda la cadena logística.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quinto, Colombia debe ampliar significativamente su arquitectura de financiación del comercio exterior.</strong> Las garantías de crédito a la exportación, el financiamiento de cadenas de suministro, el seguro de riesgo político, la financiación pre-embarque y otros instrumentos financieros siguen siendo insuficientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bancóldex, como banco de comercio exterior, tiene el mandato institucional para liderar esta expansión, pero requiere mayor capitalización, una gama más amplia de productos y una coordinación más estrecha con ProColombia y la red diplomática. La alternativa sería crear una agencia especializada concentrada solo en crédito de exportación. Corficolombiana ha estimado que Colombia podría alcanzar exportaciones adicionales de 2.500 millones de dólares anuales, con café, oro, flores, aguacates y transformadores eléctricos a la cabeza, una meta que solo es alcanzable si se moderniza la infraestructura financiera de apoyo a los exportadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Finalmente, Colombia debe redefinir el objetivo mismo de la política exportadora.</strong> El éxito no puede medirse únicamente por volúmenes de exportación, sino por sofisticación exportadora. Una economía resiliente no puede depender indefinidamente de productos básicos. La competitividad de largo plazo dependerá de sectores intensivos en conocimiento, servicios empresariales, software, inteligencia artificial, tecnologías médicas, industrias creativas, agroindustria sofisticada y biotecnología, y del ascenso sistemático de Colombia en las cadenas globales de valor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lección más importante de Vietnam trasciende la diplomacia. Su éxito refleja la notable coherencia entre política exterior, política industrial, inversión en infraestructura, promoción de inversiones, educación y estrategia exportadora. Estos no son escenarios de política separados; son componentes mutuamente potenciadores de una única estrategia de desarrollo nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia posee muchos de los ingredientes necesarios: acceso preferencial a los mercados más grandes del mundo, una posición geográfica privilegiada que conecta dos océanos, abundantes recursos naturales, empresarios capaces y un ecosistema de innovación cada vez más dinámico. Lo que ha faltado no es la oportunidad, sino la coherencia estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La administración De la Espriella–Restrepo enfrenta una disyuntiva concreta en el arranque de su mandato: puede seguir tratando la política comercial como un conjunto de TLC y programas de promoción exportadora, que es el enfoque que ha prevalecido por treinta años, o puede adoptar una visión más ambiciosa: aquella en que la política comercial se convierte en un instrumento integrado de desarrollo nacional, resiliencia económica y relevancia geopolítica. Las bases institucionales para ese salto están a la</p>



<p class="wp-block-paragraph">mano. Lo que se necesita ahora es la voluntad política de construirlas de manera deliberada, sistemática y con un horizonte de largo plazo que trascienda cualquier período presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Política Comercial del Bambú para Colombia no buscaría imitar a Vietnam. Buscaría emular algo más fundamental: la disciplina de alinear política exterior, política comercial y desarrollo económico detrás de un objetivo nacional común. En otras palabras, sería una genuina y permanente política de estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El adecuado diseño de esa estrategia, rigurosa, basada en evidencia y anclada en la posición geopolítica y económica específica de Colombia, es la tarea más urgente que tiene hoy el nuevo Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark0"></a><sup>i</sup> El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyễn Phú Trọng, introdujo por primera vez la metáfora del «bambú» en la 29.ª Conferencia Diplomática Nacional, celebrada el 22 de agosto de 2016, y posteriormente la formalizó como doctrina — con la frase «raíces fuertes, tronco robusto, ramas flexibles»— en la primera Conferencia Nacional sobre Relaciones Exteriores, celebrada el 14 de diciembre de 2021. Nota: algunos sitios en inglés ubican el origen del concepto exclusivamente en 2016 o exclusivamente en 2021; ambas fechas son correctas en lo que respecta a diferentes etapas de su desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark1"></a><sup>ii</sup> Banco Mundial – Datos. Exportaciones de mercancías (en dólares estadounidenses corrientes) – Vietnam (2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark2"></a><sup>iii</sup> Banco Mundial – Datos. Inversión extranjera directa, entradas netas (Balanza de pagos, en dólares estadounidenses corrientes)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark3"></a><sup>iv</sup> La maquinaria y los equipos eléctricos (código SA 85) representaron 189,2 mil millones de dólares, es decir, el 41,8 % del total de las exportaciones de mercancías de Vietnam en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark4"></a><sup>v</sup> Estados Unidos y China concentraron en conjunto cerca del 50% del comercio exterior total de Colombia en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark5"></a><sup>vi</sup> Según el presidente de Analdex, Javier Díaz, tras la elección de Abelardo de la Espriella, tan solo 411 empresas concentran el 91 % de las exportaciones de Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark6"></a><sup>vii</sup> Los cambios normativos que Abelardo de la Espriella tiene pensados &#8211; Ámbito Jurídico </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130944</guid>
        <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 19:08:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/¿Por-que-Colombia-necesita-una-Politica-Comercial-del-Bambu.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué Colombia necesita una Política Comercial del Bambú?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
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        <item>
        <title>Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/inteligencia-artificial-agua-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el fenómeno del Súper Niño aumentando la presión sobre el recurso hídrico y la IA creciendo a un ritmo acelerado, conviene recordar que los datos no viven solo en una nube digital: dependen de centros físicos que consumen energía, agua y territorio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  Javier H. Murillo &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<div class="wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-c020569f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Una generación atrás, decíamos que alguien estaba “en las nubes” para referirnos a quien no tenía los pies sobre la tierra; esto es, a quien no lograba conectarse con su contexto inmediato. Hoy, unas décadas después, la expresión “en la nube”, tiene una connotación completamente diferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa que cierta información, ciertos objetos digitales, no están almacenados directamente en una memoria física, la del computador o la del dispositivo móvil, sino en servidores remotos. Tan remotos, que los imaginamos fuera de la tierra, casi que fuera del planeta o de la realidad, y que, por lo tanto, no ocupan un lugar físico y que existe algo así como una especie de espacio mágico sin fronteras; un volumen sin límite y con el que podemos interactuar a nuestra conveniencia inmediata y sin reservas. Por supuesto, tenemos también noticias constantemente de que este espacio sí tiene límites, las diferentes marcas bajo las cuales tenemos nuestros archivos y nuestros correos electrónicos, pero suenan igualmente distantes, como promociones comerciales por venir.</p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, la inteligencia artificial se nos ofrece como una tecnología limpia, sin rastro: uno escribe una pregunta, espera unos segundos y recibe un texto, una imagen o una tabla, establece una conversación que más tarde puede arrojar a la papelera; una papelera que nadie recoge, que podemos limpiar con un click para que quede vacía, como al principio, sin consecuencia visible. No hay papeles en la papelera; no hay procesos industriales que los produzcan o que los desaparezcan, no hay fábrica o humo a la vista. Sin embargo, esta es una imagen equívoca: la nube, en realidad, sí está en la tierra, sí ocupa un espacio, que consume recursos: está almacenada en edificios, y funciona gracias a cables, microchips y minerales que les dan forma a servidores, y estos requieren redes eléctricas, sistemas de refrigeración y agua, mucha agua, para funcionar. También, personas que las supervisen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA es, pues, un software, pero no solamente un software; debe ser comprendida también como una infraestructura material. Según la ONU, un informe del 2026 la IA consumirá, para 2030, tanta agua como 1.300 millones de personas, y la electricidad que consumen 650 millones. El mismo reporte habla de una demanda proyectada de 945 teravatios-hora de electricidad, 9,3 billones de litros de agua y una huella territorial superior a los 14.500 kilómetros cuadrados. Esto significa que la IA no solamente no está en la nube, sino que es un vecino, colaborador y obsecuente, si se quiere, pero también quisquilloso y muy exigente. El espacio que ocupa no está en las nubes, pues, sino que está muy claramente ubicado en la tierra, deja una huella de carbono y de residuos electrónicos, e impactos críticos en el uso de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy en día, la IA es un recurso más. Muy rápidamente ha pasado de ser una curiosidad para iniciados a una herramienta imprescindible, como el carbón o el petróleo, para casi que cualquier tipo de actividad. Sus costos parecen muy bajos si se compara con los resultados que permite obtener, y está al alcance de casi todos: automatiza tareas, facilita actividades e incluso crea contenidos; de hecho, ha revolucionado la manera en la que las personas nos relacionamos en sociedad y con la realidad. No se trata, pues, de mirarla como un problema, sino, como en los casos de otros recursos, de medir sus consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA puede parecer casi gratuita, pero no lo es. Una consulta trivial sobre cualquier tema, una receta para el pollo al curry, una pregunta sobre la capital de un país que va a jugar el mundial de fútbol, parece intrascendente en términos de uso de recursos naturales, pero no lo es. Millones de consultas como estas, a diario, requieren de centros de datos encendidos, permanentemente. Estos consumen electricidad, requieren ser conectados a redes energéticas, dependientes muchas de ellas de combustibles fósiles, y, por supuesto, necesitan también ser refrigerados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es pura teoría, sin consecuencias en la práctica. No es un problema que esté en las nubes. Según el diario británico <em>The Guardian</em> (2023), un proyecto de centro de datos de Google en Canelones, Uruguay, generó un fuerte rechazo en la comunidad rechazo porque su diseño inicial requería cerca de 7,6 millones de litros de agua diarios para refrigeración, tomados del sistema público de agua potable, en un periodo de fuerte sequía. Algo parecido ocurrió en Santiago de Chile, donde se revisó el permiso de otro centro de datos en un momento de sequía prolongada, según Reuters.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al caso colombiano, nuestro país no es, en la actualidad, relevante como centro de infraestructura para IA. Puede hablarse de que hay en el país, efectivamente, algunos avances al respecto, pero no los suficientes para aparecer en el mapa de centros tecnológicos globales. Si en Colombia se pretende trabajar seriamente con IA, en educación, empresas, salud, gobierno, justicia, investigación y servicios, sin perder soberanía tecnológica y reducir la dependencia de los grandes proveedores, el país debería crear espacios de almacenamiento, procesamiento y manejo de datos. Pero deberían surgir, con la necesidad, varias preguntas: ¿dónde, en qué lugar de la geografía nacional se instalarían? ¿Con qué recursos? Esto debe ser mirado con atención, pues no serían nuevos conflictos entre las empresas y las comunidades por la administración de recursos que son, según la legislación colombiana, públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mismo año, hace apenas unos meses, la Corporación Autónoma Regional (CAR) limitó en La Calera, Cundinamarca, la captación de agua de manantiales por parte de Indega, una empresa privada filial de Coca-Cola FEMSA; esto significa que redujo de siete a cuatro las fuentes autorizadas, bajó el caudal de 3,2 a 1,9 litros por segundo y renovó la concesión por cinco años. Esto con el propósito de dar prioridad al consumo de agua sobre el industrial como se puede leer en el diario español <em>El País</em>. &nbsp;Del mismo modo,en La Guajira, la Corte Constitucional protegió los derechos al agua, la salud y la seguridad alimentaria de comunidades indígenas frente al proyecto de desviación parcial del Arroyo Bruno, relacionado con Cerrejón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, resultaría inocente simplemente celebrar una potencial llegada de centros de datos al país con el argumento llano de que estos atraen inversión. Es determinante preguntarse primero por la viabilidad tanto financiera como ambiental y social del proyecto que se emprenda, tal y como lo establece el Código Nacional de Recursos Naturales: los recursos naturales renovables pertenecen a la Nación y deben usarse de acuerdo con el interés general.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En lo particular…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA parece haber pasado, en nuestro entorno, de ser una curiosidad y un lujo, a convertirse en un artículo de primera necesidad, a la que todos deberíamos tener derecho.&nbsp; Esto implica garantizar su creciente demanda, tanto en el ámbito productivo como en el personal. Pero ¿cuál es el uso particular que estamos haciendo de ella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es en realidad imprescindible usar la IA para solucionar todos y cada uno de nuestros asuntos cotidianos? ¿Todo correo debe ser escrito con un LLM? En la universidad, cuando los estudiantes están tratando de dar cuenta de una idea, de una conclusión, ¿es imprescindible recurrir a la IA para diseñar una presentación de 2 o 3 diapositivas? Es posible que, con todo ello, nos estemos comportando como niños malcriados en una sociedad demasiado indulgente, como quien vive solo en una casona y deja a su paso todas las luces encendidas y todas las llaves de agua abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de poner frenos a su demanda, al creciente uso o de los recursos que se requieren para su apropiado funcionamiento, por supuesto: está demasiado inscrita ya en la forma en la que planeamos lo que viene. Pero sí podemos, los usuarios, tener una postura crítica para su uso, y racionalizar su uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy a menudo, más de lo que quisiéramos reconocer, tratamos de evadir con el uso de la IA actividades cotidianas a través de instrucciones que resultan más extensas de escribir que la tarea misma, o apelamos a lo que diga la máquina por mera pereza de pensar, de llevar a que nuestro cerebro produzca una nueva idea. ¿En realidad necesitamos de activar un inmenso sistema industrial para llevar a cabo algo que nuestro cerebro tiene el don de hacer en un parpadeo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De nuevo, la IA no está en las nubes: funciona en el mismo planeta del que nos alimentamos más de 8.000 millones de personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
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        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 22:21:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA]]></media:description>
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        <title>Tecnología para prevenir lesiones: la apuesta de UCompensar que une ciencia, deporte y bienestar laboral</title>
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        <description><![CDATA[<p>Con tecnología de punta, un grupo de investigadores de UCompensar analiza los movimientos del cuerpo humano para anticiparse a lesiones. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La <strong>Fundación Universitaria Compensar (UCompensar)</strong> adelanta un proyecto de investigación que usa tecnología de punta para estudiar cómo se mueve el cuerpo humano y adelantarse a las lesiones, tanto en deportistas como en trabajadores. La iniciativa la lidera la <strong>Facultad de Ingeniería</strong>, junto con los programas de Ingeniería Biomédica, Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Multimedia, Ciencia de Datos y Profesional en Deporte y Actividad Física.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto, llamado <em>Identificación de patrones de movimiento en entornos laborales y deportivos</em>, analiza al detalle cada movimiento de quienes realizan actividades físicas exigentes y busca atender un problema frecuente: según un estudio de la Universidad Nacional, las <strong>lesiones</strong> afectan al <strong>60 % de los deportistas universitarios</strong> en Colombia. Durante años, la tecnología capaz de analizar con detalle el movimiento del cuerpo estuvo reservada a los grandes centros de alto rendimiento del mundo; hoy empieza a llegar a las universidades y las empresas del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La herramienta más novedosa es un <strong>traje inteligente llamado Teslasuit</strong>, que se ajusta al cuerpo y mide en tiempo real cómo responde el organismo a cada esfuerzo físico. Según la institución, no se había usado antes en ninguna otra universidad del país. A este traje se suman cámaras especiales, capaces de seguir el movimiento al milímetro, y una sala de observación, conocida como cámara Gesell, que permite analizar el comportamiento y las emociones del deportista sin interrumpir su entrenamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Usadas en conjunto, estas herramientas permiten seguir en detalle cómo se mueve cada parte del cuerpo y <strong>corregir errores de técnica antes de que terminen en una lesión</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los casos que ha impulsado esta investigación es el de <strong>Isis Ladino</strong>, una deportista de 19 años que practica levantamiento de pesas y entrena en la escuela de formación Cundeportes Funza. Gracias al traje y a los sensores, el equipo ha podido ver detalles que pasan desapercibidos a simple vista, como el leve giro de un pie, el movimiento de una rodilla o una pérdida de equilibrio en pleno levantamiento. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Muchas veces como entrenadores no alcanzamos a visualizar ciertos momentos biomecánicos que son muy específicos. Estas ayudas permiten detectar con claridad esos errores no forzados y evitar que el deportista los repita”, afirmó Viviana Espejo Romero, entrenadora de la deportista.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Con esa información, los investigadores analizan y reconstruyen cada movimiento para darle a Isis indicaciones precisas, con el fin de mejorar su rendimiento y alargar su carrera deportiva. “El gesto técnico que Isis realiza en cada levantamiento ha sido descompuesto, analizado y reconstruido por los investigadores para entregarle retroalimentación detallada. Así, no solo se optimiza su rendimiento deportivo, sino que se extiende su vida competitiva como atleta. Este enfoque, que combina ciencia aplicada con vocación pedagógica, es también un ejemplo de cómo la tecnología puede estar al servicio del cuerpo humano, sin reemplazarlo”, explicó Paola Andrea Mejía, líder del programa de Ingeniería Biomédica de UCompensar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El alcance del proyecto no se limita al deporte. En paralelo, el equipo trabaja con un consorcio de servicios empresariales, donde ha hecho seguimiento a <strong>operarios de bodega</strong> durante sus jornadas. Con visitas al lugar de trabajo, grabaciones y el uso del traje inteligente, ha identificado movimientos repetitivos que, con el paso del tiempo, podrían causar <strong>lesiones en músculos y articulaciones</strong>. Esa información servirá para diseñar programas de prevención, capacitaciones, herramientas de inteligencia artificial y mejoras en los puestos de trabajo para cuidar el cuerpo de los trabajadores.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Queremos que la tecnología que hoy usamos con un deportista también se aplique para cuidar a quienes, en sus trabajos, levantan peso a diario y están expuestos a lesiones. explicó Jeysson Riaño, docente de Ciencia de Datos de UCompensar.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">De cara al futuro, el equipo explora nuevas posibilidades, como simuladores para entrenar en condiciones controladas, indicaciones inmediatas a través de pequeños estímulos eléctricos en los músculos y herramientas de inteligencia artificial que registren y comparen los avances de cada persona con el tiempo. El proyecto está pensado como un servicio, con la idea de abrir estos espacios a deportistas de ligas y clubes, y a cualquier persona interesada en conocer y mejorar su técnica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iniciativas como esta reflejan el <strong>modelo universidad-empresa</strong> de UCompensar, que no se queda en producir conocimiento, sino que busca llevarlo a la práctica para generar bienestar y responder a los retos reales del deporte y del mundo laboral.</p>
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        <author>Compensar</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Educación</category>
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        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 17:26:36 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Compensar</media:credit>
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